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domingo, 5 de mayo de 2013

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-¿Te has peleado con alguien?
- Me han dado en la nariz, no puedo jugar como los demás
- Oye, ¿te he contado alguna vez la historia... de las ostras? Pues hay millones de ostras en el fondo del mar...
- ...y dios le pone arena y hace una perla.
- Vaya... ¿Te he contado lo del perro de Eva que tiene tres patas?
- ¿Lo de que nunca sintió lástima de sí mismo y lo de que tengo que ser más listo que un perro y no sentir lástima de mí mismo?
- ¿Tú siempre escuchas todo lo que te digo, verdad?
- Te enfadas mucho si no lo hago...
- Bueno... ¿Sabes lo de tu mamá?
- Está enferma...
- Verás, ahora has de tener valor. Supongo que sabes que hay ángeles disfrazados de personas que andan por este planeta. Pues tu madre es uno de ellos.

FELIZ DÍA A TODAS LAS MAMÁS, especialmente a una.



{Jon Avnet - Tomates Verdes Fritos}

martes, 12 de julio de 2011

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No pude apartar los ojos de él y sentí entonces, lejos, en el subconsciente, algo muy especial. Observé el rostro de Demian y descubrí no sólo que no tenía cara de niño, sino que su rostro era el de un hombre; y aún más, me pareció ver o sentir que tampoco era la cara de un hombre, sino algo distinto. era como si en aquel rostro hubiera algo femenino. Durante un instante no me pareció ni masculino, ni infantil, ni viejo, sino milenario, fuera del tiempo, marcado por otras edades diferentes a la que nosotros vivimos. 
Los animales suelen tener esa expresión, o los árboles, o las estrellas. 
Yo no lo sabía; aunque entonces no sentía exactamente lo que ahora puedo formular como adulto, sí sentía algo parecido. Quizá era guapo, no sé si me gustaba o me repelía; tampoco aquello estaba claro. Yo sólo veía una cosa: que era diferente a nosotros, como un animal, como un espíritu, o como una pintura. No sé bien cómo era; pero sí que era distinto, inexplicablemente distinto a todos nosotros.




{Hermann Hesse - Demian}
{Jon Avnet - Tomates verdes fritos}

jueves, 7 de abril de 2011

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-Ahora tengo que decirte una cosa: ese Kromer, o como se llame, es una mala persona. Su cara me dice que es un golfo. ¿Qué te parece a ti?
-¡Oh, sí –suspiré-, es malo! ¡Es un demonio! ¡Pero que no se entere! ¡Por Dios, que no se entere! ¿Le conoces? ¿Te conoce él a ti?
-Tú tranquilo. Se ha marchado y no me conoce, al menos todavía. Pero me gustaría conocerlo. ¿Va a la escuela?
-Sí.
-¿A qué clase?
- A la quinta. ¡Pero no le digas nada! Por favor, no le digas nada, te lo suplico.
- No te asustes, que no pasará nada. Probablemente no tendrás muchas ganas de contarme algo más de ese Kromer, ¿verdad?
-¡No puedo! ¡No! ¡Déjame!
Permaneció en silencio un rato.
-Es una pena –prosiguió-, podríamos haber continuado el experimento. Pero no quiero martirizarte. Te darás cuenta de que ese miedo que te produce no es bueno, ¿verdad? Un miedo así nos va destrozando, hay que liberarse de él. Tienes que hacerlo si quieres convertirte en un hombre. ¿Comprendes?



{Hermann Hesse - Demian}
{Jon Avnet - Tomates verdes fritos}