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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un cine como tú en un país como este (Gabriel Velázquez)


Es impresionante, pero así es. Un día comienzas a ver las películas que ponen por la tele, no le das ninguna importancia, ya sabes, lo haces como para entretenerte y poco más. Poco a poco te va gustando ese rollo, comienzas a despertarte el gusto por ese actor o esa actriz, por un tipo de película concreta y, llega un momento, en que vaya, ya empiezas a saber quién es este o aquel director y un día descubres que te has pasado una tarde entera husmeando por las hileras de películas del videoclub del barrio sin encontrar nada que te satisfaga del todo. Ya estás pillado por las pelotas. 

Como transportado por un sueño, zas, un día parece que te despiertas en medio de una sala oscura rodeado de una gente que viste raro y que mira hacia la pantalla con gesto de delectación y veneración. La cinta es en blanco y negro, subtitulada, de nacionalidad francesa y te sabes al dedillo la biografía de su director pese a que es la primera vez que ves una película suya. Son los "400 golpes" de François Truffaut y lo estás flipando. Ni siquiera sabes qué es lo que ha hecho que te saltaras dos clases de la facultad y meterte en la Filmoteca para ver esta película. Lo malo es que sabes que, te gusta tanto, que luego te quedarás al siguiente pase (al de las 18:00 horas) porque ponen otra del mismo director de la que has oído hablar de maravilla, de la que has leído un montón, de hecho la has utilizado en el argumentario típico de las discusiones cinéfilas pese a que no la has visto. 


Ya le has dado la vuelta al calcetín, ya sabes, lo que comenzó como un entretenimiento inofensivo para pasar el rato se ha convertido en otra cosa, en una búsqueda de títulos, de nombres...es ya un aprendizaje, eres oficialmente un cinéfilo y un freak a la vez. Ya nada volverá a ser como antes. 

Anoche vi un documental titulado "Un cine como tú en un país como este". Está dirigido por Gabriel Velázquez, el director de "Sud Express", (¿no ves? Esto es nada más que una acumulación de datos, de hechos inconcretos, de películas que te unen con momentos vitales, de instantes reunidos alrededor de unos cuantos metros de celuloide y plástico) y trata sobre lo que se dio en llamar como "El Grupo del  Yucatán". Esa reunión de directores y currelas del cine entre los que estaba Imanol Uribe, Fernando Trueba, Fernando Colomo, Carmen Maura, Miguel Ángel Díez, Felix Rotaeta, Oscar Ladoire, Carlos Boyero, Joaquín Hinojosa...

Todos ellos, al igual que yo, también le dieron en su momento la vuelta al calcetín. Ya sabes. Se apasionaron tanto por las películas en general que decidieron que ese iba a ser su profesión. El documental es un repaso vital a los comiezos de este grupo y a los primeros cortometrajes y primeras películas que dirigieron y protagonizaron en un ambiente de pobreza absoluta y arrastrando consigo gran parte de la herencia más chunga del Franquismo. Lo bueno es que, escuchándolos hablar, hace más de 30 años llegas a la conclusión de que los males de esa inexistencia llamada "Cine Español" siguen siendo, más o menos, los mismos. 

Sesiones maratonianas de cinco y seis películas diarias seguidas de charlas interminables sobre cine, algo así como la pasión desmedida de estos tipos, una cosa desbocada e insana, una afición que se los zampó dejándolos en los huesos. Muy interesante. Gente reunida alrededor de la idea idiota de hacer películas, de contar historias copiando a sus maestros en un clima de, otra vez, completa desconexión con los gustos del público español en general y con la realidad en particular. ¿Hacer pelis en España? No me jodas. 

El caso es que les funcionó, aunque fuera por casualidad, nunca hasta ayer me pude imaginar que Fernando Colomo contara que "Tigres de papel", su primera película, fuera concebida como una visión rohmeriana de la pujante clase progre (tan tristemente denostada hoy...con lo divertidos e intensos que eran...y lo digo con cero sarcasmo) y que, al comprobar, que en el Festival de Donosti todo el mundo se descojonaba él mismo decidió decirle a la gente que aquello era "una comedia". Y así hasta nuestros días. Siempre pensé que era una anécdota de esas que no se cuenta. Es más, todos ellos, adelantados al DOGMA 98 diciendo que hacían películas con sonido directo, sin iluminación apenas...bueno, lo de la iluminación era porque, básicamente, no tenían dinero para iluminar. 

Para mi son una generación de cineastas brillantes que representan, un poco, los comienzos de cualquiera que ha querido hacer una película en nuestro país. Es posible que hace tiempo que Colomo no me guste pero, sinceramente, sigo viendo de cuando en cuando "Tigres de Papel" y "La línea del cielo" y cosas así aunque solo sea por encontrarme con un tipo de cine que, de algún modo absurdo, me sigue emocionando. De hecho, ayer mismo, recordé lo que me había gustado esa película de episodios titulada "Cuentos eróticos" y, sobre todo, el segmento "KoñenSonaten" un disparate sobre un hombre al que de puro salido le crece un coño en plena frente...rodado en danés. 

Mis mejores palabras sobre el documental quedan para Fernando Trueba que representa todo lo que me gustaría ser de mayor: es divertido y ha conseguido dirigir todas esas pasiones para hacer películas como "Opera Prima" (entre mis diez películas preferidas de todos los tiempos), "El año de las luces"...escucharlo hablar sobre las películas y sobre la vida es toda una joya. No deberían perdérselo. 

jueves, 4 de septiembre de 2008

Aznar y la comedia romántica







¿No ves? Esto es como escupir al cielo y que te caiga en la boca. Hace tres días sugiriendo que Aznar se conformaba con poca cosa y, resulta, que ahora lo acusan desde una web marroquí de haberle hecho un bombo a Rachida Dati, una ministra del gobierno de Sarkozy.
El asunto daría para una comedia francesa en la línea de Mamá hay un hombre blanco en tu cama (Romuald et Juliette, Colin Serreau, 1989). Un tipo conservador gris, tontorrón y algo deleznable conoce el resurgir de la vida en su madurez cuando se enamora de una mujer que le descubre un mundo que le es ajeno.


La gente pone cara rara y esta mañana una maruja del metro no le daba ningún crédito a la información diciendo, cito textualmente: "las cosas entre moros y normales no funcionan...mira lo de Lady Di y el tío aquel...".




Aznar lo ha negado todo. O sea, que hay que hacer caso a Aznar que bien sabe él con quién se acuesta y con quién no. Pero dejemos volar a la imaginación, libre cual libélula que no libelo.
Manuel Gómez Pereira o Fernando Colomo serían perfectos para llevar este romance a la pantalla en nuestro país.
Yo me imagino un primer plano de Aznar diciendo aquella frase histórica de “De problem of Al-Qaida born in de murs inveision of de Jispanic península” (“El problema de Al Qaeda nace de las invasiones moras de la Península ibérica) con su acentico de estudiante de Open English y después quejándose en la intimidad a sus colaboradores (tontorrones de buen corazón que interpretarían Carlos Lucas y Angel de Andrés haciendo de una especie de Zaplana y Acebes muy bufos) de la vida que le ha tocado llevar. Su némesis sería Ana Botella que saldría retratada como la mujer que lo ha moldeado a su gusto y lo hace completamente infeliz. Yo pondría en ese papel a Ana Belén o a Loles León si es que quisiera resaltar que, en realidad, es una nueva rica. Aznar sería solamente un hombre de buen corazón, un calzonazos manejado por su mujer…
Incluso, estaría bien, que él hubiera rechazado anteriormente el acoso de una actriz más joven y algo progre que sabe de las buenas intenciones reales del ex presidente. Optaría por el final feliz a todo trapo.



Pero bueno, no nos hagamos ilusiones y, por favor, NO te creas nada de lo que aquí está escrito. Os lo digo porque resulta que 2 de cada 3 españoles no saben diferenciar entre una noticia falsa y una de verdad. La tele y la prensa le echan la culpa a Internet que es un nido de falsedades…lo dice Juan Pedro Quiñonero en su artículo de ABC dedicado al rumor picante que le echa la culpa de la extensión del mismo a “un océano de aguas sucias de internet”. Yo, en descargo de Internet quiero decir que Urdaci fue director de Informativos de TVE...que conste.

Nos imaginamos que el Neptuno de ese océano deberá de ser Germán Yanke que, hace meses, ya habló de una cena entre la francesa y el español en París desde su columna de Estrella Digital tirando de todos los tópicos de la literatura romántica: París, Restaurante discreto, coqueto y pequeño, él maduro y poderoso; ella joven, atractiva y con fama de enamoradiza…¡Cenando!
En Melinda&Melinda (Woody Allen, 2004) Will Ferrell se refiere a este tipo de bistrós como “antros iluminados con velas”. Si hubiera descrito el lugar así no hubieramos necesitado de desmentidos.



¡Por Thor, Josemari! Si quieres quedar para charlar de política lo haces en un asador de Socuéllamos, con luz y taquígrafos y a la hora de la comida. Así el gabinete de prensa de FAES no estaría a estas horas como puta por rastrojo rebuscando a quién cargarle el mochuelo del rumor.
Porque eso sería, ya lo decía antes, como escupir al cielo y que te caiga en la boca. Les cuento la razón: Allá por 1986 en Castilla y León gobernaba Demetrio Madrid, un político del PSOE, y Aznar era el jefe de la oposición. El jefe del gabinete de prensa era Miguel Ángel Rodríguez que organizó una campaña de descrédito contra Madrid hasta que este dimitió para “no dañar su imagen pública ni la del partido” (eran otros tiempos). En esos tiempos, al parecer, los océanos de suciedad eran manejados por otros…

Ah, y por cierto, ya tengo título para la comedia romántica: "La dulce alianza de las civilizaciones". La coreografía correrá a cargo de Kofi Annan y Zapatero.