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sábado, 18 de octubre de 2008

Otros mundos diferentes

Siempre me sorprende cuando acudo a una suspensión temporal de la ley vigente: un partido de fútbol provoca que la ley antibotellón no se aplique, que mágicamente se amplien los horarios de los bares o que la policía haga la vista gorda en cuestiones como tirar basura a la vía pública o destrozar mobiliario urbano. Te haces hincha de fútbol y llevas una navaja a un estadio, das palizas, exhibes símbolos nazis, te permiten desfilar por el centro histórico de las ciudades que visitas y encuentras un colchón institucional de políticos, abogados, directivos de clubes, columnistas, comentaristas, periodistas y todo tipo de fuerzas vivas que, de algún modo u otro, justificarán que seas un absoluto cafre y hagas honor a tu nombre de ultra comportándote como tal. Cuando Guus Hidink entrenaba al Valencia retiró al equipo al vestuario hasta que los trabajadores del Luis Casanova (antiguo Nuevo Mestalla) no retirarán toda la simbología fascista del estadio lo que provocó un montón de quejas por una actitud tan tiquismiquis del holandés, casi tantas quejas como esa manía de Jorge Valdano a ponerle bonitas palabras y seso al fútbol con las que se ganó el insulto de "poeta" con el que lo despedían de todos los campos de España...




Será que soy un quejoso que cada vez es menos futbolero pero, por Thor, que me gustaría que de vez en cuando también se suspendiera la ley para los que nos gusta, por ejemplo, ir al cine. Hay veces que salgo de la sala invadido por una euforia tal que casi no puedo reprimirme y me dan ganas de quemar contenedores, emborracharme hasta morir y juntarme con otros gafapastas para ir al encuentro de esos que dicen que no les gustan las pelis de Woody Allen y hacerles entender a golpes que Vicky Cristina Barcelona es sólo una pequeña cagadita de mosca en un impoluto curriculum.

Hace ya unos meses Nacho Vigalondo escribía en su twitter que se había cruzado con unos fanáticos literarios que iban por la calle gritando "¡Kenzaburo Oé,Oé,Oé!". Grazie Máyico Vigalondo, que diría Briatore. Este sería un mundo diferente si las discusiones sobre Filosofía terminaran a puñetazos o los kantianos y los hegelianos quedaran para darse de lo lindo en cualquier descampado. No ocurrirá más que nada porque dichas discusiones se producen entre gente que no suele tener ni media hostia y ver a un montón de ratas de cafetería dejando un rastro de pañuelos palestinos, zurrones de pastor y librillos de papel de fumar mientras intentan rodar por el suelo evitando que se les caigan las gafas es un espectáculo bochornoso.



Si este mundo fuera así esta mañana mientras que los policías se manifestaban en Madrid los que normalmente se manifiestan (mineros, señores de los astilleros, estudiantes, obispos pro familia...) tendrían que haber sido los encargados de seguir estrictamente las órdenes del Delegado de Gobierno y haber cargado contra los manifestantes. Hubieran ganado los policías, la verdad, aunque pensándolo bien Rouco Varela está bastante acostumbrado a repartir hostias todos los días. Ostias también pero lo que mejor hace Rouco es repartir hostias...

Pese a que los Cuerpos de Seguridad del Estado no suelen despertar muchas simpatías en nuestro país tampoc están solos. El Mundo lo deja bien claro: Los "agentes desafían al Ejecutivo". Un Ejecutivo personalizado, one more time en Zapatero, y que "ha chantajeado" a los "agentes" para que no acudieran a la manifestación. Este sería un mundo diferente si los periodistas no se hicieran empresarios, por ejemplo, y no se vieran obligados a escribir de esa forma sobre ciertas noticias. Digamos que su actitud ante otros huelguistas y otras huelgas en otros momentos puntuales ha sido menos favorable y más viniendo de un periódico cuyo editorial firma el accionista de un grupo editorial llamado Unidad Editorial. Me refiero a Pedro J. Ramírez metido en estos días en una pelea por el convenio del diario Marca cuya negociación gestiona el amante del periodismo de investigación y la cámara oculta de una manera que, fuentes sindicales indican, tachan de chantajista y amenazador. Ya me gustaría a mi que los periodistas y los informadores o como se llamen ahora pudieran salir a la calle alegremente a decir lo que piensan sin tener en cuenta el pensamiento generalizado de sus empresas...estaríamos ante un mundo completamente diferente, claro está.

Una cosa no quita la otra evidentemente pero, la verdad, era la mejor manera de terminar este post: futbol al principio y (diario de) fútbol al final. Y yo digo, y los atléticos se preguntarán hoy, para qué sirve un juego en el que, al final, siempre acaba ganando el Real Madrid. Y es que yo también estoy en este mundo, no se crean.