Se encargaron de recordarnos todos y cada uno de los errores, omisiones o malversaciones de la verdad que Moore había cometido en Farenheit y el poderoso mundo del blog (en el que la extrema derecha y el periodismo poco riguroso han encontrado un estupendo motor de tirar mierda a la cara de todo el mundo) le cayeron a Michael encima. El banderín de enganche fueron la deshonrosa hoja de servicio del Presidente Bush. ¡Falso! gritaron a coro. A día de hoy nadie ha ofrecido ni una sola prueba de que aquella hoja de servicios fuera falsa.
Ahora el cineasta ya no puede mover un dedo sin que media red se remueva incómoda y lo persiga llamándolo "demagogo". Piensen quienes son los que más gritan y se darán cuenta de que, en la mayoría de los casos, son tipos que se han servido de la demagogia para escalar posiciones. Échenle un vistazo a las carreras de los senadores y congresistas hacia los que apunta la cámara de Moore y redefinan entonces el alcance de la palabra demagogo. Digamos que ninguno de los anteriormente citados son, ni de lejos, un dechado de imparcialidad...
Nunca he tenido empacho en definir la ideología de Moore como "marxismo para niños" o, lo que es algo parecido, una ideología socialdemócrata en forma de papilla hecha para ser digerida por una población que considera que Clinton era un peligroso socialista. El ideario de Moore no dejaría de ser un tanto conservador aquí en Europa ¿no creen?
Digamos que todo es una cuestión de formas: de mezclar ficción y documental. Bien. Quizás es que ni el propio Moore considera a sus películas como documentales al 100% y estamos ante una nueva forma de mostrar los hechos sin faltar a la verdad. Por ejemplo:
Digamos que es CIERTO que GM cerró todas sus fábricas en Flint (Michigan) para reabrirlas en Mexico donde se obtienen mayores beneficios y que abandonaron a su suerte a unos cuantos cientos de miles de trabajadores dañando para siempre la economía de la zona. (Roger & Me).
Digamos que es CIERTO que Nike hace sus zapatillas en el Tercer Mundo para mantener el precio y, por lo tanto, la competitividad de sus productos y que otras fábricas alimenticias se trasladaron México por las mismas razones. (The big One).
Digamos que es CIERTO que la falta de control de armas en Estados Unidos permite que unos adolescentes tarados (por las razones que sea) puedan entrar en un Instituto disparando a todo Cristo. Digamos que es CIERTO que Michael Moore se comportó como un cabrón con pintas engañando a Charlton Heston y lo provocó hasta que la escena se hizo vomitiva. Digamos también que es cierto que la actitud de la NRA y del actor son completamente irresponsables y tienen más escrúpulos en proteger los beneficios de la industria armamentística que las vidas de sus ciudadanos. Digamos que es cierto que nada de lo anterior convierte en FALSA la primera afirmación. (Bowling for Columbine).
Digamos que es CIERTO que están demostradas las conexiones de la Familia Bush con Arabia Saudí. Digamos que es CIERTO que la intervención de EE.UU. en países como Afganistán e Irak estuvo dirigida hacia el control del petroleo y no hacia la captura de los culpables del 11-S, 11-M, 7-J y digamos también que es CIERTO que la Administración Bush se ha comportado de manera torpe en el manejo de la crisis y que no fue capaz de prever que algo así podría ocurrir. (Farenheit 9/11).
Digamos que es CIERTO que el sistema médico francés, canadiense, inglés y, oh Dios, incluso cubano está en mejor estado que el Norteamericano y que el precio de los medicamentos es desorbitado. Dense una vuelta por allí y comprueben como está el patio y la razón por la cual es mejor no ponerse malo jamás. De hecho la situación es tan sangrante que, incluso Los Simpsons, se han permitido un par de capítulos comentando el hecho. Digamos que en la Comunidad de Madrid estamos sufriendo una privatización de todos estos servicios muy parecida a la que cuenta Moore y, la verdad, no es nada halagüeña. Digamos también que es CIERTO que los presos de Guantánamo reciben mejores atenciones médicas (y gratuítas) que sus guardianes. Digamos que es injusto que uno de los países más ricos del mundo no pueda (o no quiera) dar una cobertura sanitaria completa a sus ciudadanos escudándose en ideas absurdas que, en realidad, esconden las verdaderas razones por las cuales una gran parte de las aseguradoras se están haciendo muchimillonarias.
Digamos que los hechos expuestos, con mayor o menor acierto, con mayor o menor mano son completamente CIERTOS y que muchos conservadores se están haciendo de cruces porque Moore cuenta en la peli que le envió 12.000 dólares al dueño de este blog que se encarga de ponerlo verde. Al parecer no tenía dinero para pagar las costas del cuidado de su mujer y mantener el blog y Mike decidió enviarle el dinero de manera anónima para luego hacerlo público. Lo han llamado "hipócrita", incluso el tipo que recibió el dinero. Digamos que es CIERTO que uno puede hacer con su dinero lo que quiera y digamos que es CIERTO que es una gilipollez pensar que Michael Moore ha puesto en jaque el sistema de libertades americano.
A mi Mike me cae bien porque cualquiera capaz de sacarle los colores a unos cuantos sinvergüenzas merece todo mi respeto porque, vaya, curiosamente no ha habido nadie que haya hablado mal de Bush que no haya recibido una tunda pública (recuerden a ZP solico el pobre en aquella cumbre internacional mientras todos le hacían corrillo a George), porque Winterbottom que rodó la excepcional Road to Guantanamo (2006) recibió las mismas cargas de profundidad acusadoras y porque, en general, respeto mucho a cualquiera que vaya a contracorriente y sea capaz de crear controversia sobre temas interesantes como, por ejemplo: "¿Que será de nosotros si un día desaparece la posibilidad de que el estado se encargue de mi salud?.