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jueves, 24 de abril de 2014

Los tres licénidos verdes: Callophrys rubi, Callophrys avis y Tomares ballus: claves para diferenciarlas




Nuestras tres protagonistas verdes, lo son en realidad por la cara de sus alas que podemos observar normalmente cuando se encuentran posadas, la del reverso. Sin embargo, y del mismo modo que nuestra luna, estos tres licénidos poseen también tienen una cara oculta (aunque no tanto), la del anverso de sus alas, así, a no ser en vuelo o en el momento de la precópula, difícilmente podremos apreciar que el color de las mismas no es verde sino marrón.

Tomares ballus, Callophrys rubi y avis
Claves visuales para diferenciar Callophrys rubi de Callophrys avis y Tomares ballus

Cardenillo, Cejialba y Cejirrubia son los nombres comunes que reciben en el idioma de Cervantes la Tomares ballus, la Callophrys rubi y la Callophrys avis respectivamente.


  • Tomares ballus

La más diferente de las tres es la pequeña Tomares ballus, una fantástica mariposa univoltina que se deja ver desde fechas muy tempranas cada inicio de temporada, siempre antes en el sur (desde enero incluso) que en las latitudes más al norte de la Península Ibérica, donde hay que esperar normalmente hasta finales del mes de febrero o principios del mes de marzo. Como imagos con alas podremos disfrutar de ella hasta bien entrado el mes de mayo incluso, dependiendo del lugar.

Tomares ballus posada
Tomares ballus

El Cardenillo no vuela en la Península Ibérica por la franja norte. Así, quedan excluidas de su área de vuelo  las tierras bañadas por el cantábrico, desde el límite Atlántico occidental de Galicia hasta la parte más oriental de los Montes Pirineos.

El dimorfismo sexual es acusado en esta especie, ya que por el anverso alar, mientras que los machos son prácticamente marrones en toda su extensión, las hembras presentan en las delanteras las zonas basal y discal anaranjadas (llegando incluso a la zona postdiscal) rodeadas del marrón típico del macho, mientras que en el par trasero el anaranjado lo presentan en la zona postdiscal y submarginal.

Cardenillo
Cardenillo, nombre común de Tomares ballus

Cuando todavía no se han ganado las alas y crecen como oruga, su alimentación se basa fundamentalmente en diferentes especies de Mendicago, Lotus corniculatus, Trifolium cherleri y otras leguminosas, presentando en ocasiones comportamientos de canibalismo.

Como otros muchos licénidos durante su fase larvaria viven en asociación con hormigas, en este caso concreto Plagiolepis pygmaea.

A la hora de identificarla sin miedo a confundirla con alguna de las dos Callophrys, nos fijaremos en lo bien “abrigada” que se encuentra ésta en el abdomen y zona basal de las alas, el cual se presenta bien cubierto de pelillos de color verde fácilmente distinguibles.

Mucho más fácil todavía, y en contraposición a las Cejialba y Cejirrubia, es ver en el reverso del par de alas delantero un vistoso diseño de puntos negros sobre fondo anaranjado. En el reverso de las alas traseras, de color verde hasta la zona submarginal, se aprecian también una serie de puntos marronáceos en arco que hacen de frontera entre la zona postdiscal y submarginal.


Tomares ballus al sol
La pequeña Tomares ballus


  • Callophrys rubi

La segunda a la que nos vamos a referir, Callophrys rubi recibe el nombre común de Cejialba. Al igual que la Tomares, se trata de una mariposa univoltina que aunque también temprano, aparece un poco  más tarde que la anterior, en el mes de marzo, pudiéndose ver individuos incluso hasta bien entrado en mes de julio.

Callophrys rubi
Callophrys rubi

La Cejialba  vuela a lo largo y ancho de toda la Península Ibérica y Archipiélago Balear (cierto es que existe una cita en Tenerife de principios de los años 60 la cual desconocemos si está confirmada o no).

El dimorfismo sexual es muy poco acusado en esta especie, limitándose a la presencia de la pequeña androconia que presentan los machos y no las hembras justo al final de la celda en el anverso de las alas anteriores, de color marronáceo en ambos sexos.

Callophrys rubi posada
Callophrys rubi, verde esmeralda

Como oruga (de aspecto y colorido muy variable) se alimenta de diferentes especies de Cystius y Genista, Ulex, Dorynium, Rubus, Arbutus, Rhamnus y otras. 

La posible confusión a la hora de identificarla puede llegar a producirse con su “prima” Callophrys avis (la Cejirrubia). Para no caer en este error será necesario que nos fijemos en un aspecto clave y que el lector atento quizás ya haya deducido de su nombre común: la coloración de sus “cejas”. Callophrys rubi presenta las cejas claramente blancas, mientras que la avis las presenta de color “óxido”.

Como muchas otras mariposas, a las Callophrys “no les gusta” posarse con las alas abiertas, así, cuando nos permiten disfrutar de su observación en reposo, siempre lo hacen del  con las alas replegadas mostrándonos su maravilloso verde esmeralda en el reverso alar. En él, la línea blanca de puntos que adorna el par trasero a la altura de la zona media discal, raramente se prolonga por el par delantero, y si lo hace, es claramente vestigial (en el caso de la avis, la línea blanca aparece claramente marcada tanto en el reverso del par anterior como en el del posterior).

Cejialba
La Cejialba


  • Callophrys avis

Finalmente, y para rematar este pequeño apunte, nos queda referirnos un poco más en detalle a la Callophrys avis recibe el nombre común de Cejirrubia (ahora ya sabéis por qué). Otra mariposa univoltina que aparece en el mes de marzo y que se suele dejar ver hasta principios del mes de junio (aunque en determinadas localidades este período de vuelo es mucho más reducido, apareciendo más tarde y desapareciendo antes).

Callophrys avis
Callophrys avis, Cejirrubia

La Cejirrubia presenta un área de vuelo peninsular bastante más restrictiva que la anterior: Portugal, Extremadura y zonas occidental y parte de la centro-oriental de Andalucía, Costa catalana y puntos salpicados de la cuenca del Ebro, lo mismo que en la Comunidad Valenciana.

El dimorfismo sexual es similar al de la Cejialba.

Como oruga, y dentro del ámbito peninsular, se alimenta fundamentalmente de Arbutus unedo, aunque también de Coryaria myrtifolia y Salvia verbenaca.

A diferencia de la Callophrys rubi que las tiene blancas, las cejas de la Callophrys avis son de color óxido, y la línea blanca del reverso alar que se inicia en el par trasero continua de forma marcada en el par delantero.

Mucho más recelosa que la rubi, a la avis le encanta reposar y solearse en las hojas de su nutricia y descender mucho al suelo.

jueves, 18 de abril de 2013

Empieza la temporada!


Este año ha tardado un poco en llegar pero ya está aquí. El pasado fin de semana, y por fin de manera generalizada, daba comienzo nuestra tan ansiada temporada de mariposas en toda la península.

En algunos lugares de nuestra geografía, sobre todo en las zonas mas cercanas a la costa mediterránea, muchos habéis tenido la suerte de empezar a disfrutar de nuestras amigas de cuatro alas con alguna semana más de antelación que los que vivimos en el cuadrante noroeste. Aunque es un hecho habitual, este año ha sido mucho más acusado si acaso, debido por un lado a las incesantes precipitaciones que nos han acompañado a lo largo de todo el invierno (y principios de la estación primaveral) y por otro a las bajas temperaturas registradas durante los últimos coletazos del período invernal y comienzos de la primavera.

Así las cosas, el pasado fin de semana como os contaba, realizamos nuestra primera visita “oficial” al campo. A nuestras espaldas las mochilas, cargadas con nuestras inseparables cámaras de fotos, con nuestras guías, víveres y demás aperos que podamos llegar a necesitar ...


El primer día es especial, estás impaciente y fotografías todo bicho viviente que se te cruza por el camino … tiempo habrá para ir discriminando a medida que avance la temporada!

Así, vas sumando fotografías y avistamientos …  ansiando que se te cruce por el camino una de esas que nunca has podido ver o fotografiar … pero como bien es sabido, esto ocurre siempre cuando menos te lo esperas, o justo en el momento en el que se te agotan las pilas o la batería de la cámara …

Las horas van pasando hasta que la luz ya no es suficiente y decides entonces emprender el camino de regreso. Todas ellas viajan contigo, en la tarjeta de memoria, esperando ansiosas que llegues a casa y les dediques las atenciones necesarias en esta segunda fase del trabajo: clasificación, edición, archivo …

Por lo que respecta a mi experiencia particular, los resultados de esta mi primera salida 2013 han resultado prácticamente los esperados …

Anthocharis cardamines macho
Un macho de Anthocharis cardamines 

Por un lado, especies tempraneras de las que anuncian con su presencia que la nueva temporada acaba de comenzar, esto es, cantidad de jóvenes ejemplares de Anthocharis cardamines, las siempre elegantes y suaves Zerynthia rumina y varios imagos de Callophrys rubi

Anthocharis cardamines hembra
Ejemplar hembra de Anthocharis cardamines 

Zerynthia rumina
Zerynthia rumina

Junto a ellas, y recién despertadas de sus sueños invernales, varios ejemplares de especies hibernates representadas por las bellas Aglais io, las majestuosas Nymphalis antiopa, las fuertes y explendorosas Nymphalis polychloros, algún que otro ejemplar volado de Polygonia c-album y las siempre muy vistosas Gonepteryx rhamni.

Inachis io
Aglais io

Nymphalis antiopa
Nymphalis antiopa

Gonepteryx rhamni
Gonepteryx rhamni

Polygonia c-album
Polygonia c-album

Dejando los imagos a un lado, cientos de orugas de doncella de ondas, las siempre curiosas Euphydryas aurinia, una especie considerada como vulnerable por la UICN, si bien en nuestras latitudes, y de momento, la preocupación es todavía menor.  

Orugas de Euphydryas aurinia
Orugas de Euphydryas aurinia

Imago de Euphydryas aurinia
Cuando las orugas de la foto anterior completen su metamorfosis tendrán este aspecto

... y en el debe … la pequeña Tomares ballus, que tarde o temprano acabará formando parte de mi modesta colección de fotos…

Y vosotros, ¿qué es lo que habéis visto en vuestra primera salida?. Deja tu comentario y cuéntanoslo!




martes, 5 de febrero de 2013

De engaños visuales y otras historias


Como bien sabéis, muchos lepidópteros son verdaderos especialistas en las artes del camuflaje. Tal y como apuntábamos días atrás cuando hablábamos de la Inachis io (ver en este mismo blog: Una mariposa con cuatro mecanismos de defensa), la finalidad de esta capacidad es eminentemente defensiva. Ocultarse ante el enemigo, pasar inadvertida. Profundicemos un poco más en el tema.

El gran filósofo español José Ortega y Gasset define muy acertadamente el camuflaje de la siguiente manera:

“El camuflaje es, por esencia, una realidad que no es la que parece. Su aspecto oculta, en vez de declarar su sustancia (…)”

Mariposa Gonepteryx rhamni
Gonepteryx rhamni (Linnaeus, 1758), una maestra del engaño.


La Cripsis o El arte de pasar desapercibido…

Cripsis es el término científico que se emplea para hablar en este sentido, entendiendo como tal el conjunto de adaptaciones que hacen que un ser vivo pase desapercibido ante el resto en un entorno determinado. Es la antítesis del aposemantismo, cuya finalidad es exactamente la contraria: llamar la atención haciéndose bien visible, vistiéndose con vivos colores indicadores de la (potencial) peligrosidad del individuo. En ambos casos, el objetivo es asegurarse la supervivencia, “si no existo no me comerán” en el primer caso y “¡cuidado conmigo, soy venenoso (o indigesto)!” en el segundo.

Oruga de mariposa Papilio Machaon
 Oruga de Papilio Machaon (Linnaeus, 1758) con puntos aposemanticos.

Aunque son términos estrechamente relacionados, no conviene confundir tampoco la cripsis con el mimetismo, ya que si bien en la primera el objetivo es pasar desapercibido en un determinado lugar imitando uno o varios objetos existentes en el mismo, en el segundo caso el imitado no es un objeto, sino otro ser vivo.

A las mariposas del género Hipparchia por ejemplo, les gusta acercarse a los caminos o zonas pedregosas, donde gracias a fenómenos de tipo críptico en ocasiones pasan realmente inadvertidas.

mariposa Hipparchia alcyone
 Hipparchia hermione (Denis y Schiffermüller, 1775)

Mariposa Hipparchia semele
Hipparchia semele (Linnaeus, 1758)

Los mecanismos de defensa crípticos se dan en muchos casos durante cualquiera de las cuatro fases por las que pasan los lepidópteros a lo largo de su metamorfosis. Así:
  • Cuando son huevos, muchos permanecen ocultos a los depredadores en los enveses de las hojas de sus plantas nutricias, imitando en muchas ocasiones el color de las mismas o consiguiendo este efecto por medio de su consistencia traslúcida.
  • Cuando ya presentan forma de oruga, son muchas también las mariposas que se confunden entre la hojarasca o entre las ramas de las plantas nutricias, llegando a permanecer inmóviles durante varias horas si es necesario para pasar inadvertidas.
  • Quizás sea durante la fase de crisálida cuando este mecanismo defensivo adquiera su mayor importancia, ya que al permanecer inmóviles durante largos períodos de tiempo y sin posibilidad alguna de escape, el pasar inadvertidos se convierte en algo esencial para evitar ser devorados por los depredadores que conviven día a día dentro de un mismo y en ocasiones reducido entorno.
  • En los imagos es donde se dan los ejemplos mas vistosos y espectaculares. El grado de perfección de estos mecanismos varía evidentemente según las distintas especies. Así, mientras algunas, como nuestra Callophrys rubi (Linnaeus, 1758), simplemente imitan los colores del entorno que las rodea o por el que suelen moverse, otras llegan a imitar objetos existentes en los lugares en los que habitan, en ocasiones con un realismo francamente extraordinario, como muchas de las especies del género Kalima que se pueden observar en Tailandia por ejemplo, que imitan con tal perfección las hojas de las plantas de su entorno que cuando están en reposo sobre ramas secas llega a hacerse realmente complicada la localización de las mismas (http://www.flickr.com/photos/toddalperovitz/2092798784/ ).

Mariposa Callphrys rubi
 Callphrys rubi (Linnaeus, 1758)

Dentro de las mariposas diurnas españolas (y gallegas), uno de los primeros puestos en este ranking críptico lo ocupa sin lugar a dudas la Gonepterix rhamni, cuando decide posarse en árboles de hoja caduca cuando éstas están todavía verdes.

Mariposa Gonepterix rhamni
 Gonepterix rhamni

Otras de las que también podemos disfrutar por nuestra tierra, como la Hipparchia statilinus (Hufnagel, 1766) o la Brintesia circe (Fabricius, 1775), de costumbres menos arborícolas, poseen vestimentas en el reverso de sus alas que les permiten pasar desapercibidas en campos de hierba seca.

Mariposa Hipparchia statilinus
Hipparchia statilinus

Mariposa Brintesia circe
Brintesia circe


Pequeñas cápsulas de cianuro voladoras …

Dejando de lado la cripsis y centrándonos en el mimetismo, debemos diferenciar entre dos conceptos diferentes:

  • Mimetismo batesiano: descrito por vez primera por el británico Henry Walter Bates (1825-1892), donde la estrategia se basa en imitar a un individuo de diferente especie para tratar de ser confundido con éste. El secreto de esta imitación suele estar en el carácter tóxico o venenoso de la especie a imitar (que la hacen desapetecible a los hipotéticos depredadores) y que no presenta el imitador, que es totalmente inofensivo. Mas allá de lo puramente formal o visual, en muchos casos estos patrones de imitación se llegan a extender incluso al comportamiento.
  • Mimetismo müleriano: llamado así en honor a su descubridor, el alemán Johann Friedrich Theodor Müller (1821-1897), quien durante sus investigaciones en Brasil se dio cuenta de que individuos de diferentes especies con depredadores comunes y que acostumbran además a presentar determinadas características que las pueden llegar a hacer peligrosas, mimetizan o comparten determinadas señales visuales de advertencia. Aunque no se puede hablar en esencia de mimetismo en este segundo caso, aquí todas las especies involucradas sirven a la vez de patrón y refuerzan con ello su sistema de defensa.

Un ejemplo cercano de mimetismo mülleriano es el de las diferentes especies de zygaenas, pequeños heteróceros o mariposas nocturnas que podemos ver volar a menudo y a plena luz del día, tanto en Galicia como en el resto del país, por prados, zonas herbáceas, etc., sabedoras de que los patrones aposemánticos negros y rojos que presentan en sus alas harán que más de un depredador se lo piense antes de tratar de ingerirlas … y es que su alto contenido en cianuro no las debe de hacer nada apetecibles …

Mariposa Zygaena trifolii
Zygaena trifolii (Esper, 1783)