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jueves, 23 de noviembre de 2017

El alma dormida


Os lo aseguro: no es fácil escribirle a un poeta, aunque este sea eléctrico. No es fácil escribirle a alguien que entrega su vida a la travesía del desierto. Sé de lo que hablo porque en mi primer libro le dediqué un poema a José Ignacio Lapido, una conjunción de versos que resultó -ahora lo veo- en exceso pretenciosa. Desde entonces, decidí no volver a tentar a la suerte y dediqué mis esfuerzos poéticos a cuestiones más mundanas. Súbitamente, apostaté de mis precarios principios, dejé de codiciar la comunión “en el agnóstico recreo / de los dioses” y comencé la búsqueda de una voz propia, una voz que se pareciera un poco más a mí. Una vez más, el apellido Lapido se cruzaba en mi camino justo en el momento necesario: quién podría negarle al maestro el don de la oportunidad.

martes, 20 de diciembre de 2016

Hurricane

José Ignacio Lapido y José Antonio García. Martínez Clares, 2016.

Por Raymond Chandler sabemos que Los Cero, si nadie lo remedia, van a dormir el sueño eterno. Pero me temo que no estarán solos en este nuevo menester, como tampoco lo han estado durante la resurrección del 2016, una resurrección que ha resultado multitudinaria ya que los muertos éramos más de los esperados. Cada resucitado sabe lo que le conviene y ellos, Los Cero, se han quedado entre nosotros hasta que llegó su hora, ocultos tras las brumas iniciales de The man with the harmonica, cargando sus armas de adrenalina y rock and roll, afilando versos entre bambalinas mientras en la sala sus adeptos ya entonaban una última canción para el espantapájaros.

martes, 17 de mayo de 2016

Veinte años bajo Cero

091 en concierto. Imagen de JM Grimaldi. Sitio web de la imagen.
Banksy sospecha que hay paredes que nunca han sabido guardar un secreto: “Vuelven Los Cero”, nos gritan desde hace meses las de Granada. Era previsible la euforia colectiva, porque no hay silencio que pueda acumularse durante veinte años en las gargantas. Tal vez por eso, antes de entrar a la plaza de toros, Fran ya nos avisaba con la resignación de un don Tancredo crepuscular: “Hoy, Los Cero nos van a hacer pedazos”. ¿Cómo vencer el frío de tanto tiempo? Han sido veinte años bajo Cero, veinte años esperando que algún fuego nos convirtiese en humo y, al fin, en unos pocos minutos, cinco tipos de Granada iban a prender la maldita llama.

viernes, 6 de mayo de 2016

Partiendo de Cero (V)


Con Los Cero, Granada empuñó, al fin, una guitarra eléctrica y la ciudad, a cambio, se quedó para siempre en la atmósfera de sus temas. Valga como ejemplo “La vida que mala es”, quizás su canción más tarareada, su letra más granaína, en la que fusionaron un riff de guitarra al más puro estilo Bo Diddley con una copla del Sacramonte que ya cantaba, en su momento, el místico Enrique Morente. “Miras la vida como una carrera / y no naciste para ganar, / por más que corrías no viste la meta, / busca un hombro en el que llorar”.
A Diddley, que nació como Ella Otha Bathes, le cambiaron pronto el nombre para que pudiera convertirse en la figura más decisiva durante la transición del blues al rock. Disfruten de su guitarra, tenaz y enloquecida, partiendo de Cero.

viernes, 22 de abril de 2016

Partiendo de Cero (IV)


Le he leído a José Ignacio Lapido en alguna parte que los 091 adquirieron, durante un tiempo, la generosa costumbre de encumbrar a sus teloneros mientras ellos mismos permanecían inalterables en ese limbo caprichoso en el que algunos poetas duermen el sueño eterno. Sirva como ejemplo la historia de su primer concierto en Zaragoza, narrada de manera exhaustiva en este magnifico artículo de Octavio Gómez Milián publicado en bigstarmusic.es. “De Cierzo y espantapájaros: 091 en Aragón” da cuenta de una serie de anécdotas y recuerdos propios de una época en la que el rock, como la memoria, aún viajaba en furgoneta y por carreteras secundarias.


Leyendo algunos de los testimonios, uno se va haciendo la idea de lo que supuso aquella noche inolvidable del primero de mayo del ochenta y cinco: Pedro Vizcaíno, de Grabaciones en el Mar, nos cuenta: “imborrable la primera vez, en San José, en el antiguo matadero, con los Héroes del Silencio como teloneros (cuando aún eran tres miembros). 091 presentaban su primer álbum y los Héroes aún no tenían disco". Otro que tampoco faltó a la cita fue Fernando de los Modos que nos habla de una “zaragotham rockera” plantada ante los “textos inteligentes, las estupendas melodías y el poderío rítmico” de Los Cero. Tampoco el locutor y escritor Miguel Mena ha olvidado aquella noche: “Recuerdo que en los bises tocaron “A mí con esas” de Los Brincos y “Have you ever seen the rain?” de Creedence Clearwater Revival. Esa noche estuve con ellos en el KWM y luego les acompañé al hotel Conde Blanco, en la calle Predicadores”. En cambio, Matías Uribe, crítico y escritor, nos cuenta la historia de una manera diferente, con un matiz que nos sorprende: “Aunque nebulosamente, aún recuerdo la noche que, a las puertas del destartalado pabellón de San José, le pasé una entrada a un barbilampiño Bunbury, sin un duro en el bolsillo y seguidor del grupo.”
Hagamos un guiño a todas las inexactitudes de la memoria y disfrutemos de los Héroes del Silencio -y su barbilampiño Bunbury- partiendo de Cero.

jueves, 14 de abril de 2016

Partiendo de Cero (III)

Todos tenemos un pasado. The Flamin' Groovies y 091 en sus inicios.
Los Cero arrancaron la última década del milenio grabando uno de sus discos más emblemáticos. Con El baile de la desesperación (Zafiro, 1991) comenzó de verdad el rugido de las guitarras y, para ello, contaron con la colaboración inestimable de Chris Wilson, miembro de los míticos Flamin’ Groovies.
The Flamin' Groovies se formaron en 1965 y, desde San Francisco y durante medio siglo, han forjado su leyenda al margen de las modas en el mundo del punk-rock. Actualmente, la banda está compuesta por dos de sus miembros fundadores, Cyrill Jordan y George Alexander, acompañados por Chris Wilson, que se incorporó al grupo en 1971 coincidiendo con la grabación del fabuloso Teenage Head, considerado uno de los mejores discos de aquella década, y Víctor Peñalosa. En estos días, los californianos se encuentran de gira por España y ya nos van llegando las primeras crónicas, como ésta, que firma Johnny Jota Jota para el Espacio Woody / Jagger, sobre el concierto en el Loco Club de Valencia. Disfruten de los Flamin’ Groovies partiendo de Cero.

lunes, 11 de abril de 2016

Partiendo de Cero (II)


Los 091 le dieron carpetazo al último siglo allá por 1989, coincidiendo con la caída del muro de Berlín. “Qué fue del siglo XX” (Doce canciones sin piedad, Zafiro 1989) supuso una de las cimas creativas para unos músicos que, como nosotros, tuvieron la fortuna de ser lo suficientemente jóvenes como para ahorrarse la movida y lo suficientemente viejos como para llegar tarde al letárgico Indie rock.
Qué fue del siglo XX” se compone de varias estrofas tan brillantes y vibrantes como ésta: “El hombre en la Luna y el apartheid, / obreros en lucha y el gran Elmore James, / la caza de Brujas, la sota y el rey”.
Elmore James fue un guitarrista de blues considerado el padre de la slide guitar, técnica mediante la cual se toca una nota y, luego, deslizando el dedo a otro traste a través del diapasón, se hace llorar a la guitarra. Recordemos a James partiendo de Cero.


miércoles, 6 de abril de 2016

Partiendo de Cero (I)


Alrededor de los 091 sigue fluyendo la música. Sigue fluyendo con esa sobriedad de la que hacen gala las cosas garantizadas, con la tranquilidad de lo que perdura sin ninguna intención de perdurar. Es la música que descansa en muchas de sus letras, la música de la que nos hablan en sus entrevistas, la que se cuela en aquellas columnas, artículos y libros que continúan generando sus canciones después de veinte años interminables. Una música que, aunque esté ahí, entre ellos, latiendo en su memoria, en sus acordes y en sus versos, ni siquiera les pertenece. Pero aún así fluye a su alrededor, porque, tal vez, Los Cero sean sólo eso: Música.
Comencemos esta primera entrega a lo grande: ¿recuerdan esta letra?: “Hoy te vi cuando silbabas / una canción de Charlie Parker, / y he comprendido que no hay nada / que pueda hacer para impresionarte.
El tema Para impresionarte aparece en el disco Tormentas imaginarias (Polygram Ibérica, 1993), reeditado, con motivo de la gira Maniobra de resurrección, este mismo año por Universal. Disfruten de Parker partiendo de Cero.

martes, 2 de febrero de 2016

Año Cero

Los 091 en su plenitud artística.

Faltan soñadores,
no intérpretes de sueños,
artistas del alambre, música de afilador.
A ti te mandan rosas
          y son de invernadero,
a mí cartas de amor escritas en ordenador. (*)

La música se agarra a la juventud: la música con su parafernalia de cueros y greñas, de tupés y litronas, de sueños quebrantados y resaca; la música que es la argamasa de la tribu, que diseña sus vestiduras, sus leyendas y sus vicios sin ánimo de crear tendencia, que se cuela en la mirada de sus adeptos, en sus ojos desafiantes de animales apaleados; la música con tanta prisa por vivir, tan marginal y tan efímera. Y sin embargo, veinte años después, sigue aquí, con nosotros, como si de una maniobra de resurrección se tratase, ella que nunca quiso perdurar, sonando incansable en nuestra memoria.


(*) Los versos iniciales son de Huellas, un tema de José Ignacio Lapido para el disco “Tormentas imaginarias”, publicado en 1993 por Poligram Ibérica.

091 - Cuando pierdo el equilibrio.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Encadenados al cielo

La música se agarra a la juventud: la música con su parafernalia de cueros y greñas, de tupés y litronas, de sueños quebrantados y resaca; la música que es la argamasa de la tribu, que diseña sus vestiduras, sus leyendas y sus vicios sin ánimo de crear tendencia, que se cuela en la mirada de sus adeptos, en sus ojos desafiantes de animales apaleados; la música con tanta prisa por vivir, tan marginal y tan efímera. Y sin embargo, sigue aquí, con nosotros, ella que nunca quiso perdurar, sonando incansable en nuestra memoria.

Tal vez sea el único culpable, pero no me arrepiento: a la música tengo que buscarla en las fotos antiguas porque lo que vino después ya no me parece música como tampoco me parece juventud. Mírenlas detenidamente porque ahí estamos los jóvenes de antaño. Es Cierto. No se dejen engañar: son ellos, los 091, pero podríamos haber sido cualquiera de nosotros; cualquiera de los chavales que nacimos en una dictadura y crecimos en libertad sin saber muy bien qué hacer con ella; cualquiera de los presuntos rebeldes que nos expandimos como una plaga por las ciudades y los pueblos a golpe de Discoplay, presos vertiginosos de una libertad vertiginosa, tan progresiva como el rock de los 70, tan fascinante que llegó a atraparnos sin remedio. Y ahí seguimos. Entre músicas. Recordando lo que ya nos advirtió Bob Dylan cuando dijo que nadie es libre, pues hasta los pájaros están encadenados al cielo.


Pie de fotos:
1. José Antonio García y José Ignacio Lapido en "Granada es posible", foto de Juan Jesús García.
2. Las fotos son del año 1982 y están sacadas en la puerta del bar Santa María (calle Almona de San Juan de Dios, en Granada), justo enfrente del callejón que llega hasta el instituto Ángel Ganivet, que en aquellos tiempos era sólo de niñas. El Instituto Padre Suárez, que también está cerca, era donde estudiaban Tacho González y José Ignacio Lapido, y era sólo de chicos.

091: La vida que mala es.

jueves, 13 de febrero de 2014

El buen gusto

Tengo un amigo afortunado al que sólo le han robado una vez. Corrían los primeros noventa cuando le rompieron la ventanilla del copiloto y se llevaron una cinta de los 091 que había dejado olvidada sobre el asiento. No tocaron nada más. Ni siquiera abrieron la guantera. Hubo un tiempo, ya lejano, en el que hasta los ladrones tenían buen gusto.
Pie de foto: Portada de “Doce canciones sin piedad” (Zafiro, 1989).

sábado, 31 de marzo de 2012

Doce Canciones Sin Piedad

Hace unos días, Rafael Indi me invito a escribir un artículo en su blog ”Pequeño animal en disturbio”. Pretendía saber cuál fue ese primer libro de poesía que llegó a mis manos, de dónde nace este río que sigue bañando mis poemas, quién puso la primera palabra en esta historia aún por escribir. Y yo, ciertamente, no le hice del todo caso y me fui un poco por las ramas. Este es el resultado: Doce Canciones Sin Piedad .
Pie de foto: Sentir Granada. Martínez Clares, 2008.

miércoles, 13 de abril de 2011

El Sur

Mafalda está preocupada. Se pregunta qué habrán hecho algunos pobres sures para merecer ciertos nortes.
¿Los nortes están al sur de alguna parte?
Yo, como los Ceronoventayuno, hace años que me subí a un tren que va hacia el Sur. Antes, ya presentía que el Sur no es ese punto cardinal donde unas mujeres vestidas de negro van blanqueando la luz azul.
Créanme. La costumbre sabe muy bien que el Sur es una forma estoica de recibir a todas las tragedias que están por venir. Debe ser por eso que aquí el estío se nos ha quedado prendido a las miradas.
Pie de foto: La bandera del Sur. Martínez Clares, 2011.