Si Falete hubiera nacido en el cuerpo de una señora rolliza y nacido en los años 40 seguramente ahora sería uno de los iconos de los gayers mayores -los gaylords modernos son más de adorarse ellos mismos- y celebrado como un icono pero, por desgracia, Falete es el primer viajero transexual en el tiempo, una suerte de Doctor Frank-N-Further con acento sevillano que al igual que el dulce travestido de la Transilvania Transexual (y que Liberace) no tiene suerte con los hombres.
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martes, 20 de enero de 2009
Dioses y monstruos
Falete dice que le "duele el coño" de hablar de su ex novio. El coño de Falete es la versión spanish de "la polla" de Demi Moore en "La Teniente O´Neill" (1997, Ridley Scott) digo yo, unos aparatos genitales que crecen como defensa de la propia supervivencia: El de Falete para ser el heredero de La Pantoja y la Jurado (la Copla es un mundo de "chicos a un lado") y el de Demi Moore para demostrarnos, a todos, que las chicas tienen derecho a ir al ejército pero que sólo se ganarán el respeto de Vigo Mortensen si les crece picha, pita o pirindola. Historias cruzadas que confirman eso de "Dios le da dientes a quien no tiene que comer".
Los modernos dicen que es el Anthony and the Johnsons español pero, en realidad, Falete tiene más que ver con Liberace pero con menos pasta. Aunque me temo que Falete, de nadar en leros, no tendría ningún tipo de empacho en vestirse como una Reina de Saba de la vida y tirar de Rolls Royce repujado en cristal de Swaroski (o de cualquier otro delantero de la Selección polaca de fútbol).
Frank-N-Further porque se intentó hacer uno, Liberace porque obligó al suyo a hacerse la cirugía estética hasta que ambos parecieran una especie de gemelos del mal (uno de los momentos más bajoneros de los momentos bajoneros del mundo del espectáculo) y el tercero porque se echó a un gambitero que, previo cobro, ha arrastrado la vida de ambos por los platós de televisión diciendo cosas tan feas como que acostarse con él le daba asco que es algo que no se merecería, me temo, ni el mismo Hitler y, más que nada, porque si uno ve a Falete y le tira dos requiebros en un bar no puede esperar que, una vez en el cuarto, se convierta en una estilizada top model. ¿Lo convenció Falete diciendo que, como la rana del cuento, si lo besaba se convertiría en Giselle Bundchen? No entiendo nada porque lo que es Falete está bastante a la vista ¿no?
Estoy pensando que de haber nacido en China Falete tendría que haberse dedicado a la Ópera autóctona de aquél país donde el travestismo (como entre la Realeza inglesa) es moneda de cambio habitual entre las estrellonas de dicho arte. La copla no parece lo mismo pero, en realidad, no es más que una sarta de amores prohibidos, mujeres arrastradas hasta el serrallo, tipos con patillas hinchados de vino y una cosa así como de "contigo ni sin tí" o de "la maté porque era mía" que, gracias a nuestros telediarios, es uno de los temas favoritos de todo el mundo y no sin razón. Quizás los adolescentes británicos no saben si están tristes porque escucharon demasiado pop o es que ya eran tristes y el pop no hizo otra cosa que ahondar más en esa tristeza, como apunta Nick Hornby en Alta Fidelidad, y nosotros hemos crecido demasiado afectados por todas esas cancionzacas llenas de infidelidades y machismo muy mal disimulado (como hacer una película sobre una marine a la que le tiene que crecer la prindola) y de ahí que el asunto está como está porque, la verdad, si alguien tiene huevos a señalar al rock o al pop como uno de los males de la juventud podríamos echar el mismo pensamiento en tiralíneas y llegar hasta la Copla y Falete como una de las causas de la violencia de género. No hay más que escuchar eso de "te quiero más que mis ojos/te quiero más que a mi vida/más que al aire que respiro/ y más que a la madre mía/que se me paren los pulsos si te dejo de querer/que las campanas me doblen/si te falto alguna vez". Decidme si no hay que estar definitivamente jodido para componer semejantes versos o cantarlos con pasión y ojos de loco.
Pero no le echemos los perros a Falete de esto ya que, de lo único que es culpable es de creer que le duele una parte de su anatomía que sólo está en su cabeza que es una cosa como para compadecerse y hagámonos mirarnos nosotros también nuestras cosillas como que, en la misma sarta de noticias y sin solución de continuidad, se nos informe de los dolores (creo que imaginados) de Falete, se nos muestre la cara de un tipo que acaba de apuñalar a su mujer y de la toma de posesión de Barack Obama...y es que Falete es como los telediarios españoles, un mar de contradicciones donde nadan las hormonas, el peor material para las peores canciones y, seguramente, tener muchas posibilidades pero ser más conocido por sus escándalos que por sus logros.
martes, 19 de agosto de 2008
Segundas lecturas
Joder, he vuelto a ver La Niebla (Frank Darabont, 2007) esta tarde y todavía no me quito el miedo del cuerpo. Que buena es, que gran guión y que pedazo de final.
Decía Lenin (uno de mis dos jefes) que si creía que la peli iba sobre los actuales problemas de Norteamérica porqué Darabont había tenido que rodar una película de Ciencia Ficción clásica para tirarnos a la cara el discurso. Yo creo que una película en plan Las uvas de la ira (1940) atrae a menos gente que una película donde salen bichos que se comen a la gente.
La Niebla tiene dos lecturas: o la ves como un cuento de extraterrestres (aunque yo creo que el asunto va más bien de un experimento biológico, lo que daría para comenzar un acalorado debate en plan "zombies o infectados") o la ves como una gran fábula sobre el estado moral del Imperio. Yo me quedo con lo segundo, la verdad. De hecho no me parece nada descabellado pensar que se eligió a Marcia Gay Harden para el papel de chiflada fundamentalista con Biblia porque se da un aire a la actual Primera Dama norteamericana algo, que por cierto, ya le dio el papel de Primera Dama en la poco reconocida American Dreamz (Paul Weitz, 2005) que ya recomendamos por aquí.
En todo caso da igual que te enteres de la moraleja de la película (aunque eso te acabará haciendo el final completamente inentendible y quizás demasiado amargo) porque lo cierto es que es una película de esas para hacerse caca encima.
Con Paul Verhoeven pasa igual. Siempre existirá el debate entre si es un chiflado que se toma muy en serio el discurso de sus películas o si, en realidad, no hace más que grandes chistes. A mi no me cabe duda desde que vi Robocop (1987), que es como una enorme guiñol de violencia gratuita y carcajadas con ese enemigo robot cabezón asesinando a pobres directivos e incapaz de bajar escalones (¿Te acuerdas de cómo el pobre los intentaba sortear buscando hacer pie con sus tres deditos mecánicos?), los anuncios publicitarios falsos, los malos de pastel...
Repitió la fórmula en Showgirls (1995) donde nos pudimos partir la caja con una enorme parodia sobre el mundo del espectáculo y las películas que van sobre gente que quiere hacerse famosa, amen de darnos un atracón de muslos y soft porno del bueno, bueno que, a ver, quién no se acuerda de ese tórrido enfrentamiento entre Gina Gherson y Elizabeth "Salvados por la campana" Berkeley y de esa escena final, una parodia de Commando, en la que la empollona amiga de Screech se viste de guarrona para vengar a los que cabrones que acababan de violar brutalmente a su amiga y volvió a sorprendernos gratamente con Starship Troopers (1997), quizás el único crossover conocido entre Sensación de vivir y Forbidden Planet, adaptación de la novela de Robert A. Heinlin que tan mal supo a sus herederos que cayeron en la cuenta de que el mensaje militarista y decididamente parafascista del escritor se había diluído en un espectáculo de teenagers-armados-hasta-los-dientes.
Ahora, como con Darabont, también puedes prescindir del mensaje aunque puede ser que te quedes con la sensación de "¿Lo has cogío?".
Siguiendo esa línea yo creo que las pelis de Garci, en realidad, son una parodia de las de Florián Rey y que no es que empeoren con los años es que simplemente quiere que, de una vez, pillemos el chiste. La historia de un beso, canción de cuna, La herida luminosa, You´re the one, Tio Vivo c. 1950...¿no mejoran si las ves como si fueran Aterriza como puedas? Haz la prueba. Mejoran. Sólo tienes que recordar el descarado doblaje, los decorados cutres y el vestuario sacado de Disfraces París para caer en la cuenta.
Yo lo intento con Lars Von Trier y me funciona,me advirtió Miss Kiddo: "No le pillas el chiste". Y tiene razón, si nos la coló con el cine Dogma (ni siquiera él seguía sus normas)...ahora me veo sus películas como si fueran churros y me río mazo. De hecho hasta entiendo eso de que Björk cante todo el rato en Bailando en la oscuridad (2000). Antes de ponérmela me veo este sketch de Winona Ryder, imitando a la pequeña esquimala, y me lo paso teta.
La lista de artistas, pensadores e intelectuales que forman parte del selecto club "En realidad nos tomas el pelo" es enorme: Fito Páez, Eric Rohmer, Julio Medem, Andrei Tarkovski, Antonio Gala, Cesar Vidal, Paulo Coelho, Alvaro Vargas Llosa, Risto Mejide...pero seguro que a ustedes les salen muchos más. ¿O no?
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martes, 10 de junio de 2008
Dino Risi (1916-2008)
Se nos va uno de los últimos "signori" de la comedia italiana. Que penita, la verdad.
Lo decía Clavijo un día sentados en la Terraza del Café Central: "Es una pena que la comedia italiana no esté de moda porque tu y yo nos íbamos a forrar".
A mi lo de forrarme me interesa, claro, a quién no, pero mucho peor es que una generación entera se haya perdido películas como ¡Viva Italia!, Perfume de mujer, Marcha hacia Roma, Los monstruos...
Entender la comedia como algo doloroso podría ser algo absurdo pero, lo cierto, es que es como mejor funciona. No creo que haya nada más realista que una buena comedia, es decir, entre la imagen que da de España El Verdugo o La Escopeta Nacional y las que daban sus hermanas en el tiempo ya me dirán si no hay una diferencia enorme, ya me dirán qué interpretación de España les parece más realista, si las de estas o las de aquellos filmes que pretendían transmitir valores positivos.
A Risi, Monicelli, Ferreri o Azcona (hermanados por esas cosas de las coproducciones) les dolían sus países respectivos pero eso no era óbice para reírse bastante de ellos, para retratarlos con saña sin demasiadas miradas a la galería.
Seguramente con Risi se nos va una forma esencial de entender el cometido de la comedia y, sobre todo, de hacer reir, con ese punto de amargura.
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