Scariolo me deprime muchísimo. Sólamente un poco menos que el hambre en África. Escucho hablar del seleccionador español y me dan unas ganas gigantes de montar un concierto en plan Live Aid para recoger dinero y comprarle una isla donde pueda perderse para siempre. No tengo duda que, en cuanto aterrizara por allí, una tribu de caníbales se lo comería.
Detroit Pistons ganó dos títulos consecutivos de la NBA en la década de los 80 (88-89, 89-90). Lo hizo comandado por un entrenador rocoso de la vieja escuela llamado Chuck Daly que creó un equipo de temerosos matones (Mahorn,Rodman,Laimbeer, Salley...) que bautizaron al equipo como "The Bad Boys" dirigidos por una pareja de base y escolta (Thomas y Dumars) que daban calidad y pases. "Duros y fríos como el jodido acero" -ese peliculerismo se atribuye a Rodman- fueron la contestación al baloncesto clasicón y crepuscular de los Celtics y al "Showtime" de los Lakers.
Desde entonces nada sería lo mismo y ningún equipo ha osado intentar un asalto a los play-offs descuidando la defensa. Phil Jackson mejoró la fórmula de Daly olvidándose de los pivots natos...intenten recordar un buen pivot que haya militado en Chicago Bulls (Rodman no vale que es un "4") y ya verán que la lista es como para echarse a temblar pero claro, teniendo a una pareja como Jordan y Pippen puedes permitirte el lujo de ocupar los otros tres puestos con los miembros más bajitos de la troupé del Bombero Torero.
Si el baloncesto "ashende los mares" cambió para siempre en Europa pronto tomamos nota y adoptamos la fórmula a toda leche y de forma mayestática: lo llamamos "Basket pressing" que se resume en una sencilla filosofía "contra el talento muchos palos y a rezar". Las defensas en zona (no permitidas en la NBA) permitieron que el baloncesto se convirtiera en un aburrimiento y Aíto o Maljkovic se hicieron famosos por patrocinar ese tipo de juego de bajo tanteo y muchos, muchos, muchísimos parones par agotar la paciencia del equipo contrario y del respetable público. Se recuerda con escalofrío, por ejemplo, al Limoges que en 1993 (y dirigido por Maljkovic) se alzó con todas las competiciones en las que participó: Liga y copa francesa y Euroliga. Tenían a un base llamado Richard Dacoury que botaba, botaba, botaba, botaba...
Sergio Scariolo es de esa escuela. Una escuela miedosa que antepone los resultados al juego, una forma lamentable de ver el juego y que ha caído como una losa en nuestra selección que, más bien, se ha hecho famosa por lo contrario, es decir, jugar muy bien y sin miedo a que el tanteo se dispare hasta los 90 puntos. O los 100. Porque se trata siempre de meter más puntos que el contrario y no de intentar que no meta más canastas. Es insufrible ver como un equipo prefiere jugar a pinchar entre 56 y 64 puntos procurando que el contrario no le rebase.
De todas maneras idiotas hay en todas partes: el seleccionador francés se ha venido a este Eurobasket sin Mickael Gelabale pero con un bluff llamado Mahinmi que ayer no jugó ni un minuto y que se ha estancado jugando en la segunda división de la NBA (NBA development) con los Austin Toros...sí, se que Mahinmi es un pivot y que Gelabale es un alero alto pero...no se, creo que Gelabale es un jugador desaprovechado.
El caso es que Scariolo ha querido inculcar esa filosofía de juego a los nuestros que es como si la casa Ferrari ajustara los motores de sus coches para que corrieran a la velocidad de un smart con la excusa de que tiene miedo de que alguno de sus clientes sobrepase el límite de velocidad establecido.
Un dato a tener en cuenta: Aíto, que es bastante listo, fue capaz de olvidarse de la pizarra y de la estrategia para entrenar a este equipo y, por primera vez en años, vimos a un equipo entrenado por Aíto que corría por toda la cancha e, incluso, ¡Se olvidaba de defender transitoriamente!
Scariolo ha estado dándonos excusas durante todo el tortuoso Eurobasket, aduciendo cansancio, microlesiones, falta de jugadores, problemas de calendario...no se crean que es algo nuevo. Desde que aterrizó en España siempre se le ha escuchado el mismo discurso que usan todos los entrenadores italiano: Nunca gana el equipo, gana el técnico que ha dirigido al equipo. Pero si el equipo pierde la responsabilidad siempre es de los jugadores.
Que nadie se olvide tampoco de lo siguiente: es absurdo que un equipo formado por jugadores que tienen una agenda de partidos apretada juegue una pretemporada tan larga y extenuante y que los jugadores son los que ha elegido Scariolo. Nada más. Si están cansados o lesionados es culpa de él (y de Pepelu Sáez, el Presi, que usa este equipo como si fuera su club privado) porque podía haber elegido otros jugadores para suplir a los más agotados que es lo que ha hecho Serbia (nuestro verdugo en la primera fase y sorprendente semifinalista) llevando a Polonia a jugadores jóvenes que por su estilo recuerdan bastante a la selección española que alineó Pepu para ganar el Mundial de Japón.
Despropósito, tras despropósito España ha llegado a esta semifinal gracias a la sobrada calidad que nos ha dado una ventaja estratosférica y que a punto ha estado de cargarse un entrenador tan obtuso que no es capaz de leer ni una sola jugada del contrario, que decide que Pau Gasol juegue de pivot nato en detrimento de Felipe Reyes (poco glamuroso, excesivamente callado, excesivamente tímido...demasiado poco estrella para Scariolo) pero que luego se da cuenta de que está metiendo la pata pero, sobre todo, Scariolo es culpable de haber ahondado las diferencias entre los jugadores, de crear grupitos (lo hace allá adonde va) demostrando preferencias por este y por los otros y, claro está, pasando todo su pánico a perder, todas sus responsabilidades a los jugadores que, por otro lado, se han olvidado de algo mucho más sagrado:
España nunca jamás puede ir con la etiqueta de favorita por el mundo porque siempre nos darán por el pelo.
Mientras tanto no dejo de pensar en que, al final y como pasa siempre, Sergio Scariolo se colgará uno de los metales (Alá dirá si oro, plata o bronce...) de este Europeo (si es que nos lo permite Grecia) creando el caos, demostrando no ser un tío flexible, no saber trabajar presionado por las circunstancias pero, sobre todo, careciendo de las narices suficientes para no dejarse deslumbrar por las estrellas e incapaz de poner a cada jugador en su sitio y darle la responsabilidad ajustada a su curriculum.
Pero que no se haga el listo poniéndose sólamente la medalla y que se acuerde de compartirla con su amigo y valedor José Luis Sáez, Presidente de la Federación Española de Baloncesto, con el que no sólo comparte su gusto por el pelo engominado, los mocasines sin calcetines (sonrojante que asistiera a los primeros partidos vestido de veraneante) y ese rollo de playboys truhanescos recién bajados de un yate donde se celebraba una contínua fiesta en su honor. No. José Luis Sáez también es un maestro en atribuírse todo el mérito que hay a su alrededor con una desvergüenza rayana en el delito y ya se ha vendimiado a varios entrenadores por un quítame allá ese titular y esa mesa en los Premios Marca. Seguro que al Presi, entre cuyas virtudes no están ni la de la mesura ni la de la paciencia, le cuesta muy poco poner a su delfín de patitas en la calle (no mucho porque Scariolo es entrenador además del Khimki de Moscú) si este osa en ponerse un poco chulo.
Y estas son las cosas por las cuales Scariolo me deprime muchísimo...y esta foto mucho más... 