Siendo así, debe haber alguien que tutele mi prosperidad mientras duermo.
Otro clásico, don Fabrizio, Príncipe de Salina en Il Gattopardo (Luchino Visconti, 1963), nos avisa con el paternalismo propio de un jerarca: si queremos que todo se quede como está, es preciso que cambie todo.
Pie de foto: Náufragos. Martínez Clares, 2008. Fotografía analógica.