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miércoles, 4 de marzo de 2009

Telemadrid Mon amour









Creo que esta es la enésima entrada de este blog que comienza con esta frase: "Los que vivís fuera de Madrid no sabéis lo que os perdéis sin poder disfrutar de Telemadrid".



En Telemadrid está Ernesto Saez de Buruaga, Curry Valenzuela, Herman Terstch, Fernando Sánchez Dragó, José Luis Garci, Cristina Tárrega...y un largo etcétera de profesionales de primer orden. Sí, de primer orden.

De hecho los profesionales de Telemadrid son tan buenos que nos cuestan a cada madrileño unos 29 euros al año, un precio parecido al que pagan los valencianos por su entramado de televisiones públicas. Para que nos hagamos todos una idea de cuanto me cuesta Telemadrid sólo diré que cada español (o persona con pasaporte español) paga 8 euros por Televisión Española y Radio Nacional de España.



Decía Manuel Vázquez Montalbán en ese volumen de culto llamado "La Aznaridad" que las teorías de la comunicación actuales apuntaban a una interesante teoría llamada "Teoría de señales". Es decir, el mensaje es tan importante como la manera en la que se transmite, como se modula la voz del transmisor, como se viste, los gestos que hace. De hecho "lanzar señales" positivas hace que los mensajes más catastróficos puedan pasar por ser meras noticias de segunda o tercera fila.

Si repasamos todos juntos la lista de profesionales, de primer orden, que paga Telemadrid con el dinero de todos los madrileños (voten o no voten al proyecto de la malvada SPECTRA y OCTUPUS que gobierna la región) concluiremos que la señal que está mandando la cadena autonómica es clara y límpida. Llega sin interferencias y se resume en esta sencilla frase:
SIEMPRE HAY UN CAMINO A LA DERECHA

Y no lo digo porque los locutores carguen su paquetorro hacia esa zona de la pernera o porque se sospeche (no sin algo de fundamento y sí mucha malicia) que Telemadrid es una cadena fachorra. Lo digo por hacerle un homenaje a esa película de José Luis García Sánchez de 1997 (secuela de "Suspiros de España y Portugal") en la que dos pobres perdularios, interpretados por Juan Luis Galiardo y Juan Echanove, acuden a un programa de televisión para limpiar en los platós sus desgracias y ser por fin devorados por la caja tonta.


Efectivamente da igual que los personajes de primer orden que trabajan en Telemadrid hayan fracasado en casi todas las cosas que se han propuesto últimamente sea su negocio vender libros, dirigir películas o presentar telediarios sin atender a unos mínimos básicos de independencia. Da igual. Telemadrid no valora s sus profesionales por ser profesionales si no por algo mucho más importantes: ser fieles.

Y eso tiene un precio y una recompensa. A costa de recoger todo lo que los demás, tontos ellos, desechan (ya sea por el elevado precio de las costas morales y económicas de mantenerlos en plantilla, ya sea porque esta muchachada neoliberal no da una...que también) Telemadrid se ha convertido en un Montepío del infierno y/o cotolengo catódico. Mola.

Estética feísta, griterío incontenible y, supra tutto, una españolidad a prueba de bombas. Esa españolidad que algunos se empeñan en constatar como algo positivo (Todavía no me llega la camisa al cuello cada vez que un paisano sonríe cuando un guiri dice "este es un país de chorizos" y le reconforta diciendo "no, de chorizos no, de pícaros") pero que me temo que es, como diría mi cuñaíto, "lo puto peor". A mi todo esto lejos de enfadarme me reconforta, leo la señal (la que está ahí arriba escrita con mayúsculas) y pienso que a lo mejor tambén es aplicable para mi y que, por mucho que la cague, siempre tendré un Telemadrid dirigido por un amiguete.

Enfangados en este garbancismo de diseño (el mismo olor a col pocha subiendo por el hueco de la escalera, el mismo plato de pescadilla de ración con su puntito de botulismo que describía Martín Santos en "Tiempo de Silencio" pero servido sobre una estructura de Calatrava o de Foster) el telespectador de Telemadrid sabe que su dinero está estupendamente bien invertido en regalarle un retiro de campanillas a esta tropa que parecen no ya partidarios del PP o de Aznar si no de Miguel Primo de Rivera.

Si os queréis dar un baño de lo que significa el concepto "Telemadrid" sólo hay que asistir a una de las retransmisiones baloncestísticas que Josechu "white russian" Biriukov y Siro "minuto y resultado" López nos regalan cada vez que el Real Madrid tiene la mala suerte de jugar en Europa. Hoy, que hemos cascado contra el Barça y bien cascado, he asistido con gozos renovados a una cascada de mala información (es triste que un ex jugador no sepa decirle a los espectadores si el equipo está jugando en zona o en defensa al hombre...es muy malo que López, que es de la época de Butano en la SER, no sea capaz de seguir un tanteo como Dios manda o no se sepa las reglas de este santísimo deporte), información estúpida (Josechu y Siro nos cuentan en cada retransmisión que en Berlín no se puede cenar nada caliente a partir de las 12 de la noche mientras que en pantalla se están jugando los últimos 30 segundos de posesión del partido), partidismo feroz (los dos locutores son muy madridistas y dicen cosas como "¡Personal, Personal, este árbitro está ciego!" o "vamos dos canastas por abajo") y derrotismo asqueroso.

Sí, si el Madrid gana los jugadores son los "gladiadores" o "una panda de chavales fantásticos" y si pasa como hoy, por ejemplo, se están pidiendo cabezas a troche y moche, se hacen comentarios sangrantes hasta del utillero y se escuchan cosas como "estoy harto de venir a Barcelona para ver como nos mojan la oreja una y otra vez, una y otra vez". De todas maneras en el siguiente partido que el Madrid gane todo volverá a la normalidad y tendremos un equipo que "con entrega y tesón puede llegar a donde quiera". Mucho más asqueroso, algo que se comparte con La Sexta, es que nos empeñemos en ponerle motes bobos a los jugadores como, por ejemplo, Felipe "Gladiator" Reyes. Así somos y así es Telemadrid no creo que haya una televisión que represente lo peor de nosotros mismos y por eso, todos esos profesionales de primer orden, estan ahí para recordárnoslo y, además, llevándoselo muerto. Hace mucho tiempo que dejaron de informar pero es que su labor es otra, es recordarnos que da igual lo bajo que quieras llegar: Siempre hay una televisión a la derecha...como en la vida.