Debo admitir que a Daredevil le tengo cariño por el factor nostalgia, y que soy perfectamente consciente de que no es una gran película, pero también pienso que no es ni por asomo tan mala como la suelen pintar los críticos "profesionales" y, en general, la comunidad fanboy. Lo cierto es que es una película que gusta a muy pocos.
Al contrario de lo que me ha ocurrido con otras películas que no me gustaron de primeras y al revisionarlas me encantaron, Daredevil me gustó desde el primer momento, pero quizá la última vez que la vi fue cuando definitivamente me terminé de hacer fan de ésta película.
Para empezar, lo que vi ésta vez fue el montaje del director en bluray, lo que no hace más que enriquecer al montaje estrenado en cines, añadiendo matices, una nueva subtrama, y en general haciendo que el guión sea más complejo y adulto... más o menos.
No ocurre como con otros montajes del director o versiones extendidas, que te endiñan dos o tres planos nuevos y adiós muy buenas. El montaje del director de Daredevil añade media hora más de metraje, pero metraje del que aporta algo, del que se nota que realmente hay algo nuevo, no como otras veces, que apenas hay diferencia con el montaje de cine.
Eso sí, no esperéis que el nuevo montaje sea una especie de El caballero oscuro ni nada así. Sigue siendo una de esas películas de superhéroes que se hacían en los dos mil y pocos, en la línea de la fantástica Spiderman de Sam Raimi (sí, habéis leído bien; FANTÁSTICA) o la genial Hulk, de Ang Lee (sí, habéis leído bien; GENIAL). No había pretensiones ni argumentos rimbombantes, sólo diversión y espectáculo visual, y las echo de menos, maldita sea.
Cuando uno ve Daredevil se da cuenta de que ese personaje encapuchado es en realidad Spiderman, cuya película (estrenada el año antes), había sido un rotundo éxito, y se nota que quisieron repetir la jugada con un Daredevil saltarín y graciosillo, y como ya digo la película no es nada del otro mundo, pero para mí tiene muchísimo encanto, una buena banda sonora, buenas escenas de acción y unos villanos de verdad, además de poseer un tono oscuro y violento que es de agradecer en éste tipo de producciones.
Y de los villanos quería hablar. Últimamente se ha puesto de moda esa mierda de hacer que los villanos, llegados el final de la película, se rediman y se vuelvan buenos de repente, llegando incluso a salvarle la vida al héroe. Vamos a ver, ¿¿qué mierda es esa?? A mí no me gusta terminar sintiendo lástima por los villanos, cabronazos, quiero empezar y terminar la película deseando que el superhéroe le parta la boca al enemigo de turno, sin mariconadas ni arrepentimientos, por favor.
Ya se hizo en Spiderman 2 con el Dr. Octopus, en Spiderman 3 con el dichoso hombre de arena, se hizo en la nefasta Godzilla, de Roland debería disculparme públicamente por la basura de películas que he hecho Emmerich (ooohh, pobre monstruo gigante, sólo es una madre a la que le han matado a las crías... ¡anda y que os follen, hombre!), y se volvió a hacer con el reboot reguleras de Spiderman y ese Lagarto que, nuevamente, al final se arrepiente de lo que ha hecho. Que os den, guionistas sensibleros.

En
Daredevil no ocurre eso ni por el forro. Bullseye es un hijo de puta desde el primer minuto hasta el último. ¡Digo más! Bajo mi punto de vista es uno de los mejores y más odiosos villanos que se han visto en las adaptaciones cinematográficas de cómics hasta la fecha. Un tipo psicótico, violento, sádico, caricaturesco... y con un final más que digno, de los que pocas veces he visto en una película de ésta calaña.
Y luego está Kingping, que sí, es innecesariamente negro, pero ¿y qué? El villano, aún siendo eclipsado por el carisma y mala baba de Bullseye, es un pedazo de cabrón que, por suerte, no se redime, todo lo contrario.
Incluso Daredevil tiene su puntito oscuro y atípico dentro del mundillo. No es el típico superhéroe agilipollado que jamás mata. Si hace falta se queda mirando con indiferencia cómo un tren le pasa por encima a un maltratador y lo parte en dos, o si es necesario tirar por una ventana a un enemigo gravemente herido, pues se tira y a tomar por culo.
No sé hasta que punto el personaje es fiel al cómic porque no lo conozco demasiado, pero al menos en la película resulta bastante interesante, recordando mucho a El Cuervo. De hecho, hay por ahí un homenaje que los que hayan visto la película de Proyas reconocerán al instante.
Mención especial merece el reparto, encabezado por dos de esos actores a los que la gente les tiene tirria y yo no sé por qué; Colin Farrell y Ben Affleck, además de un cameo del frikazo de Kevin Smith.
Como ya he dicho, la película no es de 10, pero creo que tampoco merece ser crucificada... está bien, sin rodeos y asumiendo las consecuencias; creo que, pese a sus defectos, es un peliculón infravalorado. Ahí queda eso.
En la próxima entrega os hablaré (posiblemente) de las virtudes de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. Menudo destroyer estoy hecho ¿eh?