En los años 90 se puso de moda un entrenador llamado Juan Manuel Lillo. Acuñó una de esas frases en forma de epitafio que tanto gustan en el mundo del fútbol porque son como goles de falta directa. Pim Pam. Espectaculares y sencillos, directos a la red, directos al corazón. Lillo dijo esto: "Jugar en zona, es vivir en zona". ¿Mola no?
Jugar en zona es ocuparte de tu trabajo y ser solidario apoyando al compañero, se trata de jugar en equipo, de que todo el mundo participe en la victoria y se coma la derrota. Francisco Fernández nos demostró anoche que su formación (Francisco Nixon) tiene mucho de "tocar en zona" cuando se bajó del escenario en los bises para ir a buscar una copa mientras Ricardo "Richi" Vicente cantaba "Notre Dame" (Dime cuanto puedes amar/ a alguien que no lleva a casa dinero/ ni la prensa le aclama/me asusto por nada/por nada de nada...). En una profesión como la musical, donde hay carreras enteras construídas alrededor de un enorme ego, es raro que el frontman, el protagonista, abandone el escenario para permitir que su segundo guitarra cante. Ya lo había hecho en dos ocasiones anteriormente cantando "Banderas rojas" y "Museo británico".
Concierto en zona, entonces. Una zona por definir que es eso que nos empeñamos en llamar "indie pop", una etiqueta demasiado amplia para meter en el mismo saco a Travolta, Manos de Topo, Love of Lesbians, Secret Society...sonido diverso al que unen unas referencias culturales comunes que es una de las pocas cosas con las que vertebrar, de algún modo convincente a una generación de músicos españoles tan brillantes como, en muchos casos, sangrante y estúpidamente minoritarios y sostengo esto último porque no estamos hablando de propuestas elevadas o experimentales si no de algo tan simple y tan sencillo como un puñado de buenas canciones escuchables y radiables como cualquiera de esos "hits" dirigidos a grandes audiencias pero con un punto más de personalidad.
Raquel se preguntaba algo sorprendida viendo a Travolta en Valencia sobre la razón por la cuál ese tipo de música no llegaba a las grandes audiencias y fue una pregunta que también estaba flotando anoche en el concierto de Francisco Nixon...¿Cómo es posible que un tipo que canta cosas como "Luna de miel", "Nadia", "Erasmus borrachas", "Nombres y teléfonos", "Mereces toda mi antención" no despierte un interés más evidente en nuestro país?
La respuesta la intentaba dar Edu Galán comentando que Jackson Browne (¡Jackson Browne!) había cancelado el concierto de Madrid porque no había conseguido vender un numero mínimo de entradas y si un tipo mítico no lo consigue...es que "lo siguiente será el apocalipsis o el budismo" según las palabras del colaborador de la Nueva España de Oviedo entre trago y trago de cerveza sumiéndome en la duda de si estaba frente a un loco en estado de gracia o a alguien peligrosamente alcoholizado.
De hecho, el concierto ofrecido dentro de una iniciativa llamada Madrid Circuíto Independiente, demostró el poco interés del Ayuntamiento de Madrid (gobernado por KAOS) por conocer a los adscritos a su circuíto y colocó a Francisco Nixon en un local pequeño -100 personas-, el coqueto El Plaza de Martín de los Heros, desconociendo seguramente que en el concierto ofrecido por el grupo en la Sala El Sol meses antes convocaron a casi cuatro veces más personal que pasó por taquilla. Es normal, este ayuntamiento está mucho más interesado en promocionar actividades mucho más populares como la ópera (que tiene mucho arraigo entre la ciudadanía madrileña...aquí si no sabes quien es Puccini el frutero te retira la palabra) o los happenings de La Fura dels Baus que, como todo el mundo sabe, siguen generando inflamados debates entre los jubilados de la capital que, cuando no están jugando a la petanca o hablando de la obra de David Hockney, desgranan el significado y significante de toda la obra del grupo de teatro catalán llegando incluso a las manos en más de una ocasión. Es lo que tiene querer de verdad promocionar la cultura popular que siempre daños colaterales y gente descalabrada.
¿El concierto? Bien, muy bien, según su protagonista ("Puedo decir que este ha sido uno de los mejores conciertos que hemos dado"). Hay que estar de acuerdo aunque sólo sea por lo bien que se lo pasan estos dos tíos, lo compenetrados que están y lo generosos que se muestran. Los flamencos, y Ortega Cano, dicen que eso es "estar a gustito". Efectivamente, dos tíos que parece que ponen a la audiencia de pie tocando con dos guitarras y haciendo juegos de voces, sin alarde, dos buenos compositores, en acústico se merecen seguramente un puesto en la Champions League aunque sólo sea por el placer de ver a un concursante de OT destrozando una versión encargada por un despiadado personaje con orejas de madera armado con un Casiotone (¡Redios, los arreglos de las canciones de OT cada vez tienen menos medios!) de "brackets" o "Vagamos por las calles". Canción que abrió el concierto y que Nixon dedicó a Antonio Vega como parte del homenaje que el Ayuntamiento de KAOS había propuesto a todos los grupos...y le dije a Edu Galán mientras me trasegaba una cerveza que me parecía que "habría sido más justo que a Antonio Vega le hubieran regalado una cura de desintoxicación en condiciones y no tanto silencio, a lo mejor así el homenaje no tendría que haber sido póstumo" y me miró como si estuviera frente a un personaje que pierde el respeto a la tercera cerveza. La chica que estaba delante de nosotros farfulló que odiaba que la gente hiciera ese tipo de bromas. Entonces Edu Galán comenzó a hablar de Lydia Bosch y la muchacha nos miró como si estuviera frente a dos personas que no cogen las indirectas.
De vuelta a casa me sorprendí pensando en que el momento del día en el que me siento más solo es cuando voy a coger el autobús, una sensación ridícula que me apretuja el pecho como navegar entre el gentío nocturno de la Gran Vía. Estoy seguro que estos dos te hacen un temazo con esa sensación.