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viernes, 5 de junio de 2015

Slow West


Michael Fassbender y Kodi Smit-McPhee protagonizan este curioso western que cuenta las aventuras de un jovenzuelo y su viaje a través del hostil y salvaje oeste americano en busca de la mujer que ama.

La película es corta, directa y bastante sencilla, y justo por esas razones resulta tan digerible, entretenida y agradable de ver. Es de esas películas que se pasan en un suspiro pero al mismo tiempo te cuentan una historia apasionante, sin necesidad de complicar las cosas ni dar cien vueltas. 
Si tuviera que describirla diría que es un cruce entre La Carretera, The Proposition y Pagafantas, combinada con una fotografía bellísima y algunos planos hipnóticos e igualmente que a veces rozan rozan el delirio. Todo esto hace que Slow West tenga un extraño aroma a cuento, como si estuviésemos viendo una especie de Alicia en el país de las maravillas pero con con revólveres, bandidos y muertes. Porque aunque en general es una película de aspecto agradable e idílico (nada que ver con el spaguetti western, para que me entendáis), de vez en cuando nos recuerda que, pese a todo, el entorno es hostil y peligroso. Aunque los paisajes y su colorido sean bonitos, seguimos estando en el maldito salvaje oeste, por lo que hay que andarse con ojo de no recibir un tiro en las tripas o un flechazo en el cuello. 

El mensaje final de la película puede ser tildado de misógino, y más en los tiempos que corren, donde cualquier ataque o crítica que no sea lanzada contra el sexo masculino es vista con malos ojos. Pero yo ahí no veo misoginia por ninguna parte, todo lo contrario. Cuando en los últimos minutos de metraje se nos muestra una serie de planos que sirven como recuento de todos los muertos que se ha cobrado esta aventurilla en busca del amor, no se nos está diciendo que la culpa sea de la chica, sino que el chaval es básicamente un pringao (cuando veáis la peli sabréis a qué me refiero) y que, voluntaria o involuntariamente, por culpa de su tontería romántica ha dejado un camino sembrado de cadáveres. ¿Y para qué? Para nada en realidad. Esos últimos planos están cargados de mala uva. De hecho toda la película es un bombón relleno de ácido sulfúrico. 

En definitiva, un western diferente y muy recomendable. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

El Consejero


Ya me ha pasado dos veces seguidas con las dos últimas películas de Ridley Scott (Prometheus y El Consejero): la gente las crucifica, y a mí me encantan. Eso sí, reconozco que estuve a un paso de esperarme a ver El Consejero en DVD, porque pese a que las críticas ajenas me son indiferentes, en éste caso concreto veía tal unanimidad que realmente me acojoné, pero al final tomé la decisión correcta y fui a verla.

A ver, vamos a ser honestos. El Consejero es una película difícil de digerir, y es posible que mucha gente la vea pensando que va a encontrarse un thriller de policías y narcotraficantes, pero la realidad es que está lejos de ser eso, y si a la ecuación añadimos un trailer bastante engañoso, entonces las decepciones están aseguradas. No obstante, que la película no sea lo que esperábamos no significa que sea mala. Yo, por suerte quizá, leí varias críticas antes de ir a verla, así que además de ir con las expectativas bajas, fui sabiendo lo que iba a encontrarme.

El Consejero nos cuenta la historia de un abogado que, para comprarle regalitos a su prometida y tenerla contenta, se mete en el turbio negocio del tráfico de drogas, y todos sabemos como terminan estas cosas, especialmente cuando hay mejicanos y desierto de por medio.
Mucho se ha hablado ya de esos largos diálogos en los que se ven inmersos los protagonistas, y aunque a veces choque un poco ver a un posadero sin estudios hablando como si acabase de leerse la obra completa de Shakespeare, no me parece que esos diálogos sean tan sumamente profundos y filosóficos como los han pintado en multitud de críticas. Es verdad que los personajes tienen una verborrea de aúpa, con predisposición a las frases lapidarias propias de un western, pero en absoluto me parecieron diálogos malos o barrocos, y total, ya se han hecho cientos de thrillers con tiroteos, explosiones y buenas dosis de acción, así que ¿por qué no plantear uno en el que los personajes, además de matarse, se sientan a hablar? Porque me imagino que en el mundillo de los negocios que describe la película se debe hablar mucho.
Es una historia sobre tráfico de drogas contada desde el punto de vista de los tipos con traje y las chicas con vestidos caros que se pasean por fiestas de lujo y despachos preciosos. Es decir, desde el punto de vista de aquellos que están en la sombra y no hacen el trabajo sucio. 

Tampoco tenemos que olvidar que el guión corre a cargo del novelista Cormac McCarthy, así que no entiendo por qué la gente se ha sorprendido tanto de la presencia de esos diálogos, puesto que ya estaban en, por ejemplo, No es país para viejos o Meridiano de Sangre, y en ese sentido no me ha parecido que El Consejero se aleje demasiado de esas dos obras (salvando las distancias).
McCarthy no es un tipo comercial, y eso se nota.
Eso sí, reconozco que en este punto no soy demasiado objetivo, ya que soy bastante fan de McCarthy, y me encanta su estilo lento y sus puntuales pero impactantes explosiones de violencia, y ya que hablo de esto, creo que ahí radica una de las mayores bazas de El Consejero; es una película lenta, llena de diálogos, y eso es precisamente lo que hace que los escasos momentos violentos e impactantes impresionen mucho más que si estuviesen mostrándonos muertes cada cinco minutos.

El reparto está genial, empezando por un Javier Bardem interpretando a un mafioso que aparenta tenerlo todo bajo control y ser el rey del mambo (repito: aparenta), una Cameron Diaz dando vida a toda una zorra hija de puta follacoches, un Brad Pitt en la piel de un mafiosete con pitas de chuloputas (y cuyo final es bastante cafre) y un Michael Fassbender encarnando a un abogado metido en la boca del lobo por culpa de su avaricia. El consejero que da nombre a la película, aunque la realidad sea que más que dar consejos los recibe.
Bueno, y luego está Penélope Cruz, que no sé si hace un papel bueno o malo porque su personaje es sencillamente inútil.

Por cierto, la banda sonora merece una mención especial. Hacía tiempo que no daba con una película cuya banda sonora (el tema principal en concreto) se me meta en la cabeza y la esté tarareando durante días. 

 

En resumidas cuentas, El Consejero es, bajo mi punto de vista, una elegante película que no es perfecta pero sí notable siempre y cuando sepas lo que vas a ir a ver. Una buena historia sobre la avaricia, las malas decisiones y sus fatales consecuencias.
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