La La Land empieza con una brutal escena musical que tiene como
protagonista a un monumental atasco de tráfico en una autopista cualquiera de
Los Ángeles. En esta secuencia se deja claro que Damien Chazelle, director de
la brillante Whiplash, pretende
hacer un épico homenaje al cine clásico, especialmente al musical.
La pareja protagonista formada
por Emma Stone y Ryan Gosling no puede tener más química, de hecho ya les hemos
visto juntos anteriormente (Gangster
Squad y Crazy Stupid Love). Es
un punto crucial para que la historia funcione, ya que todo se apoya en la
relación entre ambos personajes. Si esto no funcionase, no funcionaría nada.
Uno de los mayores desafíos de la
película subyace en la propia trama del filme. Hay un momento en el que al
personaje de Ryan Gosling le preguntan cómo pretende llegar al público siendo
tan conservador con la música que toca. Pues bien, eso es justo lo que ha hecho
el director: ser tradicional hasta las últimas consecuencias y, a la vez,
llegar a un público acostumbrando a los efectos especiales, el ritmo
vertiginoso y la violencia explícita. Puede que el personaje de Ryan Gosling no
consiguiera su objetivo, pero Damien Chazelle sí.
El tema principal de la película
es el amor, pero no necesariamente entre los protagonistas. La La Land habla del amor por la ciudad
de Los Ángeles y, por encima de todo, del amor por lo sueños que no se han
cumplido pero día a día luchamos para que así sea. Chazelle tiene la valentía
de emplear la bonita relación entre la actriz y el pianista para hablar de
temas que poco o nada tienen que ver con la típica historia de amor que nos han
contado miles de veces. Dicho de otra forma, Chazelle convierte el amor que
sienten ambos protagonistas en el combustible que mueve sus vidas dirección a
los sueños por los que luchan.
La La Land es una película de corte clásico pero a la vez fresco,
con un desenlace valiente que no busca contentar al espectador, y todo ello es
digno de aplauso.
Sin duda, una de las mejores
películas del año. Para ver La La Land
no es necesario que te gusten los musicales, sino el buen cine.