La técnica, el proceso, la meticulosidad, el aderezo o la improvisación son destrezas que pueden aprenderse y que se perfeccionan gracias a la práctica y a la constancia.
Pero, ¿y el talento? ¿Dónde se aprende el talento?
Tal vez, lo más hermoso que pueda decirse de un creador es lo que publicó The New York Times cuando Lola Flores debutó en el Madison Square Garden:
No canta. No baila. No se la pierdan.
Pie de foto: Ensayo. Martínez Clares, 2011.