Mostrando entradas con la etiqueta Al Pacino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Al Pacino. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de agosto de 2008

Cachorros de buitre


Esta tarde lo he leído, estaba escrito en una cartela del programa Está pasando (Telecinco). "Cachorros de buitre"...que bonito...sería mejor escribir "polluelos" que es lo correcto pero, bueno, si pueden inventarse el 95% de sus contenidos pueden inventarse que las crías de los buitres se llaman "cachorros".

Un tío mío que es una especie de super policía cuando se mama como un piojo dice esta frase: "el primer cometido de un policía es no intoxicarse. El policía pasa todo el día rodeado de chorizos, estafadores, ladrones, violadores y, si se contamina, acaba actuando como ellos. Hay que procurar no intoxicarse".
Es una frase que, como verán, puede aplicarse a los directivos de las cadenas que, a costa de buscar la audiencia a cualquier precio, a costa de ofrecer sólo lo que la gente quiere ver y escuchar han acabado por expresarse como esos potenciales telespectadores. Me temo que en algunas productoras es obligatorio no asistir con el cerebro puesto.


En ese programa tienen tres temas: OT, gente que se ahoga y la Familia Real. Temazos. Les ha dado por Risto Mejide, han descubierto donde trabaja y donde compra. Guay, ahora cualquier chiflado puede acercarse hasta allí y abrirle la cabeza con un disco de OT o con el canto de un marco con una foto de Angel Llácer. Después han entrevistado a un chico de OT muy gaylord vestido como Don Scardino en A la caza (William Friedkin, 1980). Me ha sobrevenido una embolia y he tenido que apagar la tele.

La tele es un "circo mediático" que diría de Juana Chaos pero también en lo peor de un patio de vecinas. De hecho es la peor vecina. Hace quince días, creo, no recuerdo, los tiempos televisivos se me mezclan como en una mala resaca, llevaron a Donde estás corazón a María Lapiedra que anda liada con Paquirrín. Estuvo mostrando unos mensajes de móvil donde el hijo de la Pantoja escribía "follar" con "y". Es tierno. También contó que jamás se quitaba la camiseta para hacer el "amol".

Hay cosas de las que no quieres enterarte, como estas, nimiedades que te trastocan la vida: Paquirrín no se quita la camiseta en la intimidad. ¿Cuáles serán sus razones? Es un misterio insoslayable, la respuesta acojona. Yo tengo una teoría: le da miedo que le muerdan los pezones. Ahora que investiguen otros. Yo se que la verdad está ahí fuera pero me da miedo encontrármela y que me mire a la cara.


Pues el caso es que nos enteramos todos de esas cosas inquietantes de las parejas, ya ven que gilipollez. Lo bueno es que, gracias a la tele, nos enteramos de que el pulpo tiene tres cerebros y la gente que sale en ella ninguno. Alrededor de este chiquillo se dicen cosas como que "está malgastando su vida", que "las compañias no son las adecuadas", que si "no estudia". ¿No os suena? ¿No decían de vosotros lo mismo?

Frente a la teórica mala imagen que da de la juventud española el chiquillo de la Pantoja está su reverso tenebroso.

El País, que es un periódico que satisface mucho al dueño de mi videoclub de toda la vida porque dice que "está muy acertado en eso de girar a la derecha" (Nico dixit), también quiere captar lectores y lo hace publicando estos días una cosa que se llama Me cago en mis viejos. La crónica de un adolescente que pasa las vacaciones con sus padres...son estas cosas que te hacen sentirte mayor.
Primero porque le cojes el truco rápidamente y sabes que lo escribe alguien mayor y segundo porque no entiendes como alguien que está plácidamente de vacaciones, tocándose el nardo en la costa se siente tan frustrado y tan amargado. Espero que, en los días sucesivos, encuentre a una chica en el paseo marítimo o diga algo interesante. Me imagino que el tal Carlos Cay, el que lo firma, tendrá un hijo EMO o algo parecido, de esos que se pintan las uñas de negro e intentan asustar a todo el mundo diciendo que se van a suicidar. Lo que nos faltaba: Emo-periodismo.


No entiendo a los adolescentes y menos a los que pierden su tiempo haciendo que están tristes. Yo a esos les amachucaría la cabeza con mis propias manos y les diría cariñosamente "esperad a que lleguen los problemas de verdad, zangolotinos y dejad de cogeros esas rabietas, coño".

Joder, soy un cascarrabias, pero no entiendo qué problemas puede tener un adolescente que no estén relacionados con encontrar el sitio idoneo para hacerse una pera, encontrar un sitio donde encontrar el tabaco y encontrar un sitio para vomitar tras una borrachera y que no te pillen. ¿No? ¿A qué viene tanta cara de mosqueo? ¿A qué vienen esas pataletas? ¿Ese alboroto? ¿No te dejan jugar con la pelotita?
Entre la actitud de Carlos Cay y la de Paquirrín me quedo, sin duda, con la segunda. Ambos son cachorros de buitre...potenciales adultos que aprenden por imitación: uno simula estar disgustado con un mundo que le es adverso sin haber pasado todavía por ninguna traumática experiencia y, el segundo, juega a ser un despreocupado señorito andalú de cuarenta.


Cuando era adolescente me crucé con muchos góticos, que eran los EMO de antes, como no existía el Myspace, ni el facebook ni esas cosas le daban la barrila a la gente que tenían alrededor. Un suplicio. Me atacaba los nervios algún especimen cuyos únicos temas de conversación eran: el esoterismo, hacerse bisexual y el suicidio. Si te despistabas te ponía medio ácido en la cerveza que era una forma guay de aguantarle la charla. Un día en el que estaba especialmente harto le dije: "No me hagas más promesas, córtate las venas y acaba con esto antes de que acabes conmigo, no te aguanto, eres un puto aborto...¡Viva el Punk!". Me dijo que no le entendía, que sufría porque era un incomprendido, que la gente lo miraba raro y que la gente murmuraba a sus espaldas que estaba loco. Le recomendé que se cortara el pelo, aparcara las faldas escocesas para salir, se quitara el maquillaje y se pusiera un traje de chaqueta. La paranoia era bastante normal para alguien que se pasaba de tripi de viernes a domingo...



Se levantó y comenzó a gritar que era un fascista y un reprimido, que era como su padre. Luego fue al baño para buscar algo con lo que cortarse las venas. No lo consiguió porque todas las almas cándidas del bar hicieron lo posible para que se sintiera mejor y descubriera que la vida era bellísima incluso, para los muchachos de miras abiertas que visten como Robert Smith. Fue una de esas noches en que uno pierde la confianza en el género humano porque todo el mundo te mira como si fueras una especie de verdugo. "¿Le has dicho que es maricón?" "¿Cómo le puedes decir esas cosas a la gente? Es muy cruel, su viejo lo tiene martirizado por llevar pendientes" ¿Y si se hubiera suicidado de verdad?". Me sentí como Hannibal Lecter y es que nunca me han gustado las rabietas ajenas. Por cierto, el muchacho gótico floreció y se ha convertido en un honrado padre de familia que cría a una prole de chiquillos que se parecen peligrosamente a los niños de El Pueblo de los Malditos. Ya saben, otro cachorro de buitre. Yo sigo siendo un pringado que sigue escuchando cantando por Los Ramones al fondo del bar. Yo me identifico más con estos de aquí abajo.

Exterminen a los cachorros de buitre antes de que les amarguen la existencia. ¡Dios, que deterioro!