Basada en un cómic de DC y
dirigida por David Ayer, la película nos cuenta las aventuras de un grupo de
peligrosos criminales reclutado por la fuerza para hacer frente a un enemigo
que hará peligrar a todo el planeta. Algo así como una revisión de Doce del patíbulo protagonizado por
supervillanos.
Como viene siendo costumbre con
las últimas adaptaciones de cómics de DC, la polémica está servida con Escuadrón Suicida, y aunque entiendo
ciertas quejas por parte del público, en absoluto estoy de acuerdo con las
críticas profesionales vertidas poco antes del estreno. También me parece
lamentable que haya un público que se deje influenciar por lo que digan los
demás o que directamente permita que otros le digan lo que tiene que ver, pero
ese es otro tema que daría para un artículo más largo si cabe. La cuestión es que no entiendo por qué algunos valoran tanto la opinión ajena.
Sea como sea, siempre intento ser
objetivo aunque haya salido contento del cine, como es el caso, de modo que
empezaré comentando lo que menos me ha gustado.
Por un lado no creo que la
interpretación sea tan revolucionaria y rompedora como la de Heath Ledger en la
película de Christopher Nolan. Bueno, no lo creo: lo sé. No se acerca ni un
poquitín a lo que hizo Ledger. Y se nota que Jared Leto le puso ganas e interés
al tema, pero se ha quedado a medio camino.
Al personaje le faltan escenas
que se marquen a fuego en nuestro cerebro, pero ahí el problema radica en el
guión, no en Leto. Este Joker está en la película por estar, y su participación
aporta entre poco y nada. Es una película protagonizada por villanos de DC, de
modo que hubiese sido decepcionante no ver al Joker entre ellos, pero si la
historia no lo requiere, mejor dejarlo fuera de la ecuación en vez de meterlo
con calzador o, mejor aún, limitar su presencia a un simple y digno cameo (como
han hecho con Batman).
Mucho se ha hablado también de su
aspecto físico, más cercano a un hortera Tony Montana actual que al criminal
demente de los cómics, pero teniendo en cuenta la estética general del filme,
este Joker encaja a las mil maravillas.
Mención especial para su pésimo
doblaje, digno de cárcel.
El otro punto negativo es el
montaje de la película, donde se han recortado aproximadamente unos cuarenta
minutos de metraje, y se nota. Sin ir más lejos, los trailers están plagados de
escenas que en la película no aparecen (ya lo harán en una previsible edición
extendida en bluray), y como ya digo, la cosa rechina. Es necesario ver la
película para saber a qué me refiero exactamente, pero basta con ser un poco
observador para darse cuenta de que hay lagunas y personajes que actúan de
forma forzada e incoherente, como si ahí, entre medias, hubiese ocurrido algo de
lo que no se nos ha informado.
Pero dejemos ya de dar caña. ¿Qué
es lo bueno de Escuadrón Suicida?
Visualmente es muy potente (la presentación de cada personaje, por ejemplo),
dando por momentos la sensación de estar ante un videoclip de dos horas. Y
hablando de videoclips, la selección musical de la película es una gozada;
parece que han elegido las canciones pensando en mí.
Margot Robbie se come la pantalla
con su interpretación de Harley Quinn, la demente novia del Joker. Ya de por sí la actriz tiene un físico más que acorde con el personaje, pero es que además
lo interpreta a la perfección, dándole ese particular toque a su personalidad,
a medio camino entre lo ingenuo y lo letal. Resulta adorable y terrorífica a
partes iguales.
Quien también se luce es Will
Smith con su personaje, Deadshot, un asesino a sueldo carismático, bocazas y, a
su manera, entrañable.
Y lo principal: Escuadrón Suicida es muy divertida de
principio a fin. ¿Imperfecta? Claro que sí, como cualquier película, pero su
encanto reside en su falta de pretensiones. No busca cambiar la forma de hacer
cine ni convertirse en un clásico del séptimo arte, sino hacer pasar al
espectador un rato divertido a base de acción, risas y fantasmadas de todos los
colores. Vamos, el propósito de cualquier blockbuster veraniego. Nada nuevo.
Hemos llegado a un punto en que
el público disfruta más metiéndose con las películas que viéndolas. Pocas cosas
hay más anticinéfilas que esa.
¿Mi veredicto final? Sólo diré
que con Escuadrón Suicida me lo he
pasado como un crío pese a sus fallos y decisiones más cuestionables. Cuando
entré al cine buscaba un sano entretenimiento sin complicaciones, y es lo que
encontré. Me quedo con eso. A fin de cuentas, a las películas hay que juzgarlas
en base a sus pretensiones.
Y como siempre digo, a la
crítica, sea profesional o no, ni caso. Ved y juzgad vosotros mismos, y que
nadie os quite las ganas de ver una película con su opinión personal y, por lo
tanto, objetable.