Mostrando entradas con la etiqueta Peter Hyams. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Peter Hyams. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de marzo de 2009

El sheriff Manson



El lunes vi "Atmósfera cero" (Peter Hyams, 1981) con mi señor padre. Me emocioné mucho porque hacía unos cuantos años que no veía esa película. Es una especie de relectura de "Sólo ante el peligro" (Fred Zinnemann, 1952) pero en el espacio, en el que un sheriff de una explotación minera de Io, una de las lunas de Júpiter, tiene que enfrentarse contra el jefazo corrupto de la misma que se dedica a traficar con una droga que pone a los mineros en eso que se conoce como "Estado mental Pajares". El papel que hace Sean Connery, el de O´Neil el sheriff claro, es uno de los mejores de su carrera y la película, sin duda, una de las mejores de la historia de la Ciencia Ficción aunque, sorprendentemente, en el Imdb.com sólo tiene un 6.4 de valoración. Lo que me parece francamente poco.

Pues el caso es que mi padre, que tiene memoria de pez (excepto para las ofensas arbitrales al Real Madrid), no se acordaba de que habíamos visto juntos esta película. Fue en 1983, en el Cine Carmona, un cine de verano de Madrigalejo (Cáceres) localidad que debería de aparecer en los mapas de los cinéfilos por la sencilla razón de que Almodovar (¡Peeedrooo!) pasó gran parte de su juventud en dicha localidad. El Cine Carmona estrenaba una película diferente todas las noches a 100 pesetas la entrada (con la entrada se incluían todos los picotazos de mosquitos que uno pudiera soportar, mosquitos que vivían en unos arrozales que circundaban el pueblo) y aquel verano fui todas las noches al cine sin faltar nada más que los días de fiesta del pueblo en los que el cine cerraba. Vi Rocky II, La mujer del Teniente francés, El Planeta del Horror, El Misterio del Triángulo de las Bermudas, Buck Rogers, Hi-Riders (me llevé bronca porque salían tetas), Superman II e, incluso, creo recordar que La Colmena cuya proyección fue suspendida porque se puso a llover a mitad de la película. El caso es que recuerdo perfectamente esa noche porque siempre iba solo al cine (algo inusitado en la actualidad porque tenía sólo ocho años) y aquella noche mi padre se empeñó en acompañarme. Dejó a mi madre en casa con mis abuelos y se vino al cine. Antes de sentarnos pasamos por el bar del cine, una barra dentro del patio que jamás apagaba las luces, y compró un par de botellas de coca-cola (de cristal) y una bolsa de palomitas Gol. Fue la primera vez que salimos juntos, los dos solos y me sentí importante y feliz...aunque algo incómodo porque, en realidad, en "Atmósfera cero" salían algunos cuerpos desnudos en posiciones no muy decorosas. Me imagino que aquella noche, por primera vez, también hice esa cosa tonta de "intentar que no se note que en la pantalla está saliendo algo que por mi edad no debería de estar viendo"...y me acuerdo que volvimos los dos a casa montados en el 1430 amarillo que teníamos por aquellos años y también me acuerdo que me dijo "si tu abuela te pregunta que si te he dado coca-cola le dices que no, que dice que luego no duermes". O sea que aquella noche también compartimos un secreto cuando mi abuela dijo "no querrás el vaso de leche porque como te habrás hinchado a coca-cola" yo le dije muy serio que sí, que quería ese vaso de leche. Y me acuerdo que no dormí durante un buen rato porque aquello me pareció el culmen de los planes de hombres: cine de tetas y tiros, palomitas gol, coca-cola y una dósis de mentiras.

El lunes volví a ver "Atmósfera Cero" con mi padre, sentados en el salón de casa y le gustó muchísimo como a mi y le conté lo de aquella noche pese a que sé que es de la gente a la que los recuerdos de otros tiempos le ponen algo nervioso. Sentí esa misma punzada de aquel día, pese a que ambos estamos ya mayores para esas cursiladas. Él, que es el Manson más lacónico, el Sheriff, el tipo duro de esta luna que orbita alrededor de Alá sabe qué planeta, me dijo: "Si quieres que vaya contigo al cine, vamos la semana que viene, pesao". Es su manera de decir "yo también os quiero". Nosotros a él, también