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jueves, 4 de diciembre de 2008

Memorias de Madrid


Alguien, muy desinformado, dijo que Stardust memories (1980) es una película menor. Una película menor de Woody Allen (añadió) que, sólo en los tres años anteriores, había rodado Annie Hall, Interiores y Manhattan de manera consecutiva. Stardust... habla de tres temas que me interesan sobremanera: angustia, relaciones y del oficio de hacer reír a los demás.

Hoy mismo, largaba en la radio sobre los chistes más antiguos del mundo repitiendo, un poco, lo que es mi filosofía cómica: el drama es universal, la comedia personal. Hambre, soledad, muerte...bien pueden ser entendidos por todos y cada uno de los seres humanos de este planeta, percibidos con la misma intensidad, incluso, más allá de eso, mitigados con las mismas armas (ansiolíticos, resignación, comunidades virtuales en la 2.0...) mientras que un chiste puede ser inentendible para dos personas que comparten el mismo techo.

El sábado me perdí con Edu Galán mientras buscábamos la Ciudad de la Imagen. SPECTRA (la malvada organización que va a rebautizar Madrid como Negociudad) tiene una red de trenes con diversos apeaderos que te dejan en medio de páramos desérticos donde sólo puedes enfrentarte con la charla de tu casual acompañante o quedarte embelesado delante de los carteles oxidados que anuncian que allí, de no ser por la crisis, habría un centro comercial, una cooperativa de viviendas o una piscina privada. Antes sólo había razones delictivas para perderte en un descampado de los alrededores de Madrid: quemar un coche robado, tener una sesión de sexo furtivo con la mujer del prójimo, esconder una pistola utilizada en un asesinato, apedrear bestias o transehuntes despistados, deshacerte de los escombros de una obra ilegal...

Los manguis de Madrid están de enhorabuena, en realidad, puedes pasear por un descampado buscando el lugar idoneo para borrar las pruebas de tus fechorías y la autoridad competente pensará que, en realidad, eres un ciudadano estafado por una inmobiliaria sin escrúpulos o alguien que se ha perdido buscando los Kinépolis. Sólo hay que rezar para que no se fijen que llevas la cabeza de alguien metida en la bolsa del Hipercor que cuelga descuidadamente de tu índice derecho.

Hablando sobre lo divino (cómicos americanos) y de lo humano (¿Por qué a las tías buenas les da por la espiritualidad oriental?) avanzábamos Edu Galán y yo por el páramo castellano -con menos gracia que El Cid que yo iba echando el bofe- en busca de nuestro destino cuando me acordé de la primera secuencia de Stardust memories que finaliza en un vertedero. No lo dije porque, como cuenta Millás, la gente no suele hablar de las cosas que imagina (¿Te conté que anoche llegué a mi casa y me imaginé que mi marido estaba muerto en el salón con una bolsa de plástico alrededor del cuello?) por ser estas de índole mucho más personal de lo que imaginamos y expresar, sin cortapisas, nuestros deseos más ocultos (¿Sabes que muchas veces te he imaginado vestida de colegiala?). Es fácil hacer humor sobre la situación de Madrid cuando uno está al lado de Edu Galán que cumple con eso de decir una cosa inteligente cada tres frases, más o menos.

La ciudad de la Imagen es otra de las muchas chifladuras que SPECTRA ha tenido a bien construir (bueno no construir) en Madrid. En teoría todas las empresas del medio audiovisual tendrían que haberse ido allí a construir sus nuevas sedes pero, en realidad, excepto Telemadrid y La Sexta ninguna otra ha osado largarse a ese lugar donde se encuentran unos estupendos (y enormes) cines Kinépolis donde, según a qué horas, se puede disfrutar de una película en una sala de 1.000 espectadores completamente a solas. Una sensación muy cercana a ser Charlton Heston en Omega Man. Por lo demás aquello es un páramo de oficinas medio vacías y poco más. Bueno, allí está la AECAM, que es la escuela de cine de la Comunidad, pero dicen que los que la habitan sólo tienen vida interior...

Ni Galán ni yo nos pusimos de acuerdo en saber qué es lo que le hace gracia a la gente de derechas. Es decir, sí, La Revista, el Grupo RISA, los chistes de legionarios de Jiménez Losantos, las salidas de cuadro de Aznar, construir cosas inservibles pero....¿Hay algo más elegante? Pues parece ser que sí. Gracias a Miss Kiddo me llega este pedazo de vídeo de algo que le hace mucha gracia a los de las derechas. Atentos...








¿Quién dijo que SPECTRA no tenía humor? Ahí está Lucía Figar, Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, dándose cuenta de que su jefa lleva...¡Calcetines! ¡Por encima de las medias! ¡Con zapatos de tacón! ¡De color carne!...venga, reírse, que no hay nada más gracioso que tu jefa se haya escapado por la puerta de atrás de un hotel donde se estaba produciendo un atentado sangriento donde la han diñado unos cuantos seres humanos para fijarte en la falta de etiqueta de la Master&Commander...¿Que no tiene gracia? Vale, mucho mejor fue lo que dijo Esperanza Aguirre cuando dijo: "A lo mejor se ponen de moda los calcetines sandalia". Que es un poco como si Ortega Lara, tras su liberación, hubiera declarado: "Ahora resulta que se va a poner de moda el chandal y la barba franciscana". Diferentes sufrimientos claro, donde va a parar...

Pasearse por Madrid es pasearse a veces por la angustia y la comicidad como Woody en Stardust memories, por una galería de personajes fantasmagóricos, de aduladores, de gente incapacitada para pillar un buen chiste. A la vista está. Será por eso que Woody Allen no quiso rodar en Madrid y prefirió Barcelona...