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martes, 20 de junio de 2017

Alien: Covenant


Ridley Scott retoma la saga Alien tras la desastrosa Prometheus, película que me gusta y fascina por ciertos motivos, pero que, como ya digo, es un desastre por otro puñado de motivos que no voy a entrar a detallar. No es mala, pero tampoco es tan buena como debería haberlo sido.
Hablo de Prometheus principalmente porque Alien: Covenant ha resultado ser, al menos en parte, un desastre similar… ¿De quién es la culpa? De Prometheus y de los fans más cerrados de mente. ¿Es mala? No, pero, insisto, tampoco es tan buena como debería ser. De eso se trata.
Esto daría para cuatro artículos, así que voy a intentar ser breve y conciso.

Cuando Ridley Scott se planteó hacer Prometheus, no tenía intención de realizar otra película de aliens asesinos, revienta-pechos y toda la fauna que ya nos conocemos. Él quería hacer una película situada en el universo Alien, pero sin xenomorfos. Y ahí empezó el desastre, porque el guión tenía agujeros, introducía elementos con calzador (ese xenomorfo final bellísimo e impactante pero innecesario), los personajes se comportaban como imbéciles (más de lo habitual en este tipo de películas, quiero decir. A fin de cuentas, si los personajes fuesen demasiado racionales y listos, igual la peli duraba quince minutos y adiós… ¡esta y cualquiera!), y al final, más que despejar dudas, creaba más. Y pese a todo esto, me gusta Prometheus… pero tampoco estoy ciego.

Luego llegaron los fans, que entre el guión regular y la ausencia de xenomorfos, rompieron en cólera y crucificaron a Prometheus en un linchamiento bastante injusto y desmedido, al menos en mi opinión.
¿Las consecuencias de todo esto? Que Alien: Covenant es lo que es por culpa de esos fans que reclamaban más de lo mismo, así que lo que debería haber sido Paradise (el título original), se terminó convirtiendo por la fuerza en una entrega más de la saga Alien. Estoy convencidísimo de que esta película no se parece en nada a lo que Ridley Scott tenía en mente para la secuela de Prometheus… Y cambiar de rumbo de forma tan brusca conlleva unas consecuencias negativas e irreparables. Ridley se ha visto obligado a realizar una película pura y dura de Alien, pero lo ocurrido en Prometheus seguían ahí, esos cabos sueltos continuaban reclamando ser atados. ¿La solución para quitarse de en medio el marrón y ajustarse a las nuevas exigencias del estudio? Obviamente no voy a soltar tamaño spoiler, pero digamos que Scott se ha quitado de en medio todo lo referente a Prometheus con una triste secuencia de tres minutos. Borrón y cuenta nueva… y así no se hacen las cosas si quieres que queden bien. Ahora ha dejado el camino abierto para hacer todas las películas de Alien que quiera sin que Prometheus se entrometa. Y es una lástima, porque, recordemos, Scott no quería hacer otra película más de la saga Alien cuando anunció Prometheus… ¡y fijaos cómo ha terminado el asunto! En fin, Hollywood.


Pero la cuestión es la siguiente: pese al cambio de rumbo en los planes de Ridley Scott, y pese a que le hayan metido un petardo por el culo a Prometheus con tal de ajustarse a las exigencias del público, ¿es Alien: Covenant una película potable? Yo creo que sí. Vale que hubiese preferido ver una secuela 100% directa de Prometheus centrada en el mundo de los Ingenieros, pero soy demasiad fan del universo Alien como para despreciar una película en la que aparecen xenomorfos, engancha-caras, revienta-pechos, etc, y todo eso aderezado con mucha sangre y casquería.

Alien: Covenant no es una película perfecta, pero, al igual que ocurría con su predecesora, dudo que merezca los palos que está recibiendo.
Pese a ciertos problemas de ritmo, algunos efectos especiales regulares que contrastan con otros de primer nivel y una premisa que dista mucho de ser original e innovadora, Alien: Covenant me ha parecido una película disfrutable siempre y cuando se vaya con las expectativas no muy altas.
En fin, es una película de contrastes. Por un lado me ha parecido un producto aceptable, pero por otro no puedo evitar pensar que esto merecía más, mucho más, y que ser aceptable a secas es como dar por bueno que Albert Einstein saque un seis en un examen de física.

Estoy hecho un lío, ¡dejadme en paz! 

jueves, 5 de diciembre de 2013

El Consejero


Ya me ha pasado dos veces seguidas con las dos últimas películas de Ridley Scott (Prometheus y El Consejero): la gente las crucifica, y a mí me encantan. Eso sí, reconozco que estuve a un paso de esperarme a ver El Consejero en DVD, porque pese a que las críticas ajenas me son indiferentes, en éste caso concreto veía tal unanimidad que realmente me acojoné, pero al final tomé la decisión correcta y fui a verla.

A ver, vamos a ser honestos. El Consejero es una película difícil de digerir, y es posible que mucha gente la vea pensando que va a encontrarse un thriller de policías y narcotraficantes, pero la realidad es que está lejos de ser eso, y si a la ecuación añadimos un trailer bastante engañoso, entonces las decepciones están aseguradas. No obstante, que la película no sea lo que esperábamos no significa que sea mala. Yo, por suerte quizá, leí varias críticas antes de ir a verla, así que además de ir con las expectativas bajas, fui sabiendo lo que iba a encontrarme.

El Consejero nos cuenta la historia de un abogado que, para comprarle regalitos a su prometida y tenerla contenta, se mete en el turbio negocio del tráfico de drogas, y todos sabemos como terminan estas cosas, especialmente cuando hay mejicanos y desierto de por medio.
Mucho se ha hablado ya de esos largos diálogos en los que se ven inmersos los protagonistas, y aunque a veces choque un poco ver a un posadero sin estudios hablando como si acabase de leerse la obra completa de Shakespeare, no me parece que esos diálogos sean tan sumamente profundos y filosóficos como los han pintado en multitud de críticas. Es verdad que los personajes tienen una verborrea de aúpa, con predisposición a las frases lapidarias propias de un western, pero en absoluto me parecieron diálogos malos o barrocos, y total, ya se han hecho cientos de thrillers con tiroteos, explosiones y buenas dosis de acción, así que ¿por qué no plantear uno en el que los personajes, además de matarse, se sientan a hablar? Porque me imagino que en el mundillo de los negocios que describe la película se debe hablar mucho.
Es una historia sobre tráfico de drogas contada desde el punto de vista de los tipos con traje y las chicas con vestidos caros que se pasean por fiestas de lujo y despachos preciosos. Es decir, desde el punto de vista de aquellos que están en la sombra y no hacen el trabajo sucio. 

Tampoco tenemos que olvidar que el guión corre a cargo del novelista Cormac McCarthy, así que no entiendo por qué la gente se ha sorprendido tanto de la presencia de esos diálogos, puesto que ya estaban en, por ejemplo, No es país para viejos o Meridiano de Sangre, y en ese sentido no me ha parecido que El Consejero se aleje demasiado de esas dos obras (salvando las distancias).
McCarthy no es un tipo comercial, y eso se nota.
Eso sí, reconozco que en este punto no soy demasiado objetivo, ya que soy bastante fan de McCarthy, y me encanta su estilo lento y sus puntuales pero impactantes explosiones de violencia, y ya que hablo de esto, creo que ahí radica una de las mayores bazas de El Consejero; es una película lenta, llena de diálogos, y eso es precisamente lo que hace que los escasos momentos violentos e impactantes impresionen mucho más que si estuviesen mostrándonos muertes cada cinco minutos.

El reparto está genial, empezando por un Javier Bardem interpretando a un mafioso que aparenta tenerlo todo bajo control y ser el rey del mambo (repito: aparenta), una Cameron Diaz dando vida a toda una zorra hija de puta follacoches, un Brad Pitt en la piel de un mafiosete con pitas de chuloputas (y cuyo final es bastante cafre) y un Michael Fassbender encarnando a un abogado metido en la boca del lobo por culpa de su avaricia. El consejero que da nombre a la película, aunque la realidad sea que más que dar consejos los recibe.
Bueno, y luego está Penélope Cruz, que no sé si hace un papel bueno o malo porque su personaje es sencillamente inútil.

Por cierto, la banda sonora merece una mención especial. Hacía tiempo que no daba con una película cuya banda sonora (el tema principal en concreto) se me meta en la cabeza y la esté tarareando durante días. 

 

En resumidas cuentas, El Consejero es, bajo mi punto de vista, una elegante película que no es perfecta pero sí notable siempre y cuando sepas lo que vas a ir a ver. Una buena historia sobre la avaricia, las malas decisiones y sus fatales consecuencias.
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