Se me hace extraño no haber escrito antes sobre The Raid, una de las mejores películas de acción que se han podido ver en los últimos años, así que ya que estamos, aprovecho para hablar de su secuela, The Raid 2. Porque, amigos, hablar de la secuela es como hablar de la primera, ya que aquí todo es prácticamente igual, pero multiplicado por diez.
The Raid molaba un huevo y parte del otro, y no por el guión, que era más simple que el mecanismo de un botijo, sino por sus espectaculares escenas de acción, que conseguían algo a lo que no estamos acostumbrados: ver claramente lo que ocurre en pantalla. Hay de todo en The Raid; tiros, puñaladas, golpes... y lo mejor de todo: un director competente que sabe manejar la cámara a la perfección y convertir las escenas de ostias en algo hipnótico y precioso.
Y luego va y llega un tal Gareth Evans con una película titulada The Raid, la cual debería haberse llamado Hollywood, ASÍ se rueda cine de acción, que parecía querer hacer justo lo contrario que hace el cine de acción americano, es decir, mostrar unas secuencias de acción limpias, en la que vemos claramente dónde impacta cada bala y cada puñetazo, y dejar la corrección política a un lado, olvidándose de escatimar en sangre y gore.
¿El resultado? Una película indonesa de acción que se mea en, me atrevería a decir, todas las películas americanas de acción de los últimos años.
Pero el plato fuerte llega con The Raid 2, que coge todo lo que vimos en la original y le añade más sangre, más acción, más duración (dos horas y media), más talento, más... de todo.
Lo único que se le podía reprochar a la primera entrega era, quizá, un guión excesivamente tonto y simple, que parecía estar ahí sólo para justificar una infinidad de escenas de acción, y aún así la película es sobresaliente. Pero The Raid 2, como ya he dicho, va más allá, y nos propone un épico thriller mafioso con una historia que, si bien no es El Padrino, resulta infinitamente más compleja que la de la original. Todo es más complejo, en realidad.
Si ponéis la estupenda Only God Forgives al lado de The Raid 2, comprobaréis que, obviamente, no tienen nada que ver, pero estética y visualmente sí que resultan parecidas, así como a nivel de perfección técnica. Sinceramente, no es habitual encontrar películas de acción descerebradas con un despliegue técnico y un trabajo de dirección tan impresionantes como los de esta película. Es como si cogéis un típico filme de acción y tiros, de ésos en los que sus creadores no suelen poner demasiado empeño ni ganas, y lo hacéis técnicamente impecable y bello. Es desconcertante, como si Los Vengadores se hubiese hecho con dos duros y sin interés, ¡pero al contrario! Una película de las que se suelen hacer así, con dos duros y con el piloto automático, pero cambiando la mediocridad por la elegancia y perfección de, por ejemplo, Nicolas Winding Refn.
Creo que estoy siendo redundante de cojones, ¿no?
Y maldita sea, es complicado hablar de esta película sin centrarse casi únicamente en las escenas de acción, aunque en conjunto sea más que sobresaliente.
Lo único que me gustaría es que Hollywood tomase nota, porque cuando veáis esta película, el resto de cintas de acción made in USA os va a parecer un churro.