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viernes, 28 de julio de 2017

The Hollers te inflamarán el alma con su “I'll Do the Talking”, un brillante Lp de ardiente punk blues

Lp Foto: Errefotografía
The Hollers son de esas formaciones de las que muchos han aprendido, incluso aprehendido, en los últimos años, en especial entre aquellos dúos de guitarra, voz y percusión, que han explotado los recursos del rock and roll más salvaje. Pioneros en muchos sentidos, sus canciones aúnan fortaleza e imaginación, mediante un absoluto conocimiento de causa y un dominio meticuloso del género. Su ardiente y visceral creación se completa con una interpretación demoledora en directo y una grabación exquisita en los Hollers Analog  Studio donde tantas bandas han encontrado lo necesario para brillar en su “máximo” esplendor.  Se trata de un dúo que genera un amplio planteamiento sonoro que va del primitivismo del blues a la andanada del punk pasando por la inmediatez del “garage” más oscuro.  Acaban de editar este 2017 un Lp ardiente con el título genérico de “I’ll Do The Talking” con las discográficas Folc records y Ghost Higway recordings.  Un disco impecable que consigue ir más allá de todo lo conocido; de ahí, ese título genérico que se nos antoja tan contundente: ahora les toca a ellos hablar  mientras todos los demás vamos a escucharles atentamente.     

Trayectoria

The Hollers 
The Hollers son Max RB (Máximo Ruiz Bandera), a la voz, guitarra, armónica, teclados  y Salva H. (Salvador Higuero) aka Howlin Sal a la batería. Se formaron en el año 2005 en Málaga.  Pioneros del punk blues, graban en los míticos Hollers Analog Studio de Máximo, y publican en 2009 con Monterrey un split con Little Cobras, en el que aportan los temas “Sinking Low” y “Soul Between Your Legs”.  Le sigue “Holler's Stomp”, Ep autoeditado.  Ya en 2013 recopilan sus grabaciones  con el título de “Forgiven But No Forgotten: Early Recordings” en el que aparece, en algunos temas, Paco Cloud de The Blackberry Clouds quien aporta órgano.  Ese mismo año aparece una grabación en directo grabada en el Velvet Club, de Malaga, el 4 de abril de 2009 con la participación de Paco. “I'll Do The Talking”, su primer larga duración, ha sido coeditado por FOLC Records y Ghost Highway Recordings. Fue también  grabado en su propio estudio, The Hollers Analog Studio.  Las fotos son de Errefotografía y el diseño de Cristóbal Jiménez Trujillo "By Cejota".

Las canciones

The Hollers. Foto: Errefotografia
El disco empieza con el tema que le da nombre. “I'll Do The Talking “  es una canción cargada de intencionalidad que empieza a caminar, con la seguridad de los maestros con ideas claras, entre riffs de guitarra que se combinan con exquisita prestancia al son de una batería imaginativa.  La voz principal culmina tan excelente corte de apertura con su enérgico  fraseo agresivo.  Varias líneas de guitarra fuzzcinante  se trenzan con una habilidad encomiable con un final instrumental que regresa al centro de su microuniverso  para resurgir entre compases de blues lisérgico y endemoniado, creciendo compás a compás. Le sigue “All Dead And Gone” con su certera andanada de distorsión arrasando con todo lo que se halle a su paso a ritmo de una batería presta a mantener el ritmo con una seguridad absoluta. Hard blues  que  explota de forma hipnótica consiguiendo aislar al atento oyente de su entorno vital para sumirle al imaginario de unos inspiradísimos Hollers.   

A continuación nos ofrecen “Your Only Flaw”, otra maravilla de blues desértico que se lanza  como un caballo desbocado por las llanuras de tu imaginación saltando por encima de todos los obstáculos que tu subconsciente disponga en el camino.  Batería y guitarra, en absoluta compenetración rítmica, realzan los arreglos melódicos, entre salvajes momentos de guitarra y esa voz que desprende una fuerza inusitada.  Cierra la cara A, la descomunal “Weird Times”  con la que arremeten entre un ritmo cercano al rockabilly, más una amalgama de recursos ácidos que agujerean cualquier prejuicio contra la fusión bien entendida.  Momentos instrumentales oscuros que emergen para crear varias tensiones y que culminan en la línea argumental principal.   
    
The Hollers. Foto: Errefotografía 
La cara B arranca con “This Shadow” , toda una sacudida sonora que te envolverá como si se tratase de una combustión musical espontánea. Toda una fuente inflamable de acordes, riffs i voz guerrera, marcados por golpes viscerales de percusión. Un ritmo bronco que perfila un tema conmovedor en el que no falta una armónica indómita repitiendo un esquema melódico que dialoga sin tapujos con la guitarra hasta el golpe final.  Con “A Place Called All Right”, los Hollers experimentan con los parámetros del R&B más sucio para darnos en toda la cara con un tema sublime en el que consiguen enloquecernos con esa tremenda pasión desaforada. Imperturbables, satisfechos del buen trabajo, transcurren los movimientos virulentos entre voces ceremoniosas respaldadas por coros de ultratumba.  Seguidamente, nos ofrecen “Peeping Blues”, blues ancestral que ruge con chulería, marcado a fuego, emanando ciertas dosis de elegancia implacable, con guitarra, percusión, armónica y voz, entre el polvo del que camina con paso firme hasta el final del camino.  Otra exquisita muestra del talento de este dúo de indomables músicos que finalizan su disco con “Still I Like It”. Otra canción  que emerge con esa descomunal guitarra combinada con el tambor en un fin de fiesta propio de un aquelarre de blues montuoso percutiendo con determinación en tu estómago, consiguiendo que tus pies se muevan de forma irremediable mientras la banda te roba el corazón con sus melodías bestiales.   

Reflexión final

The Hollers. Foto: Errefotografia 
Al oír tan sensacional disco, uno entiende no solo toda la historia del rock and roll desde sus inicios más primitivos, sino la razón por la que sus planteamientos de origen nunca han muerto, ni nunca desaparecerán de la faz de nuestras almas aunque nos acechen mediocridades cotidianas varias. The Hollers dan sentido a nuestra vida, a nuestras filias. Con ello no quiero decir que perpetúen referentes, parámetros conocidos, aunque los haya. Nada de eso es relevante. Ni tampoco voy a perder demasiado tiempo en encasillarles aunque sean, con todas las de la ley, unos auténticos pioneros del blues punk.  Con tamaño disco, titulado “I’ll do the Talking”, da igual todo lo que un crítico pueda decir porque lo más importante nunca podrá explicarlo. Me refiero a describir en detalle ese veneno que logra sumirte a los pies de grupos tan extraordinarios como éste. La música está ahí, nunca se ha ido, permanece latente en nuestros recuerdos así como en nuestros sueños y emerge gracias al trabajo abnegado de grandes músicos como los que forman este dúo malagueño que nada tiene que envidiar a mitos y leyendas. Ellos ponen su extraordinario talento compositivo e interpretativo a tu merced para que todo recobre la fluidez, la pasión y la lucha por la supervivencia  que siempre ha distinguido a esta música pantanosa, desértica, infernal, guerrera, salvaje, hipnótica… y otros tantos adjetivos, todos ellos justificables para catalogar las raíces subterráneas del rock; y si eres de los que consideras que todo está inventado, hablado, bailado y arreglado, no digas nada antes de escuchar este increíble trabajo porque vas a meter la pata.   
   

Nota:  Puedes escuchar las canciones en el bandcamp donde también podrás adquirir una copia del disco. Las fotos en vivo son de Rocío Moreno tomadas en las Fiesta 1er Aniversario Asociación Gatomacho en The Nutty Bar en 2015. 

martes, 20 de diciembre de 2016

The Allnighters regresan con “Everything is Changing”, magnífico disco de R&B en esencia con arreglos originales

Portada
A los gasteiztarras The Allnighters les avala una trayectoria artística brillante que arranca a finales de los ochenta hasta las postrimerías de la década siguiente.  En esa primera etapa se distinguieron por unos directos memorables en los que interpretaban no solo versiones exquisitas sino todo un repertorio de R&B propio, muy original, en el que mezclaban con gran acierto el soul, el funk, el jazz, incluso la psicodelia y algo de garaje aunque en menor medida. Canciones fabulosas que sus fans aún recuerdan y bailan en los encuentros modernistas revindicando su buen quehacer musical, esa actitud y entrega que les convirtió en una de las formaciones más consistentes de la escena estatal y, de paso, queridas por la siempre entusiasta y fiel comunidad mod. Problemas de promoción y algunas desavenencias internas, finiquitaron tan fascinante proyecto en 1998.  Ya en 2013 volveríamos a verles sobre un escenario con fuerzas renovadas y un espíritu ritmanblusero intacto e intachable. Desde entonces han ofrecido varios conciertos, tan memorables como los de sus inicios, y han grabado su cuarto disco, este “Everything is Changing” que edita este 2016 Gaztelupeko Hotsak en vinilo y Cd. Se trata de un gran álbum de canciones vibrantes con arreglos meticulosos y una interpretación que sigue siendo asombrosa dentro de la llamada “black music” tan en boga últimamente aunque la pose y la pulcritud prevalezca, en algunas propuestas, mucho más que los contenidos. En el caso que nos ocupa, estamos ante unos auténticos maestros del género y esté disco nos lo demuestra una vez más, quizá la mejor de todas. 

Trayectoria 


The Allnighters. actualidad. Foto: dospordos
El proyecto arranca en 1988 cuando, tras una estancia en  Londres, Zigor Akixo (batería), Alejandro Aguayo “Chino” (bajo) y Iñaki García Uriarte, más conocido por Igu, a la voz, deciden montar, a su regreso a Vitoria, una banda de R&B con actitud mod.  Se añaden al grupo Ernesto García (guitarra), hermano de Igu, e   Iñaki “Escocés”, al órgano Hammond.   Sin apenas experiencia musical, entre el verano de ese año y enero de 1989, cuando debutan en la sala M-Tro de Zaragoza, atesoran un buen repertorio de R&B. Tras ese primer concierto abandona Iñaki y entra otro Iñaki “Gorrión” quien, tras otros pocos conciertos, es substituido en 1990 por Iñigo Ortiz de Zárate. Alejandro “Chino” deja la banda en 1992 y le substituye Juan “Helldorado” Uriarte hasta 1996 en que entra Matías Monllor hasta 1998.

The Allnighters en 1989. Foto de la web Real Mod World

Su primer maqueta “It’s Fab” sale en 1989 y destaca por el tema propio “The Elephant Dance” del que algunos recordarán su peculiar danza. Ya en 1991 sale la maqueta “All Night Long” de la que venden 2.500 copias. En esa época telonean a grandes bandas como Nine Below Zero, Wilko Johnson, The Blues Brothers Band Ian Dury, Kenny Neal, Bill Thomas, Barrence Withfield, etc.  En 1994 fichan con Oihuka y sacan su disco de debut “Midnight Boogie” al que sigue un Ep “Like The Devil (I Will Love you)” para Marriott Rds, grabado con Paco Loco, y participan en el recopilatorio “Mi Generación 90” de Al•leluia Rds. Al mismo tiempo montan bandas paralelas como Shuffle Preachers, Groovy y los Lisérgicos entre otras formaciones con miembros del grupo como los psicodélicos The Lava Brains o The Boogaloos, una mezcla de jazz y funk.

The Allnighters (1995). Foto: Oriol Rosell
De este modo llegamos a 1996 con su flamante trabajo “Keep on Keepin’ On”, producido por Fernando Pardo de Sex Museum y grabado por Iñaki Bengoa como técnico de sonido, de los estudios “Shot”. También hay cambios de formación: salió Juan y entró Matías al bajo.  Por entonces también cuentan con la colaboración de una sección de viento con seis instrumentistas y un piano Fender Rhodes.  El disco sale en octubre de ese año pero la distribuidora, Running Circle, quebraría al mes siguiente. A raíz de la ausencia de una  debida promoción y por problemas internos personales, el grupo se separa. Tras la salida de Iñigo y Matías, Ernesto, Zigor e Igu deciden no continuar. Pero antes sacan un álbum “Ten Long Years” en el que tienen presencia detalles psicodélicos, funk, soul, más una versión instrumental del “Look away your hapiness” del grupo progresivo Máquina.
The Allnighters. Foto: Dos por dos

En 2008 estuvieron a punto de reunirse para celebrar el 10º aniversario pero diferentes motivos logísticos familiares y laborales lo impiden. Tendríamos que esperar a 2013 cuando vuelven a los escenarios en el Mojo Working R&B Festival de Donosti con un nuevo bajista,  Danilo Foronda.  Realizaron una sesión de grabación para un tema destinado al recopilatorio de celebración de los 30 años de la radio de Vitoria, Hala Bedi, al tiempo que graban una nueva versión del “Midnight Boogie”, uno de sus temas más conocidos así como una versión del “It´s your voodoo working” de Charles Sheffield. Igu canta actualmente también con Smart Dress.

El disco que ahora presentan se fraguó en los estudios Circo Perrotti de Jorge Explosion. Lo grabaron Iñigo Ortiz de Zarate a la guitarra, Ernesto García a la guitarra, Iñaki “Igu” García a la voz principal y armónica, Roberto Díez al bajo, y Zigor Akixo a la batería.  Contaron con la colaboración de Raúl Romo a los saxos tenor, alto y barítono, más Rubén Salvador a la trompeta. El diseño, con esa portada collage de maestros del género, es de José M. Lledó "Mardi" con fotografía de dospordos.

Las canciones 

The Allnighters. Foto Dos por Dos

El disco se abre con “Everything is changing”, canción protesta, fiel reflejo lírico de la realidad socieconómica y de la crisis que nos ha tocado vivir con frases como ésta: “estuvimos viviendo en un bonito paraíso en el pasado, desperdiciando nuestros sueños día y noche,  ahora el futuro es incierto”. Musicalmente, se trata de un tema de blues poderoso, con ritmo algo melanconioso, entre riffs de guitarra imaginativos y aportaciones meticulosas de la sección de vientos. La voz principal da las primeras muestras de un absoluto dominio del género. De melodía envolvente, destaca por su poder arrebatador, con momentos de órgano no menos esenciales con buenos solos de eléctricas que nos despiertan los ánimos mediante una gran habilidad. Le sigue “Tell the truth”,  con esa guitarra arrebatadora y descargas de metales acompañadas por una sección rítmica perfecta y, de nuevo, esa provocativa voz principal. Tema de amor alocado, “sabes que puedes hacer que haga lo que quieras” con esos “nanana” llamados a encandilar al público potencial de sus grandes conciertos. A destacar otro magnífico solo de guitarra y las segundas voces nada desdeñables.

The Allnighters. Foto: Dena Flows

Llegamos de este modo a “I´m your slave”, mezcla ingeniosa de detalles jazzy con soul de lujo en el que no faltan aportaciones de órgano, guitarras que desdibujan melodías complementarias de ensueño, ritmos funk, más saxos y trompeta inspiradísimos, todos ellos dispuestos a ensalzar de forma conseguida a la gran voz principal. Otro tema de desamor en el que nos cuentan: “Me hablas, me desesperas, pero no me importa…soy su esclavo, siempre estás en mi mente, libérame de estas cadenas…”. Llegados al meridiano de este disco, nos ofrecen “My babe is gone”, canción de abandono en el que el protagonista se lamenta: “¿Por qué está haciendo esto conmigo?. No me gusta este tipo de juego. Solo quiero verla de nuevo. Mi cama vacía está fría.  No sé por qué se fue de casa…el tiemplo está nublado en mi vida”.  Modelo del mejor sonido New Orleans a tempo de blues, que nos encandila y logra hacernos mover el cuerpo, con solemnes cambios de ritmo, entre solos de guitarra fabulosos, metales cautivadores, bajo preciso y batería radiante.

The Allnighters. Foto: Joan Soriano

Sigue tan pasional disco con “Gipsy Woman”, blues eléctrico de manual, tratado con una personalidad propia y única mediante una genial guitarra, una no menos entregada armónica y esa voz tan adecuada para hacernos vibrar al máximo. Una maravilla melódica, marca de la casa, sonoriza esta peculiar historia en la que un joven encuentra la solución para entender su vida en la melodía que un día le cantó una misteriosa mujer en la calle.  Con la versión del “My buddy buddy friends”, la banda se muestra especialmente compenetrada para interpretar este tema de 1968 de Aaron Corthen que en 1977 versionó con excelentes resultados el Dr. Feelgood.  Un tema con verdades sobre la falsa amistad y el poder del dinero: “Cuando mi dinero se agote, no tendré amigos alrededor”.

Con la fascinante balada “I'm gonna miss you”, los Allnighters nos agasajan con un tempo y una melodía arrebatadora, entre  momentos de una entrega que ponen los pelos como escarpias. Igu nos canta con una perfección inaudita: “Ha habido días de tormenta y amaneceres claros… te voy a extrañar, voy a intentar no olvidarte….cierra los ojos y abrázame fuerte…te quiero cariño, te necesito”. No falta otro buen momento solista de guitarra, ejemplo de la destreza de unos grandes músicos que se lucen en el instrumental que cierra el álbum, un “Midnight boogie” en el que sobresalen la armónica, la eléctrica, las aportaciones de órgano y ese marcado tempo tan pulcramente medido.

Reflexión final: 


The Allnighters. Foto: Mr. Duck
Los Allnighters, tal y como indica su nombre, fueron ideados en su día para dar forma a canciones magistrales, ideales para bailar toda la noche, aportando a la llamada “música negra” y a lo mod, unas ideas propias interpretadas con suma entrega y pasión. Y ese buen propósito se ve acrecentado, con  este nuevo álbum, mediante un trabajo más sesudo, recreando las melodías con unos arreglos perfectos entre ritmos igual de poderosos. Conscientes de que el tiempo todo lo cambia, ellos siguen obcecados en sus filias, sin aprovecharse por ello de las rentas, aunque sean éstas memorables. Su obra se inspira en aires nuevos que reestructuran el bagaje personal del pasado. El propósito conseguido es renovar el microcosmos con igual credibilidad y la misma emoción de antaño para seguir haciendo historia. No son, ni parecen ni quieren serlo, unas viejas glorias que regresan sin más, sino una banda que ha conseguido reinventarse, con los mismos referentes pero con unos resultados ciertamente bien trabajados y originales. Su talento sigue siendo igual de creativo y esa naturalidad que les distinguía se ve acrecentada por una solidez interpretativa que mejora su propuesta con este gran disco titulado "Everything is Changing". Allí donde antes estaba esa necesidad de ser efectivos y convincentes en los escenarios, así como en las pistas de baile de los “allnighters mod”, ahora hay igualmente excelentes canciones a las que se suma una experiencia, un trabajo meticuloso y un propósito conseguido de perdurar más allá de lo festivo.     

Nota: La biografía ha sido confeccionada con los datos extraidos en la entrevista de Alberto Valle a Igu publicada en la web Real Mod World (+ info).Puedes escuchar las canciones en el bandcamp donde también podrás adquirir el disco. Puedes adquitirlo tambiñen en la web del sello Gaztelupeko Hotsak

lunes, 19 de diciembre de 2016

The Hellbuckers cantan sobre los “Demons” con fuerza, una pasión encantadora y una profesionalidad encomiable

Portada
En toda buena obra de arte que se precie confluye la pasión y el trabajo de sus factótums. Dos aspectos que generan un estado comunicativo con el oyente, quien enriquece su experiencia personal cuando se trata de discos tan bien hilvanados como este “Demons” de The Hellbuckers, editado en  vinilo LP y CD conjuntamente por H-Records y Tualmonteyoalmar.  Se trata de un álbum de doce emocionantes canciones en las que convergen  diversos estilos,  esquemas de blues y folk, pero sobretodo mucho rock and roll y soul del mejor, para dar forma inequívoca al peculiar imaginario de una banda formada por excepcionales instrumentistas y una de las mejores voces femeninas de la escena actual.  Un grupo capaz no solo de expresarse con una soltura encomiable sino que, además, imprimen en sus distinguibles referencias un deje personal con aportaciones sorprendentes  que les convierte en ciertamente magistrales e inigualables.

Trayectoria
The Hellbuckers. Foto: X. Gantes

The Hellbuckers son una banda de A Coruña formada en 2014 por la cantante Carla de Figueredo y los Eternos.  El nombre lo propone un amigo, Edu Válvulas, y es un juego de palabras entre Hell y Humbuckers que son unas pastillas de doble bobinado que llevan algunas guitarras eléctricas. Ellos son Chewis a la guitarra; Cudi al bajo; y Marcos a la batería. Carla de Figueredo, es directora de Inquietas Compañía Artística, una asociación coruñesa creada por siete amigas en 2012 para dinamizar la vida cultural de su ciudad mediante espectáculos, pinchadas y exposiciones de fotografía. Con formación de canto en Galicia, Italia o la Berklee School of music at Umbria Jazz Clinics, Carla es conocida por su extraordinaria voz y ha formado parte de  varios proyectos de jazz, blues o soul, así como ideado e interpretado espectáculos de cabaret o burlesque.

Los Eternos empezaron como banda en 2003. Son experimentados músicos que han pasado por bandas como Os Maruxas, Rock a Hulas o los Studerbakers. Han editado tres Cd’s, siendo el último de ellos el premiado “Back On The Road” con Warner Music Spain. Entre los años  2012 y 2013 realizan una gira a nivel nacional como banda del guitarrista de Radio Birdman, Chris Masuak, con quien graban un single que también editaría el sello H-Records.

The Hellbuckers. Foto: X. Gantes

Cudi y Chewis habían tocado juntos en Os Maruxa y Malostragos, y cuando el segundo deja a los Rock a Hulas, deciden poner en marcha los Eternos. Se trata de un proyecto de rock and roll que se completa con Cristóbal a la batería y Torres al bajo. Juntos sacan su primer disco autoeditado llamado “Estás al Límite” (2003) en los que Cudi canta.  Después, Oscar Millarengo de Bang 74 se hace cargo de la batería y graban su segundo álbum autoeditado en 2006 con título homónimo.  Torres se descubre como un buen cantante y se encarga de la voz principal. Inician una nueva etapa en la que dominan los detalles country. Mecha de Os Maruxa substituye a Millarengo y en 2010 entran a grabar su “Back on the Road” (Warner / Miña Terra Galega) con la colaboración de otros músicos como Álvaro Lamas de Los Limones al pedal steel guitar y Paco Mezcales al banjo.  Se producen más cambios: Marcos Sánchez se hace cargo de la batería, presentan el nuevo álbum en directo y conocen a Chris Masuak, con el que editan el sencillo "Chris Masuak & Los Eternos" (H-Records, 2013).  Masuak se había establecido en Viveiro (Lugo) con su mujer y su hijo recién nacido.  Puedes leer una reseña de ese sencillo en el Magic Pop aquí.


Ya como Hellbuckers  debutan en vinilo con “Won't Be Long / Roll With The Punches” (H-Records, 2014). El primero “Won’t be long” es un tema de 1960 compuesto por J. Leslie McFarland e interpretado por Aretha Franklin con producción de John Hammond, y “Roll with the punches” fue grabado en 1967 con Roulette por la cantante de soul Carol Fran. Puedes leer una reseña de ese sencillo aquí

Presentan el sencillo en directo con excelentes críticas, pero la banda  aparca el proyecto a mediados del 2015 tras el triste fallecimiento de una persona muy importante para uno de los miembros del grupo.  Transcurrido un tiempo, reinician su faceta creativa, los ensayos y las ilusiones que se ven plasmadas en este nuevo disco que te comentamos.   Producido por la banda, fue grabado con el técnico de sonido Victor Gacio quien aporta también teclados. Las letras son de Arantza Navarrete y Marcos Sánchez. Colabora además Samuel Beceiro a la trompeta.  El diseño, sobrio y muy apropiado,  es de Conosco Design con magníficas fotos en portada, con atrezzo y maquillaje de Siempre Digo No, y contraportada tomadas por Xavier Gantes y Andrea Botana.

Las canciones

The Hellbuckers en directo. Foto de su facebook
El disco se abre con “Devil's Coming”, un magnífico tema en el que se ponen de manifiesto las habilidades instrumentales de la banda creando riffs de antología, acompañados por ritmos precisos de blues and roll, más la extraordinaria voz de Carla que completa la exhibición de talento con una tesitura única y un poder de convicción único, al menos en este país.  Redondea el tema un buen solo de guitarra y una compenetración descomunal.  Le sigue “Drag Me Down to Hell”, canción de suculenta melodía en la que confluyen la fuerza de las guitarras, la pasión de su solista, y la meticulosidad  de su sección rítmica bien distribuida por bajo y batería. A destacar esos crescendos que nos llevan al estribillo en clave de soul, otra de las claves del poderío de esta banda, más otro buen solo de guitarra.  

Llegamos así a “Demons”, tema profundo, con descarga bluesera de una fuerza indescriptible a base del palpitar solemne del bajo, los disparos al corazón de la guitarra y esa locura de solo ácido, el marcaje irreprochable de la batería y esa voz, indudablemente sublime, de su cantante.  A continuación nos sitúan en los dominios endiablados del  “Hate And Love”, corte espeluznante de blues eléctrico, con la banda en estado de gracia arropando a su voz solista que desgrana una excelente melodía con una destreza y profesionalidad  memorable.   Tras la dicotomía amorosa, nos hablan de esa “Sweet Baby”, y lo hacen mediante unos arreglos sensacionales de guitarras, con aporte de teclados, una rítmica impoluta, y un swing envolvente en el que juega un papel muy importante la voz.  Riffs compenetrados de guitarras dan paso a un no menos fascinante ejercicio solista de excepcional blues.     

The Hellbuckers. Foto: Manuel Parada

Cierra la cara A “A Change Is Gonna Come”, tema de Sam Cooke grabado en 1963 y editado en  1964. Impresionado por el tema de Bob Dylan "Blowin' in the Wind", Cooke compuso esta gan canción que ejemplificó el Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos de la década de los sesenta.   En este caso, los Hellbuckers adaptan a su buen quehacer, este clásico con unos resultados inmejorables en los que destacan sus habilidades y una inyección pasional nada desdeñable entre arpegios y acordes que reverberan al paso de la batería y bajo, con una Carla conquistando nuestros corazones desde lo más alto del Olimpo de las grandes divas del soul.
  
La Cara B arranca con “Brother And Sister” tiene un enorme encanto protagonizado por toda la banda en conjunto y en especial por esa trompeta que nos ofrece un buen solo cargado de sentimiento y matices.  Le sigue “Hot Air Balloon” con la que entramos  en territorio salvaje gracias a esas guitarras que rugen y avanzan con una precisión demoledora marcando el paso de la cantante y desembocando  tras varias voces en una bacanal de sonidos lisérgicos apabullantes que te pondrán la piel ya no de gallina, sino más bien estucada, para finalizar en un tempo calmado de voz y punteos crepusculares.  
Foto: Chris Andina

Con “What About You” toma especial relevancia la sección rítmica que descarga con bajo persuasivo y batería habilidosa en esos  compases iniciales que marcaran la entrega de guitarras, solo incluidos, y voz principal, el resto de este gran tema.  Llegados a este punto no vamos a perder “The Last Train” para empaparnos de la sencillez y a su vez toda la fibra enriquecedora de este blues propia interpretado con la precisa templanza de los más grandes.   Otro movimiento solista de guitarra nos deja anonadados y dispuestos a degustar los  penúltimos surcos de este álbum con la seguridad que estamos disfrutando de un momento vocal e instrumental único.  Con “Shooting Star” la banda  regresa a su versión más bravía (léase hard) dando vida a tempos rabiosos y melodías indómitas que te cautivan desde principio a fin.  Y para finalizar, la calmada y templada  “Along The Road” donde la guitarra acústica y el piano aportan los últimos acordes,  abrazando esas reiteradas excelencias vocales que distinguen un disco impecable, uno de los mejores trabajos de rock and roll que hayamos podido disfrutar, al menos, durante este 2016 que ya nos deja en breve.
 
Reflexión final

The Hellbuckers. Foto: X. Gantes

Dijo en una ocasión Gabriel García Márquez, que "a los demonios no hay que creerles ni cuando dicen la verdad".  Aunque a veces, uno puede sentirse tan engañado de oír a los Ángeles contándole mentidas sinsentido que, al final, no puede evitar escuchar ese foro interno maligno que todos tenemos.  Puede  incluso que, de esa experiencia, surja una obra de arte tan emocionante como este disco de The Hellbuckers que acaban de editar este 2016 H-records (por cierto, con un logo ciertamente muy significativo para este caso) y Tualmonteyoalmar .  Su primer álbum, “Demons”  es tan intimista como penetrante, te llega al corazón anestesiando el  miedo a lo desconocido, con temas de arreglos instrumentales preciosos, desde la dulzura que proporciona esa oscuridad en la que todos nos enfrentamos tras superar un momento traumático de muestra vida y empezamos a ver una luz, tenue pero prometedora, al final del túnel.  No faltan en el repertorio de tan excepcional obra, canciones hirientes, de guitarras poderosas, con las que te hervirá la sangre, contagiándote una poderosa fuerza que te procurará motivos más que suficientes como para renacer de las cenizas de cualquier fuego emocional que te haya consumido en el pasado, presente o, quién sabe, futuro.   Así que, querido lector o lectora, hazte con una copia de tan excepcional trabajo y tenlo bien cerca de tu tocadiscos, a modo de ideal genérico medicinal, para curar males de espíritu mediante canciones perfectas que te indicaran, a buen seguro, si a los Demonios vale la pena escucharles y, al final, creerles.    

Nota: Puedes escuchar las canciones y adquirir una copia del disco en el bandcamp del sello H-Records, en su web o en su tienda en Reus, calle Santa Anna, 38.

Te invitamos a visionar también el vídeoclip del tema incluido en el disco, "Drag Me Down To Hell".

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Los Harakiri arremeten con una apuesta oscura y primitiva que arriesga para gustar al margen de lo aburrido

Portada
Si se diera el caso, querido lector o lectora, que se te antojara la necesidad de escuchar un nuevo grupo de rock and roll fuera de lo común; una banda que, por ejemplo, fuera capaz de procurarte, con firmeza, unos cuantos pasos más allá de lo reverenciado, que tomara sus raíces del blues y el punk, pero que encima tuviera la genial idea de dar vida a fantásticas canciones redimensionadas con una psicodelia de tono ciertamente “macarra” entre arranques de surf salvaje, incluso postpunk, creo que tengo algo que cumplirá, con creces, tus exigentes expectativas al respecto. Se trata de una banda granadina que nos ofrece toda esa música convenientemente mezclada con excelentes formas y contenidos. Se hacen llamar los Harakiri y son imaginables  “samuráis” cuya misión es la de manejar, con muy bien criterio y fuerza, lo conocido con un toque muy personal, sin tapujos ni miedo al sacrilegio de altares, al margen de ortodoxias, o como ellos mismos dicen en su presentación, donde incluyen la combinación de etiquetas antes mencionada: “con la misión de acabar con todo lo que conocemos y tanto nos aburre”.  Acaban de sacar su primer disco, un Lp en vinilo que edita la Sociedad Fonográfica Subterránea, este otoño de 2016, con título homónimo. Contiene ocho fascinantes canciones con tal amalgama de referencias, tan hábilmente combinadas, que lo convierten en una de las sorpresas más absorbentes y originales de este año. Una apuesta oscura y primitiva que arriesga no para impresionarte sino  para gustarte, y se nota. 

Trayectoria 

Foto Goyo (Granada)
Los Harakiris se forman en Granada en 2014. Ellos son Monago Tornado (Pink Flamingos) a la voz y teclados, Antonio Deshollinador (Perro Mojado) a la guitarra, Alberto (Juancarlos) al bajo y Antonio Pelomono (Pelo Mono, Elemento Deserto, El Osombroso y Sonriente Folk de las Badlands) a la batería.  En un primer momento forma parte del grupo Miko “El Polaco” que abandona el proyecto cuando se traslada al extranjero. Le substituye el mencionado Alberto. En marzo de 2015 dan su primer concierto en la Planta Baja de Granada. El nombre lo toman a raíz de la película de Masaki Kobayashi, de 1966, llamada “Seppuku” en su título original, nombre por el que se conoce al suicidio ritual japonés por desentrañamiento también denominado “Harakiri”. 

El disco lo grabaron en directo entre el 13 y el 14 de febrero de 2016 con Pedro Cantudo en los Estudios Sequentialee (Algunos Hombres, Pelomono, Tarik y la Fábrica de Colores) de Andújar, donde también fue mezclado. Todas las canciones son propias y fueron producidas por Pedro Cantudo y Los Harakiri.  El diseño es de Francisco Mateos.  Editado en vinilo por la Sociedad Fonográfica Subterránea, tiene una tirada limitada de 500 copias.  Se presentará el 7 de enero de 2017 en la Sala Planta Baja de Granada.

Las canciones 

Los Harakiri
El disco arranca con “Tienes Spoonful”,  una soberbia mezcla de ritmos penetrantes con guitarras persuasivas más un descomunal bajo que cabalga con paso firme. “Te he visto caminar… tienes spoonful lo sabes bien y lo que hiciste ayer, siempre lo recordarás”.  Sensacional momento instrumental de regusto surfer entre riffs muy bien definidos “con el viento a su favor”. Deja que tus pies se muevan al compás de esta sensacional introducción que nos penetra hasta la médula entre descargas de guitarras, dosis de ruidos, detalles ácidos, látigos, y ecos de surf and roll.  Le sigue “Mi Vecino Carapán” con esa entrada descomunal de distorsión modulada con enérgica pasión. Ritmos que se desenvuelven con rapidez y exactitud, con batería imperturbable,  bajo omnipotente, teclados lisérgicos y guitarra beligerante. Una banda que  acompaña a la descarnada voz principal con enrome prestancia para desarrollar  una historia sobre confusión vital sin nada que hacer, ni pensar, al margen de la cotidianidad.  

En directo, de su facebook
A continuación nos ofrecen “Carretera Polvorienta”, canción por la que discurren con sensacionales arreglos de rock and roll salvaje, con deje canalla, “el asfalto me quema, nadie me espera, levanto el polvo… vas a bailar en aquel bar, muévete…”. Solo lisérgicos, un bajo que percute en las sienes y una batería desbocada son sus principales ingredientes. “No me arrepiento, ahora está muerto, todo se paga…”. Rendidas las cuentas pertinentes, sigue el disco con “Muerte al Líder”, con la que acaba la cara A, otra maravilla de punk descarnado con la que “vamos a acabar muy mal… muerte al líder”. Primitivismo en esencia, que invita al descontrol con esos momentos de guitarras “que te buscan y que te encuentran” para despedazarte.     

En directo, de su facebook
“En el punto de mira”, es el título del siguiente corte y con él se abre la cara B. Esquemas de blues bravío e indómito chocando con la pared de cemento de la mediocridad para derrumbarla con la misma efectividad de un martillo percutor indestructible. “El transiberiano está en el andén y solo quieres hacerlo volar y acabar con él… hazlo. ”.  Añaden un persistente piano entre filigranas descabelladas de guitarra que nos trasladan hasta la inquietante “Asquith”, canción en el que se mezcla el postpunk, la psicodelia y el instro surf con una entrega despampanante. Guitarras suicidas, un bajo que reinventa figuras y una batería impávida dan forma a este tema extremadamente aguerrido que nos lleva hasta la que ha liado “mi buen amigo”. En “Picadillo de Charles” nos deleitan con más punk tratado con originalidad, fieles a un modo de entender heredado del mítico club de la pistola, del “blues cubista” o del maestro Howlin' Wolf,  pero aportando una garra propia nada desdeñable.   Cierra el álbum otro tema fascinante llamado “Animal” en el que la banda se muestra especialmente inspirada para transmitirnos todo el primitivismo que les significa y les distingue. Y ese instinto de animal, con rabia contenida, va explotando y acaba por extasiarnos con ritmos consistentes, guitarras vigorosas más teclados envolventes espaciales que mutan en un orgía de sonidos terroríficos que ponen punto final a este magnífico trabajo discográfico.    

Reflexión final

Los Harakiri
Nos cuentan los Harakiri en el último tema de este disco de debut: “Alguien pretende acomplejarte, quieren ponerte una mordaza, no entienden que eres indomable, no hay quien te dé caza aunque sigan tu rastro a poca distancia… “.  No se nos ocurre mejor forma para entender su proyecto en toda su magnitud: esa letal forma de enfocar la música mediante una original mezcla salvaje entre el blues y el punk más detalles  psicodélicos, dosis de surf and roll y recuerdos al postpunk más irreverente. Coexiste en esta banda todo lo aprehendido de combos de cabecera, pero hay muchísimo más de propio entre arreglos fascinantes, descargas sorprendentes y métodos imaginativos que crecen hasta cotas inmensas con esa brillante mezcolanza de recursos instrumentales y lírica oscura.  Los Harakiri no son otra banda más, y en su propuesta vas a encontrar tantos eslabones perdidos que te va a cuadrar toda la historia menos contemplativa y más beligerante del rock and roll desde sus inicios a la actualidad. Si con ellos te aburres, es que no has entendido nada de su música y prefieres regodearte en los cansinos complejos de una parte de la escena que, de por sí, corre el riesgo de convertirse en algo demasiado repetitivo por intentar ser demasiado respetuoso con los clásicos.     
    
Nota: El disco puede oírse en el bandcamp y adquirirse en Granada en Subterránea Comics y discos o bien escribiendo a subterraneagrx@gmail.com





Los Harakiri arremeten con una apuesta oscura y primitiva que arriesga para gustar al margen de lo aburrido

Portada
Si se diera el caso, querido lector o lectora, que se te antojara la necesidad de escuchar un nuevo grupo de rock and roll fuera de lo común; una banda que, por ejemplo, fuera capaz de procurarte, con firmeza, unos cuantos pasos más allá de lo reverenciado, que tomara sus raíces del blues y el punk, pero que encima tuviera la genial idea de dar vida a fantásticas canciones redimensionadas con una psicodelia de tono ciertamente “macarra” entre arranques de surf salvaje, incluso postpunk, creo que tengo algo que cumplirá, con creces, tus exigentes expectativas al respecto. Se trata de una banda granadina que nos ofrece toda esa música convenientemente mezclada con excelentes formas y contenidos. Se hacen llamar los Harakiri y son imaginables  “samuráis” cuya misión es la de manejar, con muy bien criterio y fuerza, lo conocido con un toque muy personal, sin tapujos ni miedo al sacrilegio de altares, al margen de ortodoxias, o como ellos mismos dicen en su presentación, donde incluyen la combinación de etiquetas antes mencionada: “con la misión de acabar con todo lo que conocemos y tanto nos aburre”.  Acaban de sacar su primer disco, un Lp que edita la Sociedad Fonográfica Subterránea, este otoño de 2016, con título homónimo. Contiene ocho fascinantes canciones con tal amalgama de referencias, tan hábilmente combinadas, que lo convierten en una de las sorpresas más absorbentes y originales de este año. Una apuesta oscura y primitiva que arriesga no para impresionarte sino  para gustarte, y se nota. 

Trayectoria 

Foto Goyo (Granada)
Los Harakiris se forman en Granada en 2014. Ellos son Monago Tornado (Pink Flamingos) a la voz y teclados, Antonio Deshollinador (Perro Mojado) a la guitarra, Alberto (Juancarlos) al bajo y Antonio Pelomono (Pelo Mono, Elemento Deserto, El Osombroso y Sonriente Folk de las Badlands) a la batería.  En un primer momento forma parte del grupo Miko “El Polaco” que abandona el proyecto cuando se traslada al extranjero. Le substituye el mencionado Alberto. En marzo de 2015 dan su primer concierto en la Planta Baja de Granada. El nombre lo toman a raíz de la película de Masaki Kobayashi, de 1966, llamada “Seppuku” en su título original, nombre por el que se conoce al suicidio ritual japonés por desentrañamiento también denominado “Harakiri”. 

El disco lo grabaron en directo entre el 13 y el 14 de febrero de 2016 con Pedro Cantudo en los Estudios Sequentialee (Algunos Hombres, Pelomono, Tarik y la Fábrica de Colores) de Andújar, donde también fue mezclado. Todas las canciones son propias y fueron producidas por Pedro Cantudo y Los Harakiri.  El diseño es de Francisco Mateos.  Editado en vinilo por la Sociedad Fonográfica Subterránea, tiene una tirada limitada de 500 copias.  Se presentará el 7 de enero de 2017 en la Sala Planta Baja de Granada.

Las canciones 

Los Harakiri
El disco arranca con “Tienes Spoonful”,  una soberbia mezcla de ritmos penetrantes con guitarras persuasivas más un descomunal bajo que cabalga con paso firme. “Te he visto caminar… tienes spoonful lo sabes bien y lo que hiciste ayer, siempre lo recordarás”.  Sensacional momento instrumental de regusto surfer entre riffs muy bien definidos “con el viento a su favor”. Deja que tus pies se muevan al compás de esta sensacional introducción que nos penetra hasta la médula entre descargas de guitarras, dosis de ruidos, detalles ácidos, látigos, y ecos de surf and roll.  Le sigue “Mi Vecino Carapán” con esa entrada descomunal de distorsión modulada con enérgica pasión. Ritmos que se desenvuelven con rapidez y exactitud, con batería imperturbable,  bajo omnipotente, teclados lisérgicos y guitarra beligerante. Una banda que  acompaña a la descarnada voz principal con enrome prestancia para desarrollar  una historia sobre confusión vital sin nada que hacer, ni pensar, al margen de la cotidianidad.  

En directo, de su facebook
A continuación nos ofrecen “Carretera Polvorienta”, canción por la que discurren con sensacionales arreglos de rock and roll salvaje, con deje canalla, “el asfalto me quema, nadie me espera, levanto el polvo… vas a bailar en aquel bar, muévete…”. Solo lisérgicos, un bajo que percute en las sienes y una batería desbocada son sus principales ingredientes. “No me arrepiento, ahora está muerto, todo se paga…”. Rendidas las cuentas pertinentes, sigue el disco con “Muerte al Líder”, con la que acaba la cara A, otra maravilla de punk descarnado con la que “vamos a acabar muy mal… muerte al líder”. Primitivismo en esencia, que invita al descontrol con esos momentos de guitarras “que te buscan y que te encuentran” para despedazarte.     

En directo, de su facebook
“En el punto de mira”, es el título del siguiente corte y con él se abre la cara B. Esquemas de blues bravío e indómito chocando con la pared de cemento de la mediocridad para derrumbarla con la misma efectividad de un martillo percutor indestructible. “El transiberiano está en el andén y solo quieres hacerlo volar y acabar con él… hazlo. ”.  Añaden un persistente piano entre filigranas descabelladas de guitarra que nos trasladan hasta la inquietante “Asquith”, canción en el que se mezcla el postpunk, la psicodelia y el instro surf con una entrega despampanante. Guitarras suicidas, un bajo que reinventa figuras y una batería impávida dan forma a este tema extremadamente aguerrido que nos lleva hasta la que ha liado “mi buen amigo”. En “Picadillo de Charles” nos deleitan con más punk tratado con originalidad, fieles a un modo de entender heredado del mítico club de la pistola, del “blues cubista” o del maestro Howlin' Wolf,  pero aportando una garra propia nada desdeñable.   Cierra el álbum otro tema fascinante llamado “Animal” en el que la banda se muestra especialmente inspirada para transmitirnos todo el primitivismo que les significa y les distingue. Y ese instinto de animal, con rabia contenida, va explotando y acaba por extasiarnos con ritmos consistentes, guitarras vigorosas más teclados envolventes espaciales que mutan en un orgía de sonidos terroríficos que ponen punto final a este magnífico trabajo discográfico.    

Reflexión final

Los Harakiri
Nos cuentan los Harakiri en el último tema de este disco de debut: “Alguien pretende acomplejarte, quieren ponerte una mordaza, no entienden que eres indomable, no hay quien te dé caza aunque sigan tu rastro a poca distancia… “.  No se nos ocurre mejor forma para entender su proyecto en toda su magnitud: esa letal forma de enfocar la música mediante una original mezcla salvaje entre el blues y el punk más detalles  psicodélicos, dosis de surf and roll y recuerdos al postpunk más irreverente. Coexiste en esta banda todo lo aprehendido de combos de cabecera, pero hay muchísimo más de propio entre arreglos fascinantes, descargas sorprendentes y métodos imaginativos que crecen hasta cotas inmensas con esa brillante mezcolanza de recursos instrumentales y lírica oscura.  Los Harakiri no son otra banda más, y en su propuesta vas a encontrar tantos eslabones perdidos que te va a cuadrar toda la historia menos contemplativa y más beligerante del rock and roll desde sus inicios a la actualidad. Si con ellos te aburres, es que no has entendido nada de su música y prefieres regodearte en los cansinos complejos de una parte de la escena que, de por sí, corre el riesgo de convertirse en algo demasiado repetitivo por intentar ser demasiado respetuoso con los clásicos.     
    
Nota: El disco puede oírse en el bandcamp y adquirirse en Granada en Subterránea Comics y discos o bien escribiendo a subterraneagrx@gmail.com





miércoles, 3 de agosto de 2016

Thee Blind Crows regresan de la cueva de las genialidades con un nuevo Ep de bestial punk blues

Portada Ep
Thee Blind Crows han vuelto a la actualidad discográfica con un nuevo Ep de portentosas canciones bajo el título genérico de “Back From The Cave” editado por Kotj Records, Ghost Highay Recordings, Grabaciones de Impacto, y Pocket’s Robots Records.  Espeluznantes descargas de adrenalina punk con alma de blues que se añaden al furioso y pasional repertorio de este imaginativo dúo. Cuatro temas en los que se compenetran a la perfección  una guitarra y una batería con el propósito de  ejercer una presión arterial única, a modo de acompañamiento brutal, para que la voz principal descerraje historias salvajes en ese justo punto de primitivismo en esencia. Grabadas en tan solo cuatro horas, con la urgencia del que necesita plasmar el momento de inspiración con toda su fiereza, el nuevo Ep de estos gallegos va a anonadarte, convencerte y noquearte a parte iguales de tal manera que si existe esa cueva donde se esconden las genialidades del rock and roll, ellos saben dónde se encuentra porque acaban de regresar de ese espacio atemporal con cuatro sensacionales muestras de su fuerza irreductible expresada con una enorme y original creatividad.

Trayectoria

Foto promo
Alberto “Al” a la guitarra, más voz principal, y Diego “dddelirio” a la batería llevan tocando juntos desde 2008. Tras ser presentados por un amigo,  ambos deciden formar un nuevo proyecto musical al que llaman The Noisy Room con el que versionan clásicos de rock and roll y “garage punk”. De la simbiosis de sus variados intereses y a raíz de su buen criterio personal, surgen los primeros temas originales. El dúo alcanza el equilibrio creativo necesario y adoptan un nuevo nombre, Thee Blind Crows.  Tras ganar un concurso de bandas, graban en 2010 su primera maqueta con cinco temas entre los que destaca “Wrong decisions” con el que sacarían un videoclip con Producciones Mutantes.

Pixelinphoto
Al año siguiente, recogen en una segunda “demo” dos canciones de sus inicios con el título de “Thee Lost tapes” y graban un segundo videoclip en directo “Last Train”, para la Velvet Live, en una iniciativa conjunta entre Velvet Cave Records y Producciones Mutantes. En 2012, graban y se producen ellos mismos una nueva exhibición de talento contundente en un disco llamado “Too blues to be punk, too punk to be blues”. Algunos de esos temas forman parte de otras maquetas con títulos como “Rough-and-tumble” y “Fly with the crows”. Durante 2013 dan vida a más documentos audiovisuales para programas de televisión, ganan otros concursos de bandas, y afrontan la necesidad imperiosa de editar su primer Lp de estudio. En primavera de 2014 presentan su primer álbum de estudio con una lujosa edición en vinilo en la que colaboraron los sellos KOTJ Records, Ghost Highway Recordings y H-Records.  El disco se titula “Primitive Loud Blues” y puedes leer una reseña del disco aquí.

Las cuatro canciones de este nuevo Ep son originales de los Blind Crows. Fueron grabadas en analógico durante tan solo cuatro horas por Tomás Ageitos en el Ponte Studios (Roxos) el 8 de marzo de 2016. El resultado fue masterizado de nuevo por Jim Diamond en Guetto Recorders (Detroit). El atractivo artwork es de  Guillotina Estudio, en el que trabaja Diego de la Iglesia más Adrián Parcero,  quienes aportan la  foto de la portada. En la contraportada figura otra instantánea del grupo en directo tomada por José Chas.

Las canciones


Foto: Ruben Hernández
Abren el Ep con “Like a storm”, tema que ruge desde el primer compás con esa guitarra poderosa construyendo un riff infernal de punk, entre detalles de sucio blues,  apoyada por la no menos contundente batería percutiendo en las sienes y en el estómago con una seguridad magistral. Y en esas que la voz interviene con esos agudos que perforan el alma mediante un poder de convicción cautivador. Un tema que te deja completamente satisfecho, con la orgásmica sensación de haber descubierto un posible clásico incunable. Cabe mencionar que sobre esta canción Producciones Mutantes está preparando un videoclip. Le sigue “Voodoo Rhythm”, otra exhibición suculenta de apoteosis simbiótica de recursos que generan sensaciones a flor de piel. Una sólida combinación de melodía y ritmo que provoca en el oyente una inevitable reacción visceral con bailes espasmódicos.


Foto: Ruen Hernández
En la cara B nos ofrecen “Mass of Muscles”,  deslumbrante descarga de electricidad a cargo de una guitarra endemoniada dosificada con el ritmo musculoso de la imperturbable batería. De nuevo la voz principal logra que nos sumamos en un estado de éxtasis colectivo en el que no faltan algunos detalles solistas, pensados y medidos, con escrupuloso criterio. Cierra el Ep, “Do the jungle”, tema con el que este portentoso dúo origina una locura selvática escenificada con gritos y recorridos salvajes que transmiten esa oscura pasión frente a lo desconocido. Calidad y entretenimiento asegurado con conocimiento de causa e imperturbables ganas de gustar.  Una canción que completa este Ep y que se nos antoja una cura milagrosa musical  a la que siempre podremos recurrir para olvidar cualquier mal momento vital o para despertar del letargo que provoca la absurda cotidianidad.

Reflexión final

Foto: J.A. Areta Goñi (JUXE)
En el escrito de promoción de este Ep de Thee  Blind Crows, su autor, Binguero, nos cuenta: “Tal vez escuchar este disco no te haga mejor persona, puede que no te otorgue una cualidad especial, pero estoy totalmente convencido de que te va a hacer pasar diez minutos de frenesí, y que te va a dibujar una sonrisa de felicidad en la cara que se te va a quedar grabada durante meses”.  Pues resulta que la frase, como otras tantas incluidas en la mencionada hoja promocional sin desperdicio alguno, no es un halago sin más sino que resulta un augurio contrastable que, efectivamente, se cumple.  Desde el día en que cayó en mis  manos semejante andanada de rock and roll, esa sensación de confort vital ciertamente alegre emerge con cada una de las múltiples veces que ha pasado semejante artefacto sonoro por mi tocadiscos.  Resulta tan gratificante, genera una  empatía de tal magnitud, que te parecerá oir las canciones en exclusiva, como si un par de amigos tuyos de toda la vida te dijeran a bote pronto, “vamos a tocarte unos temas y a ver qué te parecen”.  Y uno, claro, tras semejante regalo de canciones desbordantes, se queda pues con mucho que decir sobre su aparente y convincente sencillez  que surge del corazón bombeando melodías y ritmos con la firmeza del blues y la garra del punk, pero con nada más apropiado y real como esa sonrisa de plena de satisfacción que nos contagian una y otra vez con su música “made to be played loud!!!”.  Verdaderamente sensacional. 

Nota: Puedes escuchar las canciones en el bandcamp de KOTJ  donde también podrás adquitir una copia del Ep. También lo puedes comprar en  Ghost Highay Recordings, Grabaciones de Impacto, y Pocket’s Robots Records