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viernes, 3 de abril de 2009

Seres humanos entrañables




Al final no pude ir al concierto de AC/DC. La persona que me había prometido la entrada no cumplió y me quedé en la calle. No me importó porque anoche tenía otros planes: salir con el equipo con el que he hecho la primera media temporada de VU87. Ya está finalizada, empaquetada y sonorizada y el lunes asistiré a un pase para verla de un tirón. Estoy contento porque se respiraba que la gente que la había visto estaba contenta. Veremos.


El caso es que antes de asistir a la cena me pasé por la fachada del Edificio España. Es uno de los edificios históricos de Madrid, fue construído en los años 50/60 y su estupenda fachada de 100 metros de altura lo convirtió en el primer "rascacielos" de por aquí. Alex de la Iglesia vivió allí una temporada y fue el que me descubrió sus pasillos estilo Overlook Hotel, su curioso jardín japonés interior (ya abandonado hace quince años) y, desde entonces, aunque ya Alex no viviera por allí me gustaba colarme en su vestíbulo y pasearme despistadamente por su zona comercial. El silencio y los techos altos le daban cierto aspecto de catedral urbana e, incluso, dicen que por allí, y por la Torre de Madrid construída enfrente, se han paseado los fantasmas de Ava Gardner, Tyronne Power, Luis Buñuel...paparruchas que, sin embargo, no le quitaban nada de su encanto viejuno. Ahora, cosas del pelotazo, está completamente destruído por dentro y tiene puesta una malla de obra por encima. Me da pena que estén tardando tanto en reformarlo. No se, tengo buenos recuerdos de aquél sitio: Alex, el jardín japonés, la oficina de Varig donde comprabas los billetes para ir a Brasil, el restaurante italiano "Bocalino" que tenía un horno tradicional y preparaba unos estupendos "calzone" o la tienda de fotografía donde rodamos una de las secuencias de "Cero en conciencia" un corto de Jonás Trueba en el que trabajé como ayudante...


Sin dejarme llevar demasiado por la nostalgia me fui a la cena y me encontré, a los postres, con la visita de mi amigo Jacobo Vázquez-Dodero. Jacobo es un ser entrañable que, además, es un gran operador y un enorme director de fotografía. Lo conozco desde hace 10 años. Estuvimos hablando de esto y de aquello y terminamos en "El Refugio", un rock bar pegado al Centro Cultural Conde Duque donde escuchamos a Fish, ELO, Motorhëad, Rush, Credence y,como no, AC/DC porque se fueron concentrando algunos de los afortunados que ayer pudieron verlos en directo. Qué envidia. Jacobo pegó la hebra con una muchacha que estaba un poco pedo y le dijo: "¿Joder, es que en este bar cada vez que ponen una canción os la sabéis todos y tenéis que poner cuernos?". Luego declaró, a micrófono abierto, que ella se había criado con "Rick Astley y Madonna", también que estaba orgullosa de sus "orígenes musicales". Pobre. La noche transcurrió rápido. Luego vuelta a Cibeles, a por el ansiado bus, subiendo toda la Gran Vía que sin las luces de los teatros y de los cines se ha quedado apagada y sin gracia. Como de postguerra. Eran menos de las 4.00 y estaba petada de gente. Gente joven arremolinada alrededor de los chinos que venden comida de saldo, tabaco a cuatro euros y latas de cerveza. Gente que sube y baja mezclándose con las lumis tristes habituales de las calles aledañas (absurdamente no se les permite ponerse en Montera pero sí en una calle que vertebra el centro de Madrid), los yonquis, los borrachos flipados, los locos que hablan solos...La verdad es que si no vas pedo puede ser que el ambiente pueda contigo. Se crea un rollo de "hermandad etílica". Un chaval gallego se me acercó con una lata de birra en la mano y me dijo: "¡Aquí hay más de uno que necesita una mili!". Tenía pinta de no haber visto un cuartel de cerca en su vida. Corre, corre, corre. En Cibeles, que sí está iluminada, me esperaba la marabunta de la gente que vuelve a casa, mirando el reloj, con los ojos rojos de acabarse de levantar o de quererse ir a dormir.

Allí me encontré con cuatro chicos de Jaén que habían estado en el concierto de AC/DC y que me contaron que habían estado increíbles. Simplemente increíbles. Me apunté mentalmente la manera más dolorosa de matar a Edu por no haber cumplido con el rollo de la entrada...pero seguimos charlando de todo, sobre todo de música, el sonido cuadrafónico de Jethro Tull y el Thick as a brick (pilladlo por cinco o seis euros) y no se, cosas. Lo mejor, y por lo que les estaré eternamente agradecidos, fue que me pusieron en la pista de esta foto de aquí abajo:

¿Qué hacen los Manowar con un señor que anuncia la marca de jamones Navidul? Pues al parecer la mamá de ellos es una megafan de Bertín Osborne y coincidieron todos en un hotel de Los Angeles. Muy heavy nunca mejor dicho. Manowar cantan canciones como esta:







Bertín ejecuta (en el sentido más amplio) cosas como esta:






La fama como las paradas de los autobuses se prestan a estos encuentros. Por cierto que, desde aquí, voy a cagarme en las muelas del transporte público de Madrid y sus responsables y dedicarles una hermosa y gigantesca pedorreta. Es acojonante que una ciudad como esta, que tiene una vida nocturna como esta se permita tener un sistema de autobuses que siga estancado en los años 50. O ponen más autobuses (es alucinante como se puede tener un autobús para recoger a 300 o 400 almas por línea que tienen que batirse en duelo por una plaza) o ponen café gratuíto y mantas en las paradas para pasar el ratito. Por cierto, ayer constaté que estoy viejo cantidad de viejo y como al Edificio España sólo me falta que me pongan hoy una tela de obra por encima de la cabeza. ¡Qué deterioro!