Ridley Scott retoma la saga Alien tras la desastrosa Prometheus, película que me gusta y
fascina por ciertos motivos, pero que, como ya digo, es un desastre por otro
puñado de motivos que no voy a entrar a detallar. No es mala, pero tampoco es
tan buena como debería haberlo sido.
Hablo de Prometheus principalmente porque Alien: Covenant ha resultado ser, al menos en parte, un desastre
similar… ¿De quién es la culpa? De Prometheus
y de los fans más cerrados de mente. ¿Es mala? No, pero, insisto, tampoco es
tan buena como debería ser. De eso se trata.
Esto daría para cuatro artículos,
así que voy a intentar ser breve y conciso.
Cuando Ridley Scott se planteó
hacer Prometheus, no tenía intención
de realizar otra película de aliens asesinos, revienta-pechos y toda la fauna
que ya nos conocemos. Él quería hacer una película situada en el universo Alien, pero sin xenomorfos. Y ahí
empezó el desastre, porque el guión tenía agujeros, introducía elementos con
calzador (ese xenomorfo final bellísimo e impactante pero innecesario), los
personajes se comportaban como imbéciles (más de lo habitual en este tipo de
películas, quiero decir. A fin de cuentas, si los personajes fuesen demasiado
racionales y listos, igual la peli duraba quince minutos y adiós… ¡esta y
cualquiera!), y al final, más que despejar dudas, creaba más. Y pese a todo
esto, me gusta Prometheus… pero
tampoco estoy ciego.
Luego llegaron los fans, que
entre el guión regular y la ausencia de xenomorfos, rompieron en cólera y
crucificaron a Prometheus en un
linchamiento bastante injusto y desmedido, al menos en mi opinión.
¿Las consecuencias de todo esto?
Que Alien: Covenant es lo que es por
culpa de esos fans que reclamaban más de lo mismo, así que lo que debería haber
sido Paradise (el título original),
se terminó convirtiendo por la fuerza en una entrega más de la saga Alien. Estoy convencidísimo de que esta
película no se parece en nada a lo que Ridley Scott tenía en mente para la
secuela de Prometheus… Y cambiar de
rumbo de forma tan brusca conlleva unas consecuencias negativas e irreparables.
Ridley se ha visto obligado a realizar una película pura y dura de Alien, pero lo ocurrido en Prometheus seguían ahí, esos cabos
sueltos continuaban reclamando ser atados. ¿La solución para quitarse de en
medio el marrón y ajustarse a las nuevas exigencias del estudio? Obviamente no
voy a soltar tamaño spoiler, pero digamos que Scott se ha quitado de en medio
todo lo referente a Prometheus con
una triste secuencia de tres minutos. Borrón y cuenta nueva… y así no se hacen
las cosas si quieres que queden bien. Ahora ha dejado el camino abierto para
hacer todas las películas de Alien
que quiera sin que Prometheus se
entrometa. Y es una lástima, porque, recordemos, Scott no quería hacer otra
película más de la saga Alien cuando
anunció Prometheus… ¡y fijaos cómo
ha terminado el asunto! En fin, Hollywood.
Pero la cuestión es la siguiente:
pese al cambio de rumbo en los planes de Ridley Scott, y pese a que le hayan
metido un petardo por el culo a Prometheus
con tal de ajustarse a las exigencias del público, ¿es Alien: Covenant una película potable? Yo creo que sí. Vale que
hubiese preferido ver una secuela 100% directa de Prometheus centrada en el mundo de los Ingenieros, pero soy
demasiad fan del universo Alien como
para despreciar una película en la que aparecen xenomorfos, engancha-caras,
revienta-pechos, etc, y todo eso aderezado con mucha sangre y casquería.
Alien: Covenant no es una película perfecta, pero, al igual que
ocurría con su predecesora, dudo que merezca los palos que está recibiendo.
Pese a ciertos problemas de
ritmo, algunos efectos especiales regulares que contrastan con otros de primer
nivel y una premisa que dista mucho de ser original e innovadora, Alien: Covenant me ha parecido una
película disfrutable siempre y cuando se vaya con las expectativas no muy
altas.
En fin, es una película de
contrastes. Por un lado me ha parecido un producto aceptable, pero por otro no
puedo evitar pensar que esto merecía más, mucho más, y que ser aceptable a secas es como dar por bueno
que Albert Einstein saque un seis en un examen de física.
Estoy hecho un lío, ¡dejadme en
paz!