Hay personas que saben
escuchar, sonreír, mostrarse agradecidos y con buen humor. No sé si son
auténticas y naturales, pero no me importa nada. La obsesión por lo auténtico
es tan absurda como la obsesión por lo natural. La autenticidad es aplicable a
algunas cosas. ¿Qué sentido tiene decir que una persona es auténtica?
¿Auténtica con respecto a quién, cuál es el patrón de la autenticidad personal?
La amabilidad no es, pues, una merma de autenticidad, sino una exigencia
social.
La amabilidad o la simpatía no
son algo que unos tienen y otros no. No son rasgos "naturales". Se aprenden o no durante el proceso
educativo. Todo es convencionalismo, artificio de cara a la galería. Rousseau
ya lo dijo en su día: "la vida en
sociedad significa el predominio de la apariencia. Ser social significa dejar
de ser uno mismo y empezar a ser para los otros". Esto me conduce a la
siguiente conclusión: la amabilidad, postiza o no, es un detalle de buena
educación y hace bien a quien la recibe y por supuesto también a quien la
practica. Personalmente admiro a las personas amables y tengo la suerte de
conocer a alguna. No abundan, ¿eh?