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viernes, 15 de septiembre de 2017

Eva Ferrera, fotógrafa del Magic Pop, expone en la colectiva de artistas del CC Parc Sandaru de Barcelona

Eva Ferrera. Foto: Magic Pop 
Del 14 de septiembre al 4 de octubre se puede ver, en el  Centre Cívic Parc Sandaru de Barcelona, una aproximación retrospectiva a la obra fotográfica de Eva Ferrera, también conocida artísticamente com Ivy Lot_. La exposición es colectiva y, bajo el título genérico de "Parc d’Artistes", nos ofrece también muestras del trabajo de otros buenos fotógrafos como son Marta Cornejo quien expone con el epígrade de "Llum", Eustasio Pérez con "Girona, temps de flors. 62ª edició" y Jiri Adamovsky con su "The Horizons of Zen".

Detlale de su aportación fotográfica. Foto: Magic Pop
Como bien sabes, Eva Ferrera es la fotógrafa oficial del Magic Pop. Con el Grado de fotografía por la IEFC (2008), está especializada en fotografia de espectáculos, postproducción y catalogación de archivos fotográficos.  Su aportación a la muestra en el Parc Sandaru se agrupa con el título de "Música i Dansa" (2010-2017) y está compuesta por diez fotografias de espectáculos de danza contemporánea a cargo de Israel Galván, Marcos Vargas y Chloé Brûlé, Lunacollectif, Cia. Liatse, y Tallers Deltebre; así como de música con imágenes de Los Negativos en su pasada actuación en la sala Zero de Tarragona (+ info), Carles Santos, Pascal Comelade, Hidrogenesse, y El Columpio Asesino.      

Eva Ferrera, Eustasio Pérez, Manel Sanz (org.). Foto: Magic Pop

El acto de inauguración de la exposición tuvo lugar la tarda del día 14 de septiembre de 2017 con la presencia de responsables del Centre Cívic, de la muestra y fotógrafos. El Centre Cívic Parc Sandaru está ubicado en la calle Buenaventura Muñoz, 21 (Arc de Triomf) de Barcelona. La entrada a la exposición es libre y el horario de visita de la muestra es de 8 a 10 horas de lunes a viernes y de 10 a 14 horas los sábados.

lunes, 21 de agosto de 2017

Finki Krautrock, un festival lisérgico que te transporta a la Alemania mágica y ácida de los setenta

Finki 2017. Con los DeWolff en el escenario. Foto: Eva Ferrera 
En Alemania, concretamente en el bosque de Oden (en alemán Odenwald) se celebra desde el año 1977, de forma casi ininterrumpida, el Finki Krautrock Woodstock  Festival. En este macizo montañoso del suroeste de Alemania, existe un pequeño municipio llamado Finkenbach (Rothenberg) con poco más de 400 habitantes en el que se concentran alrededor de tres mil personas venidas de toda Alemania, más algunas pocas desde Francia y las menos de los países del Este. Juntos recuperan el espíritu libre de los antiguos festivales de rock and roll de los setenta con mucha psicodelia, progresivo, krautrock, música étnica, acampada libre y gratuita, sin ni un solo detalle publicitario, muy bien organizado y a precios asequibles.


Cartel del Finki 2017
Tan peculiar festival al aire libre celebraba este pasado mes de agosto de 2017 su 35ava edición y a ella acudieron nuestros intrépidos reporteros del Magic Pop para descubrirte un mundo que parece anclado en el pasado hippie libertario hedonista durante un fin de semana que te transporta a la Alemania lisérgica, verde y contestataria de los setenta. Estas que vas a leer a continuación son algunas de las experiencias que vivimos durante los días 11 al 13 de agosto de 2017, tres días en los que prácticamente no paró de llover aunque eso no impidió que los presentes disfrutáramos  de lo lindo de un cartel en el que había mucho y variado, desde krautrock, psicodelia, a ritmos africanos y jamaicanos pasando por rock and roll, hard rock, blues rock, post-rock, R&B, soul… 

El cabeza de cartel no era otro que el propio grupo organizador, los Guru Guru, banda alemana de krautrock de los setenta, encabezada por su miembro original, Mani, quien a sus casi 77 años aún toca la batería, presenta y dirige todo un festival con una vitalidad encomiable.

Mani Neumeier. Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
Del resto de bandas destacaron los Pretty Things (UK) en plena forma, más un carismático y teatral Arthur Brown (UK), así como unos demoledores DeWolff (Holanda) en estado de gracia, entre otras singulares propuestas como los experimentales Jack Dupon (Francia), el sideral combo formado por Neumeier (Guru Guru), Grosskopf (Ashra Tempel) y Kranemann (ex-Kraftwerk), los muy germánicos Samsara Blues Experiment, el afrobeat de Jobarteh Kunda, los ritmos jaimacanos de Ease Up Ltd y la ensoñación post-rock de los suecos Kungens Män. Todos ellos actuaron con puntualidad germánica y   una magnífica sonoridad. No en vano ajustaron grupo a grupo antes de su respectiva actuación, cambiando incluso todas y cada una de los elementos del escenario, baterías incluidas, y sin que nadie protestara ni un ápice, por la inevitable tardanza. Incluso no resultó menos relevante el juego luminotécnico. Y os recuerdo, que estábamos al aire libre y que apenas paró de llover!!!.      

Philippe Prebet. Finki 2017. Foto: E. Ferrera  
Lo más sorprendente del festival no estuvo solo en los escenarios sino también entre el mismo público, incluida la impecable organización. Para empezar, los asistentes nos alojábamos en propias tiendas de campaña, caravanas, coches… ubicados con total libertad y sobrado espacio en los numerosos descampados dentro del mismo municipio. Al tratarse de Alemania, uno puede imaginarse que estamos hablando de campos de tupida hierba convenientemente cortada para facilitar el camping.  La llovizna no nos abandonó casi en ningún momento y, al final, los tractores agrícolas tuvieron que ayudar a más de un coche a cruzar algún embarrado imposible. Pero esos mínimos inconvenientes no importunaron a nadie en absoluto, ni siquiera en el momento de los conciertos en los que no se suspendió ninguna actuación, aunque a ratos lloviera profusamente. Algunos de los asistentes incluso deambulaban descalzos por el barro como si de un nuevo Woodstock se tratara mientras otros quemaban salvia seca ceremonial para aromatizar el ambiente. 

Mani con Groskopff y Kranemann. Finki 2017. Foto: E.F.   
Respecto a la infraestructura el festival, realmente fue muy meritoria. Se distribuyeron por todo el municipio varias y amplias casetas-lavabos para chicos y chicas que se limpiaban regularmente por el personal conservando un estado de salubridad y limpieza sorprendente. Disponías de duchas con piscina por un par de euros. Los habitantes del pueblo se encargaban de atender todos y cada uno de los puestos de avituallamiento. Así, dentro del recinto, tenías un gran espacio donde se podía adquirir con rapidez y eficacia platos de comida local, (guisos de patatas y salchichas preferentemente), otro en el que servían las bebidas (cerveza, sidra local, vino, refrescos, agua, distribuidos en vasos de pinta que al devolverlos te reintegraban un euro), y otro en el que podías tomar café, té, más una suculenta carta de pasteles típicos a cuál más suculento. No faltaron las paradas de ropa, algunas que otra de discos, y abalorios diversos. Por supuesto, hubo registro previo de seguridad sin colas, y múltiples escenas curiosas, dignas de mención, como la inexistencia de vallas publicitarias, ni siquiera de bebidas alcohólicas, así como la presencia de familias completas de hijos a abuelos, con matrimonios de avanzada edad que acudían con sus chubasqueros y sillas plegables, entre muchos jóvenes y no menos señores de más de sesenta años con largas cabelleras, vestidos igual que en los festivales o en las protestas antinucleares alemanas de su juventud durante los setenta. 

Jobarteh Kunda. Finki 2017. Foto. E.F. 
Musicalmente, todas y cada una de las formaciones aportaron alguna que otra excelencia digna de destacar. Los franceses Jack Dupon fueron los encargados de abrir el festival hacia las siete de la tarde del viernes 11 de agosto. Dirigidos por Philippe Prebet (nacido en 1953, figura destacada del underground francés desde los setenta) ofrecieron una divertida amalgama de krautrock étnico, a lo Frank Zappa y Gong, mezclada con poesía vanguardista y ritmos tribales. Les siguieron el combo formado por Neumeier (Guru Guru), Grosskopf (Ashra Tempel) y Kranemann (ex primeros Kraftwerk) quienes hilvanaron secuencias bailables con atmósferas envolventes, a medio camino entre los primeros Can, el ambient, y la música dance de vanguardia.  A continuación los Pretty Things dieron un espectáculo ciertamente memorable, similar al que nos tienen acostumbrados en sus reiteradas visitas a España. Phil May con sus casi 73 años volvió a maravillarnos con su chorro de voz y Dyck Taylor con sus 74 primaveras estuvo muy hábil e imaginativo mediante su guitarra ya fuera interpretando rabioso R&B, ácida psicodelia o primitivo blues. El resto, estuvieron más que correctos, destacando su irreprochable y joven sección rítmica. El repertorio fluctuó entre blues de manual de Robert Johnson, el R&B de sus inicios con temas como “Big Boss Man” o su legendario “SF Sorrows” que el año que viene cumple 50 años. Cerraron el primer día del festival los  Samsara Blues Experiment,  poderoso trio alemán de hard rock con detalles stoner y solos ácidos a cargo de su guitarrista y teclista principal. 

Los Pretty Things en el Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
A partir de primera hora de la tarde del sábado 12 de agosto, y hasta las dos de las madrugada aproximadamente del día siguiente domingo, actuaron en primer lugar Jobarteh Kunda, banda alemana formada en los noventa con músicos africanos, caribeños, etc... quienes ostentan un gran prestigio internacional gracias a su suculenta producción afrobeat entre detalles fascinantes de kora, guitarras, saxo, percusión más bailes africanos. Les siguió el numeroso combo germano de música jamaicana, especializada en roots reggae convenientemente fusionado con recursos soul, ritmos funk, y arreglos enérgicos. Tras ellos, ocuparon el escenario del Finki festival, otra de las bandas que más destacaron: el power trio holandés de blues rock psicodélico  DeWolff quienes lograron un directo contundente, ácido y repleto de excelencias instrumentales a cargo de unos inspiradísimos guitarrista, organista y baterista. Los tres nos procuraron unas andanadas de blues rock en esencia tamizado con raíces setenteras y expuestas con solos de antología y ritmos enloquecedores.    

Guru Guru. Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
La noche del sábado siguió  con los esperados Guru Guru, banda organizadora que toca en todas las ediciones, en la que milita el reverenciado y próximo Mani Neumeier, quien a sus casi 77 años, se hizo cargo de la batería con una fuerza propia de cualquier joven maestro percusionista. Le acompañan otros músicos como el guitarrista y saxofonista  Roland Schäffer que ya formó parte de los Guru Guru a mediados de los setenta. Su repertorio fue amplio. Repasaron su dilatada trayectoria desde los seminales discos “UFO” y “Hinten” de principios de los setenta, pasando por su “Tango Fango” de mediados de esa década, hasta la actualidad, en una evolución de los ritmos krautrock hacia el hard rock englobando detalles étnicos, lisérgicos y ácidos con el bosque como principal punto de referencia temática y mitológica. No faltaron los disfraces, los juegos de luces, y las secuencias de raga folk.     

Arthur Brown en el Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
Tras ellos apareció en escena, el genial Arthur Brown quien a sus 75 años nos sorprendió muy gratamente por el excelente momento de voz en el que se encuentra. Bailó y cantó con un irrebatible y generoso espectro vocal, arropado por una joven como habilidosa banda formada por un potente bajista, un gimnasta teclista, una solvente guitarrista y un perseverante baterista, más una sensual bailarina. Todo un “crazy world”  divertido y emocionante en el que recuperó algún que otro éxito del pasado como su conocido “Fire”, entre versiones curiosas, hasta su más reciente Lp “Zim Zam Zim” (2014). Música entre el cabaret y la psicodelia más juguetona envuelta en una puesta en escena diseñada al milímetro con cambios sucesivos y sorprendentes de vestuario. Para acabar, la banda sueca de post-rock, raga y sicodelia, Kungens Män nos ofrecieron largos y condensados temas de entre quince y veinte minutos, como los incluidos en su último trabajo hasta el momento “Bränna Tid” (2017). 

Vista del recinto del Finki por la mañana. Foto: Eva Ferrera  
De este modo, finalizaba un festival de fin de semana que, tras carca de cuarenta años de existencia, sigue aún vigente reivindicando, en un paraje fascinante, el espíritu libre de los legendarios encuentros hippies y sicodélicos de finales de los sesenta a los setenta, sin necesidad alguna de recurrir a la publicidad, sin postureos que valgan, con precios razonables, buena música, bien sonorizada, entre servicios confortables y limpios. Un mundo de ensueño ya casi desaparecido de la faz del rock and roll que constituye toda una experiencia musical y social en plena libertad, con olor a salvia, bebiendo Applewine, en el corazón de Odenwald: los legendarios bosques alemanes donde crecen las setas alucinógenas que constituyen la mascota de tan acogedor y lisérgico encuentro, gentileza del gran Mani, toda una divinidad, para la inmensa mayoría de los asistentes al Finki Krautrock Woodstock festival.   

Todas las fotos son de Eva Ferrera (Ivy Lot_):

Detalle del público
Guru Guru
Arthur Brown y su banda
Jack Dupon

Psicodelia con cajón,violín y wah wah al mediodía


martes, 13 de junio de 2017

Paul Collins repasa su trayectoria en acústico en el A Wamba Buluba Club (Marula BCN) con unos Protex impactantes

Paul Collins y los Protex. Foto: Ivy Lot_ (Eva Ferrera)
La gira de Paul Collins, en acústico y en solitario por España durante estos días de mayo y junio de 2017, coincide con la reedición del disco de 1992 de título homónimo, en cuya portada aparece el maestro del powerpop tocado con un sombrero vaquero. En pleno boom “grunge”, DRO editaba  este magnífico trabajo de pop poderoso con toques de country.  Un álbum que cumple 25 años durante los que Collins ha persistido, contra lo inimaginable, en su hazaña artística y vital por reivindicarse, con toda la razón del mundo, como uno de los mejores compositores, cantantes e intérpretes de canciones de rock and  roll de la historia.  Por otra parte, el sello Lolipop Records ha reeditado dos de sus trabajos de los ochenta: “To beat or not to beat”  y “Long time gone”.

Paul Collins. Foto: Ivy Lot_ 
Paul Collins siempre ha tenido en nuestro país una amplia repercusión al menos entre los acérrimos amantes del powerpop.  Aunque ahora reside en Nueva York, durante los ochenta y noventa vivió en Madrid. Durante su larga como fructífera trayectoria, que arranca en los setenta con los Nerves y sigue con los Beat, más luego en solitario, ha facturado algunas de las mejores canciones de pop de todos los tiempos como ese “Hanging on the Telephone” de los Nerves con el que triunfó Blondie, o las perlas memorables de “Rock and roll girl”, "Don't Wait Up For Me", “I don’t fit in”, “Different kind of girl”… con los Beat, "All Over The World" con Paul Collins'Beat, o ese fascinante “In another world“ con el que se abre este álbum que cumple ahora 25 años.    

Muchos de estos temas y otros sonaron en acústico el pasado día 8 de junio de 2017 en la sala Marula de Barcelona en un concierto organizado por A Wamba Buluba Club en el que también actuaron los irlandeses Protex, combo de powerpop y punk, de los ochenta. tras los directos pinchó el Sr. Varo más Turista Bang Bang con sus respectivas colecciones de grandes temas de la Black Music con raíces sixties. Magic Pop estuvo allí y, a continuaciòn te ofrecemos un resumen de lo acontecido con fotos de Eva Ferrera (aka Ivy Lot_)  y texto de Alex Martí.  



Paul Collins, el poder del pop en acústico 

Paul Collins, Foto; Eva Ferrera 
Paul Collins planteó su concierto acústico con una generosa lista de sus mejores temas, ya legendarios y ejemplos fehacientes del mejor powerpop de todos los tiempos. Arrancó con gemas del calibre de “You Won't Be Happy”, y uno tras otro, fuimos recordando clásicos de su magnífica trayectoria artística al tiempo que nos iba contando anécdotas de esa carrera musical desde mediados de los setenta hasta la actualidad pasando por su conexión con la movida madrileña de los ochenta o los difíciles noventa.

Paul Collins. Foto: Eva Ferrera 

Entre canción y canción nos contó anécdotas de su inicial viaje, tanto a nivel vital como  musical, así como de qué tema le gusta a su madre, o bien de lo difícil que resulta componer baladas como “Flying High”,  pero también de su "relación" con  Elvis Presley, nombre que citó como reclamo para intentar llamar la atención de aquellos que, desde las últimas filas, no dejaron de hablar prácticamente durante toda su actuación demostrando muy poco interés por la música así como un nulo respeto ni por el artista ni por el resto de público. Pese a todo, el concierto o del maestro fue vibrante, repleto de energía y planteado con una fuerza comunicativa a raudales. Su voz tiene, por el paso de los años, un matiz de desgarro que se manifiesta al final de algunas frases y le da un toque peculiar. Es el peaje a pagar por no modificar la armonía en la que fueron concebidas para que sigan manteniendo la energía inicial con la que fueron concebidas.  Al final, y con la ayuda de los Protex, interpretaron un tema de los Nerves, ““Hanging on the Telephone”  que sonó voluntarioso pero poco ensayado. La cosa mejoró con “Walking Out On Love” en el que también colaboraron con resultados más precisos y cautivadores.   

Protex, punk 70's y new wave 80's en plena forma 

Protex. Foto: Eva Ferrera 
De este modo y sin pausa, entraron en acción los Protex que, ya con sus temas propios, demostraron estar en muy buena forma. Lograron una combinación excelente entre las dos guitarras, dando una cobertura inmejorable a las dos voces principales arropadas por coros de puño en alto. Resultaron no menos inmejorables el bajo y la batería compenetrados en una sección rítmica que fue implacable e impecable de principio a fin. De su primer Lp de los ochenta, inédito hasta 2010, sonaron canciones conocidas en la época por singles, y recopilatorios posteriores, como “Strange Things”, “Look Out Johnny”, “Night Of Action”, “Forever”, “A Place In Your Heart”, “Private Lies”, “Smile And Say Goodbye”, o “Don't Ring Me Up” con la que cerraron. También recuperaron algunos temas de sus primeros singles no incluidos en el Lp como  “Heartache” o  “I Can't Cope”. De su más reciente trabajo de 2017, interpretaron canciones con excelentes bases rítmicas y buenas melodías de punk pop como “Look Out”, “Tightrope”, “On the Wire”, “Even If i Wanrted to”, “Waiting for the sign”, “Shining Star”, “Because Of You”” o “Fool In My Mind”.  Para finalizar, nos regalaron un bis con una adaptación “ramoniana” del clásico “Let’s Dance” de Jim Lee. 

Protex. Foto: Eva Ferrera 
Sin lugar a dudas, ambos proyectos resultaron en vivo todo un ejemplo a seguir para todos aquellos músicos que con el objetivo, justificable y loable, de recuperar los viejos tiempos, se presentan ante su público fiel con las canciones de esa memorable juventud, momentos sonoros que, con actitud y ensayo, más de lo segundo que de lo primero, no tienen porque perder ni un ápice de su fuerza comunicativa y energía pasional.      


Trayectoria de Protex

Protex. Foto: Eva Ferrera 
Protex, banda de punk de Belfast, son Aidan Murtagh, guitarra y voz; Norman Boyd a la guitarra y coros (Stonefish);  John Rossi al bajo y coros (Peace Frog y Shock Treatment); y Gordie Walker a la batería (Glam Slam, Crash Into June). Anteriormente formaron parte de la banda David McMaster a la guitarra y voces de 1978 a 2014;  Paul Maxwell al bajo y coros de 1978 a 1980; y Owen McFadden a la batería de 1978 a 1980, o Andrew Curliss al bajo (2012).

Protex. Foto: Eva Ferrera 



La banda se creó en 1977 tas un  concierto en Belfast y primero se llamaron Protex Blue (marca de preservativos), nombre de una canción del grupo británico The Clash incluido en su primer álbum de título homónimo.  Después se acortaron el nombre a Protex.  Aidan y Owen habían formado parte de una banda llamada The Incredibly Boring Band de la que también surgieron The Peasants.  Sacaron un single con Good Vibrations records, “Don't Ring Me Up” (1978), reeditado por Rough Trade, firmaron con Polydor a principios de 1979. En verano de ese año se trasladaron a Londres y tras un single, “I Can't Cope” (1979)  grabaron su primer disco titulado provisionalmente “Strange Obsessions” producido por Chas Chandler.  El disco nunca salió y tras un par de singles más con los temas “I Can Only Dream” (1979) y “A Place In Your Heart” (1980)  se separaron en 1981. Ya en 2010 salió ese Lp editado por Sing Sing records. En 2014 volvieron a tocar y salió un directo titulado “Live in Tokyo”  grabado en junio de 2013, y este 2017 Bachelor records les ha editado su más reciente trabajo “Tightrope” con diez temas de powerpop y punk. 

Trayectoria de Paul Collins

Paul Collins. Foto: Eva Ferrera 
Paul Collins nació en 1954 en Nueva York. Cantante, guitarrista, compositor, percusionista y productor,  empezó formando parte de The Nerves, trío de power pop creado en San Francisco  1974, con Jack Lee y Peter Case de The Plimsouls.  Sacaron un EP de 4 canciones que incluía el clásico "Hanging on the Telephone" que más tarde se convertiría en un éxito para Blondie. Disueltos en 1977, se trasladó a los Ángeles y formó su propio grupo The Beat, en ocasiones llamado The Paul Collins Beat para evitar la confusión con el grupo Beat británico de ska.  El resto eran el bajista Steve Huff, el baterista Mike Ruiz y el guitarrista solista Larry Whitman. Debutaron con un aclamado disco de título homónimo en 1979 con el productor Bruce Botnick (quien había producido a The Doors). 

Paul Collins. Foto: Eva Ferrera 
A principios de los ochenta pasan a llamarse  The Paul Collin's Beat  sacando los discos "The Kids Are The Same” (1982), “To beat or No To Beat” (1983), “Long Time Gone”  (1985), “Live At The Universal” (1986)  y su último álbum “One Night”, lanzado en 1987, tras el que aparca el proyecto.
Paul Collins en solitario grabaría un álbum homónimo  en 1992 para DRO (reeditado en mayo de 2017 por Warner), con algunos detalles de country rock, más invitados especiales como Greg Kihn, Cyril Jordan (de Flamin Groovies), Jeff Trott (Sheryl Crow), Chuck Prophet (Green On Red), Dave Immergluck (Counting Crows), entre otros como miembros de la banda de Chris Isaak. Al año siguiente 1993 saca un segundo disco como Paul Collins Band, titulado “From Town To Town” con su discográfica  Wagon Wheel Records, que se especializó en power pop y música country alternativa. En 2001 se instaló con su familia en Madrid en la que ya había pasado una época a mediados de los ochenta.  La Paul Collins Beat volvería a mediados de los dos mil con discos como “Flying High” (2004), “Ribbon of Gold” (2008) y “King of Power Pop” (2010) grabado con Jim Diamond en Detroit. En 2014 saldría “Feel The Noise” producido por Diamond  en una de las últimas grabaciones realizadas en el estudio de Jim en Detroit, Ghetto Recorders antes de cerrarlo y trasladarse a Francia. Músicos americanos, irlandeses y españoles le han acompañado en sus conciertos. Volvería a instalarse en Nueva York donde reside actualmente.

Nota: Está previsto que Paul Collins actúe en el imprescindible Fuengirola Pop Weekend el 24 de junio de 2017 entre una amplia oferta de conciertos del festival a cargo de otros grandes como  los Beach Boys. Puedes conocer el magnífico cartel entrando en el siguiente enlace (+ info).

jueves, 2 de febrero de 2017

Pocas veces “Nada por decir” tuvo mejor banda sonora que con Pow Pow Pows y su nuevo single para Bickerton Records

Portada
Los navarros Pow Pow Pows nos invitan a otros de sus altos vuelos musicales, entre lisérgicos y viscerales,  mediante  un excelente sencillo editado por el sello Bickerton Records. Contiene tres canciones propias en la que ponen de manifiesto no solo su destreza instrumental forjada  durante una larga como sensacional carrera artística, sino también esa capacidad irreductible de  sobreponerse a los inconvenientes de la realidad cotidiana, incluidos aquellos  que arrinconan al rock and roll a lo más profundo de la cueva. Ellos siguen con fuerza y creatividad, resplandeciendo mediante melodías conmovedoras, ritmos poderosos y letras bien trabajadas. Aunque aseguren que no tienen  “Nada por decir”, son verdaderos ejemplos de actitud, realismo y nobleza propia de los más grandes músicos que han luchado incansablemente por crear una escena estatal en la que todos nos podamos sentir arropados e incluso orgullosos.    

Trayectoria 

Pow Pow Pows. Foto de su facebook
La banda Pow Pow Pows se crea en Pamplona en 2012. Actualmente está formada por Adolfo Alcocer (guitarra y voz), Chechu Brainloster, (bajo y voz), Xabi Garre (guitarra y voz), y Javier Barbería (batería). Anteriormente tocaron la batería Ion Echavarri y Aitor Omenal. El nombre sale de "Prisoner Of War" (Pow) y se le ocurrió a Iñigo Cabezafuego, quien también ha tocado el bajo en la banda. También surge de una canción de Moby Grape.  

Cd


Adolfo Alcocer fue fundador, compositor y guitarrista de los Electric Riders, mítica banda psicodélica española formada en 1999 y activa durante 11 años en los que sacaron cuatro discos: “Get You Experience”; “Messengers”, “Music for a Family Gathering” y “The Trial”. Alcocer también formó parte de los Royal Canal durante dos años en los que también grabó otro disco además de ser el bajista y guitarrista de Bizardunak en los últimos dos años con otro álbum grabado. Chechu Brainloster fundó los Mermaid con los que grabó de 1997 a 2003 tres discos, un single y un 10”. Más tarde formó parte de Basque Country Pharaons con los que sacó un 10” y de los Green Manalishi con los que también editó un par de trabajos discográficos. En todas esas formaciones fue el principal autor de los temas.

7"
Su siguiente proyecto fue en los mencionados Bizardunak con los que editó un par de álbumes más un single, y finalmente estuvo en Cantina Bizarro, combo con  el que grabó otro disco. Xabi Garre empezó en La Perrera en 1988 y sacó un par de discos más un single. Siguió tocando con Señor No con los que publicó cinco discos y ocho singles, y en Las Brujas. También colaboró, en un disco y un single, con Roy Loney de los Flaming Groovies así como con Xabi Ta Petti. Javier Barbería ha tocado y grabado con Greenhouse Effect, Souvenir, Karatekas, June y Los Sobrenaturales, Tremenda Trementina, etc ... Actualmente toca también la batería en Los Ginkas y Reina Republicana. Sustituye a Aitor Omenal (Silencio Absoluto, Exhale, Sorkun, Vice Presidents).

Contraportada
Su primer disco se titula “Animales Fantásticos” y se grabó ente junio de 2013 y febrero de 2014.  Puedes leer una extensa reseña del disco en nuestro blog aquí. En 2015 Chechu al bajo, Aitor a la batería y Adolfo a la guitarra, graban tres canciones para un single, “Apocalipsis Matinal”, “Despertar” y “Yo no soy como los demás”. Cuentan con la colaboración de Pela (voz), Jon Ulecia (guitarra), Oscar Benas (sitar) y Javi Barbería (pandereta). Ese año  ganaron la “batalla de bandas” del  Euro-Yeyé de Gijón. 

Los temas de este nuevo sencillo que te presentamos fueron grabados, mezclados y masterizados en julio de 2016 en los estudios Circo Perrotti de Gijón con Jorge Muñoz-Cobo a los mandos quien también aportó su manejo de guitarra en el instrumental “Surfimiento”. El diseño gráfico es de Pablo Errea. En portada vemos a una sonriente  azafata invitándonos al avión de la banda y en la contraportada una foto de Eva Ferrera (Ivy Lot), quien se encarga de la sección de imagen de este Magic Pop, tomada  en la edición de 2016 del festival tarraconense Wow Pow. 

Las canciones 

Pow Pow Pows. Foto: Eva Ferrera
En la cara A nos ofrecen “Nada por decir”, tema que rueda con una gran vitalidad no exenta de pesadumbre: "Que fue de aquellos inocentes juegos… destruidos todos los sueños… historias que acaban en traición, no hay mucho más que hablar… Ahora es tarde, y todo acabó”. Buen solo lisérgico de guitarra entre múltiples voces de eléctricas que logran trwenzar un espacio sonoro sublime, bien arropado por una sección rítmica de lujo y una voz pasional. “Destierra el tiempo que fingiste estar aquí. No hay herido sin dolor, no despertaré jamás… “.Finaliza con una secuencia de voces y filigranas ácidas en la más pura tradición popsike sixties.    

Foto Eva Ferrera
En su cara B encontramos primero el instrumental “Surfimiento” seguido de “No me quiero enfadar”.  En el primer corte resuelven con una prestancia exquisita y una gallardía digna de los mejores un tempo y una melodía de instro-surf al modo western entre guitarras ágiles y una batería más un bajo persistentes marcando el tempo con una seguridad impecable. Incluyen momentos de regusto psicodélico y espacios acongojantes que va creciendo entre coros y solos de antología para regresar al motivo principal. Finaliza el disco con otro tema cantado en el que vuelven a mostrarnos, con claridad y contundencia, que atesoran una de las imaginaciones más desbordantes de la escena actual con la que logran dar vida a canciones de pop y psicodélicos. Entre marcadas referencias a bandas conocidas, construyen un tema propio que invita al baile al tiempo que disfrutarás de las canciones bien hechas. Ritmos calientes, bajos seguros, guitarras que nos hablan con una habilidad magistral, más voces bien conjuntadas dan forma a este tema de tradición “beat” y mensaje social: “Pensaba que estábamos todos de acuerdo… os quedáis con el trozo pequeño. Dejé que pensarais que sois libres de creer que lo sois… en la calle dicen que soy un ladrón pero lo hago por amor, a mis hijos, por el amor de Dios…llamáis a mi puertas pidiendo más, yo os diré lo que necesitáis….una guerra mundial”.  
   
Reflexión final:

Pow Pow Pows.. Foto de su facebook
Si has escuchado ya atentamente este single o has llegado hasta aquí en esta entusiasta reseña, estoy convencido de que coincidirás con nosotros que los Pow Pow Pows tienen aún mucho que decir. Esperemos que esta gira hasta abril de 2017 no sea la última como anuncian en las redes sociales.

Sirviría de mucho y sería recomendable que los mass media, algunos forofos de los sonidos añejos que se dejan la pasta  en reediciones porque creen que les da prestigio de “underground” (si eso existe), o los que celebran la persistencia de la escena desde el bar de al lado donde se celebra un concierto, todos ellos, digo, desde la más absoluta libertad de que hagan lo que les venga en gana (solo faltaría), sean capaces de darse cuenta, de una vez por todas, que el futuro ya está aquí y sin apoyo a las bandas, el rock and roll va acabar siendo lo mismo que coleccionar sellos o placas de cava. Ojo, que no digo que esté mal el coleccionismo, al contrario, (aunque hayan cosas que cuesten de entender). Ahora bien,  como ya venimos diciendo en innumerables ocasiones, la música se enriquece en los ensayos y se luce en los escenarios, con artistas que arriesgan apoyados por sellos pequeños que, en muchas ocasiones, hasta pierden dinero, tanto unos como los otros. Para que todo esto prospere se necesita público que compre singles tan magníficos como este de Pow Pow Pows, editado por Bickerton recrods y, si no es demasiado pedir, por mera coherencia, acuda a los conciertos donde se presenten. Ni más ni menos.  


Notas: Puedes escuchar el single en el bandcamp del grupo o en el del sello Bickerton donde tambien podrás adquitir una copia de la edición limitada.   

martes, 23 de agosto de 2016

Los Biscuit, quizá por última vez, en absoluto estado de "Gràcia"

Biscuit. Foto: Ivy Lot 
Los Biscuit cerraban una larga, memorable y fructífera trayectoria de 23 años el pasado 19 de agosto de 2016 con una fabulosa actuación celebrada en la calle de la Perla de Barcelona durante las fiestas del barrio de Gràcia.  A partir de aquí, la banda de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) abre un periodo de reflexión personal que esperemos les lleve, de algún modo u otro, a seguir con otro proyecto musical aunque, por el momento, no hay definido nada concreto.  Sin tapujos que valgan, nos deja la mejor de nuestras bandas de rock and roll y lo hace mediante un concierto de fiesta mayor que resultó, contra todo pronóstico, uno de los mejores, con el público absolutamente entregado ante una formación única, irrepetible,  que nos dio una lección de actitud, maestría instrumental y vocal, entrega, buen humor, despliegue de medios artísticos, fuerza… Unos Biscuit, quizá por última vez, en absoluto estado de “Gràcia”.       

Biscuit: Ivy Lot 
La banda abrió con “The Sound” de su álbum de 2003, al que siguió “R’n’r exile”  del  disco "Time For Answers” de 2005. De su más reciente trabajo de 2016 interpretaron: “Duke's Tale”, “Welcome To Dundersville”, “Blame Me”, “Saw Ya”, “The Chip”, “Unthinkable”, y “Blank Morning (She Said)” que cerró la primera parte del concierto con una fascinante compenetración de guitarras, bajo, percusión, solos ácidos y riffs demoledores. 

La segunda parte fue destinada exclusivamente a las versiones. Empezó con el “Togheter” de los Box Tops, al que siguió “Alone with you” de los Sunnyboys, “Strychnine” de los Sonics, “Hold On” de Les Fleur de Lys, “Have Love, Will Travel”, también de los Sonics, y “Runaway” de Del Shannon que empalmaron con el “No Fun” de los Stooges. A partir de aquí, el concierto que había resultado brillante hasta el momento dio un paso más hacia lo inconmensurable y  mutó en una algarabía de público disfrutando de lo lindo con las adaptaciones de “I wanna be your Dog” de los Stooges, “Ramblin’Rose” de los MC5 de los que también tocaron “Kick out the Jams” y para finalizar el “You’re gonna Miss Me” del gran Rocky Erickson con los 13th Floor Elevators. 

Biscuit. Foto: Ivy Lot 
El repertorio escogido por la banda fue muy acertado tanto en sus canciones originales como en las versiones. Tras una primera parte en la que se puso de manifiesto la destreza compositiva e interpretativa mediante temas propios, la mayoría de su más reciente disco, en la segunda las adaptaciones de esos clásicos oscuros de los sesenta, no estuvieron exentas de la huella personal de esta gran banda que logró redimensionarlos para adaptarlas, sin fisuras, a su propio universo mediante guitarras sensacionales, una sección rítmica meticulosa, un órgano voluntarioso y una voz principal extraordinaria con un registro más que generoso, incluido ese falsete tan extraordinario del “Ramblin’ Rose” de los MC5

El público entregado...Biscuit. Foto: Ivy Lot
Mientras observaba como las vallas de protección del escenario estuvieron a punto de volar por encima del público enloquecido que bailaba y coreaba los temas de los Stooges o de los MC5, interpretados por los Biscuit, me vino a la mente la filmación de la actuación que los de Detroit dieron en el campus de la Wayne State University de su ciudad el 19 de julio de 1970.  Entonces, a excepción de unos cuantos, la gran mayoría de público, que abarrotaba el campus, seguía el concierto sin demostrar un gran entusiasmo, quizá anonadados ante la fuerza explosiva de esta gran banda ya desparecida. 46 años después de esa actuación, los Biscuit se despedían con una versión que convirtió su magnífica puesta en escena, en ciertamente, apoteósica. Al margen de las razones personales y artísticas que les hayan impulsado a cerrar esta etapa de su vida, a nadie quien les conozca se le escapa que, en su drástica decisión, han tenido mucho que ver circunstancias inexplicables como la, en demasiadas ocasiones, fría y escasa respuesta de nuestra escena hacia su proyecto ciertamente original que atesora una magnífica discografía de seis Lp’s y un directo no menos grandioso.

Biscuit, Foto: Ivy Lot
En su escrito de despedida, que publicaron en las redes sociales, decían: “Podríamos hablar mucho -de hecho, de un modo u otro, llevamos años haciéndolo- de las razones para ello, pero creemos que este no es el momento. Estamos cansados, lo necesitamos, eso es todo”.  Personalmente me entristece que lo hayan dejado y me daría muchísima rabia, si pudiera verlo, que dentro de cuatro décadas, un público enfervorizado bailase sus canciones versionadas por otro combo que se las viera y deseara para que les hiciesen caso con sus temas propios. Pero quizá sea ésta la verdadera historia del rock and roll: la de los héroes que nunca lo fueron en vida. Para mí, y para muchos más, quizá no los suficientes, los Biscuit han sido y seguirán siendo, muy grandes. Del futuro, ya hablaremos. Así que para acabar, nada mejor que las últimas palabras que me dijo el propio Xavi Cardona al finalizar tan memorable directo en las fiestas de Gracia, citando a los Doors: “El futuro es incierto y el final está siempre cerca".    


Trayectoria 

Los Biscuit son Angel Zambudio al bajo, Fermín Roca a la batería y coros, Armand Cardona a la  guitarra, Xavi Cardona a la guitarra y voz, más David Charro a los teclados, coros y guitarra. Se forman en Vilanova i la Geltrú, en el año 1993 tras la escisión de Blue Bus, una banda que editó un mini-lp en 1991 con el título de “All Way” (Macaco Records). Tras una segunda maqueta producida por Enrique Lindo, Grabaciones en el mar les edita en 1997 su primer disco, “Lunch Music” en formato CD. Luego vendrá su participación en discos de tributo a grupos como Love, y en 2001 se autoeditan un EP con cuatro canciones, “The Basement Years” distribuido por Trip Records.

Biscuit. Foto: Ivy Lot
Dos años después, verano de 2003,  entran de nuevo en un estudio de grabación, con Santi García en los estudios Ultramarinos Costa Brava. De ahí saldría “Rocks My Litlle World” editado en Cd por Rock Indiana y en vinilo por H Records. Tras el éxito de ese disco, vuelven en 2005 al mismo estudio, productor y con el mismo sello a dar forma a su nuevo Lp, “Time For Answers”, en el que una vez más hacen gala de su poderío con una mezcla de rock’n’roll, psicodelia y toques melódicos de pop. En esta ocasión, No Tomorrow se encarga de la edición en vinilo. Después vendría "Cinnamon Fadeout", grabado en el mismo estudio, y editado en 2009 por el sello Hang the dj!, en Cd y vinilo. A finales de 2011 sacan, de la mano de La Castanya, el álbum “Memorabilia” del que puedes leer más datos aquí.  A destacar también que en 2012 triunfan tocando en directo con Bart Davenport  el “Sound Affects” entero de los Jam.


Biscuit. Foto: Ivy Lot 
En 2013 la Castanya editó un Ep en 7” titulado “Hit the Ground”  para celebrar  el 20 aniversario del grupo. Contiene los temas “The One in Charge”,   “The Wireless Golden Voice” y “Quit This Place”.  Fue producido por Mike Mariconda en los Estudios Ultramarinos Costa Brava (Sant Feliu de Guíxols), con Santi García como asistente.  Por otra parte el sello australiano Off The Hips compiló en 2015 16 canciones que recorren más de dos décadas de carrera en “20 Years a Million Beers & Lotta Nerve”.  Anteriormente a la edición de su nuevo Lp, editado en 2016 sin título por la Castanya  del que puedes leer una reseña en nuestro blog,  se dieron a conocer los temas  “Goodbye Again Or B” y el inédito “Phil's Song”.   

Nota: Puedes visionar un excelente reportaje fotográfico de Ivy Lot (Eva Ferrera) sobre el concierto en el barrio de Gracia (Barcelona) en su flickr