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miércoles, 10 de marzo de 2010

The Bite, superviviencia punk mod “In my twon”

Portada Lp 
“In My Town” es el título del primer y esperado larga duración de los barceloneses The Bite, coeditado por Bip Bip Records y Daily Records.  El álbum contiene 12 temas, más cinco canciones de su primer Ep, My Reason to live, a modo de bonus tracks. En total, alrededor de media hora de emociones sin tregua donde los estilos punk, revival mod y powerpop se combinan para expresar un mensaje, repleto de reivindicaciones sociales y existenciales, mediante una voz portentosa, unas guitarras afiladas y un ritmo frenético. Desde la original portada, con la cuadrícula abierta e igualitaria del conocido Plan Cerdà,  hasta su tema estrella, Barcelona adquiere un papel protagonista en este álbum. Ya nuestros míticos Brighton 64 hablaron hace casi treinta años sobre esa Barcelona Blues, un espacio cosmopolita capaz de provocar tantas pasiones como la misma cantidad de odio hacia aquellos que, desde el poder, deciden su futuro, y que lamentablemente, se equivocan una y otra vez. Y de eso hablan precisamente los Bite, de futuro o quizás mejor dicho, de la ausencia de éste, y de la falta de planes satisfactorios para vivir en su propia ciudad desprestigiada por la mezquina sociedad dominante.

The Bite. Fotos de su facebook
The Bite son Javi Mendoza (voz), Jordi Geli (guitarra), David Intrankil (bajo) y Sergi Coussin (bateria). Se formaron en 2006 con músicos procedentes de otras bandas como Kissin Coussins o Futureproof. Juntos forman un cuarteto con una complicidad extraordinaria que han demostrado con este álbum ser capaces de aportar un estilo propio a la intersección que permite al pop melodioso mezclarse con los sonidos del punk más rabioso. Este trabajo discográfico nos recuerda a otros tiempos musicados por los Clash, los Jam, los Undertones o los Buzzcocks así como otros insignes combos de finales de los setenta y ochenta. Sí, es cierto pero no lo es menos que, con su música, logran ofrecernos una visión portentosa de unos recursos ya explotados pero no por ello agotados. Quienes conozcan el punk pop de finales de los setenta y ochenta, y no hayan oído este disco aún, puede que se pregunten qué aportan estos barceloneses al prolífico universo musical de esos años de revival mod y el punk urbano donde multitud de bandas se formaron, con desigual éxito, en cualquier rincón del planeta. Quizá la respuesta más acertada la encontremos en la escuela de Bauhaus quienes ya aseguraban hace mucho tiempo que todo está inventado y el secreto de lo novedoso está precisamente en nuestra capacidad de combinar de forma creativa los elementos existentes. Ese ejercicio de originalidad es precisamente lo que han hecho estos Bite.

The Bite. Fotos de su facebook
Después de un excelente primer Ep de debut titulado "My reason to live", también editado en 2008 por Daily Records, que agotó su primera tirada, The Bite presentó en 2009 dos grandes temas nuevos llamados Cross the line, donde la potencia del revival mod 79 era más que presente, y la canción estrella de este nuevo Lp “In my town”, un claro ejemplo de cómo las guitarras y la batería pueden ir en una sola dirección con una fuerza imparable. Estos dos trallazos se incluían en un Ep compartido con The Cute Lepers, en manos también de Daily Records. Con sólo estos dos discos sencillos en el mercado, The Bite consiguieron el beneplácito de un  grupo importante y heterogéneo de fans que acuden a sus contundentes directos y que, una y otra vez, les habían manifestado la necesidad imperiosa de compendiar en un solo álbum el valioso material con el que consiguen levantar pasiones en sus magníficos conciertos. Al final, ese sueño de muchos se ha hecho ya, por fin, realidad.

Hay que dejar bien claro que este álbum no es una especie de recopilatorio de grandes momentos del punk pop de los setenta y ochenta revisados por un joven grupo de Barcelona. Son canciones todas ellas originales y aunque sean reconocibles algunos detalles propios de esa época y ese estilo, han pasado más de treinta años desde los primeros y seminales Lp’s de los Clash o los Jam. Los grupos suenan diferente, y el street punk o el hardcore, entre otros géneros y formas de entenderlos, han aportado elementos nuevos a la evolución melódica y rítmica de los grupos más contundentes de nuestro panorama actual. The Bite pertenecen a esa clase de bandas que cogen lo que quieren para ordenar su discurso. Temas como este Empty Life, que abre el disco, tienen sus acordes y sus coros a lo Clash pero la voz principal no se parece ni por asomo a la de Joe Strummer. Mi más sincero reconocimiento a su cantante principal que ha conseguido, en éste y en el resto de temas, impregnar las canciones de un estilo muy personal con un timbre de voz que, encima, se permite el lujo de variar según sea el estilo, más cercano al punk o al revival mod.

The Bite. Fotos de su facebook
También hay en esta ciudad de los Bite buen powerpop con temas como You and me, donde los desarrollos guitarreros de los Buzzcocks están presentes como referencia para jugar sobre ellos con esa declaración tremenda de sentimientos. Tras ese tema, sorprende no ver en los créditos de Shitty Job a todo un Paul Weller tocando la guitarra o a un Bruce Foxton brillando con su bajo mediante esa demostrada agilidad magistral. La mejor de las notas posibles también para ambos, guitarra y bajista, cuyo acompañamiento consigue dotar a la canción de una amalgama de matices realmente especiales.  Más adelante, oiremos cómo ese mismo bajista en el inicio de In my town cambia su forma de manejar el instrumento para empezar con un riff más contundente y despreocupado como buen bajista de punk al modo, por ejemplo, del siempre visceral Paul Simonon de los Clash.

The Bite. Fotos de su facebook
En el cuarto tema, I wanna see you again, así como en un par más del disco, se incluye una reducida base de metales interpretados por Jordi Prats a los saxos y Francesc Vive a la trompeta. El toque de estos instrumentistas se añade con coherencia y mediante una precisión muy acertada para rememorar la influencia que la música negra y en concreto el ska jamaicano tiene en la música punk.
 
Le sigue la canción, I was so blind, con la que logran sorprendernos gratamente con ese punteo de guitarra y un acompañamiento de powerpop magnífico, para hablarnos de una desesperación personal consecuente a una realidad sentimental insatisfactoria. Una delicia de canción, con una manufactura de referencias que, si se me permite, consigue que los Jam suenen a Clash o al revés. Tras ese punto de inflexión, aparece esa magnífica “In my town” de la que ya he comentado algunos puntos y sobre la que solo añadiré el gustazo de oír esa crítica feroz a la globalización, a la perdida de ese individualismo tan mod, y a esa ciudad donde uno ya no se siente en casa cuando sale a pasear por sus calles dominadas por los intereses económicos de las multinacionales.  

A continuación, The Bite no cejan en su crítica contra el sistema y esa terrible adoración del dinero con temas como Cross the line, “eres lo que posees”, con un solo de guitarra muy calibrado y perfectamente encajado, o con ese grito existencial que es I Gotta gett over you.  El tema Angel Of the North empieza con esos vibrantes tambores de un hábil y siempre preciso percusionista que retumban en el estómago para dar entrada a un desarrollo de guitarras, voz principal y coros que cortan la respiración.  Y si ya creías haberlo oído todo, espera a escuchar New Vampire donde se sirven de un medio tiempo fantástico, efectos especiales, punteos siniestros, y un guiño a los grupos del llamado post-punk, como Magazine o los Bauhaus que tomaron su nombre de la ya citada escuela de diseño alemana.

The Bite con Rulo Subvers. En su facebook
Sin tener en cuenta las también espectaculares canciones de su primer Ep, añadidas al final de este Cd, o como descarga en el disco de vinilo, que no estaban disponibles hasta ahora en formato digital, el álbum acaba con dos temas de la talla de I Get Angry o The Money Man. Una vez más nos demuestran otra de sus virtudes no comentadas y que es esa enorme  habilidad para transitar con sus canciones por esos callejones melódicos un tanto complicados, eso sí, con encanto,  por los que parece que ese acorde no va a pasar, pero sí y con nota. Luego, con un golpe magistral de break o guitarra, logran situarnos de nuevo en grandes avenidas donde fluye la melodía principal con elegancia y decisión.

Con The Bite, la única sensación que no es viable es la de agotamiento  mental. Se explayan, mediante un elevado grado de imaginación y no se permiten un solo desliz, ni temático ni musical. Ya no es cuestión de comprobar (ajajá!!!) si estos jóvenes hacen lo mismo que nuestro grupo favorito de cabecera de tota la vida. Si pensamos así, cualquier propuesta nos resultará insatisfactoria. Lo que realmente importa, el centro de la pasión, es comprobar si su energía y vitalidad nos llegan, si esa actitud comunica con nosotros. Ese complejo proceso de empatía sólo es posible cuando escuchamos, como es el caso, una banda que cree en lo que hace y no malgasta recursos para hacernos llegar su mensaje sin titubeos. The Bite son grandes porque su música es así, un cúmulo de detalles ya conocidos, aunque no todos, pero tratados por encima de todo con esa determinación y originalidad que consigue un resultado final ciertamente glorioso.

Nota: Puedes escuchar el disco en el bandcamp o comprar una copia en Daily records

lunes, 5 de octubre de 2009

"A Way of life" de Briatore, un estilo de vida elegante y creativo

La discográfica Bip Bip Records editaba en 2009 el primer álbum de un grupo marbellí, de nombre Briatore, formado hace un par de años con el objetivo de recrear los sonidos con raíces jamaicanas bajo un prisma europeo, con una larga trayectoria que arranca en algunos de sus músicos en el mítico grupo de los ochenta La Leshe que Mamate. A way of life, que así se titula de forma genérica, contiene 10 canciones donde son fácilmente reconocibles guiños a los Specials, los Clash, e incluso a los Kraftwert de los que nos ofrecen una versión memorable de su histórico The Mod-el, renombrado para la ocasión con ese intencionado guión ortográfico.

Tras una primera escucha, más emocionada que reflexiva, es posible que pensemos que la propuesta Briatore es un tomo más para la enciclopedia siempre recurrible de los ochenta, que empieza con un prólogo en 1979, y que nunca va acabar mientras existan los fans irreductibles del sello 2 Tone, el mod revival o el punk con tintes de reggae. Este no sería un dictamen erróneo pero sí bastante incompleto porque creo que este trabajo de debut nos ofrece mucho más; nos proporciona una visión muy personal, sorprendente en detalles y muy rica en sensaciones, que paso a describir con las siguientes impresiones.

Empieza el álbum con una seductora bienvenida a ese particular club donde afortunadamente, aún hoy en día, en pleno siglo veintiuno, siguen bailando los fans de los sonidos 60’s. “Into the club“, que así se titula, es un pedazo de bailable que encaja a la perfección en las mejores pistas, con ese sonido de órgano envolvente y ya reconocible para el resto de los temas. Le siguen un cúmulo de excelentes propuestas, arropadas por un diseño de portada sobrio pero muy elegante, que crecen con cada escucha: canciones para las que no sirven ni uno, ni dos, ni siquiera tres “me suena a…” para calificarlas con precisión. Es así, con determinación e ideas originales, como el grupo pasa a desarrollar un sonido propio y amplía los objetivos iniciales antes mencionados.

Hay momentos que no desentonarían en absoluto, si regresasen a la actualidad, como verdaderos inéditos de míticos grupos de ska como los Specials o los Selecter, y si no te lo crees escucha la inquietante “Try one’s luck” o la arrolladora “What’s your (Fuckin) Name“; otros, son vibrantes himnos juveniles como el tema que da nombre al disco; incluso hay espacio para recrearse en instrumentales “divinos” con ecos sixties italianos como el titulado precisamente como el propio grupo, o desarrollos melódicos entre el pop, el soul y el ska como Run. Incluso podrás disfrutar, y mucho, de situaciones difíciles de olvidar donde honran con excelente criterio, la memoria del gran Joe Srummer con temazos como A boy with a gun on the road o Not Today. Cierra el álbum un apoteósico “Short beat ‘A’“, una mezcla fascinante de garage, surf, y ska, donde Briatore parecen indicarnos cuáles son sus recursos más salvajes, aquellos que brillan con espontaneidad en sus ya reconocidos directos.

Este álbum, que no olvidemos es de debut aunque no lo parezca, ofrece un amplio abanico de referencias interpretadas al gusto de unos músicos que tienen las ideas muy claras. Sin duda, los Briatore comienzan un camino que va a originar comentarios entusiastas y fans muy devotos. Su música es apta no sólo para seguidores de un estilo de vida con raíces sixties, sino también para mentes despiertas que quizá no sepan nada sobre el revival de los ochenta. Por ello, estoy convencido de que van a provocar reacciones embarazosas entre los críticos más ortodoxos que no sabrán cómo evitar, si son sinceros, un veredicto más que favorable para este fabuloso disco, gentileza de una discográfica con un claro y necesario empeño en ofrecernos grandes momentos, pasados y presentes, del modernismo estatal.

Un consejo: hazte con este atractivo estilo de vida y disfruta de la propuesta, tan divertida como inteligente, de unos Briatore que aportan y conmueven mucho más que ese conocido personaje del mundo del motor del que adoptan el apellido a modo de crítica “contra la vulgaridad que asola el nuevo milenio” según sus mismas y tan acertadas palabras de presentación como proyecto musical.