Elsa Pataky se ha ido a África con su novio, Adrien "nadie hizo más con menos" Brody, y asegura que "este viaje ha cambiado mi punto de vista sobre la vida". Maravilloso. Miren la estampa de Elsa, con ese pañuelo en la cabeza y el detalle african-tribal de las pulseras de madera mientras sostiene unos bonitos prismáticos, un aparato indispensable para ver más allá de tus narices. Deliciosamente tontico el detalle de vestirse de exploradora, bueno de la interpretación que hace Elsa de lo que es una exploradora del África profunda. No seamos ingenuos, me imagino que a los africanos que vieron a Elsa también les cambiaría el punto de vista sobre la vida. No hay más que verla.
Los europeos tenemos la obligación de disfrazarnos si vamos al África subsahariana o al África negra para que nos diferencien de las personas que allí habitan. Algunos optan como yo, por el look "reportero intrépido" mezclado con "cazador furtivo alcoholizado", y se pertrechan en el Decathlon y en el Coronel Tapioca de todo tipo de ropajes y otros, como Elsa, van un poco más allá y optan por darse un paseo por Serrano, llamar a la personal shopper de guardia y darse un toque tribal imponente porque vale que estás en la foresta pero, a ver, ¿Donde están los carteles que dicen que una/uno no pueden vestir de grandes diseñadores europeos? Iría más allá y diría lo siguiente: El look de Elsa está diciendo "no he traído sacos de arroz como Angelina porque sólo los hacen en blanco y azul Naciones Unidas que va mal con todo y porque es una ordinariez imitar a las actrices americanas pero, cuidado, aquí estoy yo para deciros que uno puede estar imponente, incluso radiante con cuatro cositas...lo que no está reñido ni con el hambre ni con la pobreza". Y eso es bonito...¿O que esperábais?
Estando por tierras africanas, en el mismo Dakar, después de un estúpido accidente que algún día relataré, la organización del evento me llevó a un hotel de Cinco estrellas para que cenara (habíamos ido allí buscando un médico que jamás se presentó y que nos estafó unos 40 dólares por una antitetánica que cobró antes de tiempo y que jamás me pusieron...al día siguiente ya en Madrid descubrí que la vacuna en una farmacia cualquiera costaba 1 euro...calculad lo que ganan algunos hijos de puta con las medicinas en dicho continente) y en la mesa de al lado pude escuchar a un gorrino de nacionalidad inglesa zampándose un pollo entero decir lo siguiente: "Dicen que estan mal pero, en realidad, los hoteles son cojonudos...pensé que el país estaría lleno de esos críos llenos de moscas y casi me lo pierdo".
Y es que desde los hoteles de cinco estrellas la prespectiva de la vida cambia mucho, ciertamente. Sólo por eso Elsa se ha ganado un puesto en nuestro corazón.