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jueves, 22 de mayo de 2014

Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra: el juego de las diferencias





El par de mariposas que nos ocupa hoy presenta un acusado dimorfismo sexual, y en lo relativo a las  hembras, es uno de los que más quebraderos de cabeza nos puede llegar a ocasionar a la hora de discernir la especie, si rhamni o si cleopatra, las dos representantes del género Gonepteryx que vuelan en la Península Ibérica y archipiélagos (aunque en éstos, y por lo que a la segunda se refiere, con subespecies propias que difieren un tanto de las formas que se pueden ver en la Peínsula).


  • Los machos


Decimos que el problema de la identificación radica en las hembras, y es que en los machos, las diferencias son bastante notables y saltan a la vista: así, mientras que el macho de Gonepteryx rhmani presenta un homogéneo “traje” de color amarillo limón por el anverso de sus cuatro alas y al cual alude su nombre común o popular de “Limonera”, el macho de la Cleopatra luce en el anverso alar del par delantero, una gran mancha discal y postdiscal de color anaranjado intenso que hace que en vuelo no haya confusión posible con la anterior.

Decimos en vuelo, porque como bien sabréis y habréis podido comprobar a lo largo de vuestras salidas campestres, estas mariposas no se posan con las alas abiertas, sino que como muchas otras, en posición de reposo, o cuando se dedican a las “artes del buen libar”, pliegan sus alas ofreciéndonos solamente un plano visual por el reverso de las mismas. 

Desde este punto de vista, el macho de la Limonera (Gonepteryx rhamni), presenta una coloración de color verde más o menos pálido, que se hace un tanto amarillenta en el par delantero desde la celda hasta la zona marginal interna. A diferencia de él, el macho de Cleopatra (nombre común de nuestra segunda Gonepteryx), presenta por el reverso de sus alas una tonación verde sensiblemente más pálida que la anterior, notándosele al trasluz la gran mancha anaranjada a la que antes hacíamos referencia cuando comentábamos la apariencia del anverso en el par alar delantero.

Diferencias entre machos de Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra
Diferencias entre machos de Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra


Las diferencias cromáticas son pues la clave a la hora de diferenciar los machos, y aunque hay otra serie de detalles que difieren entre ambas, no vamos a profundizar en ellos ahora ya que sí los vamos a necesitar en el caso de las hembras, ya que en éstas  las diferencias de color son mínimas.


  • Las hembras


Las representantes del sexo femenino de ambas especies se adornan con “vestiduras” más o menos blanquecinas, que si bien nos servirán para distinguirlas fácilmente de los ejemplares macho, nos confundirán bastante a la hora de saber a ciencia cierta si estamos ante una Limonera o ante una Cleopatra.

Debido a su cromatismo blanquecino, en vuelo la distinción es prácticamente imposible (si ambas especies conviven en una misma área geográfica). Ahora bien, cuando por fin se posan, dejan entrever por el reverso de sus alas una serie de puntos clave en los que si nos fijamos con detenimiento hallaremos las claves para poder diferenciarlas. Éstas son tres fundamentalmente:

  • La Zona marginal del par alar delantero: en el caso de Gonepteryx rhamni (tanto en machos como en hembras), el perfil que describe la zona marginal a medida que nos acercamos al ápice, presenta una forma curvada más o menos continua, mientras que en el caso de Gonepteryx cleopatra, este perfil es mucho más rectilíneo, cambiando de dirección en el último segmento ya sobre el propio ápice alar. 
  • La amplitud (en grados) del hipotético ángulo que se forma en el par trasero en la zona marginal a la altura de v3 (las que parecen “colas”): mientras que las “colas” del Gonepteryx rhamni son bastante afiladas (con forma podríamos decir de ángulo agudo), las de la Gonepteryx cleopatra son mucho más suaves, menos afiladas, acercándose más a la forma de un hipotético ángulo obtuso.
  • La coloración de la zona situada en la parte superior de la celda en el reverso del par delantero: si la posición de reposo del ejemplar nos lo permite, y deja al descubierto la superficie suficiente del ala anterior, podremos comprobar que en el caso de Gonepteryx cleopatra, justo encima de la celda, a la altura de la vena mediana, se dibuja una tenue línea de color amarillento/anaranjada de la que carecen los ejemplares hembra de Gonepteryx rhamni. 

Veamos mejor todas estas características de un modo mucho más visual a través del siguiente esquema:

Diferencias entre hembras de Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra
Diferencias entre hembras de Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra


Aun así, y después de todo lo anteriormente expuesto, en muchos casos, debido a la perspectiva de la fotografía, la luz y la manera en la que ésta incide sobre el ejemplar, la distancia de la toma, etc., puede que la identificación pueda resultar incluso complicada, por lo que cuantos más datos tengamos, la decisión a tomar tendrá mayor fundamento: frecuencia de ejemplares macho en la zona, ubicación geográfica, citas concretas en el área donde se produce el avistamiento, etc. 

Aquí os dejo unas cuantas imágenes para practicar:

Gonepteryx rhamni macho


Hembra de Gonepteryx rhamni


Macho Gonepteryx cleopatra


Hembra Gonepteryx cleopatra


Macho y hembra de Gonepteryx cleopatra

viernes, 7 de marzo de 2014

Este fin de semana comienza la "temporada oficial", estas son las mariposas que nos podemos encontrar




Este fin de semana parece que por fin (los gallegos que vivimos en Galicia) podremos disfrutar del astro rey, el Sol, ese gran desconocido en lo que llevamos de 2014, donde apenas cinco o seis días hemos dejado de ver y sentir la incesante lluvia (tan necesaria en otras ocasiones). 

El que más y el que menos, ante tan ansiado acontecimiento, llevará varios días ya con los preparativos para la salida del fin de semana: las cámaras de fotos y sus pilas o baterías, la botella de agua y los frutos secos, la navaja, algún que otro bote, y sobre todo las guías y cuadernos de campo (Mariposas por la Vida es una guía que os recomiendo a todos, los que empezáis y los más expertos, ya que además de las espectaculares fotos que presenta, posee un doble valor añadido de mucho mayor valor: su doble finalidad, como homenaje y benéfica. Homenaje a D. Gabino Martín Toral y benéfica para con la Fundación Miquel Valls, a quien van destinados desde el primer céntimo hasta el último de los obtenidos con la venta de esta maravillosa guía, una fundación que se dedica a hacerles, si cabe, un poco más llevadera la vida a los enfermos (y familiares) que padecen la Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, la cruel enfermedad que se llevó a Gabino).  

Mariposas por la Vida
Mariposas por la Vida

Los que salimos con intención de ver mariposas, y hablando del territorio gallego, aunque todavía es algo temprano, intuimos lo que nos podemos encontrar...

Por un lado mariposas de las nuevas generaciones, las emergidas este año. Así, por lo que a imagos se refiere, es posible que por nuestro camino nos topemos con algún ninfálido como las pequeñas Coenonympha pamphilus y las que nunca fallan: Pararge aegeria, o también, hablando ya de mariposas de la familia Papilionidae,  alguna Zerynthia rumina tempranera… incluso la pequeña y verde Tomares ballus (ojalá!). 

Zerynthia rumina
Busca Aristolochia y seguramente no muy lejos de ella estará Zerynthia rumina

Más licénidos que nos podemos topar serían  algún ejemplar de Lycaena phlaeas o incluso alguna Celastrina argiolus. Puede también que a nuestro paso aparezcan, y por qué no, ejemplares de Callophrys rubi así como algún piérido madrugador como las Colias crocea, las Pontia daplidice, las Pieris rapae y napi o la delicada Leptidea sinapis, incluso alguna otra más como pudieran ser ejemplares tempranos de Anthocharis cardamines… 

Pararge aegeria
Un ejemplar de Pararge aegeria de la primera generación de 2014. 06/03/2014, Pontevedra capital.

Aparecerán también seguro, ejemplares de mariposas hibernantes recién despertadas de su letargo invernal, como pueden ser las Aglais io, Aglais urticae o sus primas las Nymphalis polychloros y las Nymphalis antiopa. Alguna Gonepteryx rhamni, y seguro que alguna Polygonia c-album e incluso alguna Vanessa atalanta…

Aglais io
Ejemplar hibernante de Aglais io (Inachis io). Fecha de la toma 06/03/2014, a escasos Km de Pontevedra

Animaros y contadnos vuestras propias experiencias, cuanto más hacia el sur el abanico de posibilidades se abrirá bastante más, con Euchloe belemia, Euchloe tagis, etc…

jueves, 18 de abril de 2013

Empieza la temporada!


Este año ha tardado un poco en llegar pero ya está aquí. El pasado fin de semana, y por fin de manera generalizada, daba comienzo nuestra tan ansiada temporada de mariposas en toda la península.

En algunos lugares de nuestra geografía, sobre todo en las zonas mas cercanas a la costa mediterránea, muchos habéis tenido la suerte de empezar a disfrutar de nuestras amigas de cuatro alas con alguna semana más de antelación que los que vivimos en el cuadrante noroeste. Aunque es un hecho habitual, este año ha sido mucho más acusado si acaso, debido por un lado a las incesantes precipitaciones que nos han acompañado a lo largo de todo el invierno (y principios de la estación primaveral) y por otro a las bajas temperaturas registradas durante los últimos coletazos del período invernal y comienzos de la primavera.

Así las cosas, el pasado fin de semana como os contaba, realizamos nuestra primera visita “oficial” al campo. A nuestras espaldas las mochilas, cargadas con nuestras inseparables cámaras de fotos, con nuestras guías, víveres y demás aperos que podamos llegar a necesitar ...


El primer día es especial, estás impaciente y fotografías todo bicho viviente que se te cruza por el camino … tiempo habrá para ir discriminando a medida que avance la temporada!

Así, vas sumando fotografías y avistamientos …  ansiando que se te cruce por el camino una de esas que nunca has podido ver o fotografiar … pero como bien es sabido, esto ocurre siempre cuando menos te lo esperas, o justo en el momento en el que se te agotan las pilas o la batería de la cámara …

Las horas van pasando hasta que la luz ya no es suficiente y decides entonces emprender el camino de regreso. Todas ellas viajan contigo, en la tarjeta de memoria, esperando ansiosas que llegues a casa y les dediques las atenciones necesarias en esta segunda fase del trabajo: clasificación, edición, archivo …

Por lo que respecta a mi experiencia particular, los resultados de esta mi primera salida 2013 han resultado prácticamente los esperados …

Anthocharis cardamines macho
Un macho de Anthocharis cardamines 

Por un lado, especies tempraneras de las que anuncian con su presencia que la nueva temporada acaba de comenzar, esto es, cantidad de jóvenes ejemplares de Anthocharis cardamines, las siempre elegantes y suaves Zerynthia rumina y varios imagos de Callophrys rubi

Anthocharis cardamines hembra
Ejemplar hembra de Anthocharis cardamines 

Zerynthia rumina
Zerynthia rumina

Junto a ellas, y recién despertadas de sus sueños invernales, varios ejemplares de especies hibernates representadas por las bellas Aglais io, las majestuosas Nymphalis antiopa, las fuertes y explendorosas Nymphalis polychloros, algún que otro ejemplar volado de Polygonia c-album y las siempre muy vistosas Gonepteryx rhamni.

Inachis io
Aglais io

Nymphalis antiopa
Nymphalis antiopa

Gonepteryx rhamni
Gonepteryx rhamni

Polygonia c-album
Polygonia c-album

Dejando los imagos a un lado, cientos de orugas de doncella de ondas, las siempre curiosas Euphydryas aurinia, una especie considerada como vulnerable por la UICN, si bien en nuestras latitudes, y de momento, la preocupación es todavía menor.  

Orugas de Euphydryas aurinia
Orugas de Euphydryas aurinia

Imago de Euphydryas aurinia
Cuando las orugas de la foto anterior completen su metamorfosis tendrán este aspecto

... y en el debe … la pequeña Tomares ballus, que tarde o temprano acabará formando parte de mi modesta colección de fotos…

Y vosotros, ¿qué es lo que habéis visto en vuestra primera salida?. Deja tu comentario y cuéntanoslo!




martes, 5 de febrero de 2013

De engaños visuales y otras historias


Como bien sabéis, muchos lepidópteros son verdaderos especialistas en las artes del camuflaje. Tal y como apuntábamos días atrás cuando hablábamos de la Inachis io (ver en este mismo blog: Una mariposa con cuatro mecanismos de defensa), la finalidad de esta capacidad es eminentemente defensiva. Ocultarse ante el enemigo, pasar inadvertida. Profundicemos un poco más en el tema.

El gran filósofo español José Ortega y Gasset define muy acertadamente el camuflaje de la siguiente manera:

“El camuflaje es, por esencia, una realidad que no es la que parece. Su aspecto oculta, en vez de declarar su sustancia (…)”

Mariposa Gonepteryx rhamni
Gonepteryx rhamni (Linnaeus, 1758), una maestra del engaño.


La Cripsis o El arte de pasar desapercibido…

Cripsis es el término científico que se emplea para hablar en este sentido, entendiendo como tal el conjunto de adaptaciones que hacen que un ser vivo pase desapercibido ante el resto en un entorno determinado. Es la antítesis del aposemantismo, cuya finalidad es exactamente la contraria: llamar la atención haciéndose bien visible, vistiéndose con vivos colores indicadores de la (potencial) peligrosidad del individuo. En ambos casos, el objetivo es asegurarse la supervivencia, “si no existo no me comerán” en el primer caso y “¡cuidado conmigo, soy venenoso (o indigesto)!” en el segundo.

Oruga de mariposa Papilio Machaon
 Oruga de Papilio Machaon (Linnaeus, 1758) con puntos aposemanticos.

Aunque son términos estrechamente relacionados, no conviene confundir tampoco la cripsis con el mimetismo, ya que si bien en la primera el objetivo es pasar desapercibido en un determinado lugar imitando uno o varios objetos existentes en el mismo, en el segundo caso el imitado no es un objeto, sino otro ser vivo.

A las mariposas del género Hipparchia por ejemplo, les gusta acercarse a los caminos o zonas pedregosas, donde gracias a fenómenos de tipo críptico en ocasiones pasan realmente inadvertidas.

mariposa Hipparchia alcyone
 Hipparchia hermione (Denis y Schiffermüller, 1775)

Mariposa Hipparchia semele
Hipparchia semele (Linnaeus, 1758)

Los mecanismos de defensa crípticos se dan en muchos casos durante cualquiera de las cuatro fases por las que pasan los lepidópteros a lo largo de su metamorfosis. Así:
  • Cuando son huevos, muchos permanecen ocultos a los depredadores en los enveses de las hojas de sus plantas nutricias, imitando en muchas ocasiones el color de las mismas o consiguiendo este efecto por medio de su consistencia traslúcida.
  • Cuando ya presentan forma de oruga, son muchas también las mariposas que se confunden entre la hojarasca o entre las ramas de las plantas nutricias, llegando a permanecer inmóviles durante varias horas si es necesario para pasar inadvertidas.
  • Quizás sea durante la fase de crisálida cuando este mecanismo defensivo adquiera su mayor importancia, ya que al permanecer inmóviles durante largos períodos de tiempo y sin posibilidad alguna de escape, el pasar inadvertidos se convierte en algo esencial para evitar ser devorados por los depredadores que conviven día a día dentro de un mismo y en ocasiones reducido entorno.
  • En los imagos es donde se dan los ejemplos mas vistosos y espectaculares. El grado de perfección de estos mecanismos varía evidentemente según las distintas especies. Así, mientras algunas, como nuestra Callophrys rubi (Linnaeus, 1758), simplemente imitan los colores del entorno que las rodea o por el que suelen moverse, otras llegan a imitar objetos existentes en los lugares en los que habitan, en ocasiones con un realismo francamente extraordinario, como muchas de las especies del género Kalima que se pueden observar en Tailandia por ejemplo, que imitan con tal perfección las hojas de las plantas de su entorno que cuando están en reposo sobre ramas secas llega a hacerse realmente complicada la localización de las mismas (http://www.flickr.com/photos/toddalperovitz/2092798784/ ).

Mariposa Callphrys rubi
 Callphrys rubi (Linnaeus, 1758)

Dentro de las mariposas diurnas españolas (y gallegas), uno de los primeros puestos en este ranking críptico lo ocupa sin lugar a dudas la Gonepterix rhamni, cuando decide posarse en árboles de hoja caduca cuando éstas están todavía verdes.

Mariposa Gonepterix rhamni
 Gonepterix rhamni

Otras de las que también podemos disfrutar por nuestra tierra, como la Hipparchia statilinus (Hufnagel, 1766) o la Brintesia circe (Fabricius, 1775), de costumbres menos arborícolas, poseen vestimentas en el reverso de sus alas que les permiten pasar desapercibidas en campos de hierba seca.

Mariposa Hipparchia statilinus
Hipparchia statilinus

Mariposa Brintesia circe
Brintesia circe


Pequeñas cápsulas de cianuro voladoras …

Dejando de lado la cripsis y centrándonos en el mimetismo, debemos diferenciar entre dos conceptos diferentes:

  • Mimetismo batesiano: descrito por vez primera por el británico Henry Walter Bates (1825-1892), donde la estrategia se basa en imitar a un individuo de diferente especie para tratar de ser confundido con éste. El secreto de esta imitación suele estar en el carácter tóxico o venenoso de la especie a imitar (que la hacen desapetecible a los hipotéticos depredadores) y que no presenta el imitador, que es totalmente inofensivo. Mas allá de lo puramente formal o visual, en muchos casos estos patrones de imitación se llegan a extender incluso al comportamiento.
  • Mimetismo müleriano: llamado así en honor a su descubridor, el alemán Johann Friedrich Theodor Müller (1821-1897), quien durante sus investigaciones en Brasil se dio cuenta de que individuos de diferentes especies con depredadores comunes y que acostumbran además a presentar determinadas características que las pueden llegar a hacer peligrosas, mimetizan o comparten determinadas señales visuales de advertencia. Aunque no se puede hablar en esencia de mimetismo en este segundo caso, aquí todas las especies involucradas sirven a la vez de patrón y refuerzan con ello su sistema de defensa.

Un ejemplo cercano de mimetismo mülleriano es el de las diferentes especies de zygaenas, pequeños heteróceros o mariposas nocturnas que podemos ver volar a menudo y a plena luz del día, tanto en Galicia como en el resto del país, por prados, zonas herbáceas, etc., sabedoras de que los patrones aposemánticos negros y rojos que presentan en sus alas harán que más de un depredador se lo piense antes de tratar de ingerirlas … y es que su alto contenido en cianuro no las debe de hacer nada apetecibles …

Mariposa Zygaena trifolii
Zygaena trifolii (Esper, 1783)