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sábado, 19 de diciembre de 2015

Zinéfilaz: «Todos eran mis hijos»

Esta semana en el Blog de Cine Zinéfilaz, vuelto a recomendar una película de cine Clásico protagonizada por Edwad G Robinson y Burt Lancaster.


Todos eran mis hijos
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http://zinefilaz.blogspot.com.es/2015/12/todos-eran-mis-hijos.html

viernes, 24 de abril de 2015

Zinéfilaz: «La mujer del cuadro»

Esta semana en el Blog de Cine Zinéfilaz, comento todo un clásico del cine estadounidense de los años 40 dirigido por el director austríaco Fritz Lang: La mujer del cuadro
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http://zinefilaz.blogspot.com.es/2015/04/la-mujer-del-cuadro.html


domingo, 9 de junio de 2013

« El bazar de las sorpresas »

The Shop around the Corner
1940

Director Ernst Lubitsch

Guión Samson Raphaelson

Obra Miklós László

Música Werner R. Heymann

Fotografía William Daniels

Duración 94 minutos

Reparto James Stewart,  Margaret Sullavan,  Frank Morgan,  Joseph Schildkraut,  Felix Bressart,  William Tracy,  Sara Haden,  Inez Courtney,  Sarah Edwards,  Edwin Maxwell,  Charles Halton,  Charles Smith
 

Alfred Kralik es el tímido jefe de vendedores de Matuschek y Compañía, una tienda de Budapest. Todas las mañanas, los empleados esperan juntos la llegada de su jefe, Hugo Matuschek. A pesar de su timidez, Alfred responde al anuncio de un periódico y mantiene un romance por carta. Su jefe decide contratar a una tal Klara Novak en contra de la opinión de Alfred. En el trabajo, Alfred discute constantemente con ella, sin sospechar que es su corresponsal secreta.
 
 
 
Deliciosa comedia romántica que podemos englobar entro de la guerra de sexos dirigida con maestrita por Ernst Lubitsch (Ninotchka, 1939; Ser o no ser, 1942) que impregna la película con este toque Lubitsch al añadir esa pincelada de sofisticación e ironía sobre el mundo de la burguesía.
 
Su éxito además lo encontramos tanto en un argumento consistente, chispeante, ágil, inteligente y divertido como en todo el reparto. Tenemos la historia principal entre sus protagonistas que se puede dividir en dos: odio como compañeros de trabajo y amor entre dos personas desconocidas que se cartean y que resultan ser ellos mismos, aunque sólo el espectador lo sabe.
 
 

Estos protagonistas son Alfred Kralik, personaje que le sienta como un guante a un jovencísimo James Stewart (¡Qué bello es vivir!, 1946) y Klara Novak, a la que da vida Margaret Sullavan (Una chica angelical, 1935). Él es el mejor vendedor de la tienda en la que Klara comienza a trabajar. Desde el primer momento, no se llevan bien pero no les queda más remedio que soportarse día tras día. Por otro lado, ambos tienen puestas todas sus esperanzas en aquella persona con la que intercambian correspondencia desde hace meses… y con la que han quedado para, por fin, conocerse.
 
 

En cuanto a los secundarios, como no podía ser de otro modo, están llenos de pequeños matices que los hace especiales. Tenemos al dueño de la tienda, el señor Matuschek al que da vida Frank Morgan (El mago de Oz, 1939) un hombre que sólo piensa en los beneficios de su negocio. Pirovitch (Felix Bressart (Ninotchka, 1939) es otro de los empleados y confidente de Kralik. Vadas (Joseph Schildkraut (El diario de Ana Frank ,1959) es el empleado altivo que no simpatiza con sus compañeros. El chico de los recados es Pepi (William Tracy).
 
 

Son muchos los momentos que se pueden destacar de El bazar de las sorpresas, pero no me gusta desvelar partes importantes de la trama. Sin embargo sí que describiré uno en el que no hay diálogo, ni casi personajes, pero que por su expresividad, me llama la atención. Se trata de un plano secuencia en el que vemos la oficina de correos. El plano se desplaza por dentro del almacén de correos en donde vemos a los empleados distribuyendo las cartas. La cámara se desliza hacia los buzones de los apartados de correos. De repente uno de ellos se abre y vemos una mano en su guante palpando en busca de una carta. Después de movimientos rápidos y nerviosos, al no encontrar nada, la mano queda, durante unos segundos, inmóvil dentro del buzón. ¡Cómo puede ser una mano la expresiva!
 

Película totalmente imprescindible dentro del Cine Clásico. En 1998, se realizó un remake titulado Tienes un e mail, que está muy lejos de la magia del original.
 
El film ha sido declarado culturalmente significativo por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y escogida para su preservación por el National Film Registry.
 
 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Zinéfilaz: « Bola de fuego »

De nuevo ha llegado el momento en que debo publicar en el blog de cine Zinéfilaz y una vez más, me he decidido por un gran clásico de la comedia norteamericana portagonizada por la que es para mi una de las mejores actrices clásicas: Barbara Stanwyck. (Leer más).

http://zinefilaz.blogspot.com.es/2012/11/bola-de-fuego.html
 

miércoles, 29 de agosto de 2012

« Cadenas rotas »




Great Expectations
1946
 
Director David Lean
 
Guión David Lean, Ronald Neame, Anthony Havelock-Allan, Cecil McGivern, Kay Walsh
 
Novela Charles Dickens
 
Música Walter Goehr
 
Fotografía Guy Green
 
Duración 118 minutos
Reparto
John Mills, Valerie Hobson, Martita Hunt, Alec Guinness, Jean Simmons, Bernard Miles, Francis L. Sullivan, Finlay Currie, Anthony Wager, Freda Jackson
 
Un niño de origen humilde es enviado a educarse a Londres gracias al dinero de un benefactor cuya identidad desconoce.

  

Adaptación cinematográfica de la novela de Charles Dickens titula de Grandes esperanzas (1861), cuyo título en castellano han cambiado a Cadenas rotas sin que parezca haber una explicación razonable.
 
El director David Lean ha llevado al cine, con éxito, dos novelas de Dickens. Primero en 1946, Cadenas rotas (Grandes esperanzas) y dos años después en 1948, Oliver Twist. David Lean, gran director de películas épicas como El puente sobre el río Kwai (1957), Lawrence de Arabia (1962), Doctor Zhivago (1965) así como de otros grandes clásicos como Breve encuentro (1945) ó La hija de Ryan (1970).

 
 
El niño Pip (Anthony Wager) es invitado a la siniestra mansión de la excéntrica y solitaria señorita Havisham (Martita Hunt) para que pase el tiempo allí con ella y con su joven pupila Stella, a la que da vida una debutante Jean Simmons (Cara de ángel, 1952; Desirée, 1954; Espartaco, 1960), a la que la señorita Havisham a modo de venganza, está educando para que sea capaz de hacer daño a los hombres.

 
El Pip adulto está encarnado por el actor inglés John Mills, que bajo la dirección de David Lean lograría el Oscar al mejor actor secundario por La hija de Ryan (1970). El joven recibirá una herencia anónima de la que es informado por el señor Jaggers (Francis L. Sullivan) abogado también de la señorita Havisham. Ya en Londres coincidirá con otro joven, Herbert Pocket, al que da vida Alec Guinness (Oliver Twist, 1948; Cuanto de Navidad, 1951).
 
 
 
En un pequeño pero importante papel nos encontramos con un actor de físico carácterístico, Finlay Currie, al que siempre vemos en papeles secundarios como en Quo Vadis (1951), Ivanhoe (1952), Ben-Hur (1959) que en esta película interpreta a un preso fugado de la cárcel llamado Magwitch.
 
Y como dato curioso, diré que John Mills es el padre de las actrices Halley Mills (Pollyanna, 1960; Tú a Boston y yo a California, 1961) y de Juliet Mills (¿Qué ocurrió entre tu madre y mi padre? 1972).

 
En cuanto a la parte técnica, Cadenas rotas recibió dos Premios Oscar: a la mejor dirección artística en blanco y negro y a la mejor fotografía en blanco y negro además de ser nominada al mejor guión, mejor director y mejor película.
 
 

Siempre se dice que las apariencias engañan, que no es oro todo lo que reluce y que nunca hay que perder la esperanza. Siempre deberíamos tener grandes esperanzas.

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También en este blog:

Ciclo Un narrador llamado Dickens

martes, 3 de julio de 2012

« Oliver Twist »


Oliver Twist
1948

Director David Lean

Guión David Lean & Stanley Haynes

Novela Charles Dickens

Música Arnold Bax

Fotografía Guy Green

Duración 105 minutos

Reparto Alec Guinness, Robert Newton, Francis L. Sullivan, John Howard Davies, Kay Walsh, Anthony Newley, Henry Stephenson





Inglaterra, siglo XIX. Oliver es un niño huérfano al que su madre, una joven soltera, abandonó a las puertas de un orfanato. Para librarse de él, el malvado director de la institución, decide venderlo a un empresario como aprendiz de su taller. Cansado de los malos tratos que recibe, huye y acaba uniéndose a un grupo de pequeños rateros que viven bajo la férula de un viejo tiránico.


Considerada por muchos la mejor adaptación de la novela del mismo título de Charles Dickens, el director David Lean (El puente sobre el río Kwai, 1957; Lawrence de Arabia, 1962; Doctor Zhivago, 1965)) supo transmitir con minuciosidad a la imagen las detalladas descripciones de Dickens.


Con una fotografía en blanco y negro que juega enormemente con las luces y los grandes momentos de sombras, vemos unos decorados que nos muestran la época victoriana de los suburbios de Londres donde la miseria, la pobreza, la suciedad y el hambre están presentes en las callejuelas y plazoletas de la ciudad.



En los diferentes personajes vemos los diferentes sentimientos que los seres humanos pueden sentir en esta lamentable ambiente. Abusos, crueldad, avaricia, odio, oportunismo… frente a otros personajes de buen corazón que pertenecen a otro mundo muy lejano. Un mundo de lujo y bondad. Ese contraste de mundos se muestra perfecta y claramente.

 

El protagonista es el pequeño Oliver Twist (John Howard Davies), maltratado por la vida desde su nacimiento pero que aún conserva inocencia y buen corazón. Él es el centro de todo, sin embargo no es el absoluto protagonista. Todo gira en torno a él, pero todos los personajes tienen una gran importancia en el desarrollo de la historia, desde el avaricioso celador señor Bumble (Francis L Sullivan) hasta el cruel Bill Sikes (Robert Newton), ladrón y criminal desde niño al servicio de Fagin (irreconocible Alec Guinness (El puente sobre el río Kwai, 1957)) anciano cabecilla de un grupo ladronzuelos de entre los cuales destaca el avispado Dodger (Anthony Newley), favorito de Fagin.



Para mí, la gran baza de esta versión inglesa de 1948, está en la parte técnica más que en las interpretaciones. Decorados, maquillaje, peluquería y vestuarios dan vida a ese guión y a esas letras escritas por el gran Charles Dickens. Oliver Twist, quizás sea la novela más adaptada al cine y la televisión y también la novela más famosa de ese gran narrador llamado Charles Dickens.



Premios:
Festival de Venecia 1948: Premio a la Contribución Artística.




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También en este blog:

viernes, 8 de junio de 2012

Zinéfilaz: « La costilla de Adán »

Una vez más es mi momento para hablar de Cine en el blog Zinéfilaz. En esta ocasión quiero recordar a la que es para muchos, la mejor pareja del cine, Katharine Hepburn y Spencer Tracy, en una particular y divertida guerra de sexos.

http://zinefilaz.blogspot.com.es/2012/06/la-costilla-de-adan.html


jueves, 6 de octubre de 2011

« El extraño »

The Stranger
1946 

Director Orson Welles
Guión Anthony Veiller
(Novela: Victor Trivas)
Música Bronislau Kaper
Fotografía Russell Metty 
Reparto Edward G. Robinson, Loretta Young, Orson Welles, Philip Merivale, Richard Long, Konstantin Shayne, Billy House
95 minutos

Wilson, un agente de la comisión de crímenes de guerra, está buscando a Franz Kindler, uno de los cerebros de los campos de exterminio nazis, que ha conseguido huir sin dejar huellas. Siguiendo la pista de un antiguo camarada de Kindler llega hasta Harper (Connecticut).







Realizada por encargo, El extraño nunca fue del agrado de su director Orson Welles, pero el tema del que trata estaba en boca de todos ya que la Segunda Guerra Mundial y el nazismo hacía pocos meses que habían sido derrotados. La falta de libertad a la hora de dirigir se aprecia fácilmente al compararlas con otras películas de Welles. Por ejemplo, en El extraño, no hay tantos planos de tipo pica, contrapicado u oblicuos tan característicos del director, que tampoco se hizo cargo del montaje final. A pesar de ello y del desencanto de Welles, la película se rodó en un mes y tuvo un gran éxito de taquilla.


Pero sí que hay algo del genio de Welles, que  también caracteriza muchas de sus películas. Se trata de la fotografía y ese juego de claroscuros, de luces y sombras – más bien sombras-  en blanco y negro que estuvo a cargo de Russell Metty. (Sed de mal, 1958). En muchas escenas, el personaje de Welles queda oculto en la oscuridad. Tan oculto, como aquello que el propio personaje no quiere desvelar.  


El tema principal es sacar a la luz el secreto que oculta el misterioso Charles Rankin, personaje que interpreta el propio Welles, pero también trata el tema del amor. La fiel y enamorada esposa de Rankin, Mary, que interpreta Loretta Young, más habitual en el género de la comedia (Un destino de mujer, 1947), supo expresar el miedo de esa mujer que no acepta que su marido pueda no ser tan buena persona como aparenta. Está completamente cegada por él.



Tengo que decir que tengo una especial predilección por el actor Edward G. Robinson. Con ese aspecto de hombre menudo y bonachón, de mirada penetrante, que supo interpretar grandes personajes con muy dispares registros. Sería un malvado gángster (Cayo Largo, 1948), un inocente profesor involucrado en un crimen (La mujer del cuadro, 1945), un israelita (Los 10 Mandamientos, 1956) o un agente de seguros (Perversidad, 1945), entre otros muchos. Es aquí, Wilson, el perseguidor de Rankin, que para atraparlo es capaz de ponerle trampas muy adecuadas.



Un guión (nominado al Oscar) escrito por Anthony Veiller (Forajidos, 1946; La noche de la iguana, 1964), basado en novela de Victor Trivas, en el que también intervino Welles, sigue siendo todavía un tema controvertido a día de hoy, ya que los horrores del nazismo siguen, desgraciadamente, todavía muy presentes.

No está a la altura de Ciudadano Kane (1941), El cuarto mandamiento (1942), La dama de Shanghay (1947) o Sed de mal (1958), ni tiene unas secuencias –sobre todo las finales- tan extraordinarias como en estas pero hay que darle un lugar importante dentro de la maestría de Orson Welles.



También en este blog:

viernes, 24 de junio de 2011

Zinéfilaz: « Forajidos »

Nueva publicación en el blog de cine Zinéfilas. Una vez más, de entre el cine clásico me decido por una de las películas que se engloban dentro del llamado cine negro.

Un cine negro lleno de entornos sombríos, de pasiones, de poder, de avaricia, de asesinos y de...

http://zinefilaz.blogspot.com/2011/06/forajidos.html

domingo, 5 de junio de 2011

« Roma, ciudad abierta »

Roma, città aperta
1945
Director Roberto Rossellini
Guión Federico Fellini, Sergio Amidei, Roberto Rossellini
Reparto Anna Magnani, Aldo Fabrizi, Marcello Pagliero, Maria Michi, Harry Feist, Vito Annichiarico
100 minutos

La ciudad de Roma está ocupada por los nazis, y la temible Gestapo trata de arrestar a Manfredi, líder del Comité Nacional de Liberación. Annie Marie ofrece refugio en su casa a Manfredi y a algunos de sus camaradas, pero los alemanes descubren su escondrijo y rodean la casa...


Tengo debilidad por los argumentos que se desarrollan durante los años de la Segunda Guerra Mundial y toda la triste historia que gira en torno a ella. Historias que suelen ser crudas y tristes pero reales y esperanzadoras que forman parte de un pasado muy reciente.

El director italiano Roberto Rossellini logra con esta película la cumbre del neorrealismo italiano con un guión escrito por él mismo y por otros – entre ellos Federico Fellini- basado en la historia verídica de un sacerdote italiano y su lucha contra la invasión nazi. El rodaje comenzó durante los últimos meses de contienda y su posterior estreno, una vez acabada la guerra, fue censurado en algunos países como, sin que sea de extrañar en Alemania.

El argumento no tiene un protagonista único sino un conjunto de seres normales que intentan sobrevivir y luchar contra el nazismo dentro de sus limitadas posibilidades. Muchos de los actores no son profesionales pero ni siquiera nos damos cuenta de ello ante la maestría de Rossellini al mostrar un realismo atroz.


La actriz Anna Magnani, tiene un papel completamente desgarrador que nos queda marcado en la memoria pero, el personaje del padre Pietro, interpretado por Aldo Fabrizi, es el que más nos llega al corazón. Su relación con el niño Marcello se ha parecido muy tierna.

No descubro nada al comentar que los nazis son ‘los malos’ de la película y que como tales se comportan, sin embargo hay una cosa que me llamó la atención. No sé si estaré equivocada o realmente Rossellini lo insinúa como forma de burla hacia los nazis. Los gestos y los movimientos del jefe de las SS alemanas, el Mayor Bergman, parecen afeminados, sin embargo, la actitud de una de sus ayudantes, Ingrid, es poco femenina y sus gestos hacia la mujer drogadicta que le hace de informadora son excesivamente complacientes y contemplativos. Esto no sé si me lo habrá parecido a mí solamente.


Otra obra maestra de lo que se llama el no-estilo de hacer cine de Roberto Rossellini.



Premios:
Festival de Cannes 1946: Palma de Oro (ex-equo)

También en este blog:
Stromboli (1950) de Roberto Rosellini.

martes, 15 de marzo de 2011

« Recuerda »

Spellbound (Recuerda)
1945
Director Alfred Hitchcock
Reparto Ingrid Bergman, Gregory Peck, Leo G. Carroll, Rhonda Fleming
111 minutos

A un sanatorio psiquiátrico llega un joven director, pero con el paso de los días una doctora observa en él un extraño comportamiento relacionado con un misterioso pasado que no consigue recordar.

· Oscar
a la mejor banda sonona (drama o comedia).


Como en todo, en el cine también hay modas y en los años posteriores a la II Guerra Mundia el psicoanálisis de Freud estaba de moda. Era la moda porque en el fondo era la consecuencia de esa contienda.

En Hollywood, siempre en busca de nuevas y atrayentes historias para el gran público, aprovecharon la oportunidad y realizaron un guión basado en la novela The house of Dr. Edwardes de Francis Beeding, que dirigiría el maestro del suspense Alfred Hitchcock.

Pero Hitchcock, no sólo nos da un enfoque sobre los problemas de la mente sino que además la utiliza como crítica de la psiquiatría, mostrándonos que el que un hombre esté loco tiene cura segura si su psiquiatra se enamora de él.

El psicoanálisis es básicamente el estudio de los sueños del paciente. Para mostrarnos estos sueños, Hitchcock confió en Salvador Dalí. Personalmente, como admiradora de Dalí creo que es una elección muy acertada. Nuestros sueños son laberintos rocambolescos de imágenes que muy bien podrían ser parte de alguna obra del artista catalán.

Además quiero destacar la música del genial Miklos Rozca (Ben-Hur, Días sin huella, Perdición, Quo Vadis, etc...), que nos atrapa tanto en la confusa mente del protagonista como en la historia de amor de la que somos testigos.

Y por supuesto, no haría falta que lo mencionara, el maestro aparece en una secuencia de la película. Ya sabemos que estos cameos son su sello personal y lo vamos buscando en cada fotograma. Esta búsqueda por parte del público le produjo un problema al director, ya que pensaba que el público estaba tan pendiente de encontrarlo que no prestaba atención a la trama. Encontró una solución: aparecer en los primeros minutos de la película.

¡Simplemente genial!

Otra película de Alfred Hitchcock en este blog: Rebeca (1940)