Víctor González (Orense, 1960) es un autor de cuentos o microrrelatos que me sorprenden y nunca me dejan indiferente. Sus narraciones tienen la extraña virtud de hacerte reír, de provocarte, de sugerirte y también de impulsarte a lanzar el libro al contenedor de basura más próximo. En algunas ocasiones, no me cabe la menor duda, tengo la sensación de que disfruta tomándonos el pelo a los lectores.
Igual que te provoca y deja boquiabierto, como decía antes con sus divertidas transgresiones e incoherencias, es capaz de adoptar una actitud convencional de comedimiento y mesura para no traspasar ciertos límites que pudieran rayar la incorrección e incitar a la carcajada socarrona.
Aquí te propongo un texto breve de este autor gallego:
“La lengua del pan”
“Existe un pueblo en China cuya lengua es exquisita: sabe a pan recién horneado.
Los que aprenden a hablarla correctamente no necesitan comer nunca más y se alimentan charlando”.
Hasta aquí su microrrelato, a todas luces ¿autocensurado? Tengo la convicción de que el autor omitió una frase sutil y sugerente más o menos de esta guisa:
“¿Adivinan Vdes. quiénes engordaban considerable-mente?”