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sábado, 16 de octubre de 2010

Gran Hermano y la fugacidad de los tiempos



Estuve viendo ese magno avance de la nueva entrega de GH llamado "Esperando a GH" y, que quieren que les diga, pero la gocé.

A veces se goza por bien, por gustito, pero otras veces gozas mucho de ver el mal. Este fue el caso de este servidor de ustedes que se sentó "cinco minutitos" (más que nada por ver el escotazo turgentísimo de una ex concursanta de nombre vasco...así estoy de fané y descangashado) y acabó sumido en un mar de contradictorios discursos, peleas al más bajo nivel, envidias, puñaladas traperas, chistes con sal gorda y, todas esas cosas, que tanto le recuerdan a uno a la última vez que asistió a un compromiso familiar.

Ya no tengo duda de que lo mejor de GH es que es un fiel reflejo del momento exacto en el que se emite. Sí, es un programa que caduca al minuto justo de emitirse pero que tiene, oh sí, la virtud de tomar el pulso con una fidelidad inusitada al momento. Es un "carpe diem" televisivo. Hagan la prueba, revisen, por ejemplo, algun youtube de un GH emitido hace, sólamente, un año y caigan en la cuenta de lo viejo que se ha quedado.

Alimentado básicamente por gente normal (y no me vengan ahora de que se extrañan de que haya strippers, transexuales de ambos sexos, ex militares con priapismo y gente así) unidas por el único hecho de ser todos unos completos vagos que aspiran a que el paso por el programa les permita seguir viviendo de la nada absoluta y recibiendo un sueldo de una cadena nacional por sentarse en un plató a charlar con otra gente los concursantes de GH son, sin duda, el reflejo de la moda del momento. Como el concepto "moda" es algo terriblemente pasajero y todos pertenecen a una especie de cultura que ama la fugacidad de los tiempos pues visten, se comportan, alimentan, escuchan, emiten opiniones y, por ende, viven según los cánones del timeline que les ha tocado vivir. Cuando aparecen, otra vez, al año siguiente uno percibe que esas personitas han mutado la piel y que, toma ya, visten ya de otra manera y parecen incluso diferentes.

Una cosa que me llama la atención de los concursantes de GH y también de los de "Mujeres, hombres y viceversa" es que todos gozan muchísimo yendo de discotecas. Sí, miren que para mí el término discoteca es como una cosa lejanísima, como aburrida, como que no te dejan entrar con zapatillas de deporte, como de tener que ir uniformado a un sitio. En las poquísimas ocasiones en que, ya fuera porque estaba dando positivo en cualquier control, ya fuera por obligaciones grupales o por un sarao concreto siempre me he sentido a disgusto en esos sitios. La discoteca (y me refiero a la de moda y no a la entrañable disco de pueblo que merecería un artículo a parte) me repudia y yo repudio a la discoteca. Soy incapaz de abrir el armario y pensar: "¿Le gustará al portero rumano con músculos de la puerta mi atuendo?". El simple hecho de hacer el esfuerzo de adivinar qué es lo que tengo que ponerme para gustarle a un señor me produce unas rarísimas contradicciones internas de corte freudiano.

Sin embargo, y por lo que entiendo, la peña granhermanil disfruta cantidad del encorsetamiento, la diversión programada y, claro, está de ese genuíno "ver y ser visto" sobre el que se asientan esos templos del hedonismo.

Dirán que lo que me pasa es que no me como un colín en esos sitios. Y Tendrán razón. Y dirán que como en la fábula de Esopo de la zorra y las uvas verdes como no puedo disfrutar de ese paraíso lo detesto. Y, a lo mejor, no les faltará razón. Dirán que como soy contrahecho e inseguro pues me encuentro a disgusto entre esa gente que sólo busca el alivio fugaz (otra vez fugaz) de un cuerpo apolíneo esculpido con periódicas inyecciones de botulina, pis de mono titi y anabolizantes como para batir el record de la hora. Y, claro, volverán a tener razón.

No diré que me parecen todas unas chonis (de escote generoso, vaya por delante) y ellos unos imbéciles recalcitrantes. No. Diré que admiro profundamente su capacidad para vivir el momento sin conciencia de ayer, ni tampoco de mañana. Diré que, en el juego de la adaptación al medio, los grandes hermanos y hermanas me han ganado por la mano y que, de tener que elegir los espartanos cualquiera por quienes deberían de acabar en las profundidades del abismo que hay a los pies del Monte Taijeto estos no dudarían ni por un segundo en elegirme a mi, y a mis torpezas y a mis presuntas sabiondeces, y no a una pizpireta andaluza que no sabe pronunciar más de 1000 palabras en nuestro idioma y que, sin duda, si sabe vestirse y comportarse para la ocasión.

Ustedes dirán que son tontos, que no tienen conversación, que son el ejemplo claro de la ruinosa situación de nuestros planes académicos, que son el fruto de la estulticia y del desaforado culto al cuerpo e hijos predilectos de la cultura de la chiflada estética de los tiempos y yo les contestaré que no, que se equivocan, que en un sólo programa de GH se aprende más de los seres humanos que abarrotan España que en cualquier estudio sociológico sesudo.

Tras el espectáculo televisivo que pudiera bien parecer un circo indecente, una exhibición lamentable de todos los errores, vicisitudes y sordideces del ser humano yo les diré que, ese programa y esta edición de GH, nos brindará otra oportunidad de ver a lo más granado de nuestros congéneres, a los mejor adaptados, al irresistible ascenso de lo festivalero. Claro, ya lo dijo aquel, la revolución será televisada. Pues claro, gañanes, se emitirá en Telecinco.

Con el tiempo, una novela tan a primera vista prescindible como "Glamourama" (Bret Easton Ellis) que contaba la historia de un modelo gilipollicas que se embarcaba en un grupo terrorista organizado por otros modelos con la intención de hacer daño, se ha rebelado completamente premonitoria, olvídense de esos contubernios del XX que dieron un giro a la historia de Europa celebrados en cervecerías de tres al cuarto, en esas reuniones del XIX en cafetines lóbregos, en tabernas sucias porque, me temo, que el próximo gran golpe se va a fraguar en el reservado de Pachá o en el "confe" del programa conducido por Mercedes Milá.

No le faltan a la periodista catalana los medios para convertir a su GH (y sólo de ella) en todo un corpus de pensamiento ético y estético pues, el mismo jueves, ejerció de lo que es: la referencia. Sí, queridos lectores despistados, lo nuevo, lo que mola, es dirigir un programa que parece construido para limar asperezas en todo un espectáculo de sanguinolencia catódica usando todas las armas del desvarío para conseguirlo. Otro claro ejemplo de adaptación al medio catódico: si antes lo que estaba bien era hacer entrevistas a personas interesantes ahora, lo que manda, es calentar el patio. Lo consiguió y, por lo tanto, cumplido de sobra el objetivo solo podemos ponernos de rodillas y agradecer la lección prestada. Muy poca gente estaría dispuesta a servir tan alegremente a las motivaciones de los tiempos sin despeinarse (o despeinándose, porque la Milá ha sacado un histrionismo que es cosa fina y del gusto de las masas).

No me cabe duda que esa "vida en directo" que preconiza GH nos va a deparar las exactísimas coordenadas del lugar que ocupamos, el volumen exacto del espacio que ocupamos y, sobre todo, eso es lo importante nos va a deleitar durante unos cuantos meses con todo un catálogo de ropajes, peinados, canciones, actitudes, pensamientos y posturas éticas y filosóficas que no serán más que el fiel reflejo de lo que, ahora mismo, está pasando ahí fuera, de lo que se cuece, de lo que se habla y de lo que se prepara en el local de moda de su ciudad. Y ría, ríase mucho pero de pena, de no poder participar, de no estar en la pomada, de ser una puñetera antigualla y de haber malgastado su tiempo en tonterías. Pero, sobre todo, de no saber adaptarse. Ya pueden encomendarse a Don Carlos Darwin.

Como dice Paolo Vasile: "Carpe Diem".

Nota del Insustancial: En "31 canciones" de Nick Hornby encontré unas palabras del escritor comentando las extrañas razones por las cuales Springsteen había pasado de ser considerado el futuro del rock a ser catalogado, poco después, como un cantamañanas patriotero y con tendencia al histrionismo y la estupidez. Le echa la culpa a una crítica musical un tanto estúpida y poco informada. Lo suscribo. "Thunder Road", por cierto una de mis canciones preferidas porque soy un infantiloide al que el rollo épico-romanticoide de "The Boss" le pone todavía los pelos de punta, va de un tipo que quiere marcharse de su barrio cutre y triunfar lo que, al parecer, es lo que ha movido a mucha gente a ponerse delante de un toro o a concursar en GH. Venía que ni al pelo. Disfruten.   

jueves, 30 de julio de 2009

El legado de P.T. Barnum


Hace muchos eones, pasando por Ceuta, convencí a mi padre de que me pagara una entrada a una barraca de la feria. La publicidad decía que dentro me encontraría con la mujera barbuda, con el hombre más pequeño del mundo pero, sobre todo, con un fiero "Canibal del Congo" que había sido recientemente capturado durante un safari. A cambio de la entrada vi a una mujer con una barba postiza, a un enano sentado en un decorado agrandado leyendo un libro y fumando una pipa y...a un señor negro de aspecto aburrido vestido con un taparrabos y atado por el cuello con una cadena sentado dentro de una jaula que a nuestro paso levantó sus manos en forma de garras y nos lanzó una dentellada igualmente desabrida que me dejó con la sensación de que me habían estafado por primera vez en mi vida. Al final de ese verano dicho espectáculo vino al lugar donde vivo y un vecino aseguró haber visto al Canibal del Congo sentado fuera de la barraca comiéndose un bocata y leyendo tranquilamente el Marca sentado en un taburete. Me lo creo.

Dichos espectáculos se los debemos al empresario americano P.T. Barnum que fue el primero en especializarse en mostrar seres humanos con minusvalías físicas y mentales a los que se conocía genéricamente como "freaks". Con la excusa de hacer un show científico Barnum expuso a enanos, hombres elefantes, mujeres barbudas, siameses y un largo etcétera de seres humanos que eran presentados como fenómenos extraordinarios capturados en expediciones cientíticas o simplemente de gira artística por Estados Unidos, la mayoría eran en realidad contratados por una despiadada red de "ojeadores" a sueldo del magnate por todo el país, y que contaban imposibles historias sobre la naturaleza de sus pecualiaridades físicas frente a una asombrada y morbosa audiencia.
Con una genuína mezcla de horror, falsedades, miserias y patriotismo desmesurado (que ya Barnum explotó en su primer negocio, un periódico sensacionalista llamado "The Herald of Freedom"), el empresario americano asombró al mundo y reunió un espectáculo ambulante que se complementaba con el Museo ambulante Barnum donde se exponían 500 piezas tan dispares como la calavera de John Wilkes Booth, asesino de Lincoln, el esqueleto de una sirena, una máquina comprada a Nikola Tesla que lanzaba rayos pero que se aseguraba que era capaz de teletransportar a la gente y un largo etcétera de absurdos que el respetable tragaba sin rechistar.
Esta última semana viendo la programación de Telecinco me he dado cuenta de que Vasile debería de homenajear a P.T. Barnum poniéndole una placa en la puerta de uno de los estudios de la cadena para dejar constancia de que es el alumno más aventajado del empresario norteamericano. Sin duda el bochornoso espectáculo que se ofrece en los programas de la cadena no dista mucho de los que tienen como objeto mostrar las minusvalías de un grupo de personas...en este caso la coartada no es la ciencia si no el entretenimiento y, claro está, las taras físicas (tan feas) han sido sustituídas por las taras afectivas o mentales de sus colaboradores estrellas.
Si los ingenuos espectadores del siglo XIX eran incapaces de no sucumbir ante la publicidad engañosa de Barnum y acudían en masa a sus shows a sabiendas de que sentirían rechazo, miedo o repugnancia ante lo que iban a ver pero superados por las ansias de colmar su morbo (un sentimiento mucho más fuerte) la cadena de Fuencarral ha conseguido, sin duda, el mismo efecto en sus espectadores ofreciendo dósis tremendas de ruido, violencia y enfrentamiento que deja un sabor malo en la boca y legañas en los ojos.

Si el Hombre Elefante fue retratado por Lynch como un espíritu humano sensible encerrado en un cuerpo monstruoso y Todd Browning retrató de forma entrañable a los "freaks" de su "Parada de los monstruos" (nada dífícil teniendo en cuenta que Johnny Eck, Medio hombre, era artista profesional, ilusionista, ilustrador y un gran fotógrafo y Angelo Rossitto, Angeleno, era matemático, jugador de ajedrez y tuvo una enorme carrera en Hollywood como actor donde se hizo más famoso interpretando al Maestro que iba en los hombros del gigante Golpeador...) Telecinco no cuenta ni de lejos con ese material humano y prefiere, será porque sabe que no podemos dejar de mirar hacia aquello que nos repugna, mantener a malos bichos en antena, dándole voz a chulos de discoteca, bullys mediáticos,maltratadores en potencia, acusicas, analfabetos crónicos, profesionales del amarillismo demandados, condenados o en proceso de ambas cosas y un largo etcétera de monstruos reales que viven entre nosotros y que, tras su aspecto de horteras lamentables, guardan a un monstruíto de la peor ralea dispuesto a apuñalar a su madre a cambio de unos cuantos pavos.

Nada más añadir que Barnum es el dueño de la frase: "Cada segundo nace un nuevo idiota". No me cabe duda que en estos tiempos hubiera aparcado la idea del circo y se hubiera comprado una cadena de televisión.

Nota del Insustancial: Por cierto, si quieren ustedes ver un Museo de rarezas similar al que mostraba Barnum en sus espectáculos no dejen de visitar el "Museo de Brujería" de Segovia. Canelita fina, lo aseguro. El original, el de Barnum, se encuentra en Newport (Connecticutt).

viernes, 21 de noviembre de 2008

¿Y lo que nos hemos reído?

Hoy llega, por fin, la entrevista a Julián Muñoz. A eso de las 22:00 horas (un poco más tarde porque antes va Escenas de Matrimonios que suele terminar a las 22:20) el ex alcalde de Marbella se aposentará en un plató enfrente de Ana Rosa Quintana y nos regalará unas cuantas perlas sobre su gestión al frente de la corporación municipal marbellí, la situación de su relación con Isabel Pantoja y otros crujientes temas como, me imagino, si todo no ha sido una venganza personal de Jesús Gil y Gil que, como decía Pilar Eyre, bien podría estar viviendo en una isla caribeña después de haber simulado su muerte y manejando los hilos de toda la trama.

Me han llegado mensajes de gente preocupada por mi posicionamiento en este asunto ("mira a ver, tío, no vayas a cabrear a alguien...", "Los de La Sexta te están utilizando para la guerra entre cadenas...", "Te van a dar la espalda cuando la cosa se ponga fea...") y me han recomendado insistentemente que me quitara de el medio de la polémica.






Bien saben mis amigos y colegas de profesión que colocarse del lado del sentido común suele ser una mala baza y que, la mayoría de las veces, defender ciertas actitudes profesionales suele condenarte al ostracismo o al despido mientras que los que saben obedecer las órdenes más absurdas o alimentar las formas de trabajo más chifladas, los que saben callar, nadar y guardar la ropa etc. son favorecidos, aplaudidos y, como no, promocionados aunque después el resultado de su trabajo esté entre lo lamentable y lo francamente deleznable. No diré, claro, que soy un santo pero creo que he pagado con creces mis meteduras de pata.
No diré que la reacción de Hernán Casciari ante la polémica surgida desde Antonio Rico y alimentada desde este y muchos otros blogs me haya parecido desmesurada, en realidad, pese a utilizar de manera tan burda palabras como "fascistas" o "fascistoides". Nada en contra, cada gallo cuida de su gallinero como quiere o puede y la opinión es como los culos, todo el mundo tiene uno. Muchas veces nos olvidamos de añadir que hay culos bonitos, feos, culos pestilentes y culos que huelen a bebé, culos que quieres seguir cuando te cruzas con ellos en la calle y culos que no tocarías ni con un palo. Mi opinión sobre el culo de Casciari es que es un culo metido dentro de una faja: muy espectacular al primer vistazo y muy engañoso cuando lo tocas. Un culo pensado para llamar tu atención ("¡Los Blogs han muerto!", "¡Los de noveaslaentrevista.com son unos fascistas!") pero que luego no se sostiene con la primera palmada.

Entre los periodistas y escritores hispanos (Hernán es argentino, por lo que no diré sólamente españoles) hay una cierta tendencia a intentar eliminar a la competencia. Es decir, a no competir, o a plantearse el mundo editorial como un mercado real donde la gente, por huevos, tiene que posicionarse entre pepsi o coca-cola, nesquik-cola-cao, fanta-mirinda, braga-tanga...mi concepción es que cada uno ofrecemos un tipo de trabajo y de sabor diferente perfectamente combinable. Es decir, el lector puede elegir venir aquí y luego perderse en la infamia de Luis Carlos Campos y no pasa nada. Sólo hay que echarle un vistazo al Ipod de las personas para saber que la mezcolanza se ha hecho fuerte y que hay gente que lleva dos canciones de Falete, el Brothers in arms de Dire Strait y un single de Kate Perry para saber que nos enfrentamos a los gustos de una generación (más)tuttifrutti (que nunca).

Casciari es muy dueño de anunciar la (aparente) muerte de los blogs en EBE y seguir manteniendo el suyo en El País solapándose en que dicha defunción se producirá a dos años vista. Evidentemente la ponencia está establecida sobre un presagio emitido por algún magufo porque, en realidad, no aporta ningún dato sobre el que se asienta su vaticinio excepto decir que la revista Wired es un pufo. Del mismo modo, que ha sido muy dueño para decir que todos los implicados en la campaña del "Yes, we can" echábamos una peste a fascistas que mataba a las palomas. Muy bien. No estaría de más que Casciari hubiera explicado que, en realidad, lo que iba a contar a EBE era que se había confundido "medio con mensaje" (es decir, los blogs no son un género en sí, si no una herramienta, que es lo que viene a contar) y que había llegado a tarde a la crítica de la entrevista con Julián Muñoz, o sea, que tenía envidieja de que le hubieran levantado, por milímetros, la posibilidad de encabezar semejante movimiento.



Y digo lo de la envidieja porque Hernán ha sido de los que más vapuleó en su momento a la telebasura (ganándose un hueco en nuestro corazones) y lo de los blogs porque lo de la confusión entre medio/mensaje ya estaba establecida por McLuhan. Llueve sobre mojado (lalalalá-Lalá) que diría Fito Páez.
Visto lo visto, Casciari tiene más posibilidades de ponerse al frente de un equipo de guionistas en Telecinco que yo mismo que me he pasado los últimos quince días enseñándole la chorra a Paolo Vasile.
Pese a todo este sinsabor he de reconocer que la polémica me ha servido para ampliar mis amistades (Gromland, Antonio Rico, la gente de noveaslaentrevista.com el recién llegado Oscar Magris...la más que insustancial @andina y un largo etcétera), tener una polémica felizmente cerrada con el ilustrador/artista/dibujante/etc. Pablo Vallejo y escribir mails, echarme unas risas con todos los comentarios y vaciarme públicamente sobre el tema de la telebasura que era algo que el cuerpo me estaba pidiendo desde hacía tiempo.


Esta noche Julián Muñoz ejerciendo sus libertades ciudadanas cobrará un jugoso cheque de 350.000 eurazos emitido por una televisión privada. Muchas de las personas que verán la entrevista no habrán probado en su vida el caviar iraní, ni habran viajado en primera clase, ni le podrán pagar a sus hijos una educación universitaria privada en un exclusivo centro norteamericano, jamás podrán comprarle a su marido un reloj de oro o ofrecerle a su esposa un collar de brillantes para recompensar los treinta años de matrimonio. En contrapartida muchas personas esta noche, cuando se certifique que la entrevista ha sido un éxito, lo celebrarán estas navidades cobrando un jugoso bonus de su empresa y se irán al Caribe a celebrarlo, no a uno de esos resorts llenos de parejas de novios, no, se irán a una estupenda residencia de Isla Guadalupe o dirigirán sus pasos hacia la Polinesia Francesa. Los telespectadores podrán estar orgullosos de no haber hecho nada y, sin embargo, haber provista a estas personas de poder mantener este estupendo tren de vida. Todos contentos. Cachuli podrá comerse un corderazo de Ávila a la salud de quizás millones de españoles y comprarse su paquetito de tabaco, y su botellita de cava y comerse las uvas con la satisfacción de haber tenido la oportunidad de explicar lo inexplicable ante una circunspecta audiencia. Es más, encontrará el apoyo de muchos, muchos ciudadanos que le palmearán los hombros diciendo: "¡Yo hubiera hecho lo mismo, macho! ¡Ole tus cojones".

Otros, muy poquitos, seguiremos comiendo bocatas de sardinas, pagados por nuestros sufridos bolsillos. Sintiendo que no nos podemos vender porque no hay nadie que nos compre. Pobres y estúpidamente honrados, recordaremos todo esto diciendo que no valió para mucho pero, al menos, nos reímos y bastante. Desde aquí, me despido diciendo: "Es más triste robar que decir lo que uno piensa". Ah, y que a nadie se le olvide, Cachuli pilla pero Telecinco paga.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Perdiendo batallas para ganar la guerra


En la estupendísima “The front” (1976, Martin Ritt) se cuenta como un grupo de guionistas tiene que utilizar a un destalentado compañero de profesión, interpretado por Woody Allen, que les sirva como tapadera ya que ellos no pueden presentar su trabajo firmado a los estudios al estar incluídos en una lista negra.


La película se abre con una cutre y chapucera actuación de un cómico de acento judío (Hecky Brown interpretado por Zero Mostel) en uno de esos hoteles de las Rocosas descritos por Philip Roth en alguna de sus novelas y que servían como refugio de la comunidad yiddish desde tiempo inmemorial. Nos enteramos de que el pobre cómico, que antes estaba forrado, malvive actuando en el hotel debido a que también ha corrido la misma suerte que los guionistas a los que protege la personalidad de Allen. No os cuento el final. Un spoiler: el asesino no es el mayordomo.

Telecinco ha perdido muchas batallas para, paradójicamente, ganar la guerra de la audiencia. Ha perdido la batalla contra la vergüenza, contra la profesionalidad, contra la verdad y, desgraciadamente, también contra la realidad.

Anoche, mismamente, cuando todas las cadenas se esmeraban por saber si Iowa o Vermont iban a caer del lado del Bombardero de Saigon o de Chicago Kid Telecinco no alteró su agenda lo más mínimo y siguió emitiendo GH y la vida en directo ¿Puede competir el intento desesperado de una midget por arrancarle el corazón a un feriante de sonrisa profiláctica con unas elecciones generales en USA? En Telecinco creen que sí y por eso pasaron ampliamente.

Por eso y, no se crean, porque cada vez da más la sensación de que en la cadena que dirige Vasile hay cada vez menos profesionales preparados para estas batallas pero sobran las lenguas viperinas. Sin nada peor que decir sobre los candidatos, ninguno se ha liado con Julián Muñoz, le ha puesto un piso a un travesti o se ha liado a mamporros con un reportero de Podría estar pasando, lo mejor es decir “pasapalabra” y seguir con lo tuyo: las piruetas agónicas de Mercedes Milá y su grupo de experimentación con humanos.


Si en Telecinco no andan sobrados de personal, ni de ideas, si demuestran tener una buena lista de abogados dispuestos a llevar las cosas con SLQH hasta los tribunales. Lo que no se gana con una sonrisa bien puede ser arrancado de cuajo con una babosa dentellada leguleya.
Como la cosa esa de prohibir el zapping sólo les ha funcionado con youtube.com y no con la cadena de Mediapro el equipo de abogados de Telecinco ha optado por tirar directamente contra Ángel Martín que, curiosamente, inició su camino hasta dicho programa en “La Noche de Fuentes” un programa emitido por Telecinco.

Será el cómico catalán el que tenga que sentarse en el banquillo ahora intentando inaugurar una siniestra caza de brujas. Creo que he contado por ahí que, cuando estaba currando en una revista, nos llegó una carta muy amenazante y muy tonta en el fondo del director de Está Pasando (Telecinco) expresándonos claramente que iba a boicotear cualquier imagen de la publicación en su programa por el mal trato que le dábamos al mismo. Ops. Casi me caigo de la silla de la risa. Aquí hay tomate, Está pasando y El buscador utilizaban páginas de interior de la misma revista sin permiso expreso por nuestra parte. Jamás se demandó ni a este señor, ni a los presentadores, ni siquiera a los colaboradores pese a que, muchas veces, había que aguantar por su parte ciertos comentarios tipo “eso está hecho por becarios” o “eso ya lo sabía yo pero se lo han filtrado mis fuentes”. Pese a las falsedades, porque Telecinco también ha perdido la batalla por la verdad, jamás se le ocurrió decirle a Lucía Riaño que iba a ser denunciada.

Por cierto que dichos programas siguieron utilizando nuestra información como le vino en gana pero, claro, esta vez contada por los propios colaboratas como si fuera suya propia. Qué risas te entran cuando escuchas a Pepa Jiménez soltar un texto tuyo de carrerilla…o no, cuando miras lo que cobras tú por escribir y lo que ganan ellos por coger la información de otros y hacerla propia.

Romper la cuerda por el sitio pretendidamente más fino es algo muy típico de los mezquinos y, en este sentido, creen que Martín tiene mucho más que perder por esta denuncia que los señores dueños de la cadena. Telecinco le está diciendo a Ángel Martín que si sigue por ese camino acabará fichado y sin poder comer caliente, teniendo que volver a hacer monólogos por los bares, que no se va a acostumbrar a volver a compartir piso y a esas cosas de ser mileurista en España. Vale, eso está por ver, pero lo que está claro es que Telecinco, haciendo estas cosas demuestra no poder soportar que alguien le pise un poco de su audiencia, eso de ir perdiendo batallas, eso de consumirse en su propia necedad.

Por si acaso siempre es mejor tener en nómina a un profesional de esto de hacer reír que a un ex camarero reconvertido en alcalde en tercer grado penitenciario, a la novia de un presunto maltratador y a unos cuantos boca frescas incapaces de reunir el talento suficiente para rellenar con decendia media hora de televisión, incapaces, como no de saber donde coño está Iowa pero muy atentos del romance entre dos vejestorios.

Por pura solidaridad este blog se une a la causa de Ángel Martín porque, desde aquí, también nos gusta decir de vez en cuando que Telecinco apesta. No servirá para mucho, somos completamente insolventes, pero la verdad si la lista negra la encabeza un tipo como este prefiero estar en ese lado que lindando con la carretera de Fuencarral.