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jueves, 19 de septiembre de 2013

Diferenciando piéridos sin dificultad: las Pieris, las Leptidea y la Aporia crataegi



La gran familia de los piéridos está representada en la Península Ibérica por dos docenas de especies. Son mariposas  en las que predominan fundamentalmente los tonos blancos, verdes (más o menos pálidos) y amarillentos. Con un vuelo más o menos pausado estas mariposas de tamaño medio suelen estar en ocasiones salpicadas de pequeñas manchas negras que muchas veces nos ayudarán a diferenciar especies, o, incluso dentro de la misma, cuales son los machos y cuales las hembras.
A continuación se establecen unas pequeñas claves visuales que nos ayudarán a diferenciar algunas de estas especies.
Es importante señalar que para la correcta interpretación del texto el lector deberá familiarizarse mínimamente con la terminología empleada a la hora de hablar de la morfología de los lepidópteros. Para ello puedes acceder a través del siguiente enlace.

Pieris rapae, manni, reali, brassicae y napi

Si bien por cuestiones de tamaño la Pieris brassicae destaca sobre el resto de compañeras de género por presentarse como la más grande, a ojos del observador inexperto este carácter puede resultar de difícil interpretación en el campo. Es por ello por lo que a la hora de diferenciar estas cinco especies nos fijaremos en un aspecto clave de su “indumentaria”, un lugar concreto donde cada una de ellas presenta un patrón que le es propio: la mancha negra del ápice en el par de alas delantero (carácter fácilmente observable tanto por el anverso del ala, como por el reverso, ya que en la mayoría de las ocasiones es posible apreciar por el reverso los dibujos o manchas del anverso gracias al efecto del trasluz en las alas).

Tal y como se aprecia en el esquema anterior, en el caso de la Pieris brassicae esta mancha (con forma de boomerang) aparece muy marcada, de un negro bastante vivo,  avanzando bastante tanto por la costa como por el margen del ala.
Mancha negra apical de Pieris brassicae
Pieris brassicae, se aprecia la mancha negra apical
Para diferenciar machos y hembras nos fijaremos si presenta o no un par de manchas negras adicionales a modo de lunares en el anverso de las alas delanteras, en caso afirmativo estaremos ante una hembra, mientras que si no los presenta tendremos ante nosotros un macho.
Pieris brassicae hembra
Pieris brassicae, una hembra
En el caso de la Pieris rapae esta mancha apical se extiende bastante más por la costa que por el margen alar tal y como se aprecia en la siguiente fotografía.
Macho de Pieris rapae y mancha apical
Macho de Pieris rapae y su mancha apical

Para diferenciar machos y hembras nos fijaremos en el par de manchas negras adicionales a modo de lunares que presenta en el anverso de las alas delanteras. Si son de un negro más o menos intenso estaremos ante una hembra, mientras que si la tonalidad es más bien pálida estaremos ante un macho.
Pieris rapae hembra
Pieris rapae, una hembra (compárese con la anterior)
La Pieris manni presenta la mancha apical en cierto modo parecida a la P. rapae, si bien y aunque de manera muy estrecha y casi difuminada, en este caso se extiende hacia abajo por el margen alar llegando en ocasiones a la vena 4.
Machos y hembras de  manni se diferencian como en el caso de la P. rapae por el mayor o menor tamaño e intensidad del negro en las manchas de las alas delanteras, siendo las hembras las que las presentan más grandes y con un negro más oscuro.
Por su parte, la mancha del ápice alar de la Pieris ergane, se caracteriza por presentar una forma prácticamente cuadrada.
Machos y hembras de ésta se diferencian aplicando las mismas reglas que para las dos anteriores.

Nos queda por analizar la quinta de las Pieris peninsulares, la Pieris napi. La hemos dejado para el final por ser la de más fácil identificación de las cinco o la que difiere más notablemente de entre todas ellas, y es que más que en la mancha negra apical, para identificar correctamente a esta mariposa bastará con que nos fijemos en las venas, donde comprobaremos que están recubiertas de verde grisáceo, un aspecto que queda mucho más patente por el reverso que por el anverso alar, donde también se observa pero en menor medida.
Pieris napi
Pieris napi
Para diferenciar machos y hembras aplicaremos la misma fórmula que para las anteriores.
Cópula de Pieris napi
Pieris napi en cópula, obsérvense las diferencias entre macho y hembra
Geográficamente, brassicae, rapae y napi las podemos encontrar por prácticamente toda la Península Ibérica. La manni donde más abunda es en la España mediterránea, mientras que la ergane se encuentra mucho más localizada en enclaves del norte de León y Palencia, Norte de Aragón y Cataluña y algún otro enclave del centro/este peninsular.
Las Leptidea (sinapis, reali )

En territorio peninsular vuelan dos especies del género Leptidea prácticamente imposibles de diferenciar a primera vista, la Leptidea sinapis y la Leptidea reali (quizás la segunda con la pigmentación un tanto más oscura que la primera ...).
Ambas Leptideas presentan un aspecto sumamente frágil y delicado (igual que su vuelo)  que las diferencian sin dificultad del resto de piéridos peninsulares.
Si retomamos el análisis de la mancha negra apical del par delantero, en éstas la forma es redondeada (más clara en la primera que en la segunda generación).

Leptidea sinapis
Leptidea sinapis, delicada, frágil, pausada


Las hembras se diferencian de los machos por presentar la mancha negra apical mucho más clara, menos negra y más grisácea (llegando en las de segunda generación a estar prácticamente ausente).


Otra vista de Leptidea sinapis

Leptidea sinapis


Aporia crataegi
La que a continuación  nos ocupa es una mariposa de gran porte y que no plantea confusión posible debido al exclusivo diseño que presenta en sus alas, donde el color blanco del fondo solamente se ve interrumpido por el juego de líneas negras que dibujan las venas a lo largo y ancho del miembro volador. Estas líneas son muy finas y definidas por lo que la confusión con la Pieris napi no es posible.

Aporia crataegi
Aporia crataegi, compárese su nervadura con la de la P. napi

sábado, 23 de febrero de 2013

Cópulas que duran minutos … o varios días!


Pareja de mariposas Pieris napi en copula
Cópula de Pieris napi

Una vez que los imagos han salido de la crisálida y han endurecido sus alas ya están preparados para emprender el vuelo. A partir de este momento, el objetivo primordial de los machos será encontrar congéneres del sexo opuesto para proceder al apareamiento y con ello obtener descendencia, fundamental para la conservación de la especie. La competencia será dura desde el primer momento ya que el número de machos es mucho mayor que el de hembras, llegando en ocasiones a proporciones superiores a 100m x 1h.

Pareja de mariposas Pieris napien copula
Otra pareja del mismo piérido que el anterior, Pieris napi

La longevidad de los imagos puede variar mucho en función de la especie, así, en determinadas casos, la vida de éstos puede verse reducida a tan solo unos pocos días. En estos casos, todos los individuos, independientemente de su sexo, emergen de sus crisálidas prácticamente a la vez o con intervalos muy cortos de tiempo para facilitar con ello que los encuentros “amorosos” entre machos y hembras se produzcan cuanto antes, sin demorarse demasiado, lo cual podría resultar fatal.

Pareja de mariposas Leptotes pirithous en copula
Cópula de pareja de Leptotes pirithous

Patrones de emergencia

Por norma general las emergencias suelen ocurrir en días calurosos, siguiendo determinados patrones temporales, numéricos y/o sexuales. Así se habla de:

  • proterandria” cuando son los machos los que emergen primero (el patrón mas habitual)
  • proteroginia” cuando son las hembras las que lo hacen en primer lugar

Pareja de mariposas Lasiommata megera en copula
 Macho y hembra de Lasiomata megera en un momento íntimo

Tal y como explican A. Masó y M. Pijoan en Observar mariposas (Planeta, 1997), la razón que hace que la primera predomine en gran medida sobre la segunda no es otra que la de evitar consanguinidades (y con ello fortalecer la especie), ya que los machos, al nacer primero y no encontrar hembras en su territorio se ven obligados a ir en su busca a otros lugares más o menos lejanos … Infelices ellos, que desconocen que en realidad lo que hacen es un viaje hacia la muerte … ya que por norma general, tras la cópula, su reloj vital se irá apagando irremediablemente hasta pararse por completo ...

Pareja de mariposas Lycaena phlaeas en copula
Cópula de Lycaena phlaeas

Vuelos en cópula

La duración de la cópula (acoplamiento entre un macho-hembra), puede durar minutos o … vario dias!! (como algunas especies que viven en los trópicos) y durante la misma estos acróbatas del aire pueden incluso volar juntos sin dificultad.

Pareja de mariposas Pieris rapae en copula
Pieris rapae macho y hembra copulando

Tras la cópula, la hembra será la que se encargue de buscar el mejor lugar para depositar los huevos (que porta todavía sin fecundar), y es que las hembras transportan el semen depositado por el macho en un habitáculo especialmente diseñado para ello, la “bursa copulatrix”. La fecundación se producirá en el mismo momento en el que ésta vaya depositando los huevos en el lugar elegido. Generalmente lo hará en algún lugar de la propia planta nutricia, y si este no es el caso, en algún lugar bastante próximo a ella.

Pareja de mariposas Brintesia circe en copula
Brintesia circe en cópula

Muy poc@s llegarán a edad adulta

A esta nueva generación de mariposas el futuro se le presenta complicado. La tasa de mortalidad para toda la puesta es sumamente elevada y aunque varía de unas especies a otras, se puede hablar de una mortalidad cercana al 100%.

Aunque a primera vista puede parecer un verdadero desastre, esta proporción es necesaria para que el status quo se mantenga sin grandes variaciones en cuanto a número de individuos, ya que una superpoblación acusada podría ocasionar graves daños en el ecosistema.

Pareja de mariposas Pyronia tithonus en copula
Pareja de Pyronia tithonus

Un número de individuos desproporcionado, podría ocasionar la eliminación de las plantas nutricias, que desaparecerían bajo las mandíbulas de las insaciables orugas, y a su vez repercutiría directamente sobre las generaciones futuras, las cuales podrían no salir adelante debido a la falta de alimento, pudiendo incluso llevar a la desaparición de la especie.

El clima (fuertes lluvias, prolongadas sequías, cambios bruscos de temperatura), los depredadores (como las aves, los mamíferos insectívoros o incluso otros insectos), los parásitos, los hongos y las bacterias, así como las enfermedades que les son propias, junto con otra serie de factores, serán los que se encarguen de mantener la esperanza de vida en los niveles adecuados para que este tipo de acontecimientos no sean para nada habituales.

También Maniola jurtina (y "maniolo" en chiste fácil) se presta a las tentaciones de las flechas de Cupido...

Maniola jurtina en cópula
Pareja de Maniola jurtina dedicada a las artes amatorias...

En este caso, es la esfinge colibrí, Macroglossum estallatarum, la que busca y encuentra el momento para perpetuar la especies en Enciña da lastra (Ourense).


Macroglossum stellatuarum en cópula
Macroglossum stellatuarum en cópula