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martes, 21 de febrero de 2017

Dirty Rockets nos aportan “4” canciones para sucumbir al placer ultra sensorial del mejor rock and roll

Portada
Poco  a poco, el rock and roll con raíces en la década de los cincuenta y sesenta del siglo pasado, va dejando de ser, para el gran público y los media, un divertimento meramente festivo y anecdótico para pasar a engrosar la cultura contemporánea con igual o mayor credibilidad que otras ofertas actuales que pretenden deslumbrarnos con supuestas ideas “novísimas”.  Con el uso consciente de las cepas originales, la música no pierde inmediatez, ni mucho menos frescura, sino que, posiblemente, mantiene mucho mejor ese poderoso valor artístico intrínseco que otros estilos han perdido al supeditar, sin escrúpulos, su frágil supervivencia a las exigencias de un negocio discográfico insensible y culturalmente demoledor.  Frente a esos parámetros comerciales, con los principios artísticos muy claros,  bandas como los barceloneses Dirty Rockets crean Ep’s tan sugerentes como el que Clifford records ha editado este 2017 bajo el título de “4”. Contiene tres canciones de cosecha propia, cantadas en catalán, inglés y castellano, más una versión con la que logran redimensionar un tema muy conocido de los Sonics, de los que son un auténticos expertos, para adaptarlo a un microuniverso propio siempre elegante y, a la par, salvaje. Una música, la suya, realmente exquisita, muy bien interpretada, que surge de “la guarida” para “tras analizar todos los hechos” correr “con amor” por el “margen espacial” de la vida.      

Trayectoria 

Dirty Rockets. Foto: Angel Nájera
Dirty Rockets son Edu Rocket al saxo, voz y armónica; Varo Dirty a la guitarra y coros, Sergio Rivero al bajo y coros, y Sergi Moreno a la batería y coros.  La banda se forma en el año 2009 en Cornellà de Llobregat (Barcelona). Empiezan versionando  temas clásicos y otros más oscuros del rock and roll y el “garage punk”, de finales de los cincuenta a los sesenta , aunque con una forma muy personal que ya daba muestras de un poderío y una imaginación propia.  Su primer grabación es el Ep "Play the Sonics" (2009) con el que rinden homenaje a la legendaria banda de Tacoma.  Debutaron en directo en el XXIII festival de Blues de Cerdanyola (2010),  para tocar desde entonces en múltiples salas.  Después sacaron su segundo Ep  con temas propios, bajo el título genérico de "Electric Shock".  También colaboraron con Morfi Grei en la  presentación del libro "Letras Petreas", escrito por el mencionado  cantante de la mítica  Banda Trapera del Rio, con el que también interpretaron  en directo varias canciones de la mencionada formación de Cornellà.  Edu  también forma parte de la banda Mossén Bramit i els Morts.  Por su parte Sergi forma parte de los Motorzombis.  En 2016 sacaban el disco “Death or fun” (Clifford records) del que puedes leer una amplia reseña en el Magic Pop entrando aquí

El Ep “4” fue grabado, producido, mezclado y masterizado por Mike Mariconda y Marc Tena en Sol de Sants Studios de Barcelona. Las fotografías de los componentes de este genial cuarteto que puedes ver en la portada son de Angel Nájera y el diseño del Ep corrió a cargo de la banda.  

Las canciones 

Dirty Rockets. Foto: Ferran descarrega
En la cara A nos ofrecen “La Guardia”, interpretado en castellano, con el que caemos “en la guarida del sutil capitán” que nos agarra y nos paraliza, “sucumbiendo al placer ultra sensorial” de la música de este gran cuarteto. Perfectos riffs de “instro” a cargo de la guitarra, más  sensacionales momentos de saxo “garage”, entre ritmos de bajo y batería que marcan el tempo con una enorme seguridad. Acompañan a la genial voz principal que desgrana la melodía principal de forma cómplice con el magnífico solo de saxofón.   Le sigue en la misma cara “You’re wrong again”, con letra en inglés. Oscuro tema de “garage”  y “punk rock”, irreverente con los estereotipos, que juega con cambios de ritmo convincentes, más esas guitarras imaginativas, y la magnífica voz solista que nos habla de comprender nuestra historia, analizando todos los hechos, para evitar equivocarnos.  

Dirty Rockets. Foto: Manuel Alférez
En la B, nos regalan una versión contundente del “Have Love, Will Travel” de los Sonics, canción de 1959 de Richard Berry. Al conocido riff de guitarra, añaden un solo de armónica fabuloso y un tratamiento de punk en esencia con el que consiguen redefinir tan conocido tema con el máximo respeto a sus míticos creadores al tiempo que aportan su impronta indisoluble personal.  Acaba el Ep con un tema cantado en catalán, “Pel marge espacial”. Otra muestra de indudable talento en el que el rock and roll adquiere matices lisérgicos, con voces alocadas, solos de saxo ácidos, rítmica penetrante, y arreglos instrumentales dignos de mención. El resultado es un tema altamente psicodélico que nos cuenta una trayectoria vital de alguien que “salió corriendo de pequeño y no paró, pensando que sus sueños nadie los detendría”. Aún le falta camino por recorrer y se para a descansar. Es el momento de ofrecerle una mano para “correr juntos por el margen espacial”.      

Reflexión final: 

Dirty Rockets. Foto de su facebook.
Ante discos tan buenos como éste, la palabra revival se nos antoja ya completamente prescindible corroborando lo que venimos insistiendo desde hace tiempo: no puede revivir lo que nunca murió. Al margen de la “modernez” entendida desde conceptos equívocos de experimentación con el propósito de renegar de los orígenes sin otra pretensión que la de ser más raros que nadie, Dirty Rockets nos aportan canciones de cabo a rabo, bien ideadas, fascinantes tanto melódica como rítmicamente, con excelentes letras que invitan a la reflexión. Cuatro grandes razones más para afirmar, sin tapujos que valgan, que el rock and roll mantiene la fuerza, el valor comunicativo, y la capacidad de hacernos la vida, si no más fácil, sí mucho más divertida. Solo tienes que pinchar tan sensacional Ep y una amalgama de recursos instrumentales muy sólidos, combinados mediante dosis memorables de ingenio, dando vida a resultados tan joviales como salvajes, con los que tu vida adquirirá una dimensión placentera ciertamente “ultra sensorial”.      

Nota: Puedes escuchar las canciones en el bandcamp del sello Clifford Records donde podrás adquirir una copia del vinilo con código de descarga digital.   

lunes, 18 de julio de 2016

Los Dirty Rockets, canciones eufóricas que dan respuestas vitales a la dicotomía “Death or fun” (Clifford Rds. 2016)

Portada
Los Dirty Rockets son un grupo originario de Cornellà de Llobregat, municipio barcelonés que muchos  asocian a una de las formaciones de punk rock más seminales de nuestra escena como fue la legendaria Banda Trapera del Río, liderada por el gran Morfi Grei con el que este cuarteto, que te presentamos a continuación, colaboraron en su día en directo con excelentes resultados. Coinciden ambas bandas en esa pasión irreductible por el rock and roll más salvaje mediante una mezcla explosiva de las siempre enriquecedoras raíces 50’s  con la actitud y los detalles hirientes del punk de finales de los 70’s.  Los Dirty Rockets van más allá de actualizar sus referentes, y se evidencia no solo una imaginación desbordante sino también un dominio instrumental muy considerable en todas y cada una de las doces canciones que podrás oír en su primer álbum “Death Or Fun”  editado por Clifford records este 2016. Diez temas propios, dos de ellos instrumentales, más dos brillantes versiones, que destacan por sus melodías eufóricas y por sus ritmos portentosos ideales para resolver una dicotomía vital mediante magníficos arreglos que explotan con precisión a modo de revulsivo existencial.  

Trayectoria

Dirty Rockets. Foto: Angel Nájera 
Dirty Rockets se forman en el año 2009 en Cornellà de Llobregat (Barcelona). La banda está formada por   Edu Rocket (voz/saxo/armónica); Varo Dirty (guitarra); Rivero (bajo); y Sergi (batería).  Empiezan versionando  temas clásicos y otros más oscuros del rock and roll y el “garage punk”, de finales de los cincuenta a los sesenta , aunque con una forma muy personal que ya daba muestras de un poderío y una imaginación propia.  Su primer grabación es el Ep "Play the Sonics" (2009) con el que rinden homenaje a la legendaria banda de Tacoma.  Debutaron en directo en el XXIII festival de Blues de Cerdanyola (2010),  para tocar desde entonces en múltiples salas.  Después sacaron su segundo Ep  con temas propios, bajo el título genérico de "Electric Shock".  También colaboraron con Morfi Grei en la  presentación del libro "Letras Petreas", escrito por el mencionado  cantante de la mítica  Banda Trapera del Rio, con el que también interpretaron  en directo varias canciones de la mencionada formación de Cornellà.  Edu  también forma parte de la banda Mossén Bramit i els Morts.  Por su parte Sergi forma parte de los Motorzombis.  “Death or fun” fue grabado  por Txosse Ruiz en Wheel Sound Studio y mezclado, más  masterizado, por los hermanos Santi y Victor Garcia en Ultramarinos Costa Brava.  Han contado con la colaboración de Assumpta Cahiuelas al órgano en el tema “Mass Control”. Con un apropiado artwork, en el domina la combinación siniestra y enérgica de los colores  rojo y negro, destaca la foto de portada de Marc García y las letras de las canciones en la carpeta de interior. la edición en vinilo de Clifford incluye un código de descarga digital. 

Las canciones 

Dirty Rockets. Foto: Manuel Alférez 
El disco se abre con el instrumental “Shake Station”, tremendo arranque en el que se pone de manifiesto la gran capacidad de combinar excelentes ejecuciones con dotes creativas que emanan de ese sugerente como potente saxo tenor, los acordes hirientes de la guitarra eléctrica, y los ritmos contundentes de  bajo y batería. Una amalgama de fuerza que nos lleva a la cautivadora “Give It Up”, excelente desparpajo de puro rock and roll con actitud punk, cantada con una potencia descomunal con el propósito fehaciente de demostrarnos que tienen las ideas muy claras.  Riffs que perforan como taladros, solos de armónica y eléctrica que me fascinan, más una base rítmica de extraordinaria prestancia  conforman las maravillas sonoras de este tema que te noqueará de principio a fin.  Le sigue “Psychotic Brain”, otra maravilla con garra, cantada como la anterior en inglés.  En este caso, los arreglos permiten compenetrar saxo y guitarra, más voz y coros, con una facilidad pasmosa. Tema que inspira reflejos del punk de finales de los setenta con recorridos de “garage” con el que se explaya ese cerebro psicótico. Incorporan un magnífico solo de saxo dentro de un tema que se nos antoja un ejemplo, entre otros muchos más, de esa fructífera imaginación con la que dan vida a un estilo propio.  A continuación nos cantan en español el tema “Mass Control”, sobre un ritmo de rock and roll que se nutre de un soul salvaje. Tema éste de crítica social en el que critican que “la opinión publicada, es la opinión cacareada. Mentes conectadas, socialmente consensuadas”. Mencionar en la instrumentación  la aportación considerable del órgano.            

Foto: Angel Nájera 
De este modo llegamos a la deslumbrante versión del tema “Walking the dog”  (1963) de Rufus Thomas.  Llevado a su terreno, el corte acrecienta el poder de persuasión del original con esa revisión salvaje de un R&B de manual que, en manos de los Dirty Rockets, adquiere un deje muy provocativo, incluido ese buen solo de saxo.  Termina la cara A con otro tema en inglés, “The 8th Sin”. Fantástica canción en la que la banda descarga con pasión desaforada tras esa siniestra introducción de saxo ciertamente tenebroso. Tema que se acerca al hard rock con riffs gruesos y una voz principal que emana desde un brío muy personal.  Tristeza y confusión, con dulces recuerdos de la sonrisa y la voz de un amor pasado, con los que sucumbimos al octavo pecado capital, la nostalgia. Juegos instrumentales, dignos de mención,  completan un tema apabullante que te invita a dar, cuanto antes, la vuelta a la cara.

La cara B empieza con  “The Devil's Wife”, otro cañonazo de guitarras y saxo con ritmo ardiente, más detalles de armónica, en el que se entremezclan ramalazos  de rock con soul en una proliferación de diversas líneas melódicas que te zarandean mientras sigues la entregada voz principal, con endiablado recitado incluido. Y tras el encuentro con la mujer del diablo, vuelven a expresarse en castellano en el tema “Al fuego”.   En este caso,  tras una caliente intro de saxo, la canción discurre entre los parámetros del rock and roll más oscuro y el punk más crudo. Llega el fuego purificador en el que “todo arderá… no, tú no eres el culpable, de la espiral de inercia nadie sale”.  La banda se dirige a esos “bastardos con manos llenas de sangre… que no consigan nuestra confesión… empuñemos nuestra tea purificadora… y marchemos a la colina a verlo todo arder”.

The Dirty Rockets, Foto de su facebook  
Le sigue otro instrumental, precisamente el que da título genérico al disco, “Death or Fun”, en el que el deje bluesero con unísono de guitarra, saxo y bajo más toque de batería deriva en una andanada de primitivo  R&B a la que sucede brillantes momentos  solistas a cargo de ese magnífico tenor.   Tras este excelente tema, nos ofrecen otro gran motivo sonoro propio en el que afloran detalles de punkabilly con claras perspectivas de ser coreado por una masa entusiasmada: “Paso a paso la vida ve venir, y con ella su uniforme frío y gris. Paso a paso su tiempo se le va, entre luces, humo y alquitrán”.  Sueños antiguos que desfilan con otro convincente solo de guitarra, golpes certeros de bajo, más un ritmo portentoso  que nos dirige los pasos hacia el bar para escuchar otra suculenta aportación solista de saxo que pide a gritos fiesta, yiha!!!.

Ya en los últimos surcos del álbum, nos entusiasman con esa entregada versión del “Roll Over Beethoven” (1956), tema de Chuck Berry en el que imprimen una cautivadora rabia punk sin olvidar momentos fascinantes protagonizados por eléctrica y saxo.  Finaliza el disco con un emocionante “Hasta llegar a ti”. Canción más pausada, con vocación de himno,  en la que se entremezclan, con absoluta elegancia y tremenda fuerza,  esas múltiples referencias estilísticas mencionadas que conforman el  lenguaje propio de esta gran banda, desde el rock and roll de los cincuenta al punk de los setenta.  Un tema dedicado a esa Barcelona “que hace tiempo que perdió su identidad”  en la que el rock and roll con sus “provocadores inconscientes sobreviven  sin mirar”.
             
Reflexión final

The Dirty Rockets. Foto: Angel Nájera
La dicotomía  “Death or fun” a la que se enfrentan  los Dirty Rockets con estas magníficas canciones editadas este 2016 por Clifford records, se refiere muy probablemente a esa imperiosa necesidad de combatir el silencio y la muerte por falta de acción, mediante un trabajo perseverante y creativo como el que conforma la música de esta gran banda barcelonesa.  En sus canciones destaca esa rabia inconformista de otras formaciones  legendarias como la Banda Trapera del Río con la que comparten entorno físico y social aunque de esa Barcelona de finales de los setenta y ochenta no quede hoy en día casi nada a excepción, quizá, del recuerdo de aquellos que la vivieron. Todos esos “proyectos, historias, sin final” que se habían apagado con los años, como cantan en unos de sus temas, adquieren con su música “una razón por qué sentir”. Ese motín necesario, la llama que surge del rock and roll, se impone para que recordemos ese verso que pueda rescatarnos de la prisión de la realidad cotidiana que nos envuelve e intenta manipularnos.  Sin lugar a dudas, los Dirty Rockets son uno de los protagonistas de excepción de esa banda sonora repleta de diversión que nos salvará de la muerte por aburrimiento al que estamos abocados si nos dejamos llevar por ese insoportable control de las masas.

Nota: Podéis escuchar las canciones en el bandcamp y adquirir una copia del disco en la web de Clifford records.