Esta
casa se encuentra a escasos 150 metros de la mía. La veo con muchísima frecuencia y siempre acapara mi atención. Es habitual encontrar a turistas
despistados que preguntan por su ubicación. Predominan los japoneses. Hace pocos años que un Banco de Andorra la compró por 35 millones de euros.

Este
fue el primer trabajo que firmó Gaudí tras conseguir su título de arquitecto.
Manuel Vicens lo contrató para que diseñara y construyera una residencia
unifamiliar en la que entonces era la villa de Gracia (hoy, barrio de
Barcelona). El lugar no es muy vistoso. Debido a diversos cambios en la
urbanización de la zona, se perdió una glorieta, una fuente y una parte del
jardín pertenecientes a la obra original.
En esta
obra primeriza pueden apreciarse reminiscencias musulmanas y árabes, en una
curiosa fusión con elementos autóctonos. Presenta una fachada a tres vientos
llamativa y espectacular. Ladrillo rojo, piedra y azulejos son los componentes
a destacar. La abundante utilización de azulejos, tanto en el interior como en
el exterior, ofrece colorido y originalidad. Esta obra podría ser definida como
un hermoso "collage" de estilos y germen de nuevas ideas. Gaudí aún
no introduce las formas curvas, tan propias de su arquitectura posterior...
Todavía se mantiene en la tradicional aplicación de la regla y la escuadra, es
decir de la línea recta. La verja exterior está forjada con la hoja del palmito
repetida de forma uniforme.
La
estructura exterior es de una gran originalidad. En la fotografía puede
observarse una serie de cuerpos, como si fueran contrafuertes, y otros a modo
de tribunas o torres adosadas en las esquinas. Visto desde la acera, el
edificio parece crecer hacia el exterior a medida que asciende.
La
calle de las Carolinas, donde se halla, es anodina. Por eso, el visitante se
sorprende cuando descubre el estallido de colores de esta casa.