1935
Director
Jack Conway
Guión W.P.Lipscomb & S.N. Behrman
Novela Charles Dickens
Música Herbert Stothart
Fotografía Oliver T. Marsh
Duración 128 minutos
Reparto
Ronald Colman, Elizabeth Allan, Edna May Oliver, Basil
Rathbone, Mitchell Lewis, Blanche Yurka
Londres y París. Cuando Lucía viaja con su padre a
Inglaterra, conoce a varios hombres que se enamoran de ella, entre ellos
Sidney, un abogado inglés. Pero ella se casa con Carlos y ambos viven felices
en Londres. Mientras tanto, en París, el caos y la agitación previos a la
Revolución (1789) se adueñan de las calles. A pesar de ello, Carlos debe ir a
París, pues van a condenar a alguien por su culpa y ha de impedirlo. Una vez
allí, es encarcelado y condenado a morir en la guillotina.
Me ha sorprendido y me ha gustado mucho. No conocía nada
sobre el argumento de la novela de Charles Dickens y me ha parecido que el
propio autor se aleja un poco de sus habituales argumentos sin dejar de ser él
mismo.
Quizás sea porque estamos en una historia donde todos los
personajes son personas adultas. Prácticamente no hay niños o si los hay no
tienen excesiva importancia.
Es así cómo nos trasladamos a un argumento a caballo entre
dos ciudades: Londres y París. En esta última, París, está a punto de comenzar
un periodo histórico de suma importancia: la Revolución Francesa de 1789. Como
es característico en Dickens, el autor nos ofrece una comparación entre la
rectitud inglesa y la pasión francesa y revolucionria.
Es así como en estas dos ciudades se entremezclan los
diferentes personajes. Como personaje más principal, aunque tampoco diría que
es el protagonista nos encontramos con un joven abogado que aunque bebedor es
un buen abogado. Un joven Ronald Colman (Óscar la mejor actor por Una doble
vida, 1947), todavía sin su característico bigote, da vida a este abogado de
gran corazón y buenas intenciones por el que con el paso del tiempo vamos
sintiendo más simpatía y admiración.
Historia de dos
ciudades fue dirigida por Jack Conway que había codirigido el año anterior
Tarzán y su compañera (1934). Y otra vez en el papel de malo, tenemos a Basil
Rathbone (Robin de los
bosques, 1938; David Copperfield, 1935).
Lo que más llama la
atención son las escenas en las que el pueblo francés toma La Bastilla y
posteriormente coloca a los aristócratas bajo el filo de la guillotina. Son
escenas multitudinarias con grandiosos decorados y gran cantidad de extras.
Además de la parte histórica del argumento también nos encontramos con una historia de injusticias, de venganza ciega, de crueldad pero también de amor... o desamor.
Además de la parte histórica del argumento también nos encontramos con una historia de injusticias, de venganza ciega, de crueldad pero también de amor... o desamor.
Historia de dos
ciudades, como ya he dicho, me ha sorprendido y gustado mucho a pesar de no
estar entre las grandes del Cine Clásico, ni contar con grandes actores, ni estar
entre las mejores adaptaciones de Charles Dickens.
También en este blog:
Ciclo Un narrador llamado Dickens