domingo, 19 de diciembre de 2010

UN ULTIMO DESEO


...ella corrió escaleras abajo. Los brazos amoratados y los ojos encharcados.

Agarró el picaporte de la puerta de la calle con decisión pero a su espalda oyó un chasquido y se paró en seco, rígida.

Conocía bien ese sonido. Era el seguro de un revolver. Un revolver en concreto.


Ella no se giró, sabía que le estaba apuntando directamente a la cabeza, y que no hacían falta palabras. En cuanto cruzara esa puerta, él, le pegaría un tiro.


Frente a ella, la vidriera de la puerta le ofrecía una fría noche de diciembre. Miró al cielo y observó una hermosísima luna llena y justo en ese preciso instante una estrella fugaz cruzó ante ella.

Cerró los ojos, sonrió y pidió el mismo deseo de siempre.

Abrió la puerta.....y salió.