Mostrando entradas con la etiqueta Juan Cavestany. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Cavestany. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2014

Gente en sitios


Juan Cavestany es un director que es capaz de hacerte una película con la calderilla que lleve en ese momento en la cartera . O mejor dicho, la calderilla se la gasta en un paquete de pipas y una cocacola, y la película te la hace con cero presupuesto. 
Es así, sus dos anteriores películas (Dispongo de Barcos y El Señor) están hechas sin un miserable euro, y Gente en sitios, pese a la gran cantidad de rostros conocidos que se pasean por la pantalla (desde Santiago Segura a Ernesto Alterio), también se ha rodado sin presupuesto alguno. 
Y creo que lo comenté hace ya bastante tiempo en el blog, pero por si no lo hice lo hago ahora, aunque para algunos pueda resultar una frase tópica y manida: Para contar una buena historia no hacen falta presupuestos elevados. Porque tenemos obras maestras hechas con muchos millones, pero ¿acaso no puede existir el extremo contrario? Una obra maestra inmortal rodada sin dinero y sin cámaras profesionales, haciendo uso de lo que el director tenga a mano, aunque sólo sea una cámara doméstima y cuatro colegas que medio actúen bien. Parece una utopía, pero Gente en sitios demuestra que, si bien aún no hemos llegado a ese punto, estamos un par de pasos más cerca. 

Gente en sitios no engaña, y ya el título nos resume de qué va la película. Gente en sitios va sobre gente en sitios. Sobre gente que sale y entra, que se relaciona con otras personas que pululan por la ciudad, y sobre gente que, como vosotros y como yo, a veces se ve envuelta en situaciones cotidianas y al mismo tiempo absurdas o incómodas. Situaciones a las que llegamos sin saber cómo.
Las dos anteriores películas de Cavestany estaban más cerca de los puzzles mentales de David Lynch que de otra cosa, por lo que para ciertos espectadores debe ser algo imposible de digerir. En cambio, Gente en sitios se aproxima más al humor absurdo y desconcertante de Muchachada Nui o Miguel Noguera, y tanto es así que en vez de Gente en sitios podría haberse llamado perfectamente Ultrashow: la película.

Y precisamente por esto, Gente en sitios es también una película difícil de digerir. Distinta a las anteriores obras de Cavestany, pero igualmente difícil de digerir si no se es el espectador adecuado (vamos, lo que ocurre con todas las películas, incluso con las más comerciales).

En lo personal, me he reído muchísimo con esta película, y también me he quedado noqueado con algunos momentos en los que no sabía lo que estaba pasando, porque Gente en sitios puede hacerte reír, puede desconcertarte y puede hacer que sientas algún que otro escalofrío, y por eso es una película diferente, especial y, para mí, magnífica. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...