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miércoles, 26 de agosto de 2015

Paisajes de montaña en el reveso de las Hipparchia: claves visuales para diferenciar las fagi, hermione, semele, statilinus y fidia


Hoy le toca el turno a cinco mariposas de “temporada”, de esas que todavía se dejan ver hasta bien entrado el mes de septiembre, las mariposas del género Hipparchia.

Al igual que las Coenonympha (de las que ya hemos habladoen el blog en su día) y alguna más como por ejemplo las Colias, a las Hipparchia difícilmente las podréis ver o fotografiar con las alas abiertas, si acaso, en algún momento durante la cópula o precópula , ya que muy, pero que muy raramente (por no decir casi nunca) se posan con las alas abiertas. Así pues, para diferenciarlas, lo mejor será que nos fijemos y centremos en los reversos, dejando de lado y obviando los anversos que podréis consultar en muchas de vuestras guías de referencia.

Como bien sabéis, me gusta enfocar estos detalles de una manera diferente (¿os acordais de Mickey Mouse y Pontia daplidice?), buscando cuando es posible la comparación del diseño alar con algún detalle que nos pueda resultar familiar, aunque no tenga mucho o nada que ver…  y con las Hipparchia no iba a ser menos.


Hoy aprenderemos a diferenciar las Hipparchia que vuelan por  la Península Ibérica comparando los dibujos del reverso de sus alas traseras con diferentes paisajes montañosos, cada mariposa con el suyo propio y diferente a las demás.

Mariposas del Género Hipparchia en España y Portugal
Los paisajes de montaña que dibujan las Hipparchia...



  • Hipparchia fagi & Hipparchia hermione

Siguiendo el orden que acabamos de apuntar con la fotografía precedente, en primer lugar hablaremos de Hipparchia fagi & Hipparchia hermione (ésta última, muchos la encontraréis en vuestras guías como Hipparchia alcyone).

Si nos fijamos detenidamente en el reverso de sus alas posteriores, no será difícil observar que casi en el centro del ala, en el trazo que se dibuja fuertemente y que hace de frontera entre las áreas discal (más oscura) y postdiscal (blanquecina), se produce una alteración o elevación introduciéndose en  la parte postdiscal, y que buscando un símil con un accidente geográfico, podríamos equiparar a una meseta y no a una montaña, ya que la cima se ve claramente aplanada. 

Veámoslo a través de dos fotografías, una con indicación en color del asunto del que hablamos y otra sin ella para que la localicéis vosotros mismos:

Hipparchia hermione
Véase la "meseta" que se dibuja en el paisaje montañoso
de Hipparchia hermione e Hipparchia fagi


Hipparchia hermione, visualmente similar a Hipparchia fagi
Hipparchia hermione e Hipparchia fagi son prácticamente iguales de visu


Seguramente os preguntareis por qué tratamos estas dos especies de manera conjunta, y la respuesta es bien sencilla: son especies prácticamente iguales desde el punto de vista visual, por lo que su distinción con seguridad absoluta solamente es posible a través del estudio de sus genitalias (eso sí, podemos descartar fagi en la práctica totalidad de los dos tercios centro y sur peninsular a excepción de Aragón).

Las orugas de ambas especies se alimentan de gramíneas y su período de vuelo abarca desde junio hasta finales de agosto en el caso de la hermione y de septiembre en el de la fagi.


  • Hipparchia semele

Centraremos nuestra vista en el mismo punto en el que lo hacíamos para las anteriores, en el reverso del par alar posterior, casi en su centro geométrico. Allí veremos que lo que antes era una gran meseta se convierte ahora en una montaña propiamente dicha, una montaña de gran altura y con una pronunciada pendiente en la cara más cercana a la costa.

Esta montaña hará cima de manera más apuntada en el caso de los machos y un tanto más suave (o erosionada) en el de las hembras de esta especie. Veámoslo a través de fotografías:

Hipparchia semele y su gran montaña
La "montaña" de Hipparchia semele


Hipparchia semele
Hipparchia semele


Hipparchia semele se alimenta también de gramíneas cuando es oruga, y vuela del mismo modo que las demás entre los meses de junio y septiembre por toda la península a excepción del cuadrante suroeste donde no está presente.


  • Hipparchia statilinus

En Hipparchia statilinus, lo que en Hipparchia semele era una gran montaña se queda en una pequeña “colina”, una pequeña elevación del terreno sin grandes pendientes…

Además, frente al fondo atigrado que caracteriza a semele, statilinus muestra un fondo de apariencia más ceniza, mas difuminado, aspecto éste que también nos ayudará a diferenciarlas cuando la cosa se complique.

Vamos a verlo en fotos:

Una colina se dibuja en Hipparchia statilinus
En Hipparchia statilinus se dibuja una "colina"...


Hipparchia statilinus
Hipparchia statilinus


Las orugas de Hipparchia statilinus comen también gramíneas y del mismo modos que las anteriores vuelan entre junio y  septiembre por la práctica totalidad de la Península Ibérica en este caso.


  • Hipparchia fidia

Hipparchia fidia es quizás la más fácil de identificar de las cinco que componen este repóquer.  En este caso hablamos de palabras mayores en lo que a “relieve” se refiere, y es que ahora, más que de una simple colina o montaña, podemos hablar de un gran pico, mucho más apuntado sin duda en el caso de los machos que en de las hembras.

Nuestro pico, parece dibujado con un fuerte rotulador negro, lo que hace destacar de manera acusada el relieve montañoso sobre el fondo grisáceo de las alas de esta mariposa.  Además,  y a media “montaña”, un trazo del mismo color negro pudiera, por qué no, representar un río que desciende por sus laderas…

Seguro que a través de las fotos (magníficas fotos de Rafa Obregón en este caso) resulta mucho más sencillo:

El pico de Hipparchia fidia
En Hipparchia fidia, un gran pico destaca en el paisaje...
(Gracias R. Obregón por esta magnífica foto)


Hipparchia fidia
Hipparchia fidia


Las gramíneas son también el alimento preferido de Hipparchia fidia, una mariposa que vuela a su vez entre los meses de junio y septiembre por la práctica totalidad de la península, a excepción de las tierras bañadas por el Cantábrico occidental, la mayor parte de Galicia, y el sur de Castilla la Mancha.


Para aquellos que os gusten los nombres populares o llevados al español, comentaros que Hipparchia fagi es Banda curva, Hipparchia hermione es Banda acodada, Hipparchia semele es Pardo-rubia, Hipparchia statilinus es Sátiro moreno y finalmente la Hipparchia fidia es Festón blanco.

martes, 5 de febrero de 2013

De engaños visuales y otras historias


Como bien sabéis, muchos lepidópteros son verdaderos especialistas en las artes del camuflaje. Tal y como apuntábamos días atrás cuando hablábamos de la Inachis io (ver en este mismo blog: Una mariposa con cuatro mecanismos de defensa), la finalidad de esta capacidad es eminentemente defensiva. Ocultarse ante el enemigo, pasar inadvertida. Profundicemos un poco más en el tema.

El gran filósofo español José Ortega y Gasset define muy acertadamente el camuflaje de la siguiente manera:

“El camuflaje es, por esencia, una realidad que no es la que parece. Su aspecto oculta, en vez de declarar su sustancia (…)”

Mariposa Gonepteryx rhamni
Gonepteryx rhamni (Linnaeus, 1758), una maestra del engaño.


La Cripsis o El arte de pasar desapercibido…

Cripsis es el término científico que se emplea para hablar en este sentido, entendiendo como tal el conjunto de adaptaciones que hacen que un ser vivo pase desapercibido ante el resto en un entorno determinado. Es la antítesis del aposemantismo, cuya finalidad es exactamente la contraria: llamar la atención haciéndose bien visible, vistiéndose con vivos colores indicadores de la (potencial) peligrosidad del individuo. En ambos casos, el objetivo es asegurarse la supervivencia, “si no existo no me comerán” en el primer caso y “¡cuidado conmigo, soy venenoso (o indigesto)!” en el segundo.

Oruga de mariposa Papilio Machaon
 Oruga de Papilio Machaon (Linnaeus, 1758) con puntos aposemanticos.

Aunque son términos estrechamente relacionados, no conviene confundir tampoco la cripsis con el mimetismo, ya que si bien en la primera el objetivo es pasar desapercibido en un determinado lugar imitando uno o varios objetos existentes en el mismo, en el segundo caso el imitado no es un objeto, sino otro ser vivo.

A las mariposas del género Hipparchia por ejemplo, les gusta acercarse a los caminos o zonas pedregosas, donde gracias a fenómenos de tipo críptico en ocasiones pasan realmente inadvertidas.

mariposa Hipparchia alcyone
 Hipparchia hermione (Denis y Schiffermüller, 1775)

Mariposa Hipparchia semele
Hipparchia semele (Linnaeus, 1758)

Los mecanismos de defensa crípticos se dan en muchos casos durante cualquiera de las cuatro fases por las que pasan los lepidópteros a lo largo de su metamorfosis. Así:
  • Cuando son huevos, muchos permanecen ocultos a los depredadores en los enveses de las hojas de sus plantas nutricias, imitando en muchas ocasiones el color de las mismas o consiguiendo este efecto por medio de su consistencia traslúcida.
  • Cuando ya presentan forma de oruga, son muchas también las mariposas que se confunden entre la hojarasca o entre las ramas de las plantas nutricias, llegando a permanecer inmóviles durante varias horas si es necesario para pasar inadvertidas.
  • Quizás sea durante la fase de crisálida cuando este mecanismo defensivo adquiera su mayor importancia, ya que al permanecer inmóviles durante largos períodos de tiempo y sin posibilidad alguna de escape, el pasar inadvertidos se convierte en algo esencial para evitar ser devorados por los depredadores que conviven día a día dentro de un mismo y en ocasiones reducido entorno.
  • En los imagos es donde se dan los ejemplos mas vistosos y espectaculares. El grado de perfección de estos mecanismos varía evidentemente según las distintas especies. Así, mientras algunas, como nuestra Callophrys rubi (Linnaeus, 1758), simplemente imitan los colores del entorno que las rodea o por el que suelen moverse, otras llegan a imitar objetos existentes en los lugares en los que habitan, en ocasiones con un realismo francamente extraordinario, como muchas de las especies del género Kalima que se pueden observar en Tailandia por ejemplo, que imitan con tal perfección las hojas de las plantas de su entorno que cuando están en reposo sobre ramas secas llega a hacerse realmente complicada la localización de las mismas (http://www.flickr.com/photos/toddalperovitz/2092798784/ ).

Mariposa Callphrys rubi
 Callphrys rubi (Linnaeus, 1758)

Dentro de las mariposas diurnas españolas (y gallegas), uno de los primeros puestos en este ranking críptico lo ocupa sin lugar a dudas la Gonepterix rhamni, cuando decide posarse en árboles de hoja caduca cuando éstas están todavía verdes.

Mariposa Gonepterix rhamni
 Gonepterix rhamni

Otras de las que también podemos disfrutar por nuestra tierra, como la Hipparchia statilinus (Hufnagel, 1766) o la Brintesia circe (Fabricius, 1775), de costumbres menos arborícolas, poseen vestimentas en el reverso de sus alas que les permiten pasar desapercibidas en campos de hierba seca.

Mariposa Hipparchia statilinus
Hipparchia statilinus

Mariposa Brintesia circe
Brintesia circe


Pequeñas cápsulas de cianuro voladoras …

Dejando de lado la cripsis y centrándonos en el mimetismo, debemos diferenciar entre dos conceptos diferentes:

  • Mimetismo batesiano: descrito por vez primera por el británico Henry Walter Bates (1825-1892), donde la estrategia se basa en imitar a un individuo de diferente especie para tratar de ser confundido con éste. El secreto de esta imitación suele estar en el carácter tóxico o venenoso de la especie a imitar (que la hacen desapetecible a los hipotéticos depredadores) y que no presenta el imitador, que es totalmente inofensivo. Mas allá de lo puramente formal o visual, en muchos casos estos patrones de imitación se llegan a extender incluso al comportamiento.
  • Mimetismo müleriano: llamado así en honor a su descubridor, el alemán Johann Friedrich Theodor Müller (1821-1897), quien durante sus investigaciones en Brasil se dio cuenta de que individuos de diferentes especies con depredadores comunes y que acostumbran además a presentar determinadas características que las pueden llegar a hacer peligrosas, mimetizan o comparten determinadas señales visuales de advertencia. Aunque no se puede hablar en esencia de mimetismo en este segundo caso, aquí todas las especies involucradas sirven a la vez de patrón y refuerzan con ello su sistema de defensa.

Un ejemplo cercano de mimetismo mülleriano es el de las diferentes especies de zygaenas, pequeños heteróceros o mariposas nocturnas que podemos ver volar a menudo y a plena luz del día, tanto en Galicia como en el resto del país, por prados, zonas herbáceas, etc., sabedoras de que los patrones aposemánticos negros y rojos que presentan en sus alas harán que más de un depredador se lo piense antes de tratar de ingerirlas … y es que su alto contenido en cianuro no las debe de hacer nada apetecibles …

Mariposa Zygaena trifolii
Zygaena trifolii (Esper, 1783)