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viernes, 31 de enero de 2014

Recordando a Félix Grande

Conocí a Félix Grande una tarde de junio del dos mil once. De aquel día, conservo los apuntes nebulosos que tomé de sus palabras, varias fotografías de pose casi marcial y unas dedicatorias escritas con caligrafía envidiable, rigurosa, crucial.
Antes de su conferencia sobre la Poesía del Flamenco, habíamos tenido la ocasión de charlar sobre literatura, muerte y poetas hipocondríacos y, aquella misma noche, conmovido por la sonoridad esférica de su voz, le escribí como quien escribe a un tótem: “Ha heredado de su padre la voz rotunda. Félix Grande sabe seducir con la palabra y con el silencio, que es la manera de hablar más contundente”.
Les juro que llevo varios días conjurándome para no poner el telediario. Son ya muchas las pérdidas irreparables y, aunque acepto que el paso del tiempo es un verdugo metódico y brutal, resulta imposible no emocionarse cuando abres la primera página de uno de los libros de Félix Grande y deslizas los dedos sobre alguna de las líneas que nos dedicó de su puño y letra: “Buenos días, Virginia, te ofrezco mi amistad”.
Pie de foto: Varios amigos compartiendo la tarde con Félix Grande. Virginia Vico, 2011.

sábado, 15 de octubre de 2011

Profecía machadiana

En una ocasión, escuché decir a Félix Grande que el poeta actual con más futuro es Antonio Machado.
Pie de foto: Profecía machadiana. Martínez Clares, 2007.

sábado, 4 de junio de 2011

Epitafio

Ha heredado de su padre la voz rotunda.
Félix Grande sabe seducir con la palabra y con el silencio, que es la manera de hablar más contundente.
Antes de su conferencia acerca de la Poesía del Flamenco, tuvimos la ocasión de charlar sobre literatura, muerte y poetas hipocondríacos.
Félix refirió el caso de un poeta mejicano que desde la adolescencia imaginó y, por ende, padeció decenas de cánceres, amagos de infarto y derrames cerebrales.
Pese a sus propios designios, falleció muy mayor y, para sorpresa de los pocos conocidos que le sobrevivieron, dejó escrito este epitafio: “Anda, anda… ¡decíais que no!”.
Nadie pudo negarle a ese hombre que vivir es la más angustiosa forma de ir muriendo.
Pie de foto: El poeta Félix Grande. Martínez Clares, 2011.