jueves, 7 de octubre de 2010
La televisión es Palmariana
viernes, 29 de mayo de 2009
Sus vidas pueden ser apasionantes
Nada de eso hubiera ocurrido si tu vida llevara incorporada unas risas enlatadas. El jajá y el jijí asegurados. Vale que dan mal rollo porque las risas enlatadas pertenecen a gente muerta pero todo buen productor de TV sabe que tienen su aquel y que pueden hacer digerible un mal sketch del mismo modo que un poco de azucar hace digerible cualquier píldora como bien decía esa filósofa del ofuscamiento y la confusión infantil llamada Mary Poppins...¿Habéis pensado alguna vez en la empanada mental que tendrían esos pobres críos yendo del brazo de una niñera que convertía cada paseo por Hyde Park en un número musical de Dick Van Dyke? La única canguro que he conocido en mi vida era una que venía a cuidarnos a mi amigo Pulido y a mi cuando nuestros papás se iban los sábados por la noche a "visitar a un señor enfermo" y su único poder relevante era revolvernos las tripas cuando la veíamos comer sandwiches de jamón de york con tomate frito Orlando. De hecho cuando vi "Halloween" (1978, John Carpenter) no sentí más que afinidad y compasión por Michael Meyers. A saber qué comería su canguro para que el muchacho se pusiera así de nervioso...
martes, 14 de abril de 2009
Estreno de VU87 ¡El futuro ya está aquí!
domingo, 5 de abril de 2009
La noria de Nieves
Efectivamente, el programa "De tú a tú" en el que Nieves Herrero sustituyó a Encarna Sánchez, también con bronca intestina. Nada, pelillos a la mar, nos enteramos de poco porque el asunto era exonerar a Nieves Herrero y, al parecer, su intachable carrera periodística/revelística. Les cuento una anécdota: Como cualquier nerd he militado en un club de rol del que fui fugazmente presidente. A mediados de los 90 se produjo un brutal asesinato. El conocido como "crimen del rol" que se llevó una gran parte de la afición por estos juegos, provocó una absurda alarma social azuzada por Antena 3 y Telecinco que vieron que ese verano podía calentarse con un poco de sangre y dados de 20. Las cámaras acudieron como chacales a clubes, centros de juventud y parques varios y se suspendieron ayudas, subvenciones y se cancelaron asociaciones. De pronto nos habíamos convertido en una suerte de proscritos. Desde nuestro club comenzamos una serie de movilizaciones no tanto por el juego en sí, que también, si no porque en realidad todo lo que se estaba contando era una asquerosa patraña. De buenas a primeras te habías convertido en un psicópata potencial. Dos amigos míos acudieron a "De tú a tú". Llevaban la lección bien aprendida, menos mal. Lo primero, encerrarlos en la misma habitación que el hijo y la esposa del fallecido para crear ambiente. David y Álvaro estuvieron charlando todo ese tiempo con ellos para tranquilizarlos, explicarles lo que era en realidad un juego de rol. Los productores se llevaron a la familia y les estuvieron dando cera, cizañearon todo lo que pudieron, les dejaron claro que seguramente había una especie de conexión entre todos los jugadores de rol y el asesinato de su padre. No tragaron. Los dos colegas roleros extendieron dos peticiones a producción: Querían ser maquillados y no se sentarían en la mesa de debate junto a la familia permaneciendo en segundo plano. Aviso a navegantes: si en un programa de televisión maquillan a todo el mundo y lo peinan y no hacen eso contigo es posible que parezcas enfermito o directamente malvado. Un truco muy cabrón, la verdad. Lo segundo, lo del debate, otro aviso a navegantes: No te sientes nunca en una mesa de un plató para discutir sobre nada porque corres el riesgo de que todo sea una encerrona.
Me temo que las excusas de Nieves Herrero anoche fueron las mismas que puso durante ese programa dedicado a sacarle audiencia a la desaparición y violación de unas adolescentes. Ya sabes, no hay diferencia en el tratamiento de temas: da igual un crimen de juegos de rol, una pena de muerte y una desaparición. Todo es el mismo batiburrillo, el mismo cambalache, la misma noria que gira y gira sin llegar a ninguna parte. Después, lo más importante, es hacer gala de mierdismo: poner buena cara, soltar tu mierda y clavarle al personal un cuchillo por la espalda. Siempre habrá quién te justifique, siempre habrá quien diga que estamos aquí por la pasta porque somos unos linces para olernos donde están las ventas, siempre podremos decir que nosotros no nos dedicamos a la información si no a otra cosa y que nuestro reino, como el de Nieves, simplemente no es de este mundo. ¿Telebasura? Esto ya tendría que tener otro nombre mucho menos suave.
sábado, 10 de enero de 2009
Deseos, realidades y un famoso de medio pelo...
lunes, 17 de noviembre de 2008
La pesadilla de John Logie Baird (Una pequeña historia de violencia catódica, pescado barato y telebasura)
La llegada de la perca a ese remoto lugar de África fue vista en su momento como una interesante alternativa económica: es un pescado que se reproduce a velocidades de vértigo (incluso mucho más que Miranda y Julio Iglesias), alcanza muy pronto la edad madura y su mercado se extiende por todo el mundo, especialmente, por Europa donde su carne es consumida en la dieta habitual de los países del Este.
Es una pena que la llegada de la perca a las aguas del Lago, en realidad, supusiera la absoluta desaparición del ecosistema del lugar ya que el bicho es muy voraz y resultó adaptarse a su nuevo entorno llegando hasta la cumbre de la pirámide alimenticia con la misma pasmosa facilidad que lo haría un ciclista enajenado por la EPO.
¿Alguien duda que la perca catódica que se hace en nuestro país ha sido lo que se conoce como “telebasura”?
Digamos que unos cuantos productores de la antigua autonómica valenciana (canal 9) se reunieron un día para echarle un vistazo a un proyecto televisivo llamado “Tómbola”. Una festiva celebración del mundo del corazón, una relectura un poco más malévola que el otro programita ese de las sobremesas de Telecinco que presentaban Belinda Washington y Chapis que se llamaba “¡Qué me dices!”. En realidad “Tómbola” era, incluso, mucho más barato: era una tertulia de cronistas de sociedad que comentarían las noticias de las revistas y se traería a un invitado de actualidad a golpe de talón. Un programa tirado de precio, en serio, unos cuantos redactores, un equipo técnico normal y algunas caras que comenzaban a hacerse conocidas como Lidia Lozano, Karmele Marchante, Jesús Mariñas y eso, un largo etcétera.
No sin tino aquello podía haberse llamado “la rebelión de las mascotas”, el hasta entonces edulcorado cronista social que vivía de la bondad de marquesas y “duqueses”, actrices y actores, de la venia de pelotearle a Los Franco, Los Martínez Bordiú, los Sarasola, Los Gotor (Cuca y Pocholo) los otros y los marotos de pronto se revolvía públicamente contra todos aquellos ilustres apellidos que los habían sentado a su mesa, los habían utilizado como nota de color, de la Bohemia (el cronista social era animal nocturno que se movía entre dos mundo irreconciliables pero menos, si no me dirán ustedes de donde ha salido Don Leandro de Borbón), que se había dejado invitar a comer, a desayunar, a las vacaciones en Palma mordía públicamente la mano que le daba de comer.
Un grupo de aguerridos periodistas decidió hacerle la guerra a la prensa escrita exponiendo curiosamente sus debilidades, por otra parte, sabidas: las entrevistas se conseguían a base de cheque, los amores y desamores se publicaban a tiempo para la promoción de la película o la obra de teatro a estrenar y, lo que es peor, la mayoría de las cosas que leíamos no estaban ni siquiera escritas por las personas que firmaban los artículos.
Todo era un tom-tom-tombola de muchos claroscuros y de un color víscera intenso, un circo, un espectáculo, una ficción creada para satisfacer las ventas. Al circo se le habían rebelado los enanos y los leones y estaban comiéndose al domador y al director de pista delante del asombrado público que, en lugar de salir despavorido, aplaudía el espectáculo ¿La gente quiere sangre? ¡Pues pásame el sable, querida!
Como un mago que decide mostrar sus trucos, el periodista de lo rosa estaba desmontando todos los números pero se guardaba un as en la manga: estaba transformando la prensa del corazón en un asunto de vísceras. Y lo bueno es que a nadie le importaba, es más, sabido que todos los bofetones eran de mentira y que todas las puñaladas parecían pactadas lo mejor era sentarse a disfrutar del enorme culebrón que, además, se desarrollaba en cualquier esquina y en cualquier lugar. Es más los mismos periodistas rebeldes comenzaron a sentirse mucho más famosos y protagonistas que los teóricamente famosos y protagonistas y comenzaron a venderse las rencillas entre profesionales como parte del circo (¡Que te calle Karmele!) con resultados a veces sonrojantes (Lidia Lozano y el caso de la desaparición de Ylenia Carrisi, hija de Albano Carrisi y Romina Power).
Arrinconadas las viejas celebrities a esa reserva natural que se llama ¡Hola! Donde los príncipes se casan todavía con las princesas, las marquesas te enseñan su casa y se informa puntualmente del enlace de los Sansotero de Mendíbil, empresarios de la plata, con los Vizcondes de la Picha pelada, simplemente ellos, se dio paso a una nueva especie: “los no específicamente famosos” o directamente los frikis.
De pronto descubrimos que había un torero aquejado de satirismo que tenía un tigre llamado Currupipi y una hermana que se quería hacer un hueco en el mundo de la pasarela…¿Alguien duda de que eso parecía escrito por un guionista?
Sin duda el nuevo periodista del corazón, antes caniche ahora hiena, se dio cuenta de que la realidad era una enorme máquina de crear ficciones o realidades paralelas y, cuando no, siempre se podía hablar de la podrida maquinaria: el modo en el que este o este otro cobraba por preparar una trola, lo que ganaba sentándose en un plató, las verdaderas motivaciones que le habían llevado hasta allí o sea, más dinero, o una absurda necesidad por “ser famoso”. No ser famoso por nada simplemente entrar dentro de una nueva categoría profesional. El Tomate y GH nos mostraron que cualquiera puede convertirse en un personaje atractivo para los medios de comunicación y si es un miserable o tiene una vida plagada de infames episodios (drogas, un paso efímero por la prostitución, robo con escalo, picor de huevos…) mucho mejor.
Eso mismo lo cuenta Leonardo Dantés: no hay nada de malo en ganar un poco de dinero a costa de hacer un poco el ridículo y, por eso, te cuenta con tantas ganas como junto a Tony Genil y unos cuantos personajes del lumpen artístico se reunieron un día en un bar de cañas de una de las paralelas de Gran Vía, donde se reunían todos los currelas del Teatro Lope de Vega a beber botijos. Una tímida reunión de algunos personajes de la margen más deprimida del espectáculo (Dantés, Genil, Tamara, Paco Porras…) pusieron patas arriba el panorama patrio contando chorradas, inaugurando fruterías, montando el pollo. Y los tomaron en serio. Es decir, según los cánones de la nueva televisión: llevas a alguien al plató y le pagas por contar algo que todo el mundo sabe que es mentira pero, sin embargo, y pese a que sabes que es una mentira lo invitas para cargártelo en directo y hacer algo de leña del árbol recién erigido.
Del mismo modo que en La Señorita de Trévelez o en Calle Mayor los señoritos del casino deciden echarse unas risas a costa de la fea del pueblo para esconder su propia mezquindad los periodistas del corazón –también rescatados del margen más deprimido de las redacciones, ocupando el peor puesto, el peor pagado, el que nadie quería – quisieron esconder sus miserias, sus travesuras, su condición sexual, sus pillerías profesionales a costa de mostrarnos a otros más raros, más pobres, más chiflados y, a primera vista, incluso más tontos.
Así tenemos unos personajes imposibles, todo el morbo que uno pueda ser capaz de tragar, temas intrascendentes, asquerosa moralina (como esos largos interrogatorios sobre el consumo de cocaína a ciertos personajes…que a veces deberían de empezar por un “de cocainómano a cocainómano, cuéntame…”) pero nos falta la bendición de la ironía, ese mundo necesitaba de una coartada intelectual y, ops, he aquí que Javier Sardá abrió su programa al circo para convertirse en el payaso listo entre tantos payasos tontos y usurpar el puesto a otro “periodista serio” Pepe Navarro que intentó, infructuosamente, mezclar a Lucas Grijander con una investigación sobre niñas desaparecidas, La Veneno…
Ahí estaba Javier Sardá, el ex rey de la tarde para ponerle a todo su media sonrisa cínica, para tranquilizar nuestras conciencias y decir “NO se preocupen, no dejen de mirar, esto es normal, es lo que hay…¡ES LO QUE USTEDES QUIEREN VER!” ¡Que bueno que un señor de izquierdas, tan catalán, tan culto, tan amigo del Señor Casamajó bendijera esta nueva revolución! En el camino se quedó Galindo y su puesto en el Observatorio moral del programa con su “tetas, tetas, tetas” y todo el elenco de cómicos como Mariano Mariano, Fuentes, Toni Clapés y un largo etcétera de colaboradores que ya no tenía cabida. La telebasura también se tragó a Sardá y a todas sus buenas intenciones de hacer un show americano en plan Letterman. Ays.
Además, de pronto, la política nacional emparentó por vía matrimonial (o de arrejunte) con el corazoneo: ahí estaban Ana Obregón primero –enrollada con el señor que, de morirse, treinta personas reinaría en España o Cachuli y la Pantoja.
En la enésima voltereta de pronto estábamos hablando de gente que se ponía los cuernos pero también de comisiones, de concejales, de Marbella y, como no, de corrupción, hijos díscolos, euros metidos en bolsas, de nuevo camellos…
El corazón, el tono, el reportero y tente tieso, la pregunta maleducada (que no incómoda porque el personaje sabe que no va a contestar…) había alcanzado a los informativos que se confundían con eso de la “diversión y el programa de puro y duro entretenimiento”.
La telebasura, los que la hacen, aluden muchas veces a aportar una “mirada fresca”, “sencilla”, “verdadera”, a trasladar al oído del famoso lo que en realidad se piensa de él: “¡Marbella no te apoya!”, “¡Tu hijo es un yonki!”, “¿Qué opinas del matrimonio gay?”. Ellos no son más que los transmisores de las inquietudes del público, de España, del Mundo…que pena que siempre se acuda a retratar al espectador más idiota, menos preparado y menos exigente de todos para retratarnos a todos.
¿Era verdad que Javier Sardá o Jorge Javier Vázquez nos estaban ofreciendo justamente lo que TODOS queríamos ver?
Pues no, simplemente nos estaban dejando sin alternativa aunque ambos dos tenían mucho más claro que sus espectadores que lo que en realidad estaban ofreciendo era pura basura. Cero alternativa añadiría. En España se suele tender a no luchar por la audiencia o a hacerlo ofreciendo un programa igualito al que tiene éxito para ser ofrecido en la misma franja. La lucha entre Coca-Cola y Pepsi-Cola ya nos advierte que suele ganar la batalla comercial quien primero se instala en un mercado y, en ese caso, las alternativas ofrecidas eran pobres.
Más allá de las motivaciones del espectador por devorar a este nuevo y, a primera vista, sabroso pescado (aunque más de uno termine con el vientre reventado como los protagonistas de Las Truchas) y de que este ha sido convenientemente redirigido o sea, que se le ha ejercitado el gusto y se le ha creado la necesidad de este tipo de programas lo cierto es que mucha gente estaba ganándose muy bien el pan. Digamos que Korpa (digo la más famosa pero hay muchísimas) podía vender una imagen de un torero llamando cabrón a su reportero por un buen precio y el comprador podía emitirla en varios programas en diferentes horarios. Bendita sea la redifusión y que las cadenas estén empachadas de esto mismo. Un video que cuesta 3.000 euros, y que dura más o menos un solo minuto, puede multiplicarse y rentabilizarse en una misma semana en forma de reportaje, fondo de reportaje, parte de una promo…¿Alguien se hace a la idea de cuanto costaban 30 segundos de Los Serrano? Pues digamos que un poquirritito más. Otra vez el maldito dinero. En realidad las teles compran una extraña ficción, cercana al reality, a cambio de unos cuantos euros.
Desde entonces hasta ahora pocos cambios, La Perca Catódica de la telebasura se ha ido apoderando de más y más franjas, muta, cambia de nombre pero, ay, ay, ay, sigue devorando con la misma facilidad a cualquier cosa que se pone a su paso: El Tomate, La Noria, El Efecto de Dos, AR, Espejo Público, Las gafas de Angelino, Visto y Oído, El Diario de Patricia, Crónicas Marcianas, Esta noche cruzamos el Mississippi, Espejo público, Tómbola, Sabor a ti, ¿Dónde estás corazón?, ¡Qué me dices!, TNT…son, en realidad, el mismo programa, hecho para satisfacer al mismo número de espectadores, tratando los mismos temas. Es más, en muchos casos, endogámicamente, están hechos por productoras que atienden las mismas necesidades en diferentes cadenas alimentándose de las mismas fuentes de información.
¿Alguien duda por qué se utiliza la palabra “cebo” para definir a esas piecitas repletas de torpes mentiras que se colocan antes y después de la publicidad?
Si John Long Baird, inventor de la televisión, hubiera visto en qué se iba a convertir su aparato posiblemente lo hubiera enterrado en los Highlands y nunca hubiéramos sabido de su existencia. Ahora mismo su cadáver debe de estar vomitando hasta los gusanos. Si no lo haces por nosotros (pobres desgraciados) hazlo por la memoria de ese honesto prohombre que, de seguir así la cosa, pasará a la historia como uno de los peores criminales contra la humanidad de todos los tiempos.
Como conclusión aquí os dejo unos cuantos rasgos definitorios de la telebasura…
2.)Aquellos programas que convierten el rumor y la maledicencia en noticia.
3.)Aquellos programas que utilizan el periodismo como excusa para hacer espectáculo.
5.)Aquellos programas que se basan en emitir juicios morales sobre las vidas de terceros.
6.)Aquellos programas que acomodan la realidad a la noticia que quisieran dar cortando, editando, eliminando audios…o ejercitándose en las malas artes del cebo.
7.)Aquella televisión que te llama idiota a la cara.
8.)Aquellos programas en los que no puedas diferenciar entre el periodista y el famosos.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Así habló Max Headroom
El futuro pertenece más a Max Headroom y a su cyberpunk que a Anarosas, Julianes y Telecincos. Cuando Vasile ya no esté tu podrás seguir disfrutando de cosas como estas.
martes, 9 de septiembre de 2008
Rebuznos de futuro
Definitivamente Emma García (Tele 5) y Patricia Gaztañaga (Antena 3) se han convertido en las presentadoras con un curriculum más regulero de sus respectivas cadenas. La primera presenta Hombres, mujeres y viceversa, una especie de mercado de carne donde la gente va a buscar novio/novia, mostrarnos su retorcido sentido de la moda y su psicodélica noción de la palabra romanticismo y la segunda está bregando con No es programa para viejos. ¿Qué? Vale, lo has adivinado, es una gilipollez ya desde el título...¿Podrías confiar en un programa que se llama así? Bueno, digamos que sus creadores saben tanto de la juventud como de cine de los Coen. Espero que les caíga una enorme demanda.
Si uno atiende a los contendientes e invitados de ambos programas quiere, inmediatamente, que eso del suicidio asistido sea una realidad cuanto antes y, predigo, que las solicitudes de dicho tratamiento paliativo extremo se multiplicarán tras un visionado de cualquiera de ambos programas. Bien sean combinados, bien por separado.
En realidad son cosas así las que te enfrentan a cómo es, en general, el personal. El jueves pasado hablando con dos blogueros de pro (Clavijo y Galán, sí, hay otra vida más allá del ciberespacio) llegaban a la conclusión de que, en realidad, muchos de nosotros vivimos completamente alejados de la realidad. Tenían razón. Ni veo las series que le gustan a la gente, ni leo las cosas que le gustan a la gente ni, claro está, escucho las cosas que le gustan a la gente, es decir, no soy público objetivo para ninguna de las cadenas, publicaciones o radios de este país y, por tanto, no tengo más remedio que embozármela y colarme mis bien formadas opiniones por el recto.
Será por eso que el espectáculo de una gente tronada ligoteando en un programa de tercera o la visión de un grupo de cien adolescentes atendiendo a las explicaciones de lo que es el "petting" dadas por Tamara, una ex de Paquirrín (¡Fuerza y Honor!) me aterra. Sí porque pienso que toda esa buena gente es la que tiene que pagarme la pensión en el futuro y, la verdad, no los veo yo muy preparados. Es decir, que aprenden a leer o voy a tener que seguir trabajando hasta los 80 más o menos...
Por cierto, que a Tamara y a los presentes les hubiera venido muy bien ver el documental heavy petting (1989, Obie Benz & Joshua Waletzky) un divertidísimo documental donde gente como William S. Borroughs, Allen Gingsberg, David Byrne y un largo etcétera explican sus primeros escarceos sexuales sin penetración...aunque también es verdad que los anteriores nombres les sonarán menos que el de Tamara "la ex de Paquirrín"...no a vosotros claro, quiero decir a los que estaban anoche en ese programa.
Allá por el Pleistoceno le eché una bronca a un redactor por no saber quién era Ben Fong Torres. Quería darle a aquella publicación cierto rollo de la Rolling Stone original, ya sabes, ese rollo canalla, intelectualoide y gamberro a la vez y Torres es uno de los periodistas punteros de los años 70 y su biografía de Gram Parsons una pequeña joyita de la literatura rockera. La bronca comenzó justo en el momento en que se tomó a cachondeo la sugerencia de leerse algo del tipo, de buscar algo sobre él, de interesarse. Creo que todavía se me recuerda por todo aquello, más que nada porque tampoco sabía quién era Dirty Sánchez, el performe que sustituyó en la MTV la emisión de Jackass...¿Le costaba tanto ver la MTV? Por cierto que Torres sale como personaje de Casi Famosos (2000, Cameron Crowe)...¿Tanto nos cuesta estar un poquito atentos? ¡Coño que esa película la ponen cada tres meses! He de decir que estaba hablando con un tipo que tiene un pedazo de título universitario y no con una stripper.
Desde aquí lo digo, era yo el que me equivocaba, se puede ir por este mundo sin saber nada de nadie, siendo un completo ignorante ¿A quién coño le importa?
La absurda acumulación de cultura (discos, libros, fechas...) os convertirá en unos pulidos jugadores de Trivial pero, la verdad, todos esos que dicen que la mayoría de lo que estudiamos no tiene valor práctico tienen razón.
Ya lo dijo Defcon dos cuando advertía del advenimiento de una nueva dictadura del culogordismo. Ya está aquí, ya estamos invadidos y, desgraciadamente, no hay nada que hacer y, si no, echadle un vistazo a los programas de Emma y Patricia (por cierto, ya un poco talludita para estas lides) y luego me contáis. Es posible que os unáis a mi en mis planes por convertir El Prado en una gran Macrodiscoteca.
Por cierto que, mientras que se emitía ese programa en Antena 3, Telemadrid programaba a Dragó y su ombligo tertulia donde Montero Glez, Garci y David Gistau le dedicaron algunos comentarios a Hemingway comentando jocosos la frase "la literatura es más arquitectura que decoración de interiores" y dejándonos bastante claro que a cierta facción de nuestros escritores les sigue poniendo el mitad intelectual/mitad aventurero que siempre interpretó Don Ernesto...y eso, buff, eso tampoco, porque escuchar sandeces sobre un mediocre también le dan a uno ganas de acabar de una puñetera vez con la cultura o que Anton Chigurh monte una buena escabechina de asnos e intelectuales. Yo mismo tiraré la primera moneda.
viernes, 22 de agosto de 2008
La torna, el muro, la sangre fría y el periodismo
Al parecer ese terrible sentimiento de culpa que atenaza a los prisioneros de los campos de concentración, a los heridos de un incendio, de una guerra o de un accidente de avión no parece afectar a los directivos y directores de informativos de las cadenas de televisión de nuestro país que nos están ofreciendo otro lamentable espectáculo a costa del accidente del avión de Barajas ocurrido ayer.
En lugar de interrumpir toda la programación las cadenas decidieron que fueran sus programas de la tarde los que sirvieran de hilo conductor para la cobertura. Así hemos podido ver a una ex abogada de Ana Obregón comentar la noticia en profundidad o a un tipo decir continuamente “fusilaje” en lugar de “fuselaje” (El Método Gonzo, Antena 3). Efectivamente ves estas cosas y piensas en ejecuciones al amanecer. Ni este programa, ni Visto y oído, ni Está pasando parecen los mejores programas para hablar de un asunto tan grave. ¿Se imaginan que esta tragedia hubiera ocurrido cuando esa franja estaba ocupada por programación infantil? ¿A alguien le hubiera parecido bien que hubieran sido Los Payasos de la tele los que hubieran dado la noticia?
Acostumbrados como están este tipo de espacios a tratar noticias blandas como mierdas de pavo con desmesurada intensidad (¡A continuación…Fran Rivera, tocándose el bolo!”) no es de extrañar que se hayan empleado con el mismo estilo navajero con el que se emplean con un Pocholo o una Belén Esteban. Acoso y derribo de alcachofa en pleno aeropuerto pero, esta vez, con los familiares de las víctimas como protagonistas. Un desfase.
A
Digamos que la noticia de un accidente de un avión se reduce a una imagen de un campo quemado sobre el que descansan unos restos del fuselaje, una escena de un herido en camilla entrando en un hospital y algunos camiones de bomberos. Dicho peso pírrico no da para el kilo de noticia que uno necesita para rellenar digamos 12 horas y entonces añadimos guirigay, lágrimas y víctimas. Como el asunto no rellena dos días seguidos le añadimos algunas pretendidas sesudas comparaciones con el 11-M y, claro está, paralelismos absurdos con los accidentes de Barajas de hace 25 años y los de Los Rodeos que, como el Triángulo de las Bermudas, aparece de cuando en cuando porque, en realidad, la tragedia es de color negro que combina con todo. Una siniestra torna, ya ves.
Muchos dirán que todos los errores cometidos en estos días se deben a la “inmediatez” de la noticia. Claro, la culpa es de la noticia, que nos ataca así, sin que estemos preparados para la misma. Qué cabrona la noticia, pensarás que la noticia es como uno de esos gorrones que se nos presentan cuando tenemos la casa manga por hombro y la nevera vacía…es mentira. Normalmente existen protocolos y libros de estilo para estos casos porque la noticia nunca avisa y nunca te debe coger con el bolo colgando.
Otros se escudarán diciendo que tomaron estas decisiones con el corazón en la mano, arrasados por el dolor, que reaccionaron instintivamente…es mentira. Siempre hay que tomar distancia con la noticia y no hay que dejarse superar. Si así fuera los reporteros de guerra o los que cubren un desastre natural saldrían corriendo a auxiliar a las víctimas inocentes. El trabajo es informar y no implicarte que es una máxima cabrona pero es esencial. No hay peor crónica que aquella que se escribe con la sangre caliente. A eso se le llama literatura, que es otra cosa, otro ejercicio. La noticia necesita de mucho más hielo y de distancia. De perspectiva, pónganse en la puerta el Empire State Building y luego prueben a verlo desde la esquina de enfrente. Sabrán lo que digo.
He escuchado también que la culpa de ese acoso la tiene la seguridad del aeropuerto que no ha puesto vallas entre los informadores y los familiares. La valla debería de haber sido moral y no física y de existir seguramente nadie pensaría que hay que tratar a un tío que lleva una cámara como si fuera un Ultra Sur. Quizás al que habría que mandar detrás de una valla es al tipo que manda a la moza de la alcachofa y al cámara a un aeropuerto con órdenes precisas de traer, bajo cualquier circunstancia, algunas declaraciones.
¿Sabes que la mayoría de esos currelas son autónomos que están pagando su cámara a plazos y no pueden quedarse sin trabajo? ¿Qué la reportera es una personita con un contrato suspendido en un legalismo llamado “en prácticas” y que recibe el sueldo mínimo a cambio de trabajar doce horas?
Antes todos trabajaban con contrato pero a alguien le pareció mejor despedirlos y recontratarlos como autónomos para ahorrarse un dinerito...José Couso trabajaba bajo esas circunstancias, por poner un ejemplo conocido pero hay muchos otros. Las personas que toman esas decisiones suelen ser las que dicen que a la noticia hay que darle “rostro” y “humanidad” porque les da vergüenza hablar de “amarillismo”. ¿Qué lección de humanidad puede darnos un tipo que ha tomado decisiones como estas? Y es que si reclamamos la separación de poderes para el sano funcionamiento de las cosas lo normal es que alguien obligara a las cadenas a alejar lo más posible los departamentos financieros de los servicios de informativos o, al menos, poner una valla entre ellos. Quizás así todo funcione un poco mejor y nos podamos ahorrar la torna.
Y ya que he utilizado imagenes de El Muro (Alan Parker, 1982) les dejo con este tristón hit titulado "Mother" porque el día merece de una canción triste y de que nos acordemos de la madre de más de uno para que los llame y les diga: "¿No te da vergüenza?".