Celebro que Tarantino estrene película. Lo celebro, pero también le temo, porque las dos o tres semanas previas al estreno estoy de los nervios y muy ansioso por descubrir con qué nos sorprende el bueno de Quentin. De hecho, si éste cabroncete estrenase una película al año terminaría muriéndome de un infarto.
Pero no, en serio, asistir a un estreno de Tarantino es siempre una gozada y un placer para cualquier amante del buen cine, lo que ocurre es que yo me paso de fan (Tarantino es para mí lo que Crepúsculo es para las adolescentes de entrepierna inquieta), y me impaciento demasiado.
En cualquier caso la espera siempre merece la pena, y por supuesto lo ha vuelto a hacer, porque Django Desencadenado es maravillosa. Es cine en estado puro, sin ayudas digitales ni kilómetros de croma. Es una película hecha con pasión, talento, imaginación, cámaras y putos actores, algo que se echa de menos en el cine actual.

Como cabía esperar, Tarantino ha echado mano de su enciclopedia cinematográfica, (es decir, su cerebro), y ha rodado un épico western plagado de referencias cinéfagas, visuales y musicales. Es decir, lo que hace siempre, especialmente desde
Kill Bill.
Lo que a mucha gente le llama la atención de Django Desencadenado es su estilo narrativo lineal, alejado de los constantes saltos temporales que vimos en Reservoir Dogs o Pulp Fiction, pero lo cierto es que no es la primera vez que Tarantino hace ésto, ya que tanto Death Proof como Jackie Brown son lineales.
En todo caso creo que ésta película está perfecta como está, y dudo mucho que contar la historia a base de saltos temporales hubiese aportado algo.
Otra cosa que llama la atención son las abundantes escenas de acción que hay esparcidas a lo largo del extenso metraje (cerca de 3 horas que se me pasaron volando, como a casi todo el mundo) y que dotan a la película de un ritmo distinto al de las demás películas de Tarantino. Ojo, no digo que sean lentas, pero lo cierto es que no estoy acostumbrado a ver una película de éste hombre con tantos tiros.
Igualmente no es una película de acción, ya que también encontramos los clásicos y necesarios largos diálogos, hipnóticos, genialmente escritos y tan entretenidos como los mismísimos tiroteos.
Y hablando de tiroteos, hay que aplaudir a Tarantino por su forma de rodarlos, precisamente por la razón que comentaba antes: nada de efectos especiales.
Hacia el final de la película hay un tiroteo brutal, a medio camino entre Grupo Salvaje y El precio del poder, en el que vemos las astillas volando por los aires, los agujeros de bala en las paredes, los cristales rotos y la sangre y pedazos de carne saltando, transmitiendo una fuerza a la que los tan de moda disparos digitales no consiguen acercarse ni por asomo.
La historia es quizá la más simple y convencional que ha escrito éste director, pero no olvidemos que estamos ante un homenaje al spaguetti-western, y no creo que una película de éste género necesite un guión profundo y enrevesado. Sólo son necesarios un héroe, unos cuantos villanos y muchos disparos.
Todo eso nos lo da Django Desencadenado, y mucho más, porque aunque haya dicho que la historia es simple, el guión es fantástico, lleno de buenos momentos, sorpresas, violencia explícita, humor a raudales y, como siempre, grandes diálogos (y monólogos).
Y sí, el humor es una parte fundamental del film, ya que creo que Tarantino lo usa para joder a sus espectadores. En un momento puedes estar riéndote a carcajadas, y dos segundos después estar al borde de la lágrima y con mal cuerpo.
Eso es tocar la sensibilidad y los
sentimientos del espectador, y cuando un director o cualquier artista consigue hacer eso es que es grande y le sobra el talento.
Decir que los actores principales están sobrenaturalmente bien es ser redundante, ya que ésto siempre ocurre en las películas de Tarantino, pero es que es verdad, maldita sea, todos están perfectos, incluso Jamie Foxx, que había leído que era el más flojo, y no estoy de acuerdo en absoluto. No es Christoph Waltz, pero claro ¿quién coño es Christoph Waltz? Al lado de ese tío todos los actores son malos.

Otro apunte redundante tratándose del director que se trata sería decir que la banda sonora es buena, porque ya sabemos todos que con Tarantino vamos a encontrar una banda sonora maravillosa y llena de contrastes. Desde Ennio Morricone hasta hip hop. Sí, hip hop en un western, y el resultado es épico.
También hay varios cameos a lo largo de la película; Tom Savini, Zoë Bell, Michael Parks, el propio Quentin Tarantino, y por supuesto no podía faltar el de Franco Nero, quien ya interpretó a un personaje llamado Django en la famosa película de Sergio Corbucci.
Por si no está claro (y a tenor de algunas cosas que he leído por ahí, diría que no lo están) ésta película no es ni un remake ni una secuela del Django de Corbucci. Se titula así como homenaje a dicha película, pero no tiene absolutamente nada que ver.
El título no es el único homenaje que se le hace; la aparición de Franco Nero y la canción con la que comienza la película también lo son, y bastante claros.
Pero hay referencias a decenas de películas, la mayoría de ellas desconocidas. Desde Salario para matar hasta Mandingo, pasando por El gran silencio, El día de la ira, Boss Nigger, y muchísimas otras.
¿Qué más puedo decir? Tarantino llevaba años jugueteando con el western en sus películas, así que estaba claro que cuando decidiese rodar una película de éste género el resultado sería enorme, y así ha sido.