Lo cierto es que su nombre no fue borrado sino sustituido por otro, porque estimaron los ejecutores que una lista que se precie no debe quedarse coja. De esta forma -concluye Antonio Enrique-, se incluyó en su lugar el nombre de Dióscuro Galindo que fue, como es sabido, fusilado junto al poeta.
Galindo sufrió esa clemencia mal entendida, terrible, que es la que se esgrime para saldar una deuda. Fue, en definitiva, una víctima de la gratitud del verdugo.
Pie de foto: Cadena de favores. Martínez Clares, 2010.