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domingo, 15 de febrero de 2009

Reducir


Mi padre me preguntaba ayer que cuántos pintores, escritores o cantantes salían últimamente en los programas de televisión. Caí en la cuenta de que cada vez son menos. De hecho en los programas que se dedican a hablar de actualidad el porcentaje usado para hablar de cosas que pasan en otras cadenas es enorme. Me sorprendí al ver a Buenafuente haciéndole una entrevista a Pepe Colubi ("Pechos Fuera", nuevo libro que deberías comprar) y que todo el asunto terminará con una parodia del estilo de "El Hormiguero". la tele es muy mala pero, si ocurren cosas de esas, es que se ha convertido desde hace tiempo en el referente de la cultura popular y no en un emisor de la misma. Me explico: La televisión es la que genera noticias y no la que informa de las mismas. Es raro que en un país donde toda la pensa escrita parece sumida en una crisis enorme un ciudadano medio sea capaz de decir más nombres de periodistas que de escritores vivos y que se refiera a ellos dentro de la categoría de "personajes populares" o "famosos".
Es un efecto bola preocupante porque con estas cosas me da la sensación de que España se hace más estrecha. En los tiempos anteriores de la crisis muchos decidieron gastarse un dinerito en viajar. El destino preferente parecía ser Nueva York porque el dólar estaba por los suelos...de esa diáspora de españoles a la Gran Manzana nos traímos un simpático apelativo: a los turistas de aquí se les daba el apelativo de "Two´fo´ones" ("tufouoans", "dosporunos") por la querencia de comprar cosas e insistir en conseguir que nos dieran dos piezas por el precio de una. Españoles regateando en el corazón del mundo. Que penica, la verdad. Muchas tiendas de lujo restringieron las compras de nuestros compatriotas porque se encontraron con que muchos de sus productos acababan en tiendas de Madrid a un precio muy superior y la Cámara de Comercio de la ciudad multa a aquellos que siendo minoristas ejercen de mayoristas.
De los viajeros a NY muy pocos venían comentando las grandezas del MOMA o los paseos por Central Park pero sí nos informaban de que se podían encontrar zapatillas Nike o bolsos de Vuitton a precios muy competitivos.
O sea, que pese a coger un vuelo de seis horas, los españoles en Estados Unidos nos hemos comportado como si estuviéramos en el vecino Portugal que, todavía para muchos, no es el país donde perderse por Lisboa o visitar el Monasterio de Batalha, de mada les sonará Sintra, Portugal hoy y siempre es visto como un enorme mercadillo donde comprar toallas de rizo americano o polos de Lacoste falsos como la madre que los parió.



Andorra también estaría en esa lista de destinos turísticos reconvertidos en centros comerciales como antes lo fueron los radiocassettes de Ceuta y Melilla (allí compró mi padre nuestro flamante tomavistas de Super-8) o las cámaras fotográficas y los pijamas de Canarias. ¿Tiene interés visitar un país extranjero única y exclusivamente para equilibrar su balanza de precios? ¿No es mejor ahorrarse el dinero del viaje y darse un paseo por cualquier zona comercial especializada en gangas como un outlet del extrarradio?
Mi padre tiene una frase estupenda: "Los checos descubrieron el sentido de la palabra "kafkiano" cuando vieron a los españoles paseándose por Praga y quejándose de que no podían encontrar un restaurante donde comerse una paella decente". Lo que me preocupa es que cada vez parecemos más panolis y más paletos, una masa que es fácil de engañar con cualquier cuento. Sólo hay que ver las hipotecas que el personal ha firmado sin enterarse de lo que significaba eso del "interés variable" para darse cuenta. De hecho somos tan panolis que hemos aceptado durante mucho tiempo que éramos el país de la "picaresca" con el mismo orgullo que los alemanes reciben el título de ser "los mejores constructores de coches del mundo". No podemos ser más gañanes, francamente.


Ahora el grito de guerra nacional es "¡Podemos!" que es el antiguo "¡Santiago y cierra España!" renovado para la gañanería reinante porque es más fácil de pronunciar ya que carece de erres. La gente se emociona con las frases hechas, con los eslóganes más facilones y se identifica a una velocidad de vértigo. Nada demasiado complicado.


Nos hemos convertido en un país con una capacidad de síntesis brutal. Los diarios reducen el espacio de la palabra escrita al nivel que se reduce el número de letras en los mensajes de texto y "te comes mucho la olla" debería de ser lo que sustituya al "Plus ultra" del escudo si es que,al final, no se cambia por "podemos" que es más corto. La síntesis reduce nuestra visión del mundo, nos hace más pequeños, más maleables, más tontos, más ciegos, podemos describir ciudades de 17 millones de habitantes, naciones enteras a establecimientos comerciales. No damos para más.


Si no lees, no ves películas, no te interesa ninguna canción que no puedas meter en tu móvil es mucho mejor que nos invada Francia o Portugal. Mucho mejor, porque se organizan mejor.


La síntesis, esta estrechez asfixiante, nos hace también más brutales. "Yo como pero a ti no te dejo comer" dicen que le decía, normalmente, un chico de Sevilla a su ex a la que ha acabó por asesinar y tirar al Guadalquivir. Él tenía 20 años y ella 17. Con tan solo 20 años ya era un ser humano en vías de fracaso. Su cómplice y él tienen pinta de "canis", cara de contrato temporal, de esclavitud laboral, de mínima preparación. Ahora vivía en una localidad cercana a Sevilla en casa de los padres de su novia de quince años a la que había dejado embarazada. Un fracaso difícilmente mitigable, aceptado, lamentable en una sociedad que se cree moderna, molona, viajada y, hasta hace muy poco tiempo, en primera línea, en la "champion´s league de la economía". ¿Cómo puede un chaval de sólo 20 años expresarse como si fuera un viejo retrógrado? ¿Como puede alguien expresarse como el personaje malvado de un culebrón rosa? ¿Cómo alguien puede permitirse repetir un rol asquerosamente caduco sin que la educación moderna parezca haberle hecho mella?


Reducir nuestro universo quiere decir también reducir a los que nos rodean por miedo a que se escapen. Reducir significa también someter, domar, dominar, vencer, domeñar o sujetar...está claro, me como mucho la olla.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Corriendo en dirección contraria a la cultura (y II): Señalando a los culpables

Decíamos ayer que hoy mismo hablaríamos de los culpables de que la gente corra siempre en dirección contraria a la cultura en nuestro país. Es cierto. Triunfa lo ínfimo, lo absurdo, lo bizarro, la bufonada, la chorrada…y no solo en Telemadrid (que podría ser observado entonces como una especie de Reserva Natural de la gilipollada ultraliberal de destino en lo universal) si no en todo el Planeta Essspaña.
"Why?" Dirán los timados por Opening. "¿Lo que?" Dirá esa masa despistada tras haber intentado estudiar un módulo de FP y pasar por catorce planes diferentes de estudio a cada cual más tonto, planes viejos, planes nuevos, LOU´s (que es un nombre como de bar elegante o de puticlub hortera según se encuentre el local en la 50 con la sexta avenida o en las cercanías de Mota del Cuervo), LOE´s (como el piloto de rally), E.S.O. (que me parece genial para nombrar a un plan de estudios). En España le hemos declarado la Guerra a la Cultura (o sea la G.C.) a todo lo que huela a conocimiento y academia desde el día en que ese pedazo de General de la Legión, Millán Astray, gritara eso de: “¡Muera la Inteligencia!”. Que me inclino a pensar que sonó como “¡Visva l´stupidez” o “¡Muera la tinlingenciarl!” porque el hombre no era un hombre era, en realidad, un puto mecano y le daba al coñac y a la grifa cosa mala. ¿Quieres saber quienes son los culpables de que todos corramos despavoridos a refugiarnos en cualquier agujero cuando escuchamos la palabra “cultura”? ¿Cuál es la razón por la que este planeta de ígnaros utiliza la palabra “intelectual” como un insulto? Pues aquí, en su página amiga hemos aislado, para su observación, unos cuantos problemas. Por cierto, que se me olvida: ¿Quién conseguiría más aplausos? ¿Millán Astray cuando dijo ¡Muera la inteligencia! o Pemán que le contestó "¡Viva la Inteligencia!? ¿Hacemos una porra? Aquí la rica anécdota.


Franquismo: Vale, es muy chungo comenzar una lista de este tipo hablando de la Dictadura del General Franco. Espero que hayáis traído vuestra pala y vuestra pedazo de linterna. Es así, un régimen militar deja un rastro terrible…por ejemplo…1,2,3 Responda otra vez…males que deja una dictadura a su paso…la falta de libertad, la prohibición de ciertos autores, la persecución de esa manía de pensar, el asesinato, exterminio y/o defunción voluntaria de maestros, profesores, intelectuales, pintores, artistas etc…la sustitución de estos por la implantación de una cultura oficial basada en una serie de pensadores cercanos al gobierno…el exilio…el aislamiento internacional…el exilio interno…la traslación de los códigos militares de disciplina a la sociedad civil…(introdúzcase aquí un ¡Campana y se acabó!, una mollar secretraria diciendo han sido bla,bla, bla, un mairú-cha-cha-chá y un aplauso). Sí, insustanciales, Essspaña, una parte de ella quiere vivir todavía como un cuartel: uniformados, uniformes, obedeciendo al líder (manda casual y causal).

Digamos que la imposición del Servicio Militar imbricó en el ADN de los españolitos el siguiente mensaje que se ha ido diluyendo en el sentir general: “Si quieres sobrevivir, hijo mío, compórtate como uno más, ni más tonto, ni más listo”. ¡Iquiliquá! Para sobrevivir en ese gran cuartel llamado Essspaña no había otra manera de hacer las cosas que pensar como todo el mundo, actuar como todo el mundo, callar y decir “Sí, señor”. Es sabido que los militares españoles encargados de los mandos medios, como los sargentos (los más “Arensivias” de todos), hacían un curioso juego de despiste cuando el personal estaba en la mili. Se ponían frente a la tropa civil por militarizar y preguntaban: “¿Quiénes de vosotros sabéis escribir a máquina? ¿Quiénes de vosotros tienen estudios? ¡Que levanten la mano!”. Las criaturas que osaban desvelarse en ese momento eran, automáticamente, mandados a limpiar letrinas, escarbar hoyos para hacer más letrinas, pelar patatas…el ejercito te estaba diciendo: “Por listo y por señorito aquí te va a tocar currar, cabrón”. Molto Bene. Atenta la compañía: “si piensas te jodes”. Pese a que la mili ha fenecido eso sigue en el consciente colectivo y todo el mundo quiere ser funcionario (que es una forma de ser militar pero sin uniformar a no ser que sea uno de ese cuerpo especial de bedeles) para cobrar todos los meses, para no currar mucho, para no comerse la cabeza. Y ahora repetid conmigo: ¡NI MAS LISTO, NI MAS TONTO!


Nos mola no llamar la atención y si hay que hacerlo, pues se hace, pero en las fechas implantadas por la autoridad a tal efecto y convenientemente uniformados como Peña, Tuna, Hermandad de Suplicantes, equipo de fútbol, hinchada local. Haced la prueba. Montad el ciri por la calle vestidos de ciudadanos normales tocad el tambor y gritad consignas locas con un pedazo de megáfono, aunque sea el jingle del IKEA (Eso no se toca vale/no se qué/cuantitos/vale…) y vendrá la policía. Montad la de San Quintín (Tarantino) vestidos con camisas azules y gritando tontunas y os dejarán a vuestra bola. Intentadlo también vestidos de Hare Khrisnas e, incluso, algunos despistados ciudadanos os darán dinero aunque sea para que os calléis. Los que estén de pedo os seguirán. Garantizado.
¿Qué no hay muchos artistas en España? ¿Qué no hay muchos pensadores? Pues es por eso, porque para ser artista hay que ser diferente y para ser pensador hay que pensar…un poco diferente.

Gente que dirige programas culturales que tienen como fin que la gente lea: Ellos, hijos de puta, cabrones sin escrúpulos…Nadie ha hecho más porque no se lea en este país que Sánchez Dragó que ha dirigido en diferentes cadenas el mismo muermo de programa terrible, intragable y que suele convertirse en una enorme idiotez cursi que hace que el personal piense que si uno lee se va a convertir en un bicho engolado, horriblemente vestido, que dice unas frases de otros utilizadas fuera de contexto y que, básicamente, se dedica a escribir para que otros tan idiotas como él lo lean. En serio ¿Alguien sabe decirme de algún programa que quiera que se fomente la lectura y no produzca urticaria? ¿Esos presentadores? ¿Esos platós? ¿Esas horas de emisión? ¿Es necesario? Normal, tu le dices a la peña: Aquí estoy yo, con este tocho que se titula “Agrimensores del siglo XIX, la aplicación de la Desamortización de Mendizabal en Esspaña” que lo ha escrito aquí este amigo mío que se llama Celedonio Frondoso y en los próximos cincuenta minutazos voy a hablar con él del apasionante tema refiriéndome a párrafos que sólo hemos leído Celedonio y yo, después vamos a referirnos a otros escritores tan desconocidos como él que también conocemos nosotros dos y luego haremos, a forma de morisqueta, unas cuantas bromas privadas que serán una delicia para nosotros dos y para nuestras señoras que se encuentran, en este mismo momento, aprovechando el momento en que no estamos en casa para zumbarse a dos efebos en un boy´s Bar. Si no lo queréis ver es que sois gilipollas, idiotas y lamentables. Que os den por culo, panda de analfabetos…”. Y así no hay manera, claro, porque la gente prefiere drogarse que es igual de malo y no te embota tanto la cabeza. Si cualquier persona buena se preocupara por transmitir el amor a la cultura (que es buena) y por decir: “miren aquí este libro que se llama El Lazarillo que es una delicia” o “este libro de Philip Roth que va de esto, de esto y de esto…” y no dirigirse a flipar con sus colegas y a ganarse los duros haciendo favorcillos pues, a lo mejor, la gente leía un poco más. Incluso mucho más. Volviendo a la fatua Bola de Cristal yo me enteré de la existencia de muchos libros gracias a los teatrillos de Pablo Carbonell, Pedro Reyes y Alaska…eso y que nunca vi a Dragó en aquello de “todo, todo, todo está en los libros” aunque sólo viéramos que “todo el aburrimiento, toda la cursilería, toda la obviedad estaba en los libros”.





La gente que defiende que no se quemen libros porque es de nazis: Es una de las posturas más idiotas que, actualmente, se pueden mantener. “No, quemar libros es de nazis”. Una mierda. Vale, venga, que los nazis hacían unas piras gigantescas con libros y que se lo montaban en plan aquelarre y bailaban todos alrededor con música bávara de fondo (no la buena que es la polka, si no la otra, la mala, la nazi). Eran otros tiempos y había menos libros que eran una especie de privilegio de consumo. En la actualidad cualquiera se puede pagar una edición de mil ejemplares por un precio apañado y chulear de tener una novela editada…¿Entonces? Pues nada, que hay muchos libros muy malos, muy impresentables, muy predecibles, muy mentirosos, muy mal escritos, muy impublicables si, por ejemplo, hubiera poco papel y todavía estuviéramos en la imprenta de Guttemberg. Si se queman (vale, se reciclan) libros malos pues queda sitio para libros buenos. Es decir, aquí estoy con la Almeida, yo voy al Corte Inglés y me dan ganas de pegarle fuego a los libros de Pío Moa, Cesar Vidal y Federico Jiménez Losantos ¿A quién no? A Moa, Vidal y Losantos que luego se defienden diciendo que la gente así “son unos nazis” o, como Vidal, diciendo que “Cristina Almeida no tiene pinta de ser aria” ¿Quería decir Vidal que lo ario es guay? ¿Qué las Arias (las de la raza Aria, no las del queso o las Arias Navarro) son todas rubias, altas, con tetarracas, curvazas y ampliamente achuchables? Pues algo así, sí. Digamos que Cesar Vidal tampoco pasaría un control de “lo ario” y que no ha nacido la aria que lo toque, ni con la punta de una pértiga olímpica…la habrá, pero pagando una ingente cantidad de dinero, quizás alguna lo haría pero por todo el oro del mundo. Ya se puede poner en plan Mobuzz y comenzar a recolectar si quiere dejar de ser virgen (Nota mental, versión española de “Virgen a los 40” con Cesar Vidal de protagonista, pero con final triste, acaba virgen. Realista. Que la dirija León de Aranoa. Consultar derechos. Fin). Ahora repitan conmigo: “¡TODO LO ESCRITO NO ES BUENO!”. Deshaceros de los libros malos, de los libros cutres…¿Qué es peligroso pensar así? ¿Qué muchos libros buenos caerían en la pira? Apliquen su criterio personal y piensen, piensen, piensen en todos los pobres árboles que nos ha costado Caballo de Troya y en que, ahora mismo, podrían estar debajo de los mismos revolcándose con una aria, con Cristina Almeida o con el mismo Cesar Vidal (panda de parafílicos…). Si no quieren quemarlos al menos eviten que se los regalen o difundirlos por su cuenta, reciclen. De hecho si alguno de estos liberales se les pone chulos y les dice: "Nazi, que quemas libros, eres un nazi". Recurran a donde más les duele, o sea a la patada en la entrepierna, y luego digan: "¿No dices tu siempre que la propiedad es sagrada y que puedo hacer con ella lo que quiera? Pues este libro lo he pagado, es mío y lo quemo cuando quiero y el que dice nazi lo es".

La pose intelectual: Sí, amigos, hay muchos idiotas que se ponen la etiqueta de intelectuales para rebuznar. Están en la cabeza de todos. Eso es así. Horribile. Se acodan en las placitas con sus libritos en la mano y te dicen: “¿Has leído a Fromm? ¿No? Pues es fundamental…” con aire de marisabidillo. Desconfíen de cualquiera que te diga que es “fundamental” leer a este o al otro. Repitan conmigo: “FAAALSOOOOO”. No hay nada “fundamental” en esta vida. Hay llaves que abren puertas, escritores que nos ayudan a entender a otros escritores, pensadores que nos despiertan el apetito por otros filósofos pero NO hay nada fundamental. Reconvenidles poniéndoles una fortísima poción diarréica en la cañita. Que se jodan. No se crean que la acumulación de cultura les hará inhumanos, monstruos dotados del superpoder de señalar la paja en el ojo ajeno. Mierda que se coman. El Intelectual puede ser montaraz, beber como un pirata escocés, drogarse como el más analfabeto de los bakalaeros y, sobre todo, VIVIR. Repitan conmigo intelec…digo Insustanciales: “Pensar en Pura Vida”. Es descubrimiento, es movimiento. Pensad en Keoruac o en Brenan o en Hernández…¿Se imaginan a uno de esos diciéndote es “fundamental que leas a Kierkegaard”? Nooooo. Que se queden con sus tontunas, seguid caminando. Ponedles frente a sus prejuicios mientras que olvidas los tuyos. Se puede llevar chupa de cuero con tachuelas, ligar con Christina Rosenvinge y ser un intelectual como demostró Ray Loriga. Vale, se puede incluso escribiendo mejor que Loriga.


Yoko Ono: ¡La culpa de todo!/¡La tiene Yoko Ono!/¡La culpa de todo!/¡La tiene Yoko Ono!/¡La culpa de todo!/¡La tiene Yoko Ono!/¡Y el espíritu de Lennon que le sale por los poros!".


Gente que habla con tonillo: La persona que imposta su voz mientras concede una entrevista hace con que sabe pero, en realidad, no sabe. Ahí está De Prada. Te hacen querer no haber estudiado nunca en una Universidad. Repetid conmigo: “Se puede ser Intelectual y no ser rancio”. Hay una estupenda palabra catalana que define esta pose: “Lletraferit”. Letraherido, esos cursis de ración que se corren cuando dices “Malraux” pero que no saben explicarlo. Caca. Esconden su ignorancia bajo un manto de palabrería afectada.


La persona que bautizó como "Bolonia" al "Plan Bolonia": Aquí y en la ¡China Popular! Se nombra la palabra “Bolonia” para referirse a una mortadela, muchas veces, de una ínfima calidad y un sabor decepcionante ¿Mandaríamos a nuestros hijos a una escuela donde el plan de estudios fuera catalogado como “Plan Chopped Pork”? ¿”Chorizo de Pamplona”? ¿Pondríamos en nuestro curriculum “Me saqué el graduado en la prestigiosa High School Musical donde se estudia bajo los beneficiosos efectos del “Plan cacahuetes rancios”? Pues que le pongan “Plan Pata Negra” a ver quien se resiste a no estudiar.

La tuna: La tuna tiene la culpa de todo pero, sobre todo, de hacer que mucha gente piense que sus hijos malgastarán el dinero para su educación en pantis y vinacho. Acabar con la Tuna podría ser un comienzo excelente.

La clase política: Sí, suena chusco pero es así. Al parecer la clase política no está interesada en facilitar a sus ciudadanos un acceso corriente y moliente a la puñetera cultura ¿Por qué? Porque creen que la gente que piensa no les va a votar. Así de sencillo. Cada gobierno tiene unos "intelectuales de cabecera" y ya. Cuidadito, con esto, cuando digo de "cabecera" no digo "de pesebre" que no es lo mismo. De hecho ni siquiera creo que ningún gobierno se plantee un plan maligno para idiotizar al personal (eso ya lo hacen las televisiones privadas y gratis que se han quedado con el negocio que parece más rentable) pero tampoco hacen nada por instruírlo. En el Planeta Esspaña hay un dicho estupendo: "Pasas más hambre que un maestro de escuela". Que risa y que llanto. Es cierto. En mi casa se ha vivido del sueldo de un maestro y es frustrante. Como el gobierno trata como el culo al docente (por ejemplo dando el mismo valor al presidente de una Asociación de Padres) pues el alumno, que no es gilipollas, sabe comportarse como un delincuente llegado el caso y luego escaparse de rositas. Si nuestros gobernantes fueran más cucos proveerían a cada servidor de la docencia con un coche tunning y lo vestiría con los ropajes del triunfador (chandales, joyería cara, un casette de doble pletina que podría llevar al hombro, una boa de plumas) y eso deslumbraría a los alumnos que verían "al pringao del profe" como "ese tío guay que lleva un peinado como el de Guti y un tatu como el de Beckham". Una compa de mi padre dice, no sin razón, que "las maestras deberíamos de vestir a la moda y estar más monas o directamente estar buenísimas e ir vestidas de totales y así no se nos desmandarían tanto estos infieles". Aceptado. Próxima parada para el funcionariado educacional: Barra libre en todas las tiendas fashion de Essspaña. Si las clases de conocimiento del medio las impartieran muchachas del aspecto de Lucía Lapiedra o del Duque otro gallo le cantaría al absentismo escolar. Por otro lado, y volviendo al tema de la política recordad: los políticos son muchas veces gente tonta que desconfía de la gente instruída que puede quitarles el puesto...
Actores y actrices que salen en Pasapalabra: Es deprimente ver como los ídolos de la juventud de los terrícolas españoles acude al programa Pasapalabra (Telecinco) a demostrar su idiotez supina y su falta de preparación en todos los campos. Semejante ejercicio vejatorio autoinflingido (dame perras y llámame tonto que me lo merezco, se llama) hace pensar a muchos que no hace falta abrir un libro en esta vida para picar alto ¿Se imaginan que a los chiquillos les dieran 2.000 eurazos cada vez que suspenden un exámen? Ahí está el quid (quiz, kid) de la cuestión...mirad este vídeo...y veréis el horror y la verdad. Pongamos los puntos sobre las íes contando esta jugosa anécdota sobre Marisa Jara (la morena de las dos): Era Marisa Jara novia del bailaor Joaquín Cortés y estaban ambos en Londres cuando entró Mick Jagger. La Jara, deliciosamente boba, salió corriendo y en perfecto español con unívoco acento andalú le dijo al lider de los Stones: ¿Chiquillo, tú que haces aquí?. Mick se quedó flipando sin entender nada. Marisa Jara, deliciosamente tonti, lo había confundido con Francisco Calatrava, miembro del dúo Los Hermanos Calatrava e identificado como "el feo de los Hermanos Calatrava" (como si hubiera uno guapo). La gente mona y que se dedica al arte dramático debería de dar ejemplo.


La Santísima Trinidad de la Venta (de libros): Carlos Ruiz Zafón-Arturo Pérez Reverte-Dan Brown. Je. Dijo Carlos Ruiz Zafón, con tonillo, marisabidismo infinito y letraheridismo incontable cuando le preguntaron por el secreto del amuleto de vender tantos libros: “La Literatura es como el primer beso que ni puede ni debe explicarse”. Ja-ji, je-je, jo-jo. Si te preguntan por tus libros no puedes hablar de literatura en absolutos, si hablas de literatura no puedes decir que es un primer beso que sería algo torpe, rápido y mal dado (¿No?) y la literatura puede explicarse (por medio de la comparativa o de la crítica literaria) y debe explicarse (por eso hay una asignatura que se llama “Lengua y Literatura, una carrera que se encarga de la misma etc. etc. etc.) Otra cosa es que Ruiz Zafón, que es así él, no quiera desvelar cómo hace para vender tanto (que es un misterio) pero decir eso es de memo integral. Sobre Dan Brown pues eso, que ha escrito el Código Da Vinci y sobre Reverte pues sólo diré que es un tío que se cree que Felipe IV fue la caña de Esspaña y se piensa que el Madrid del Siglo de Oro era el O.K. Corral. Juas, Juas, Juas.


Esta entrada: Si has llegado hasta aquí te darás cuenta, estimado insustancial/o/a, que la adquisición de cultura me ha hecho una persona infeliz con tendencia a la verborrea esdrújula, a la sinécdoque, al símil de saldo, la pantomima, la excrecencia y el ombliguismo…pero que hay otros que sabiendo más que yo callan, son discretos lectores, avanzados seres humanos y entregados ciudadanos a los que tener un título, haberse hecho un dique de libros, películas y cuadros a su alrededor les ha permitido mantenerse limpios ante la barbarie, ante el desaliento y/o el desatino. La verdad, de verdad, la buena, te hará libre, la búsqueda de la misma libérrimo, saber el significado de libérrimo te otorgará placer y el placer, ay amigos, el placer, te dará gustico. Y si no es así, siempre puedes subirte a un andamio a poner tochos que una cosa no quita la otra pero sabiendo, al menos, quien inventó los ladrillos que nunca viene mal. La incultura está muerta (si tu quieres).

lunes, 24 de noviembre de 2008

Frases de desactivación


Alguien (ORTOLI, SVEN y ELTCHANINOFF y MICHEL) ha sacado un libro que se llama algo así como Manual de supervivencia en cenas urbanas (editorial Salamandra). La cosa consiste en hacerle la guerra a todo tipo de falsos culturetas armados con frases hechas, pensamientos de otros y posturas ridículas que pasan por ser intelectuales con unas cuantas frases hechas, pensamientos de otros y posturas ridículas pretendidamente intelectuales.

No está mal. Cuando acudes por primera vez a una cena y/o reunión con una pandilla que no es la propia lo normal es que los puestos ya estén repartidos: hay un yonqui, un funcionario, un abogado, un viva la virgen, uno con dinero, una pareja casada, una ligera de cascos…y un ¡cultureta! (esto leedlo así con eco) o un ¡Gafapastas!.
Si llegas tienes que encajar medianamente bien, te haces el calladín, el simpático pero ah, amigo, llegará el momento en que tu aspecto te delate como cualquiera de esos grupos y, tiembla, si tu rollo es el de…¡Cultureta! (con eco) ¡Gafapastas! (con más eco) o…¡Las dos cosas! (con eco y zarabanda de chispún de película de miedo).
Yonqui puede ser cualquiera (sólo hay que tener un desmedido afán por autodestruirse) o ligera de cascos (estómago o un carácter enamoradizo) pero, ay, amigo, el cultureta de la pandilla se lo ha currado, se ha metido entre pecho y espalda a Egoyam y a Sartre; ha esclavizado a su madre tejiendo varias bufandas de lana absurdamente largas y se ha pasado horas y horas en una óptica buscando unas gafas lo suficientemente viejas y nuevas a la vez. Es un puesto único y genuíno y, mira, no va a cedérselo a uno que identifica como un igual. A él le hubiera gustado dedicarse a escuchar a Hombres G o a pelar la pava pero no, él se lo ha trabajado su status cultural y ha ido acumulando datos tremendos, tristezas. Tiene una “cosmovisión” propia y sabe que eso de “conócete a ti mismo” no lo dijo Sócrates. Es por eso que eres una puta amenaza y tiene que desactivarte cuanto antes y de la manera más sanguinaria posible, quiere que vueles, que emigres, quiere que llegues a tu casa y te tires encima de la cama a llorar como una niña que se acaba de enterar de la disolución de su boy band preferida y que luego vayas a la habitación de tus padres y te pruebes los sujetadores de tu madre y te pasees por la casa cantando una copla completamente enajenado.


Como no quieres que nada de eso ocurra, querido insustancial (¿o insustanciala? No, utilicemos el neutro) hemos preparado para ti una identificación de esos posibles depredadores que acechan detrás de cada reunión de nuevos amigos:

-El cinéfilo: Ajá. Peligrosísimo. Blanquecino de piel por la falta de sol y con los ojos contínuamente enrojecidos por las luces de la proyección. El sujeto intentará vejarte recordándote que tu sensibilidad cinematográfica está muerta porque se te ha ocurrido decir que no has visto la última película de Kiarostami. No le ataques frontalmente diciendo que es un director aburrido y que no has entendido nada de la película y contraataca: ese tipo quiere sacar el cine de las salas y meterla en los museos. Es un hijoputa. Por eso lo mejor es comentar: “Es un cine hecho de sensibilidades asiáticas pero con el toque de un director que se concede así mismo el privilegio de ser un auteur francés. Lo menos interesante de él es eso, que esté europeizado y por eso no me interesa. Su mirada no es pura, está occidentalizada. El cine de Oriente, ese cine, está muy marcado por la literatura árabe ¿Has leído El Collar y la Paloma? ¿No? Pues es una pena porque así entenderías mejor lo que digo…”. Punto para ti, levántate para ir al baño y déjalo con la palabra en la boca por un instante. Cuando vuelvas estará resarciéndose con alguien menos espabilado y no te volverá a dirigir la palabra.

-La neofeminista: Terrible. Lectora de Lucía Etxeberría con pulsiones pasivo agresivas para con el género masculino. La neofeminista siempre verá los valores positivos en el más troncho de la reunión al que clavarle el diente y los peores ejemplos de la masculinidad en el gafotas que se acaba de sentar a la mesa contra el que cargará inmisericordemente. Horrible. Por eso el primero se escapará de la charla y el segundo tendrá que aguantar la charla. No se recomienda el enfrentamiento frontal tampoco y si la vuelta cósmica a todo el paraíso femenino. Lo primero “es cierto, todos los tíos son unos tremendos cerdos”, síguele el rollo hasta que llegue a la política y entonces espérala atrincherado en los chiqueros dialécticos porque acabará diciendo:
-“La política mejoraría si la dirigieran las mujeres”.
-“¿Quieres decir como Angela Merkel en Alemania o como Soraya Sáenz de Santamaría en el PP?”.
Pese a que te conteste que eres un “cerdo machista” no digas nada más y aguanta el chaparrón. Fin. Enciérrate en banda y recuerda a la mujer de Kirchner o a la Ministra de Igualdad sin utilizar ni, por un momento, la sorna o se te verá el plumero.

-El “posturitas”: es una especie de perro flauta domado y evolucionado en terrorista de salón. El “posturitas” ha intentado militar en casi todo, ha querido fumar porros, ha querido ser nudista, vivir en una comuna, llevar zurrón de pastor, coleta…en realidad no tiene ninguna voluntad y es lo suficientemente tonto como para haberse tragado todo tipo de chorradas sin mascullar un “ay” cuando se la estaban clavando. Tremendamente intransigente será anti-tabaco y pondrá caritas raras cuando la gente comience a fumar o se saldrá a la calle de cuando en cuando para “respirar”. El “posturitas” suele estar, absurdamente, en contra de la tecnología a la que le echará la culpa de casi todo y elevará la bandera de la “vuelta a lo básico” declarando a voz en grito que “no necesita móvil porque aliena”, “que no tiene Mp3 porque quiere ir escuchando a la gente por la calle” y que “no tiene tele porque es un aparato que idiotiza”. Como se declarará de izquierdas, aunque también están los que se declaran ácratas, anarquistas u otras etiquetas absurdas (recuerda que es de la gente que se considera “ciudadana del mundo” pese a no haber salido de su comunidad autónoma ni de viaje de fin de curso) lo mejor es que lo compares con Dragó. Si te dice que vale recuérdale un poco de donde sale el personaje, las cosas que dice en Telemadrid y su amistad con la Falange y el pensamiento joseantoniano…cuando le hayas ganado terreno y vuelva al tema de la tecnología dile: “Vale, tu no tienes tele pero ¿sabías que es un aparato maravilloso con el que se puede ver la muerte del Papa?...No lo digo yo, lo decía Azcona”. Guay. Si es de los meapilas que propugna que lo mejor es la medicina natural sólo tienes que decirle lo siguiente: “Jo, tienes razón, pero cuéntame…¿A qué se debe que la media de mortalidad sea tan alta actualmente y tan mala a mediados de los años 60?”. Fuera. Tarjeta roja. No sabrá decirte nada de nada.





-El Filósofo: Otro fenotipo que se considera “ciudadano del mundo”. Lamentable porque no ha visto el mundo ni por un agujerito. Dice muchas citas de filósofos y pensadores de todo tipo para afirmar su valía delante de tu cara y demostrarte que eres un memo y un alienado. Guay. Déjalo correr y no se te ocurra llevarle la contraria. Después, cuando diga la enésima patraña, se muy cabrón y sibilino y dile: “¿(pon aquí el nombre del último pensador al que se haya referido) no dijo a sus alumnos que desconfiaran de aquellos que utilizaban el nombre de terceros y que fueran libres para exponer sus propios pensamientos y no para memorizar los de terceros? ¿Me pasas el pan?”. Entrará en barrena. Piuuuuuuummmmmm. Adiós.

-El que sabe de música: Te lo han presentado como “el tío que sabe mazo de música”. Odia cualquier grupo vivo o que venda más de diez mil copias en todo el mundo. Se cagará en la radio fórmula y en el pop de toda la vida. No hay mucha manera de defenderse excepto decir cosas como “tengo una extraña enfermedad que me impide escuchar música”. No le digas que la música que escucha es rara porque te pondrá verde, demuestra interés y escucha su enésima carga de profundidad contra la música comercial y dile: “Pues fíjate que a mi me encantan los Beach Boys que vendieron millones de discos…” o “ fíjate que yo me pensaba que el disco definitivo de The Beatles era el Sargent Pepper´s que vendió mazo…”. No te hará caso.


-El über rojo: El persono que va de super marxista es tan insoportable como el mega facha. No merece ni siquiera el fenotipo de ser humano porque no dice más que cosas como muy incendiarias y en cuanto se toma dos copas se le va a ir la pinza y va a querer quemar un contenedor diciendo poniendo a Nietzsche o a Ho Chi Min por delante como excusa. Te va a recordar todo el rato que esta sociedad está podrida, que la gente es gilipollas y tontás por el estilo además de comentarte, a la mínima, que tu de rojo nada de nada, que eres un pringao. Se les nota porque nunca han leído El Capital. Bueno, momentazo real. Estaba yo en casa de una amiga tranquilamente cenando cuando una de sus amigas (incluída en el fenotipo "neofeminista") no hacía más que tocarme las narices. De pronto dijo "es que el sistema partidista es una mentira capitalista, una guarrería, el poder hay que dárselo a los sindicatos. Contesté rápidamente: "Coño, eso lo decían Hitler, Franco y Mussolini...". Se echó a llorar a la tercera copa de vino diciendo: "¡No soy fascistaaaaa!". Maravilloso.

Lo mejor, de todas maneras, es hacerte el loco con cualquiera de estos grupos porque, reconocedlo, también le habéis dado la brasa a alguien alguna vez en vuestra vida. Por eso siempre cabe la posibilidad de la huída hacia atrás y que cuando te pregunten a qué te dedicas decir: “Joder, sabéis cantidad, cuando estaba en el talego intenté ir a clases dos o tres veces pero todos esos listillos me daban unas ganas de matarrrrr…”. Y así todos contentos. Dedícate a ligar o a beber, siempre es mejor pasar por borracho que por idiota.

domingo, 23 de noviembre de 2008

¡Que bien lo "pasemos"!

Un país que persigue a sus cómicos a pedradas hasta arrinconarlos en las puertas de los juzgados se merece un sino terrible: convertirse en un mal chiste.
El chiste que más nos gusta en España es ese en el que van in inglés, un francés, un italiano y un español y los tres anteriores acaban haciendo completamente el ridículo. Si además el francés se muere, el italiano resulta ser un cornudo y el inglés nos devuelve Gibraltar ya, directamente, lo estás recibiendo día si y día no en el e-mail.
A los españoles no les gusta que lo toquen lo suyo: Ahí está Ángel Martín que va a pasar por los juzgados por una demanda de Telecinco o Jordi "El Follonero" Évole que se las va a tener que ver con los tribunales con la Falange a la que le pareció que el programa "Salvados por..." (La Sexta) "se burlaba y atacaba a miles de españoles". En él se pudo ver como el cómico depositaba unas flores con los colores de la República y a dos actores vestidos de falangistas dándose piquitos y bailando un cha-cha-chá.
No está en mi ánimo darle argumentos a la Falange, claro está, pero Évole no es el primero que habla de falangistas homosexuales ("maricones" según ellos mismos o "desviados" según los pasquines repartidos esta semana por la clínica Carlos III). Muy pocos años después de la fundación de ese simpático partido con ínfulas de "único y transversal"(ahora cómicamente separado en facciones como las de La Vida de Brian), en los años 30, ya se rumoreaba de forma insidiosa, venenosa y también humorística sobre la afición de muchos falangistas de captar a la muchachada juvenil que se reunía en los billares de la capital y de tener cierta tendencia a introducirse con otras razones que las meramente políticas. El muy interesante mediometraje "El elefante del Rey" (Victor García León, 2000) hace un chiste, extendido en la época, sobre esto mismo en una foto fija en la que José Antonio Primo de Rivera besa a un aguerrido falangista en la calle durante una algarada. Será que no fueron a verla.



De todas maneras no me extrañaría que en la ultraderecha hubieran militado muchos gays a tenor de lo que ha ocurrido con Haider, Fortuyn, o en la alemania nazi con Rohm...obviaré dar nombres, porque la seguridad es lo primero en ese caso, pero existe una persona que conozco que vive atrapado en una rara parafilia sexual rollito pronazi y que alterna con grupos de radicales del fútbol, partidos de ultraderecha, organizaciones nazis y otras lindezas atraído por la estética y ligando de cuando en cuando con algún sujeto que, claro está, sufriendo "el síndrome del novio de Falete" sigue siendo heterosexual (en su imaginación, claro). Como dicho testimonio forma parte de la vida de otra persona no daré más detalles.

Lo del sketch del "facha-chá", bueno, puedo entenderlo pero me ha hecho mucha gracia que se enfadaran por lo de las flores cuando, por ejemplo, en una visita que hice con el Instituto al Valle de los Caídos más de uno y más de dos de mis compañeros escupieron sobre la tumba (que nadie se crea que fueron los primeros, que hay gente que lo hace y de ahí que el mármol presente un interesante aspecto aleopardado) o pegaron pegatinas con la A anarquista, la bandera republicana, la hoz y el martillo o de la Teleindiscreta a la mínima de cambio y en cuanto no parecía que nadie los mirara. La imagen de la virilidad de la Falange sin duda se va a ver tremendamente mermada por culpa de este incidente de las florecillas pero claro, antes se vivía mejor, y siempre podías juntar a unos cuantos y salir por ahí a dar hostias con la connivencia de más de uno y más de dos comisarios.


En España nos gusta mucho reírnos pero de los demás y hay que evitar reírse de cualquier institución. Las instituciones está repletas de gente que dice "yo me río como el que más de un buen chiste pero..." y que cuando te lo está diciendo te está contando que no te rías del rey, de los curas, de los políticos, de los militares, de los dictadores y ahora, tampoco, de las empresas privadas.


¿De qué podemos reírnos entonces? Pues de los pobres, por ejemplo, de las prostitutas, de las hijos de las prostitutas, de los gitanos (de estos mazo), de los homosexuales, de los gangosos, de los gordos, de los enanos, de las mujeres en general, de las personas de pueblo, de los que van en silla de ruedas de los tartamudos, los mudos, los mancos, de los enterradores, de los camareros, de los animales de la selva, de los calvos, de la gente con síndrome de down, de los tontos del pueblo, de los cojos, los yonkis, los alcohólicos...sólo con esa temática y sus posibles combinatorias muchos humoristas han hecho una larguísima carrera que los ha llevado hasta los top five de ventas de cintas de gasolinera y con esos mismo mimbres todos los graciosos oficiales de bar se han labrado una fama de "cachondos" que, a veces, los ha llevado incluso a ser considerados como imprescindibles en bodas, bautizos,comuniones y fiestas de empresa.


Gracias al blog del Juez Roy Bean leí hace unos días esta más que interesante entrevista a Eric Idle componente de la Monty Pithon. Si le echáis un vistazo os enteraréis de lo serio que es hacer humor, de lo que cuesta y, claro está, de donde sale tanto talento. Es muy posible que, hasta ahora, las instituciones españolas se hayan enfrentado sólamente a un grupo de cómicos armados con algunos cuantos chistes chuscos y que no se cargaran a Azcona por la simple razón de que no entendían muy bien de qué coño iban sus películas (para mí sigue siendo un misterio cómo fue posible que películas como El Verdugo o Plácido se estrenaran en nuestro país sin ningún problema...aunque hay que decir que en ningún momento fueron películas muy taquilleras en su época) y que ahora se enfrenten con una pandilla de mozos y mozas con un título universitario que además quieren hacer reír a costa de lo que sea.

Todo es una cuestión de enfrentarte con alguien que quiere de verdad poner al Emperador en pelotas frente al espejo y no ser el más simpático de la Feria. Es el momento de ser unos pecadores de la pradera, unos fistros capaces de meter en la misma línea cómica las palabras Dictador y gay con total libertad. Que nos perdone Vasile y la Falange pero es que la mayoría de nosotros hemos nacido después de los dolores y nos apetece reírnos de lo que nos da la gana ya sea el dictador o la forma en la que rellenan su parrilla. A veces es muy jodido escuchar una verdad y más cuando te la están diciendo con una sonrisa en la boca pero es lo que hay, pecadores.

Para que no quede duda nosotros creemos en que España es UNA, GRANDE y FOLLONERA.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Freaks over me

Mi padre está últimamente de un sociable francamente asqueroso. Se lo he dicho: "O te echas novia, o te echas unos amigos o te das a las drogas pero no pienso seguirte en tus planes chiflados ni un fin de semana más". Él ha seguido a su bola, como si no se enterara de lo que he dicho. Cuando hace estas cosas me siento como el pequeño Stewie Griffin. El caso es que anoche me hizo acompañarle a una cena con personas toreras, o sea, con matadores de toros. Hoy había quedado con mi hermana y el cuñaíto para visitar la expo de La Guerra de las Galaxias en Madrid.

Que quede claro que, aunque no tenía resaca, me parece un sacrilegio igual o de peor calibre intentar levantarme a las 9´30 de la mañana de un sábado como rodar tres películas innecesarias para más gloria del bolsillo de Lucas (George, no Grijander) y para contentar a esas legiones de fans contínuamente insatisfechas que creen, equivocadamente que el placer se consigue acumulando sinsabores (series de TV, películas de animación, precuelas chungas etc.) y no en la revisión de lo sublime. Vale, borrad sublime y poned este ejemplo "camestre" y picantón: me parece mucho mejor echar un casquete semanal satisfactorio que tener toda una semana de gatillazos. Esto último lo digo basándome en lo que dice la gente por ahí porque, la verdad, a mi todo lo que va sobre el amor -carnal, espiritual, extracorpóreo- se me ha olvidado por completo.

Yo soy muy fans de las tres primeras, o sea, de las que primero se rodaron. De los montajes originales y de la forma en la que se concibieron para ser ofrecidas por primera vez. Yo digo "La Guerra de las Galaxias" y pronuncio "yedi" y no "yedai". Soy puro, sin micloridianos, me molan las máscaras cutres de los moradores de las arenas (por cierto, ni una sola mención, que cosa más triste) y me va la marcha putanguera de Han Solo y el Halcón Milenario (tampoco ni rastro de una piecica de Solo hibernando en carbonita). Básicamente me gusta la acción, los tiros, los espadazos y tolero el pastelón del "yo soy tu padre" porque Vader es el nazi del Espacio y los ewoks sus particulares perroflautas.
El rollo de donde vienen los jedis y todo eso me la trae cantidad de floja así como la lucha del bien contra el mal (tan mal expresada que todos parecen unos chiflados armados que se persiguen los unos a los otros), la gente clonada y todas esas mierdas me la trae al pairo porque en el mundo freak debo de ser, en realidad, un carca de la peor especie.

Soy un freak-carca desde que leí "Moteros tranquilos, toros salvajes" (Peter Biskind) y descubrí las razones por las cuales la primera generación de auteurs del cine norteamericano, una muchachada capaz de ser profunda como John Cassavettes y rodar como Samuel Fuller, ha acabado convirtiendo la industria cinematográfica en una filial de los departamentos de marketing de Hasbro, Mattel o Bi-bi-bizak (¿Esto va a ser todas las navidades hasta que me muera o alguien va a cambiar el puto jingle? ¿Y el tipo que compuso lo de PC-Cityyyyyy no merecería que lo caparan, en vivo y a la brava?).




Pues eso, que soy freak pero menos. Por cierto, os recomiendo fervientemente el libro aunque sólo sea por la posibilidad de conocer a Hal Ahsby o la razón por la que Jodorowsky es el responsable de que Dennis Hopper convirtiera una futura obra maestra como "The last movie" (1971) en una cosa difícilmente tragable (aunque dicen por ahí que con dos canutos de marihuana y un/a hippie en pelota picada haciéndote trenzas en el pelo mientras la ves tiene todo el sentido). Lo que no se explica, porque no tiene ningún sentido, es que Richard C. Sarafian -que tiene un nombre como de titular de un spam muy gordo- fuera capaz de rodar ese mismo año la increíble "Vanishing Point" (Punto límite cero, 1971) y diluírse en la década de los 80 hasta rodar la tercera parte de Rocky. Con dos cojones. Este datazo lo cuento porque mi padre sigue confundiendo a Carl Weathers (que hizo de Apollo Creed) con Billy Dee Williams (que hizo de Lando Calrissian)...momento patrocinado por http://www.imdb.com/.


Pese a todo he disfrutado como un crío en la exposición y me he rebajado hasta niveles insospechados haciéndome fotos con los cacharros y gritando en un momento determinado "¡Quiero ver a los ewoks! ¡Quiero ver a esos pequeños hippies!" o explicándole a unos muchachos ojipláticos a los que su madre daba collejas ("¡atiende, coño!") él por qué todavía, en estos tiempos, se sigue rodando con maquetas -deberíais de echar un vistazo al curro de Emilio Ruiz y su enorme aportación a las pelis de Spielberg y Lucas- y enseñándoles más o menos como se consigue la perspectiva.

Lo que más me ha gustado es que había un grupo de mods dando color a la muestra como representación de lo viejuno, los padres freaks que llevan a sus hijos a conocer los detalles de la saga por que les han salido de Doraemon, los niños prematuramente freaks (especialmente uno armado con un sable laser que intentaba mover las cosas utilizando "la fuerza"...de su propio frikismo infantil y que he intuído que será muy infeliz si persiste en semejantes actividades cuando llegue a la adolescencia) y un grupo de mods a los que daban ganas de preguntarles si no estaban, en realidad, buscando la muestra del Doctor Who o de Quatermass.


Entre los momentos sonrojantes los instantes en los que mi cuñaíto y yo hemos querido sacarnos el título de Jedis en la Academia "ad hoc" ("la instalación es para niños menores de trece años, señores" nos han dicho) y el hecho de descubrir que muchos freaks creen que es guay lanzarle piropos a las pocas mujeres asistentes con cosas como "tienes la cutis como Amidala" o "seguro que ese trajecito de Leia bailarina ante Jabba El Hut te queda de perlas"). Entre lo francamente negativo que alguien al salir nos haya dicho: "No os olvidéis de que os sellen el pasaporte de frikis que luego dirán que no habéis venido".
Por si fuera poco la expo me ha traído a la memoria algunos grandes momentos: el poster de la película en español que mis primas tenían en su habitación, los recortables de El Imperio Contraataca que venían con los yogures de Yoplait y que te contaban la película de arribabajo, los cromos, una especie de Telenovela que tenía mi amigo Juanma, el olor del Cine Castilla o el día en que, durante una charla, entre trekkies y waries y tras afirmar que Star Trek era una serie de televisión sobrevalorada, una chica vestida de bicho me dijo que no tenía vergüenza y que si la paz y la fraternidad y eso y entonces se levantó un tipo vestido de Jedi (con un traje que le había hecho su madre) y blandiendo su espada de plastiquete de varios colores dijo eso de "¡Abraza la verdadera religión, cacho puta del Enterprise!". Y entonces se lió y nos tuvimos que ir a beber cervezas. El mundo era mucho más sencillo cuando sólo había tres películas a las que adorar y, claro está, éramos más tontos y no nos dábamos cuenta de que las chicas, incluso las que vestían de ferengui y publicaban un fanzine fotocopiado sobre Star Trek, tenían su corazoncito, aunque fuera verde. Ahora, más cascados, sólo nos queda rezar porque el Imperio no caiga sobre nuestras cabezas. Putos freaks, están por todas partes...

viernes, 14 de noviembre de 2008

America se mira el pajarito


La foto de arriba es una de las mayores sorpresas que me he llevado últimamente: el señor de la derecha es, nada más y nada menos, que Barack Obama a estas horas presidente electo de los Estados Unidos y el de la derecha es uno de mis fotógrafos favoritos de todos los tiempos, su satánica majestad Terry Richardson.

Esta es una imagen que me llena de esperanza con respecto al futuro morador de la Casa Blanca, la verdad, porque creo que ningún otro se hubiera permitido el lujo de posar en público con un tipo que se ha hecho famoso por fotografiar la cultura americana más mostrenca desde la prespectiva más cochina que he visto en mi vida.


Los caminos de los dos han sido inversos: Mientras que Obama sale de la clase media baja para tocar el cielo, el fotógrafo fue un niño pijo que decidió encontrar acomodo en la parte trasera de los drugstore, drogarse con inhaladores para el asma, beber hasta caer redondo en el salón de cualquier desconocido y dar rienda suelta a una sexualidad voraz con, dicen, hombres, mujere y travestis de toda índole.


Terry, que lo tenía todo, ejerció de chapero ocasional, de punk y todo con la única intención de autodestruirse. Un buen día despertó y decidió utilizar su cámara para retratar su entorno. Fue un éxito, una obra dura, rápida, sucia, irónica humorística y, sobre todo, realista. El trabajo de Richardson parece, a primera vista, algo hecho de manera instantánea, rápida, incluso su mano parece temblar mecida por la ingesta de algo más que dos cañas y, claro esta, ha sido perseguido impenitentemente por todos los fotógrados convencionales y más cuando esta rara avis comenzó a buscar acomodo entre revistas como Harper´s, GQ, o incluso Vogue en su edición francesa considerada como la cosa más elegante a este lado del universo.

Sin embargo la fotografía de Richardson transmite mal rollismo por encima de su, aparente, poca técnica. Un fotógrafo profesional me contaba que una noche intentó captar el estilo Richardson y se rodeó de la atmósfera adecuada para ello: una cámara barata, una fiesta y gente aligerada del peso de la moral judeocristiana. Acomodó un fondo blanco y se dedicó a disparar fotos a los asistentes, gente drogada, ida completamente, desnudos…a la mañana siguiente rescató el material y se dio cuenta de que, pese a que parecía de Richardson, carecía completamente del extraño toque chungo que el americano es capaz de dotar a su trabajo.

Terry Richardson ha conseguido poner el punto becerro al mundo de la moda acercándolo a una pornografía sugerida, al retrato de momentos chungos, consiguió que una modelo se retratara bebiendo leche de la teta de una vaca, que la campaña de Sisley estuviera rodeado de los iconos de la movida Furry y, cómo no, ha conseguido sacar del armario a un Presidente Obama que, al lado de él, parece joven, divertido e impecablemente vestido sin embargo del mismo modo que no hay estrella que se precie que no haya dejado retratarse por la cámara de este fotógrafo a costa de hacer una broma pesada sobre sí mismo.
Espero que Richardson le haga el mismo favor a la política americana que le hizo en su momento a la encorsetada fotografía de moda, que le haga mirar hacia otro lado y, claro está, que aligere a Barack Hussein de la asquerosa, pornográfica, lastimosa y podrida doble moral que se ha apoderado de los Estados Unidos y de su anterior administración poniendo el acento en que una cerveza de vez en cuando, una fiesta de vez en cuando y un paseo ocasional por el lado más salvaje de nosotros mismos nos alimenta para seguir hacia adelante. Que Dios está en su sitio y nosotros en el nuestro y que, por favor, no se mezclen las cosas. No se si podrá o no pero, al menos, parece que alguien está dispuesto a abrir un poco las puertas y dejar salir todo el polvo acumulado, perseguir con una escoba a los fantasmas del puritanismo y dejar pasar el aire para que se cuele algo de la America mostrenca, real, sucia, pecaminosa y divertida que es la que nos quita el sentío. La que nos pone, vaya.

Por si acaso no os perdáis su Livejournal, ni su revista virtual pero no me hago responsable de que os den unas ganas terribles de pecar contra vosotros mismos.

martes, 1 de abril de 2008

La hoguera de las vanidades


No hace mucho, un común amigo de este blog, me echó la bronca por querer hacer una pira con algunos libros horribles que había por mi casa. Es normal, yo también soy un letraherido y, es verdad, que cuando uno adquiere un libro no tiene la sensación de que esté adquiriendo algo para él si no algo que tiene que prestar, es decir perder, en la biblioteca de otro amigo para que este, a su vez, olvidando que se lo prestaste hace cinco o seis años se lo pase a alguien. Por eso quemarlo, y unido a que los nazis u otros regímenes totalitarios tienen una cierta tendencia a cometer este tipo de actos, a todos nos parece una aberración. No es así, créanme.
Pero no vamos a eso, porque esto va de QUEMAR LIBROS. ¡SÍ! ¡Con Mayúsculas! Pongámonos nuestras mejores vestimentas de inquisidor y quememos algo de pretendida "cultura"...
A mi la fiebre me entró hace unos años cuando llegó hasta mis manos esta insidia titulada Los mitos de la Guerra Civil (Pío Moa, La Esfera de los Libros). Manteniendo las constantes vitales lo suficientemente activas tras terminar de tragarme esa basura que pasaba por ser un sesudo estudio histórico comencé a notar que, demonios, quizás el Detective Carvalho tenía algo de razón cuando echaba algún volumen a la chimenea de su casa...Dicho y hecho, salí a la calle con un poco de alcohol y ¡ZAS! ¡Achicharrado! ¡Fuera!

Me sentí mal así que decidí ponerme límites para no acabar entrando en la lista de pirados pirómanos de las comisarías españolas:


Primera Ley: "Sólo quemaré libros que extiendan falsedades dañinas como, por ejemplo, que gracias a Franco tenemos una democracia guay o que los asesinatos de la Plaza de toros de Badajoz jamás ocurrieron".




Esta fue la segunda víctima:

Un ejemplo de que quemar libros no es ni radical, ni algo que hagan sólo los nazis porque, a la vista está, que también escriben libros. También se demuestra que no es ni siquiera algo malo.

Segunda Ley: "Sólo quemaré libros que estén escritos con la única intención de que se forre su escritor aprovechándose de algunos pobres crédulos". Y esta fue mi siguiente opción:


Después este castañazo del pseudo investigador J.J. Benitez....


Después me he enterado, por medio de Carlos Clavijo, que en un programa de Telemadrid presentado por Ernesto Saez de Buruaga el mítico Benitez confesaba que lo que más le gustaba hacer era ilustraciones utilizando la técnica del puntillismo...¿Se acuerdan? Uno coge unos rotuladores marca Carioca, una lámina tamaño A4 e intenta haciendo pequeños puntitos de color que su dibujo se parezca a un payasito triste o a un río...me enterneció, pero ya era tarde...

La última porquería a la que le voy a dar un entierro vikingo es a CALOR GLACIAL de Luis Carlos Campos, un desconocido intoxicador del que ya hemos hablado en alguna ocasión y que, por mantener ideas como que no hay cambio climático, alimentar teorías conspiranoicas jaleadas por la ultraderecha americana y otras barbaridades más como mantener que el SIDA no existe o que el cancer puede curarse con ayuno merece estar en esta lista.



Porque si en el estupendo Farenheit 451 de Ray Bradbury se dibujaba un futuro en el que el cuerpo de bomberos era el encargado de quemar libros como máximo atentado contra las ideas y contra la cultura misma lo cierto es que también yo imagino un futuro de bibliotecas enteras repletas de libelos, falsedades y mentiras que, en nada, mejorarán nuestra renqueante forma de vida.

Sean acusicas, no mantengan una postura blanda ante las agresiones a la cultura y a la convivencia, no se dejen agredir alegremente por los mentirosos, por los intoxicadores, rebatan con actitud resistente las pseudociencias, la estupidez y no dejen pasar una porque la frontera que separa al bulo malintencionado de convertirse en una mentira oficial (creacionismo, negacionismo ecológico, OVNIS...) es tan pequeña que da miedo.
Bailen alrededor de sus propia hogueras...por cierto, quedan fuera de la lista todos los libros mal escritos, todos los libros políticos o todos los libros religiosos porque como dice mi tercera Ley:
"Que no esté de acuerdo con lo que dice o que no me guste como escriba no me da derecho a quemar un libro".