Parodiar es fácil, y si no que se
lo digan a los creadores de la franquicia Scary
Movie y similares, pero parodiar de forma inteligente y fresca es otro
cantar reservado a unos pocos capaces de hacerlo.
The Final Girls nos cuenta la historia de un grupo de amigos que
acaban metiéndose en una película de terror slasher, de ésas en las que un
asesino enmascarado persigue y elimina a un puñado de jóvenes descerebrados. A
partir de este punto, The Final Girls
se convierte en un constante y divertido ejercicio de metacine como lo fue Scream en su día, solo que en este caso
todo es diferente. Igual pero diferente al mismo tiempo.
Como ya digo, la fórmula no es
nueva pero la manera de ejecutarse sí.
El director utiliza estos
recursos para satirizar y reírse cariñosamente de un género que tuvo su mayor
momento de gloria en los 80, pero al mismo tiempo, entre chiste y chiste,
aprovecha para colarnos un trasfondo sobre la superación del duelo por perder a
un ser querido. Y la jugada, por descabellada que parezca, le sale bien.
Lo único que chirría un poco de
esta innovadora propuesta es su corrección política, y tanto es así que incluso
me atrevería a afirmar que The Final
Girls puede ser vista en familia. Esto no resultaría tan llamativo, e
incluso frustrante, si no fuera porque lo que se parodia es un subgénero en el
que, por encima de todo y hablando en plata, abunda la sangre y las tetas. Pues
bien, en The Final Girls,
incomprensiblemente, no hay nada de eso, siendo el resultado final una película
muy original, divertida y bien realizada… pero descafeinada. Podría entender su
recatamiento (¿existe esta palabra?) si se tratara de una superproducción de Hollywood, ya que debería
llegar al máximo número de espectadores para recaudar todo posible, pero
tratándose de una película independiente de bajo presupuesto, con una libertad
creativa mucho mayor, me resulta cuanto menos curiosa su censura voluntaria.
Sea como sea, las virtudes son
más que los defectos, y eso es lo importante.
Vale la pena echarle un vistazo.