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martes, 11 de abril de 2017

Los Superfortress, volando de forma inmejorable con su orgánico y enérgico álbum “Human Race Sucks”

No por habitual resulta menos preocupante y ciertamente injusto: aparte de los músicos, el rock and roll tiene múltiples y variados protagonistas que no suelen obtener, más allá del ámbito personal próximo, un merecido reconocimiento. Solo la perspectiva que da el tiempo transcurrido logra que los expertos valoren, en su justa medida, su imprescindible aportación aunque, lamentablemente, no siempre. Qué duda cabe que un buen disco es obra directa de sus autores e intérpretes pero, para que su talento llegue hasta nosotros con toda su brillantez, se necesitan ingenieros de grabación tan profesionales y hábiles como Máximo Ruiz, quien desde su estudio malagueño de Hollers Analog, ha conseguido el mejor sonido posible para la nueva obra magistral de los Superfortress. Se trata de un álbum de ocho imponentes canciones bajo el título genérico de “Human Race Sucks”, editado a finales de 2016 por Clifford records. Si conoces su anterior entrega, este disco te va a sonar más orgánico y visceral porque, entre otros aspectos temáticos, fue grabado en un ocho pistas y en directo. El resultado no podía ser más apropiado para unas canciones que despiertan los sentidos a base de latigazos procurados por esos inconfundibles riffs de guitarra que respaldan la vehemente voz principal acompañada por una imperturbable sección rítmica de bajo y batería que completa una formación de trío ciertamente espectacular tanto en directo como en estudio.                    

Trayectoria

Los Superfortress en su gira italiana (2016)
Los Superfortress se formaron hace seis años con Pedro “Last Splash”, cantante y guitarrista; Alberto bajista y coros,  y Juanese, baterista. Empezaron siendo una asociación gastronómica, poco seria añaden ellos, en un cortijo de Uleila del Campo en Almería. Al final fueron liándose con la música y convinieron en la necesidad imperiosa de crear una banda de rock. Cabe mencionar también que Last Splash milita en la banda de space rock Monogay también como guitarrista, formación que está por el momento parada. El nombre lo toman del B-29 Superfortress, bombardero que construyeron los americanos  durante la segunda guerra mundial, asociado con capítulos bélicos como la batalla del Pacífico. Tienen grabado un Ep anterior con el título de “Julen” (Clifford records 2015) que te presentamos aquí

Pura energía en el escenario
Este Lp de 12” a 45 rpm, con descarga digital incluida, fue grabado en directo en los inestimables estudios Hollers Analog de Málaga en 8 pistas, excepto “Proud to tress” prodecente de las sesiones de “Julen”, en marzo de 2016, por Máximo Ruiz (The Hollers) quien también se encargó de la mezcla y masterización altamente profesional. Los temas son propios y todos están cantados en inglés menos dos en los que se expresan en castellano. Repiten en el artwork  María Ponce y Daniel Zapata con una cadavérica y elegante portada en blanco y negro.  Una vez más, tan excelente trabajo está dedicado a Julen, ejemplo de lucha y tesón por seguir adelante en la vida.  Para él, vaya también dedicada esta reseña con nuestros mejores deseos.  
  
Las canciones

En directo, fotos de su facebook 
El disco se abre con “Sweet Assassin” y esa penetrante sección rítmica de bajo y batería que avanzan con una seguridad apabullante a la que se suma la guitarra diseñando momentos estelares que reciben a la desgarrada voz principal. Juntos nos procuran unos momentos sonoros a medio camino entre el hard rock y el “garage punk” más irredento, en un tema que parece pensado para correr entre momentos lisérgicos nada desdeñables. Crescendos geniales y cortes temáticos sobre los que emerge la banda antes de dar paso a su “Muchachita”. Una andanada de guitarras hirientes da cohesión a un tema en el que nos cuentan: “por las calles, los señores, las mujeres, nos señalan al pasar… sabes muchachita que no soy de piedra”. Una canción desgarrada, rápida, con porciones entre ácidas y salvajes, más un ritmo que incita al baile desbocado.

A continuación nos ofrecen “Money Maker”, otra maravilla de cosecha propia en la que la guitarra arranca embebida de lujuria con ese pase oscuro que se funde con la batería y el bajo para ofrecernos un tema trepidante, repleto de matices de blues rock al que añaden la voz de ultratumba con la que logran ponernos los pelos de punta mediante un recitado tan primitivo como visceral. El tema crece por el efecto combinado de guitarra persuasiva, con un solo ácido incluido, más bajo incisivo, y la consabida percusión imperturbable, envolviéndonos a todos en una atmósfera densa propia de una banda tremendamente imaginativa que acelera en los compases finales generando un fantástico éxtasis final.  Acaba la primera cara con “Proud to tress”, tema que se articula sobre una soberbia mezcla de guitarra fiera, bajo impetuoso, y brava batería, dando cobertura a esa voz principal que se rompe por momentos para dar una tremenda áurea de locura a una canción de rock and roll  indómito.    



La cara B arranca con “Bones” y ese instructivo trenzado de punteo de guitarra que va creciendo compás a compás con la ayuda de la sección rítmica hasta la entrada de la poderosa voz solista que se expresa con ese ímpetu propio de la rabia contenida y las ganas de compartir con todos nosotros una pasión indescriptible. La melodía sigue envolviéndonos dotada de efectos que se nos antojan incluso propios del outlaw country más canalla y tosco. “Pindown” es el título del siguiente tema y en él, los Superfortress arremeten con secuencias de punk blues, de nuevo en castellano, entre “sus caderas primavera en Oregón… el no va más al caminar, gafas de rock, tacón molón … la choni más bonita del lugar… la peluquera más canalla del local… no puedo soportarlo más”. Un sólo de guitarra hiriente y un avance percutivo inalterable dotan al tema de ese swing aguerrido imprescindible.    

Superfortress en vivo, foto de su facebook 

Le sigue el corte “Sick Bitch” con el que el trío da muestras, una vez más, de ese dominio natural para medir los tempos con escrupulosos recorridos de guitarra, bajo y batería conjuntados al milímetro, con leves momentos solistas de intensidad nada desdeñable y, por supuesto, esa voz tan compenetrada con la sección instrumental. Un amplio abanico de riffs construyen el motor de una poderosa banda que nos lleva hasta el último y más calmado corte de este álbum. Un “Oh Lord” pura pasión, con momentos de raíz americana en los que la melodía nos conmueve en cada una de sus notas, creciendo hasta el infinito, con arreglos intensos medidos por una percusión escrupulosa.     

Reflexión final


Superfortress en directo. 
“Human Race Sucks” de los Superfortress es, como su nombre genérico indica, un auténtico revulsivo contra la anodina como jodida raza humana y las execrables acciones de sus elementos irresponsables. En todas y cada una de sus ocho magníficas canciones, la banda no solo confirma su enorme valúa, ya sea a nivel creativo como interpretativo, sino que además son producto de una simbiosis extraordinaria con todos los que han colaborado en este gran trabajo discográfico, desde el mismo sello hasta los responsables del artwork contando, por supuesto, con el artífice de su peculiar sonido. El disco fue grabado en solo tres días y lo fascinante del caso es que la banda tenía tan solo la intención de materializar tres temas y masterizar otro procedente de la sesión del anterior Ep “Julen”. Al final fueron hasta siete las canciones, más la mencionada “Proud to tress”, que este power trio grabó en ese mismo tiempo gracias, entre otras cosas, a la facilidad con que Máximo encontró el sonido ideal para lograr que las ideas irradiasen en su máximo esplendor, y valga la redundancia. El resultado  denota un indiscutible estilo propio, una forma propia de entender el rock and roll desde múltiples vertientes, con detalles de hard rock, punk blues, “garage”, o outlaw country. Un disco excelente que te llegará a lo más profundo del alma retumbando en el estómago y revolucionándote los pies, al ritmo de canciones que conmueven por medio de melodías apasionadas y tempos extraordinariamente bien calibrados.     

Nota: Puedes escuchar las canciones en el bandcamp de Clifford donde también podrás adquirir una copia del álbum.  

miércoles, 26 de agosto de 2015

Los Superfortress, bombardero de rock and roll con potente y emotiva velocidad de crucero

El B-29 Superfortress fue un bombardero que construyeron los americanos  durante la segunda guerra mundial, asociado con capítulos bélicos como la batalla del Pacífico.  Más allá de las posibles consideraciones militares, considero que el nombre de Superfortress es muy adecuado para identificar a este trío de rock and roll de Almería que acaba de debutar este 2015 con un Ep llamado genéricamente “Julen”, editado por la discográfica también almeriense Clifford Records.  Al igual que la superfortaleza yanqui, este power trio es ciertamente robusto, demoledor, prácticamente indestructible, de gran envergadura, vanguardista en los patrones aeronáuticos, con llamativo fuselaje, movido por unos motores potentes que le permiten elevarse con rapidez y una potencia ciertamente impresionante. Tras oír las cuatro canciones de este magnífico Ep, podemos identificar perfectamente todas y cada una de las excelencias antes mencionadas, tanto en la destreza como en la imaginación de estos músicos almerienses. Incluso, como el avión de referencia, no son tres sino cuatro los motores que mueven el proyecto con una consistencia y credibilidad encomiable: Tres grandes músicos al bajo, batería y guitarra, más un jovencito llamado Julen, familiar de uno de los componentes del trío, quien padece una enfermedad contra la que está luchando con tesón para que sus “hélices” se muevan con la potencia que bien merece y de este modo elevarse a ver el mundo que le espera.  Para él  está dedicado este enorme Ep con el que empezamos a volar en este mismo instante motivados por todo su poderío creativo. 

Trayectoria 

Superfortress. Foto de su facebook
Los Superfortress se formaron hace seis años con Pedro “Last Splash”, cantante y guitarrista; Alberto bajista y coros,  y Juanese, baterista. Empezaron siendo una asociación gastronómica, poco seria añaden ellos, en un cortijo de Uleila del Campo en Almería. Al final fueron liándose con la música y convinieron en la necesidad imperiosa de crear una banda de rock. Cabe mencionar también que Last Splash milita en la banda de space rock Monogay también como guitarrista,  por cierto otra de las formaciones insignes de Clifford Records.  Como proyectos inminentes tienen previsto grabar un videoclip del tema "Bucle" y un segundo EP a finales de este año 2015, así como les constan en agenda numerosos conciertos de presentación de su primer trabajo por varios escenarios de Almería, Cádiz, Murcia, Granada, Madrid y Málaga. 

El Ep que te presentamos fue grabado en Fusible Studio de Almería en septiembre de 2014 con Raúl Parra quien se encargaría también de la producción, mezcla y masterización. Destaca en la portada un inquietante dibujo de un espantapájaros de cuyo pecho emerge una muñeca y en la contraportada un camino en medio del oscuro bosque. El dibujo es de María Ponce  y el diseño de Daniel Zapata con la colaboración fotográfica de Carlos Olmedo. 

Las canciones 

Superfortress. Foto de su facebook
El disco se abre precisamente con la canción “Lion” en la que hablan de la fuerza y tesón de Julen para luchar por su vida. El tema se articula sobre una poderosa descarga de guitarras punzantes que abren brechas en la injusticia del destino para que se cuele la ilusión, y esa imprescindible esperanza por seguir adelante. Con ritmo marcado, riffs de extraordinario hard rock, actitud punk y esa voz desgarradora, la canción adquiere una dimensión aguerrida y leonina. Rápidos, y a su vez muy bien dispuestos,  momentos instrumentales completan esta excelente apertura que termina con la tierna y contagiosa risa de un niño, presumiblemente la de Julen. En la misma cara A  nos ofrecen “Last Salvador”, otro tema de guitarras moviéndose a una potencia inusitada con la que consiguen elevarse de forma atronadora  y con la robustez precisa para que melodía y ritmo se compenetren a la perfección. En este caso, se condimenta  el tema con un aire psicodélico y “bluesero” que permite amplificar el valor melódico respaldado por un potente bajo que retumba como un pistón, más una guitarra que desdibuja riffs precisos y una batería que mantiene impertérrita y con suma efectividad, el tempo del primero al último de los compases. Breves momentos solistas de guitarra se trenzan, con habilidad, con esa poderosa voz principal.    


Ya en la cara B nos ofrecen un sensacional tema titulado “La Chica”. En este caso, los Superfortress se tornan especialmente cautivadores, cantando en castellano al modo de las grandes bandas de blues rock de los setenta con una facilidad fascinante. “Quita esa cara de pena y vamos de verbena a la orilla del mar” canta este power trio  “a la chica más linda que hay en la provincia y no se hable más”.  Un tema muy bien hilvanado que invita tanto al baile como a la audición envolvente gracias también a ese poder lisérgico que imprimen con un riff de blues distorsionado con el que se define el ritmo. A destacar también algún que otro efecto instrumental que potencia el valor ácido de la canción y ese momento con bajo percutiendo a manotazos con enorme destreza al que se incorpora la guitarra y la batería con una compenetración brutal.

Superfortress. Foto de su facebook
Y para terminar, “Bucle”, tremendo punto y aparte para este disco que esperemos se convierta cuanto antes en un punto y seguido porque eso querrá decir que vamos a disfrutar de muchas más entregas discográficas tan geniales como ésta. La canción que cierra este Ep nos confirma, con creces, a una banda sólida, capaz de arremeter con una fuerza descomunal mediante un vuelo rasante de guitarras demoledoras, un bajo del que emergen sensacionales ráfagas de graves y una batería que arremete contra el silencio como si fueran las torretas de metralletas de un B-29 enloquecido.  Añádele un solo de guitarra de enorme consistencia, una voz rota y una distorsión de motor con las válvulas al rojo vivo, y tendrás un temazo de rock and roll  que aúna el punk y el hardrock con un toque propio extraordinario.   

Reflexión final

Como bien sabrás, no es el único ejemplo de banda que recurre a los artefactos aéreos, motores, o componentes de uso militar para establecer símiles con sus respectivos proyectos musicales.  Podríamos citar, por ejemplo, en el caso de la aviación, a los Led Zeppelin, Jefferson Airplane, U2 o a los B-52’s  que precisamente también utilizan la nomencaltura de un bombardero, otro modelo de la Boeing muy conocido en la historia de Almería ya que en enero de 1966 uno de esos aparatos tuvo un accidente y perdió sus armas nucleares en la población de Palomares.  Pues bien, ante tamañas resoluciones sonoras, con arreglos tan potentes y poderosos como los que nos presentan estos geniales Superfortress,  creo que resulta muy adecuado utilizar el calificativo de ese avión para aproximarse al concepto creativo de este grupo almeriense. Ambas fortalezas coinciden en las virtudes técnicas aunque difieren en sus objetivos. Mientras el aparato americano transportaba en sus entrañas destrucción a mansalva, en el alma de este power trio encontramos todo lo contrario: una arrelada esperanza por conseguir una vida mejor, con la ilusión y las ganas del pequeño Julen, aportando su buen criterio artístico, más una firme actitud, que engrandece la historia del mejor rock and roll.  

Nota: Puedes escuchar los temas en el bandcamp y adquirir una copia del Ep en vinilo con descarga digital gratuita en la web de Clifford records.