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miércoles, 17 de abril de 2013

killer Joe


William Friedkin dirigiendo una película titulada Killer Joe ¿No os resulta jodidamente atractivo? Si no es así os pido por favor que abandonéis el blog ahora mismo antes de que eche mano de mi motosierra.

En lo primero que uno piensa cuando ve Killer Joe es en esos thrillers de los Hermanos Coen, como Fargo o Sangre Fácil. Historias de crímenes que, en principio, parecen fáciles de cometer y altamente beneficiosos para la economía de sus autores, pero al final, y como no podía ser de otra manera, las cosas salen mal, se desmadran, el personal pierde los nervios y la película acaba con un puñado de muertos.
Killer Joe parece eso y es eso, ni más ni menos, pero trasladando la trama a la América más profunda, depravada y asilvestrada que podáis imaginar. Un territorio lleno de gañanes con mala leche y sin sentimientos, que sólo buscan llenarse los bolsillos y salir airosos del embrollo a costa de lo que sea, incluso prostituyendo a sus propios hijos si es necesario. Todo con tal de llegar vivos al día siguiente y comerse un par de trozos de pollo frito.

Y ahí es donde hace acto de presencia Joe Cooper (interpretado magistralmente por el infravalorado Matthew McConaughey), el Joe que da título a la película. Un policía que se gana unos dólares extra ejerciendo como asesino a sueldo, y que, dado que de todos los personajes que aparecen en el film éste es el único inteligente (violento y pervertido, pero inteligente), no dudará en sangrar de todas las formas posibles a quien se le acerque en busca de sus servicios si con ello consigue lucrarse y obtener más beneficios, ya sean económicos o carnales.

La película no deja de ser, como ya he dicho antes, el clásico thriller rural de paletos con problemas, pero aquí no hay ni pizca de la elegancia y sobriedad de la que Friedkin hizo gala en títulos como French Connection, A la caza, e incluso El Exorcista, sino que busca caminos mucho más soeces, violentos y enfermizos, amén de un constante humor negrísimo que nos acompaña desde el minuto uno hasta el último, y que hará arrugar la nariz a más de uno.
Pero Los Coen no son el único referente que Friedkin parece tomar para su película, y es que por Twin Peaks, con ese pueblo en mitad de ninguna parte, sus momentos surrealistas y sus personajes marcianos. Ejemplo de ello es la secuencia en la que el protagonista charla amistosamente con el mafioso al que le debe dinero, y luego, como si de una formalidad se tratase y con toda la naturalidad del mundo, éste ordena a sus matones que le den una paliza brutal. O el repugnante momento de la felación con muslo de pollo, o la pervertida secuencia de la cena íntima, o la grotesca escena final....

En fin, una película no apta para todos los públicos (especialmente si son sensibles) que recomiendo a gritos.

miércoles, 16 de enero de 2013

The French Connetion 2




Y os preguntaréis por qué no hablo antes de la primera ¿verdad? No es porque me parezca inferior (no lo es, y si algún día digo algo negativo de The French Connetion os doy permiso para que me peguéis una hostia), sino porque se me ocurren bastantes más cosas que decir sobre la secuela, aunque la realidad es que con ésta saga ocurre como con Kill Bill; realmente son una sola película, puesto que ni la primera funciona sin la segunda (a mi parecer, otros dirán que es autoconclusiva con final abierto. Yo no.), ni la segunda funciona sin la primera.

Imagino que todos sabréis ya de qué va ésta saga, y si no lo sabéis os hago un resumen muy breve: un policía llamado Jimmy Doyle vive obsesionado con dar caza a su archienemigo, un traficante de drogas llamado Charnier. FIN
Un argumento simple pero tremendamente eficaz, especialmente si se pone en manos de dos monstruos como Willian Friedkin y John Frankenheimer, quienes dirigieron la original y su secuela respectivamente.
Todo podría haber quedado en otro thriller setentero más, pero ambos directores supieron darle a las dos entregas un tono cinema vérité que las dotaba de un estilo muy particular, realista y verosímil.

Dicho ésto ¿con cuál de las dos me quedo? Pues ambas me parecen obras maestras, pero la segunda consiguió que me diesen ganas de aplaudir llegado cierto momento. Y no sólo eso, sino que creo que resulta menos monótona que la original, ya que hay elementos que la hacen algo más interesante y emocionante, y repito, la original me parece una película de diez.

Para empezar, creo que Gene Hackman borda su papel en la secuela, entre otras cosas por su magistral interpretación de un yonqui cuando es enganchado a la heroína contra su voluntad.
Empieza como el típico yonqui que quiere más y más, y termina como el también típico yonqui con mono que intenta desintoxicarse. En ambas facetas Hackman lo hace tan bien que da miedo, y si a ésto le sumamos el estilo sucio y realista de la película, toda la parte en la que el protagonista es convertido en un adicto y su posterior recuperación resulta de un dramatismo que roza lo perturbador.

Otro aspecto interesante del film es la sensación claustrofóbica que se consigue transmitir al espectador usando el desconocimiento del idioma por parte del protagonista.
Efectivamente, Jimmy Doyle está en Francia y no tiene ni pajolera idea de francés, por lo que está limitadísimo a la hora de entender y ser entendido, y para más inri sus métodos policiales no están demasiado bien vistos por los gabachos, por lo que constantemente están dándole caña.

En la película no se nos traduce lo que dicen los franceses (sólo lo justo para que podamos seguir la trama), por lo tanto el espectador se encuentra igual de perdido que el protagonista.

Como ya he mencionado antes, el estilo realista de la película original se conserva a la perfección en la secuela, lo cual es un acierto enorme, pero en general, pese al cambio de director, The French Connection 2 es idéntica a la original en lo que a estética y tono se refiere.

Es obvio que el espectador que viene de ver la película original espera que aquí se aclaren las cosas y lleguemos a un clímax que lo ponga todo en su sitio, y no se sentirá defraudado, aunque en un momento pueda parecer que sí. Ahora os lo explico.
La película cuenta con dos momentos que podrían considerarse un largo clímax de casi cuarenta minutos.
El primero de éstos momentos transcurre en un puerto marítimo en el que se da lugar un intenso tiroteo. Algo convencional pero necesario.
El segundo y último momento recuerda a la secuencia del metro de la original, en la que el protagonista y su villano juegan al gato y al ratón, y también recuerda a los últimos segundos de esa película. De hecho, ambas películas terminan con un disparo. En la primera, ese final provoca incertidumbre, dudas; el final de la segunda es un rotundo hasta aquí hemos llegado, y al menos a mí me dieron ganas de levantarme y aplaudir.
Pero la película es engañosa, especialmente lo últimos diez minutos. Ocurre exactamente lo mismo que con el último episodio de Los Soprano, es decir, el espectador sabe que quedan poquísimos minutos para que la función termine, y nada indica que vaya a haber una conclusión... y de repente ¡BANG!
Esos diez minutos de The French Connetion 2 son un ejemplo perfecto de cómo conseguir crear tensión en una película, y no sólo crear tensión, sino también llevarla a buen puerto y dejar al espectador satisfecho mientras conectan el final de la segunda película con el de la primera. TÓCATE LOS COJONES y supera eso.
Todo el rollo que os he soltado podría resumirlo en una frase: The French Connection 1 y 2 son un par de obras maestras imprescindibles.

Me pondría a hablar de los numerosos parecidos que hay entre La noche más oscura y la saga French Connection (especialmente la secuela), pero creo que ya está bien por hoy ¿no? Vale, pues no, aquí os dejo un par de apuntes que posiblemente sean locuras mías. Eso sí, no los leáis en caso de no haber visto The French Connection o La noche más oscura.


SPOILERS:
-En ambas el protagonista está completamente obsesionado con cazar al villano.

-En ambas el villano tiene barba (es una chorrada, lo sé, pero es un hecho)

-En ambas, de forma más o menos explícita, se tortura a alguien para que diga el paradero del villano.

-En ambas dan con el villano siguiendo a uno de sus hombres.

-Ambas terminan con el villano muerto tras una escena de tensión.
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