miércoles, 9 de octubre de 2013
Huesos en el jardín, un nuevo título del inspector Wallander
Con El hombre inquieto nos despedimos de Kurt Wallander, en un magistral final, que culminaba con acierto una serie memorable que sitúa a Mankell en lo más alto del podio del género policíaco, dejando muy por debajo a todos los autores que han seguido su estela con el boom de la novela negra nórdica.
Como seguidor incondicional de la serie, el final me dejó un sabor agridulce. Por una parte, sentí satisfacción al comprobar que el autor había conseguido que nos despidiésemos del personaje de una forma muy emotiva y digna, en un valiente y acertado final al que no le puedo poner ningún pero. Pero, por otra, sentía la tristeza de no poder volver a disfrutar con nuevas historias protagonizadas por este genial detective.
Y llega este mes de octubre y descubro con sorpresa que editorial Tusquets publica un nuevo título de Wallander. Lo primero que pensé fue, ¿qué forzado giro habrá dado Mankell al final de la serie para volver a recuperar el personaje? Con todas las alarmas encendidas investigué más sobre esta novela para comprobar, con alivio, que no estamos ante una novela que continúa la serie, sino que Huesos en el jardín es una novela corta escrita por Mankell en el año 2003 como regalo especial para sus lectores en Holanda. Una historia que ahora recupera para regocijo de todos los seguidores de la serie, que podemos disfrutar con un nuevo caso de Wallander, sin adulterar el gran broche de oro con que su creador finalizó su historia.
Además de volver a encontrarnos con el protagonista, el autor añade un postfacio que podríamos calificar como la gran culminación de la serie. En quince páginas comparte con los lectores cómo surgió la idea de crear el personaje, en qué se inspiró y cómo se fue desarrollando la serie. Comparte anécdotas y reflexiones que nos ayudan a entender el contexto en el que escribió algunos de los títulos. También analiza el éxito de sus novelas y el final que le dio a la serie. Y termina dejando la puerta abierta a seguir con el personaje de Linda Wallander. Es cierto que no la deja demasiado abierta, pero por lo menos nos deja algo de esperanza.
Y después del postfacio, otro gran acierto, una breve reseña de cada libro de la serie, en orden cronológico, una guía estupenda para todo el que quiera sumergirse en esta serie de novelas policíacas imprescindible para los seguidores del género, pero también para los amantes de la buena literatura, de las que dejan huella, con personajes creíbles y tramas comprometidas.
La acción de Huesos en el jardín se sitúa en el otoño de 2022, después de Antes de que hiele y justo antes de El hombre inquieto. Una gripe devastadora ha causado estragos entre el personal de la comisaría de policía de Ystad. Al contrario de lo que ocurría normalmente, Wallander había sido uno de los pocos en no caer enfermo, por lo que había tenido que emplearse a fondo para cubrir a sus compañeros.
Agotado y con una creciente sensación de desazón en su interior, se prepara para pasar un domingo tranquilo cuando recibe una llamado de su compañero Martinsson, quien cree haber encontrado una casa ideal para él. Wallander llevaba tiempo pensando en dejar el apartamento y marcharse a vivir al campo, pero no encontraba la casa adecuada. Mientras pasea por los alrededores de la casa, decidiendo qué hacer, su peculiar instinto lo llevará a descubrir los huesos de una mano, semiocultos entre la hierba del jardín.
Comenzará así una investigación en la que Wallander y su equipo tendrán que resolver un asesinato ocurrido cincuenta años antes. Un caso en el que no faltarán los giros inesperados y donde Wallander contará también con la ayuda de su hija Linda, incorporada a la comisaría un año antes, y Stefan Lindman (el protagonista de El retorno del profesor de baile).
Y poco más puedo contar, solo queda disfrutar con este regalo inesperado que no solo no estropea el final que Mankell le dio a su personaje, sino que lo enriquece con un nuevo caso y con una visión general de toda la serie, de principio a fin, por parte de su autor, que podríamos considerar como el broche definitivo para los seguidores y la llave que abra la puerta a su lectura a los que se acerquen por primera vez.
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domingo, 11 de abril de 2010
"El ojo del leopardo"
La novela comienza en el año 1987, con el sueco Hans Olofson, de 43 años, enfermo de malaria, a punto de morir. En un estado febril, entre sueños y delirios, recuerda los motivos por los que llegó a África, 18 años antes, con la intención de quedarse únicamente unos pocos meses.
Hans llegó a Zambia con la intención de cumplir el sueño que Janine no pudo cumplir antes de morir, encontrar la tumba de un conocido misionero. Las razones que le llevan a intentar cumplir esta misión y los detalles sobre la vida de Janine los iremos descubriendo a lo largo de la narración.
Los recuerdos de Hans se remontan hasta su infancia, con un padre alcohólico y una madre que los abandonó. Hans conoce al hijo de un juez con el que entabla una amistad llena de obstáculos, ya que tienen que superar una gran desigualdad social. Conocen a una joven, Janine, con un pasado emotivo y trágico y, a partir de aquí, cambiará completamente su vida. El relato de las trágicas vicisitudes vividas junto a su amigo y a Janine compondrá uno de los hilos argumentales de la novela.
El otro hilo principal comienza con su llegada a Zambia, con un aterrizaje caótico pero común en el resto de visitantes, “El encuentro de Hans Olofson con el continente africano no es nada especial, no tiene nada de extraordinario. Él es el visitante europeo, el hombre blanco con su arrogancia y ansiedad, que se defiende ante lo desconocido censurándolo de inmediato”.
Desde el primer día comienza a odiar África y descubre también un lugar lleno de contrastes e injusticias. Las reflexiones del protagonista nos irán desvelando las características de un lugar lleno de misterios, “En África la muerte siempre está presente”; “En África uno no aumenta sus conocimientos, disminuyen cuando crees que vas entendiendo”; “En este continente hay algo que marcha al revés. Cuando alguien limpia, la suciedad se extiende aún más”. Pero lo más trágico será descubrir la realidad de un país, recién descolonizado, en el que los blancos racistas añoran el poder que ejercían sobre la población negra y los negros reprimen un odio que puede estallar en cualquier momento.
De forma irracional, Hans decide quedarse en el continente y a lo largo de la narración iremos descubriendo las razones de su decisión. La narración nos llevará hasta un continente plagado de contrastes, que fascina y atemoriza por igual, con un personaje que a pesar de llevar viviendo casi 20 años en él, se ha dado cuenta de que nunca será capaz de abarcarlo o comprenderlo parcialmente. Le encontraremos como granjero, dando empleo a 200 africanos, pero con la amenaza de sufrir la ira de sus subordinados, “cada día me encuentro frente a frente con doscientas personas negras que quisieran matarme, cortarme el cuello, ofrecer mis órganos sexuales, comerse mi corazón”.
Estamos ante una historia dura, narrada con la genialidad ya natural de Mankell, con un protagonista que arrastra deudas pendientes y sentimientos de culpa, mientras descubrimos las injusticas de un país en el que no parece haber "ningún tipo de negociación entre blancos y negros. Es un mundo dividido y los unos no confían en los otros. Se gritan órdenes desde una distancia abismal, eso es todo lo que hacen”.
El resumen final de la novela nos lo ofrece el protagonista en una de sus reflexiones: “Un blanco no puede nunca ayudar a los africanos a desarrollar su país partiendo de una posición de superioridad”.
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miércoles, 9 de diciembre de 2009
“El hombre inquieto”, el broche de oro a la mejor saga de novela policíaca
La trama policíaca de la novela no es la mejor de la serie, lo cual no quiere decir que no sea buena, ni mucho menos.. ¡es que el listón está muy alto! Pero, en realidad, la investigación es lo de menos, lo mejor de esta novela lo encontramos en el personaje de Wallander, que se presenta como protagonista indiscutible de toda la historia, ajustando cuentas con su pasado personal, familiar y profesional. El final que ha preparado Mankell para su personaje es emotivo, valiente y original, ante el que no queda otra cosa que felicitarle. Si, finalmente Wallander vuelve a protagonizar otra historia, estaremos de enhorabuena. Si ésta es la última novela, como todo parece indicar, podemos afirmar que el broche final ha estado a la altura de toda la serie.
Desde el principio de la novela, encontramos a un Wallander diferente. El tono de la novela ya nos hace sospechar que estamos ante una despedida. Kurt está a punto de cumplir 60 años y lleva 5 años viviendo en el campo tras abandonar su apartamento de Mariagatan, un sueño que llevaba varios años deseando cumplir ya que “el apartamento le traía a la memoria demasiados recuerdos nostálgicos que acrecentaban su sentimiento de soledad”.
La cercanía de los sesenta, le llevan a plantearse su vida, no quiere envejecer en soledad, no cree en Dios, por lo que no puede hallar consuelo “pensando que lo aguardaría algo al otro lado del río de oscuras aguas”. Lucha por no convertirse en “un hombre huraño y amargado y envejecer en soledad”.
Dubitativo, nostálgico, descolocado, Wallander hace balance de su vida y se enfrenta a una pregunta que le inquieta: “¿Qué me espera a partir de ahora?”. La noticia de que su hija Linda se ha quedado embarazada, es un soplo de aire fresco en la vida del inspector que ahora se prepara para ser abuelo. A pesar de la llegada de su nieta, la vida de Wallander continúa sumida en el desasosiego y la desolación interior “era como si todo él, de forma imperceptible, estuviese transformándose en un reloj de arena cuyos granos fuesen cayendo silenciosos”.
Wallander viaja un día a Estocolmo, acompañando a su hija, para celebrar el cumpleaños de su consuegro, Hakan, “un antiguo capitán de fragata que había tenido bajo su mando tanto unidades submarinas como naves de superficie especializadas en la detección de submarinos”. Los dos tienen una conversación en la que Kurt percibe que el hombre muestra cierta inquietud que no sabe muy bien cómo explicar. Pocos días después, desaparece sin dejar rastro.
L a investigación del caso por parte de la policía de Estocolmo no da frutos y Kurt relaciona su desaparición con la conversación que mantuvo con él en el día de su cumpleaños. Sospecha que todo está relacionado con la historia que le contó sobre la violación de aguas territoriales suecas por parta de varios submarinos soviéticos a principio de los años 80. Hakan sospechaba que había un espía sueco que le pasaba información a los rusos y durante 25 años había estado investigándolo.
Wallander se sumerge en una investigación que le llevará a los años de la guerra fría, en una historia “sobre los condicionantes de la política, un viaje por el pantanoso terreno en que la verdad y la mentira se intercambian la apariencia”. Varios años después de la guerra fría y de la caída del muro de Berlín, “sombras del pasado volvían a surgir”.
Esta historia es la trama principal de la novela, en la que Kurt sospecha que la familia de Hakan guarda secretos oscuros bajo una apariencia de amabilidad y felicidad, porque “una actitud abierta y accesible puede ser una especie de candado invisible con el que encierran una realidad que no tienen el menor deseo de desvelar”.
El caso tiene varias dificultades, por una parte es la policía de Estocolmo quién se encarga de la investigación, él lo hace a nivel personal, con las limitaciones que eso conlleva. Por otra, es un caso que afecta a la familia del novio de Linda, por lo que su hija puede verse afectada por lo que descubra.
Esta situación de Wallander es novedosa. Ya no lo vemos como el jefe de investigación, dirigiendo de forma eficiente a su equipo policial. Aún así, se presentan casos secundarios que resuelve a lo largo de la historia y que, a pesar de su corta extensión, no están elegidos al azar, el autor realiza una disección magistral de la sociedad sueca a través de ellos.Además, como colofón a la despedida que se vislumbra, Wallander va recordando todos los casos que ha investigado en el pasado y que componen los diferentes títulos de la serie. También volverá a reencontrarse con las personas que fueron importantes para él en su pasado y que marcarán sus reflexiones sobre su presente y futuro.
Henning Mankell realiza un homenaje a su propio personaje, y nos lo presenta en su faceta más humana y débil. Esta característica, que ha presidido todas las novelas, se acrecienta en esta ocasión. Wallander tiene pánico de envejecer, no quiere convertirse en alguien como su padre, observa impotente como su cuerpo y su mente se van deteriorando, con varios episodios preocupantes que le desconcertarán. A pesar de todas las adversidades hará todo lo posible por resolver un caso en el que su intuición volverá a ser puesta a prueba, aunque en esta ocasión él mismo dudará de su eficacia.
Cuesta despedirse de un personaje que me ha hecho disfrutar con locura de sus novelas. Me ocurrió lo mismo cuando tuve que despedirme de Poirot en “Telón”. En aquella ocasión el adiós era definitivo y esta vez todo parece indicar que también, aunque siempre hay una puerta a la esperanza…
Pero no quiero decir un ¡Hasta siempre, Wallander! A partir de ahora, cada cierto tiempo, volveré a sumergirme en sus aventuras, comenzando por “La pirámide” (los relatos anteriores a su primera historia), continuaré con “Asesinos sin rostro”, la primera novela de la serie, y continuaré con el resto de títulos, disfrutando de la mejor serie de novelas policíacas que he leído.
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viernes, 23 de enero de 2009
El inspector Wallander (II)
1º "Pisando los talones"
2º "La quinta mujer"
3º "Cortafuegos"
4º "Los perros de Riga"
5º "La falsa pista"
6º "El hombre sonriente"
7º "La pirámide"
8º "Asesinos sin rostro"
9º "La leona blanca"
Y ahora, el resumen de cada libro por orden cronológico, que aconsejo como forma de leer la serie.
- “Asesinos sin rostro”. Primer caso de Wallander. Un matrimonio de ancianos aparece asesinado en una granja. El marido ha sido torturado y la mujer estrangulada. La investigación les llevará a descubrir el lado oscuro de los prejuicios raciales.
- “Los perros de Riga”. Un bote salvavidas llega a la costa sueca con dos cadáveres a bordo. Los dos hombres asesinados son de Letonia, por lo que Wallander tendrá que viajar a Riga e investigar en medio de un ambiente de corrupción generalizada.
- “La leona blanca”. Una agente inmobiliaria aparece asesinada en una granja de Suecia sin que la policía vea un móvil claro. Paralelamente, en Sudáfrica una organización de extrema derecha prepara el asesinato de un importante dirigente político, para ello envía un asesino a sueldo a una ciudad de Suecia…
- “El hombre sonriente” . Un abogado muere en extrañas circunstancias en una carretera secundaria. La investigación de su muerte les llevará a establecer contacto con el principal sospechoso, un mecenas rico con una sonrisa amenazante que iniciará un duelo de caracteres con Wallander.
- “La falsa pista”. Una joven extranjera se suicida quemándose a la bonzo. Wallander y su equipo investigan su identidad y motivos para el suicidio y descubren que un asesino en serie está actuando de forma implacable. La única pista sobre la que trabajan les lleva a investigar en las altas esferas de la política.
- “Pisando los talones”. Sin duda, ¡la mejor novela de Wallander! Svedber, uno de los compañeros de Wallander ha desaparecido. El policía se encontraba investigando las desapariciones de unos jóvenes que siguen sin dar señales de vida. El equipo policial tendrá que investigar contrarreloj unos sangrientos crímenes y averiguar qué ha ocurrido con su compañero desaparecido.
- “Cortafuegos”. Un hombre muere de forma extraña en un cajero automática. Poco después, dos jóvenes asesinan salvajemente a un taxista. Muestran una actitud agresiva y una de ellas consigue huir. Al día siguiente se produce un problema en una estación eléctrica de la región. Wallander descubrirá que los tres hechos están relacionados y tendrá que enfrentarse a una posible traición dentro de su equipo.
- “La pirámide”. Colección de casos investigados por Wallander anteriores en el tiempo a los sucesos de la primera novela “Asesinos sin rostro”. Se puede leer al principio de la serie, pero creo que es mejor leerla al final, una vez que se conoce a la perfección al personaje y se pueden saborear sus comienzos policiales.
Mi parte ya ha terminado, te he presentado a Kurt Wallander... ¡AHORA TE TOCA A TI DISFRUTAR DE SUS LIBROS!
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jueves, 22 de enero de 2009
El inspector Wallander (I)
Su vida personal es caótica, está divorciado y tiene una relación tensa con su hija Linda. El trato que mantiene con su padre también es muy particular y, a la vez, emotivo. A lo largo de las novelas vemos como el personaje evoluciona en sus relaciones familiares y sentimentales, a la vez que nos guía a través de los cambios sustanciales que se van produciendo en la sociedad de Suecia.
Los libros de la serie fueron apareciendo de forma alterna en España, pero creo que la mejor manera de leerlos es por orden cronológico porque, aunque las tramas son independientes, la vida de Wallander evoluciona a lo largo de los libros, tanto en su carácter, como en sus relaciones con todas las personas de su alrededor.
Este es el orden original:
(En la próxima entrada haré un breve resumen de cada libro de la serie)
miércoles, 21 de enero de 2009
LA CODICIA (V): Finalizamos con "El chino"
El punto de partida es magistral, en un pueblo sueco aparecen asesinadas diecinueve personas. El descubrimiento de los cadáveres y las primeras investigaciones nos muestran al mejor Mankell, en la línea de la serie de Wallander. La protagonista en esta ocasión es la jueza Birgitta Roslin quién, de forma casual, se verá envuelta en una investigación paralela sobre lo que ocurrió en ese pueblo.
La narración retrocede después al año 1860, en un estremecedor relato sobre la historia de miles de chinos que fueron secuestrados y llevados como esclavos a Estados Unidos para la construcción del ferrocarril.
La tercera parte del libro enlaza los dos acontecimientos y lleva a la jueza hasta China para ver en primera persona los cambios que está atravesando ese país y descubrir quién puede esconderse detrás de los horribles asesinatos.
Después de un planteamiento y desarrollo inicial emocionante, la resolución del caso es un poco decepcionante, tal y como sucede en el thriller de “El cerebro de Kennedy”. Seguramente la razón sea que estamos acostumbrados a los libros de Wallander, en los que los casos son resueltos de forma convincente, culminando una trama policial excelente.
Los libros de Mankell tienen un aspecto de denuncia y compromiso social, aunque en este caso hay exceso de discurso político que ralentiza en ocasiones el desarrollo de la acción. A pesar de esto, el estilo inconfundible del autor y los aspectos brillantes de la narración hacen del libro una obra interesante y recomendable, que saciará la sed de sus seguidores a la espera de otro libro protagonizado por el inspector Wallander.
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