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sábado, agosto 16, 2025

Etapa 3: La Calahorra-Cádiar

 


La etapa número 3 nos llevará hasta Cádiar, un pueblo de la alpujarra granadina, 54 km en total y un desnivel de ascenso 1400 metros repartido en dos tramos relativamente cortos, lo que supone una dificultad importante para su realización.


Nada más salir del pueblo se inicia la subida al Puerto de la Ragua, dónde remontamos unos 900 metros en 14 km, pese a lo que pueda parecer no es un puerto especialmente duro y la subida es continua sin variaciones grandes de desnivel y si bien pensaba que esto iba a ser lo más duro del día, estaba bien equivocado. Aún quedaba un poco de nieve en el puerto, en las ramas de los árboles y en algunas zonas más elevadas. Hacía tiempo que no se abría al esquí, pero este año ha sido bueno de nieve.
Si bien la subida fue más sencilla de lo esperado, la bajada fue mucho peor pues las pendientes en esta vertiente son mayores, es zona de umbría y la temperatura estaba bastante baja, por lo que bajé 12 km casi congelado, parando en el cruce de Bérchules, ya de Almería, para recuperar un poco de temperatura. Tras bajar a Laroles comenzó de nuevo la subida hasta Cádiar en un entorno desértico sensacional en el que parecía que los vaqueros iban a salir persiguiendo a los indios en cualquier momento. Un auténtico rompepiernas que tuvo su remate en los fuertes vientos llegando a Cádiar que me obligaron a bajar de la bicicleta momentáneamente para evitar el riesgo de caída.

Ya en Cádiar, hay que visitar y beber de la Fuente Agria disfrutando del río, las aguas frías y la vegetación que envuelve el entorno tras una dura etapa en un entorno bastante hostil y descansar para la siguiente etapa en la que se termina de recorrer la Alpujarra granadina.



jueves, diciembre 08, 2022

Otoño en Las Alpujarras

Este otoño empieza a notarse justamente cuando está llegando a su final, cuando los árboles deberían estar pelados es cuando empiezan a amarillear y dejar su alfombra de colores en el suelo. En Las Alpujarras conviven dos ecosistemas separados por una gran diferencia de altura; un desierto en la parte alta, con alta insolación donde no se encuentran más árboles que los cultivados y en la parte baja del barranco las condiciones son muy diferentes ya que llega menos luz, se mantiene más humedad y si pasa un río no puede ser más diferente el paisaje. En el otoño, gracias a las bondades del clima florecen algunas especies herbáceas que colorean el paisaje marrón-amarillo de la caída de la hoja.