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Mostrando las entradas etiquetadas como Amsterdam

Miradas...

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Fundación Mapfre. Exposición Jean Paul Gaultier.Madrid En algún  lugar al que nunca he viajado,  felizmente más allá de toda experiencia,  tus ojos tienen su silencio:  En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean  o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.  El Gran Capitán. Granada Con solo mirarme, me liberas.  Aunque yo me haya cerrado como un puño,  siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,  como la primavera abre con un toque diestro  y misterioso su primera rosa. Catedral de San Vito. Praga   O si deseas cerrarme, yo y  mi vida nos cerraremos muy bella, súbitamente,  como cuando el corazón de esta flor imagina  la nieve cayendo cuidadosa por doquier.  Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala  la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura  me somete con el color de sus campos,  retornando a la muerte y la eternidad con cada r...

Mensaje para una botella...

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Plaza Redonda. Valencia  Algunas veces vivo y otras veces la vida se me va con lo que escribo; algunas veces busco un adjetivo inspirado y posesivo que te arañe el corazón; luego arrojo mi mensaje, se lo lleva de equipaje una botella..., al mar de tu incomprensión.   Playa de Almerimar. Almería   No quiero hacerte chantaje, sólo quiero regalarte una canción. que se llama soledad.   Estación Central. Amsterdam Y algunas veces suelo recostar mi cabeza en el hombro de la Luna y le hablo de esa amante inoportuna que se llama soledad... Joaquín Sabina. "Que se llama soledad "(2000)

Extraña curiosidad…

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Bicicletas, muchas bicicletas, quizás miles de bicicletas que aturden la mirada al salir de la Estación Central de Amsterdam. Es el primer tópico sobre la ciudad, pero sabemos que vendrán más… Y el siguiente, los  canales. Y en ellos, sus barcazas navegando en todas direcciones, y cuando no lo hacen, aparcadas plácidamente porque se han convertido en originales viviendas. Y tulipanes, muchos tulipanes, quizás ,miles de tulipanes adormecidos en forma de bulbo y esperando un momento y un lugar para descubrir su color, pero también, porque no, su porte vanidoso.   Y mezclado, o quizás siendo más preciso, en mitad de esos típicos tópicos de la ciudad, el encuentro casi  forzado y divertido con esos escaparates en los que figuras más o menos estilizadas de carne y hueso, se alquilan para satisfacer curiosidades, gustos y necesidades. Pero entre tanta ida y venida, en los que los canales y puentes, calles y callejuelas prueban a aturdir la brújula biológica, se pe...