Nunca pensé que encontraría ayuda tan desinteresada para tender la colada y es que no todos los días un infernal equino se ofrece voluntario para tan cotidiana labor. Tras terminar felizmente nuestro trabajo y mientras comentábamos lo esforzado de las tareas domésticas le pedí educadamente permiso para realizarle un retrato a lo cual accedió gustosamente. Olvidé pedirle su dirección para enviarle la toma, si alguien lo ve, por favor, díganle que su hermosa figura cuelga de este humilde blog.
"Rocín de brillante y esbelta figura transpórtanos en tus lomos a lugares de infinita fantasía"